ACEPTACIÓN

Cuando aludimos a David vienen a nuestra memoria pasajes de la vida de este rey que sirvió de manera extraordinaria al Eterno. La sola mención de su nombre, tiene implicancias casi únicas.

Pero con nuestra proverbial capacidad para ignorar la realidad o parte de ella, nos olvidamos que David fue también un ser humano con todos los claroscuros de los hombres.

Por esta razón debemos reparar en su acto de extrema obediencia cuando aceptó la decisión de Jehová de que no edificara Casa en su nombre y si lo hiciera el hijo que le habría de dar.

En ese momento David estaba dando por válida una determinación de su Dios ante el anuncio de que le nacería un descendiente al que todavía no había concebido, pero del que el Soberano le había hablado.

Esta es la clase de obediencia que distingue a algunos hombres de otros, con relación a la Voluntad del Creador. Aceptar una decisión ante el anuncio de un hecho futuro, nada más que por ser una afirmación de Jehová.

David comprendió el significado de estas palabras y no se preguntó ni mucho menos le preguntó al Supremo, cuando nacería el constructor del Templo. Aceptó lo que se le mandaba sabiendo que su descendiente se llamaría Salomón.

La Biblia nos manda escudriñar.

Seamos capaces de escudriñar la Palabra de Dios, para encontrar los mensajes en los que podamos fundamentar nuestras actitudes. Mucho más si están relacionadas con la Obediencia.

1 Crónicas 22:8-10

Diego Acosta
Música: Neide Ferreira

www.septimomilenio.com

Deja una respuesta