LA ELOCUENCIA DE UNA IMAGEN

 

Con una cierta reiteración hemos destacado la importancia que tienen los actos y los gestos por encima de las mejores palabras con las que podamos expresar nuestra condición de hijos de Dios.

El Señor Jesús cuando habló del buen samaritano lo dejó claramente expresado, quién menos responsabilidades tenía fue el que más hizo en ayuda del necesitado.

Por esta razón debemos de estar atentos para descubrir y poner de manifiesto, cuando encontramos algo que pueda contribuir a la extensión del Reino.

No es frecuente que se mencione a algo realizado por otras personas, pero es necesario tener el gesto de reconocimiento a quién se ha esforzado por dejar un mensaje que pueda trascender.

No se trata de impresionar a los creyentes, se trata de llevar el mensaje de Salvación y Esperanza,  a aquellos que nunca lo han recibido, a aquellos que seguramente lo anhelan aunque no lo reconozcan.

Por eso es que dirigimos nuestra mirada a una foto que fue colocada en una de las redes sociales, como un reclamo para que los creyentes despertemos de nuestro letargo.

Y también para llamar la atención de quienes están esperando ese mensaje, que los libere de las ataduras de una vida gris, sin nada para el futuro y llena del vacío del mundo.

Hechos 10:36

Diego Acosta García

NOTA: El texto dice: SUBE ANTES QUE SEA DEMASIADO TARDE – El Arca de Noé del Siglo XXI

NUESTRA CONFIANZA…

El Apóstol Pablo nos enseñó la importancia que tenía para él, saber en quién había depositado su confianza para vivir y para desarrollar su ministerio y proyectarlo a través de sus discípulos.

Muchas veces confiamos tanto en nuestras propias fuerzas, en nuestro talento y en nuestra capacidad, que nuestros afanes nos llevan a realizar tareas que muchas veces nos sobrepasan.

Es indudable que es importante fijarse objetivos, pero necesariamente esos objetivos deben formar parte del Plan de Dios para nuestras vidas, porque caso contrario estaremos obrando fuera de Su Soberanía.

Es entonces es comenzamos a asumir riesgos muy grandes, porque no solo nos apartamos de la Voluntad de Dios sino que además, estaremos obrando según nuestros propios recursos.

Siendo así, todo nos parecerá desmesurado, impropio de la naturaleza humana limitada que tenemos y caeremos antes o después, en la desesperanza y la frustración.

El ministerio de Pablo no fue nunca fácil, pues muchos de sus contemporáneos le reprocharon constantemente haber abandonado su condición de fariseo para aceptar al Señor Jesús.

Pero Pablo nos ha enseñado que cuando el Espíritu Santo tocó su corazón y transformó  su vida, a partir de entonces él siempre supo en quién había confiado. Y en ese mismo Dios debemos confiar todos nosotros.

Salmos 40:4
Diego Acosta García

EL RENUEVO

Cuando los niños nos preguntan una y otra vez: Por qué? Por qué? Llega un momento en el que puede parecernos que ya no tenemos la capacidad para dar respuestas razonables.

Todos sabemos que hay un momento en la vida de las personas, que esa capacidad de querer saber más y más, parece inagotable y forma parte del proceso de crecimiento natural del ser humano.

Ponemos especial énfasis en la afirmación del proceso de crecimiento natural y no decimos de la evolución del ser humano, con un propósito deliberado, porque estamos convencidos de que hay crecimiento y no evolución.

Este punto que puede resultar tan controvertido tiene su fundamento en las enseñanzas bíblicas, en las que continuamente se habla de crecimiento, de hacernos mayores y no de evolucionar para ser mayores.

Esto también tiene que ver con la renovación espiritual que se produce cuando nos arrepentimos, somos perdonados y nos convertimos en hombres nuevos y mujeres nuevos.

Somos hombres y mujeres que hemos muertos al pasado y nacidos de nuevo para el futuro. Si en este punto un niño preguntara: Por qué? La respuesta sería porque así lo ha determinado Dios.

Y en eso consiste el renuevo, no solo de nuestro corazón sino de nuestra mente, porque no argumentaremos nada, solamente podremos decir a un niño: así lo ha determinado Dios, porque Él nos ama. Y damos gracias por eso.

Isaías 61:9
Diego Acosta García

LO FUNDAMENTAL Y LO RELATIVO

En estos tiempos vivimos en un mundo donde todo es posible, donde todo está permitido, donde todo es válido y por lógica consecuencia es el mundo de lo relativo.

Nada parece cuestionable y todos nos movemos sobre la base de que el fin justifica los medios, con algunas variables todavía más simpáticas, si es que esto fuera posible.

En algunos países una frase ha conquistado el carácter de axioma y por tanto es una ley no sancionada pero sí establecida dentro de los criterios de la sociedad.
Nos estamos refiriendo a la frase que asegura que: si te parece bien…hazlo. Es decir, podemos hacer todo aquello que nos parezca bien, que nos guste o que nos de placer. Sin límites, ni condicionantes.

Este es el mundo donde todo es relativo y nos olvidamos con una facilidad impresionante de todo aquello que jamás podrá ser relativizado o condicionado a nuestros gustos.

Nos olvidamos de los fundamentos que nos distinguen como hijos de Dios, de los principios que nos diferencian de la sociedad aferrada a su relativismo y a su falta de moral.

Es tiempo que reflexionemos acerca de nuestra vida espiritual que no puede verse afectada por lo relativo del mundo. Si aceptamos al Señor Jesús como nuestro Salvador, obremos como sus discípulos.

Salmos 11:3
Diego Acosta García

LOS PELIGROS DE LA EUFORIA

Cuando no tenemos razones para estar contentos, nos imaginamos como sería nuestra vida si fuéramos hombres y mujeres de éxito, lo que en el mundo se llaman triunfadores.

Y muchos de nosotros caemos en la trampa de buscar logros, resultados, que nos impulsen a un nivel superior de consideración social, aún dentro de las propias congregaciones.

Y podemos pensar: es malo tener espíritu de superación? Como las respuestas son múltiples, las condicionaremos a otra pregunta: Para qué queremos superarnos?

Si somos capaces de responder a esta pregunta sin hacernos trampas, tal vez lleguemos a la conclusión de que lo que verdaderamente buscamos es el reconocimiento… de los hombres.

Por eso es peligrosa la euforia, porque cuando logramos un determinado nivel de aceptación, nos creemos capaces de todo, ser auténticos realizadores de nuestro éxito.

Y entonces sobreviene el mayor de todos los peligros que genera la euforia: Nos alejamos de Dios, por la sencilla razón de que no lo precisamos para ser mejores que los demás, para tener logros más importantes que los demás.

Nos olvidamos con una impresionante rapidez, que un día clamamos a Dios por su misericordia, que un día le pedimos que no nos abandonara nunca y que tuviera amor por nosotros, en la hora del infortunio o de la prueba.

Job 28:28
Diego Acosta García

HABRÁ UN 13 12 12

Hipócritamente en el mundo se ha celebrado un nuevo año con los consabidos deseos de felicidad, que marcan esta fecha tan destacada en casi todas las latitudes y casi en todos los países.

Decimos hipócritamente porque este año además de los obvios buenos deseos que hacemos llegar a amigos y …enemigos, le debemos sumar otro elemento distintivo.

Se trata del anuncio del fin del mundo que debería ocurrir el 12 12 12, una fecha que se ha convertido en una gran fuente de ingresos para desaprensivos que especulan con la incredulidad de muchas personas.

Esta fecha tan especial que está relacionada con el calendario de los indios mayas, ha sido motivo de una sobre explotación emocional de su significado y de sus consecuencias.

Pero nos hemos preguntado qué actitud debemos asumir quienes nos llamamos hijos de Dios? Simplemente nos debemos sonreír con gestos de comprensión hacia quienes creen este tipo de cosas?

O debemos asumir que nuestra tarea es llevar la Luz y la Verdad a quienes viven en la oscuridad y en el engaño? Que es lo que debemos hacer? Como debemos actuar?

Debemos por comenzar por tener la absoluta certeza que habrá un 13 12 12 y demostrar a propios y extraños que esta confesión, está basada única y exclusivamente en la única certeza que podemos tener los hombres: la Palabra de Dios.

Deuteronomio 6:6
Diego acosta García

LA SANA DOCTRINA

Hay un momento en el que se hace necesario que detengamos el vértigo en el que vivimos, que hagamos un alto y que muy serenamente nos centremos en las cuestiones importantes.

Debemos de buscar un momento de quietud para poder ser capaces de  discernir qué es lo que estamos haciendo, que sentido tiene  en lo que estamos creyendo.

Sobre todo esto último: que es lo que estamos creyendo, a quién le estamos creyendo y como es nuestra vida con lo que estamos creyendo, que frutos de fe estamos dando.

Debemos repasar con el mayor rigor lo que creemos para que verdaderamente sea la Palabra de Dios, para que verdaderamente sea el mensaje que nos dejó nuestro Salvador.

Este escrudiñar debe ser serio y profundo para que podamos ser capaces de dejar de lado aquello que no viene de lo Alto y advertir que estamos siguiendo doctrinas de hombres, muy atractivas, pero cosas de hombres.

Podemos tener la certeza que nuestra salvación no la guardaremos creyendo cosas de hombres o teologías de hombres, sino creyendo en lo que solamente está escrito en la Palabra de Dios.

No nos dejemos engañar ni nos engañemos nosotros mismos, con doctrinas o mensajes muy impactantes, porque estamos llamados a cumplir la Gran Comisión, pero solamente para llevar el mensaje auténtico de Dios.

Tito 2:1
Diego Acosta García

EL HACER Y EL AFÁN


Se nos demanda que seamos hacedores de la Palabra y esto supone que debemos ser fieles ejecutores de lo que se nos enseña y de los propósitos que Dios ha determinado para nuestras vidas.

De esa visión pasamos a otra más directa, tal vez más personal, en la que vamos transformando el concepto de hacedores de la Palabra al hacedores de cosas.

Cuando damos ese salto, que no es necesariamente un salto de calidad, vamos dejando de lado lo relacionado con la Palabra de Dios y entramos en un ritmo frenético.

Pasamos a ser verdaderas máquinas de hacer cosas, invirtiendo nuestro tiempo, nuestros esfuerzos y también modificando la relación con nuestra propia familia, a la que vamos abandonando poco a poco.

Por qué dejamos que esta condición de hacedores nos afecte tanto?  Tal vez porque hemos caído en la trampa de los resultados y los buscamos ansiosamente, con verdadero afán.

Cuando sumamos a nuestra condición de hacedores el afán por los resultados, entonces estamos completando un peligroso panorama que nos puede afectar muy seriamente.

No solo hemos abandonado las responsabilidades relacionadas con nuestra familia, sino que al hacernos devotos de los principios de los hacedores, hemos perdido la verdadera perspectiva de nuestra condición de creyentes.

No se nos demanda sacrificios personales, ni que seamos hacedores de cosas, se nos demanda que seamos esforzados amantes de su Palabra, que es una cuestión completamente diferente. Así daremos buenos frutos.

Salmos 40:8
Diego Acosta García

AMOR…QUE AMOR?

 Si pudiéramos hacer una encuesta relacionada con el amor, nos podríamos llevar una mayúscula sorpresa con los resultados. Esta afirmación está basada en las evidencias de todos los días.

La palabra amor quizás sea una de las más devaluadas de todo el diccionario, porque su uso habitual se lo relaciona con las más variadas actividades del hombre.

Amamos desde el dinero hasta nuestra propia persona, desde nuestros hijos a nuestro coche, desde un equipo de futbol hasta aquellos lejanos recuerdos de nuestra niñez.

Amamos todo y amamos a todos… Pero eso es amor? En que pliegue de nuestra memoria se ha quedado el concepto del verdadero amor? En qué lugar recóndito de nuestra mente está el significado del amor?

Sería bueno que repensáramos todo lo relacionado con el amor, desde lo más simple a lo más complejo, pensando en que el verdadero amor no lo encontraremos en venta por mucho que podamos pagar por él.

El verdadero amor no está sujeto a especulaciones de ningún tipo, ni se puede negociar ni se puede canjear, el verdadero amor es superior a todas las mezquindades humanas.

El verdadero amor es el que Dios nos brinda a pesar de ser como somos, a pesar de que no somos capaces de amar a nuestros enemigos y a veces a nosotros mismos. El verdadero amor es el que Dios tiene por cada uno de nosotros.

Jeremías 31:3
Diego Acosta García

DESTERREMOS EL DOBLE ÁNIMO


En la ficción podemos ver como hay hombres y mujeres que aparentan  ser de una determinada manera y resultan que nos sorprenden, porque son completamente diferente de lo que pensamos que eran.

En la ficción esta habilidad para ser una cosa y hacernos creer que son otra diferentes, nos suele parecer muy atractiva porque nos parece ingenioso o talentoso que alguien pueda hacer cosas semejantes.

En la ficción nos entretiene que una persona tenga una vida o comportamientos completamente diferentes de la que nos estaba mostrando, incluso de la que podíamos imaginar.

Pero eso en la ficción. Que nos ocurre cuando descubrimos que una persona no es lo que ella decía que era? Que ocurre cuando descubrimos que una persona nos ha estado engañando con una apariencia distinta a la verdadera?

En la ficción la irrealidad nos hace dispensar cualquier engaño, pero en la vida de todos los días la realidad nos duele y nos hace reflexionar acerca de lo que es bueno y de lo que es malo.

Quién miente, quién engaña, quién se oculta tras una máscara, puede hacer mucho daño a quienes lo rodean y por eso estamos advertidos acerca de estas personas.

Luchemos contra el doble ánimo, luchemos contra quienes nos muestran dos caras, mostrándonos como realmente somos y amando a quienes un día nos engañaron para que puedan ser libres con la Verdad.

Santiago 4:8
Diego acosta García

1 184 185 186 187 188 197