Y QUE SABE?

 

Es probable que más de una vez hayamos tenido algún comentario descomedido con relación a una persona, que nos haya dado su opinión o su consejo sobre un determinado tema.

Esa reacción encierra un grado de ofuscación peligroso para nuestra vida espiritual, porque significa que estamos admitiendo que hemos escuchado algo que no nos ha gustado.

Por eso le negamos a otro su capacidad para opinar sobre una cuestión en la que supuestamente no precisamos comentarios de ningún tipo y menos uno que se oponga a nuestra valoración.

Y qué sabe?, nos repetimos una y otra vez, dando lugar al crecimiento de un sentimiento de  animadversión hacia alguien que obró con comedimiento ante una situación específica.

Por qué asumimos esta actitud? Seguramente porque nos creemos superiores y porque no aceptamos que haya alguien que esté en condiciones de decirnos lo que tenemos que hacer.

Que diferente sería todo si tuviéramos la humildad de dar las gracias a Dios por poner amor a un hombre o a una mujer para que nos hablara acerca de algo que nosotros debemos resolver.

Obrar con soberbia en todas las situaciones nos puede llevar a males mayores, sobre todo cuando nos negamos a aceptar que estamos equivocados y rechazamos la ayuda que Dios puede darnos a través de un consejo oportuno.

Job 12:13

Diego Acosta García

QUÉ HUNDIÓ AL TITANIC?

La soberbia del hombre o un iceberg?
La vanidad del hombre o un barco con defectos?
La capacidad del hombre o su propia creación?

Qué hundió al Titanic? Es curioso como abundan las teorías acerca de las causas verdaderas del hundimiento del barco que “ni Dios podría hundir” según las crónicas de la época.

Si miramos nuestras vidas quizás estemos construyendo un auténtico Titanic, con grandes esfuerzos y también en base a nuestra capacidad y a nuestro talento.

Si observamos nuestros hechos tal vez estemos construyendo un Titanic que no se hundirá nunca, porque está basado en nuestra inteligencia y en la obra de nuestras manos.

Si analizamos lo que hablamos, tal vez estemos dando argumentos para que nuestra soberbia creación del Titanic personal, pueda exhibirse al mundo con orgullo.

Qué hundió al Titanic? Es una pregunta que muchos técnicos todavía se formulan y cada vez hay más respuestas contundentes, pero todo apuntaría a un exceso de seguridad del hombre en su propia creación.

Tengamos cuidado con nuestra vida y con el Titanic que estamos construyendo, no desafiemos a Quién no debemos desafiar, para que nuestra creación no sea destruida por un iceberg oculto en el océano de nuestras circunstancias.

Salmos 78:53
Diego Acosta García

EL BUEN HACER


Si alguno de nosotros pudiera elegir libremente para hacer solamente lo que nos gusta o nos satisface, con toda seguridad dejaríamos apartados muchos compromisos importantes.

Y en esto debemos ser muy precisos: debemos ser capaces de determinar cuáles son las cosas que nos gustan y cuáles son las que debemos hacer, nos satisfagan o no.

Si seguimos con esta forma de analizar la cuestión, pronto nos daríamos cuenta que las cosas que nos gustan no son necesariamente las más importantes.

Ni siquiera pueden ser aquellas a las que estamos comprometidos a asumir por nuestra condición de creyentes y por tanto, se nos presenta un problema que debemos resolver.

En su ministerio terrenal Jesús nos dio múltiples ejemplos de que hizo lo que debía, sin postergar ninguna visita por incómoda que fuera ni dejar de hacer determinados gestos, por ingratos que pudieran resultar.

Esta es la verdadera cuestión. Sobreponernos a nosotros mismos y tener la capacidad y la humildad de pedir ayuda al Espíritu para que nos guíe y nos fortalezca para hacer todo lo que debemos.

Jesús es el Camino y transitar por sendas estrechas no siempre nos puede resultar agradable y no siempre nos dará satisfacciones terrenales, pero sí podemos tener la certeza de que estaremos haciendo lo que debemos.

Salmos 25:4
Diego Acosta García

LA MISIONERA

 

Hace algún tiempo una joven creyente manifestó su deseo de ser misionera en África y quienes escuchamos esta afirmación no podíamos salir de nuestra sorpresa.

Un hombre sabio que estaba con nosotros le preguntó: Y por qué quieres ir a África, es que Dios te ha mandado? La joven no supo que responder ante una pregunta tan concreta.

Sin embargo, ella argumentó que era necesario ir para África a llevar la Palabra de Dios porque había millones de personas que no la habían recibido y ese era un mandato de Jesús.

El hombre le dijo: En tu familia son todos creyentes? En el edificio donde vives son todos creyentes? Todos los miembros de tu familia y tus compañeros de trabajo escucharon de tu boca el mensaje de Salvación?

Con estas nuevas preguntas la joven quedó totalmente desconcertada y ahora sí que permaneció en silencio, pensando tal vez en lo que se le había inquirido.

El hombre sabio le dijo entonces mansamente: Nadie puede poner en duda la necesidad de ir a predicar el Evangelio a África ni nadie te lo puede impedir y menos criticar si deseas hacerlo.

Pero recuerda que por amor te debes a todos los miembros de tu familia a quienes no les has hablado de Jesús. Y por misericordia te debes a todos tus vecinos y a tus compañeros que no te han escuchado hablar de la Salvación… No es para pensar?

Romanos 10:15

Diego Acosta García

CUIDADO CON LOS SÍMBOLOS

Para quienes venimos de otras experiencias que son religiosas, apartarnos de los signos es verdaderamente difícil, pero sin embargo completamente necesario.

La Palabra de Dios nos advierte que no nos hagamos símbolos y esta advertencia está relacionada con las actitudes atávicas de nuestro pasado, que muchas veces nos atraen y nos confunden.

El propio Dios no nos ha dado ninguna imagen física y aunque estamos hechos a su semejanza, esa semejanza es puramente espiritual y por tanto ajena por completo a cualquier forma de símbolos.

Debemos recordar que los símbolos siempre han sido utilizados para identificar  opiniones y sobre todo ideologías, que son las que mueven a los hombres en determinadas direcciones.

No fueron acaso los símbolos del imperio romano los continuadores de la simbología griega? No fueron acaso todos esos símbolos los precursores de los que pudimos ver en experiencias religiosas de nuestro pasado?

Aunque nos resulte dificultoso entender, no pensemos que por tener determinadas figuras, representaciones o elementos visuales, estaremos más cerca de Jesús y sus enseñanzas.

Por el contrario, nuestra idea de símbolo debe ser una referencia espiritual que nos alienta a perseverar en nuestro crecimiento y en el cumplimiento de aquellas normas que son tan buenas y fundamentales para nuestras vidas.

2 Crónicas 24:18
Diego Acosta García

ORACION POR LA VICTORIA


Padre te damos gracias por la Victoria.

Te damos gracias por la Victoria de la vida sobre la muerte.

Te damos gracias por habernos liberado de las ataduras del pasado, por habernos librado de las tinieblas del pecado y del engaño.

Te damos gracias por habernos hecho hombres y mujeres libres con tu Verdad.

Te damos gracias porque nos ayudarás a liberar a otros hombres y a otras mujeres que viven en la mentira y el engaño, que viven negando que Tú eres nuestro Único mediador ante el Padre.

Te damos gracias por habernos librado del ecumenismo y de las falsas doctrinas y teologías.

Te damos gracias por la Victoria en nuestras vidas y te damos gracias por la Victoria final del Bien sobre el mal.

Gracias por la Victoria, Padre amado!

 

PENSANDO EN JESÚS

Como especialista en errores que me siento, tengo la libertad para afirmar que muchos de ellos se enmendaron cuando decidí seguir a Jesús como mi Salvador.

Sin pretender volver la vista hacia el pasado, sí puedo afirmar que lo mejor está por venir, porque no hay nada de mi vida pasada que pueda ser mejor que las promesas para mi vida futura.

Solamente quién ha experimentado los cambios profundos para ser un hombre nuevo o una mujer nueva, podrá advertir que la naturaleza de esos cambios es de un orden sobrenatural.

Simplemente porque si no fueran un milagro seguido de otro milagro, seguiríamos siendo los mismos que éramos antes de aceptar a Jesús como nuestro Libertador.

Puede que algún momento las sombras del pasado quieran emerger de algún pliegue de nuestra memoria, pero el Poder de Jesús rompe esas ataduras que nos tenían dominados.

Pensando en Jesús nos hacemos pequeños, humildes y de esta manera podemos acercarnos a él, plenamente conscientes de nuestra incapacidad y de nuestra humana y vulnerable condición.

Pensando en Jesús se alegra mi corazón, porque dejamos atrás todo lo malo y nos aferramos a todo lo bueno que se nos ha prometido, aunque para llegar a ello debamos transitar el Camino estrecho que nos lleva a la Salvación.

Mateo 17:20
Diego Acosta García

LAS REJAS SUTILES

De una manera casual un día advertimos que estamos encerrados en las rejas que nosotros mismos fuimos colocando en nuestra vida, unas rejas que tienen un fuerte contenido espiritual.

Quedamos encerrados en nuestros preconceptos, en creencias arraigadas en el pasado y que nada tienen que ver con nuestro presente y mucho menos con la certeza de que somos hijos de Dios.

Cuando tocamos los barrotes nos damos cuenta que están firmes y que son muy difíciles de arrancar, porque cada movimiento que hacemos nos duele en partes sensibles de nuestro interior.

Y como fue que comenzamos a colocar las rejas a nuestra vida? Seguramente a partir del momento en que nos pareció adecuado aceptar cualquier mensaje y a no contradecir a nadie por equivocado que estuviera.

La tarea de colocar rejas continuó cuando fuimos permisivos en cuestiones fundamentales, confundiendo la misericordia con el simple gesto de no querer admitir lo que era evidente.

Colocamos más rejas el día en que no fuimos capaces de levantar nuestra voz frente a la injusticia y aceptamos situaciones para no herir susceptibilidades o para no apartarnos de determinadas personas.

Podemos romper nuestras rejas? Por supuesto que sí, es una decisión personal que no tiene otra condición que volver a Jesús, arrepentirnos, pedir perdón y aprender a caminar por el estrecho Camino que nos lleva a la Vida Eterna.

Salmos 107:14
Diego Acosta García

PERDER A UN AMIGO…

Hace un tiempo en una de esas conversaciones aparentemente sin mayores derivaciones, surgió un tema que complicó todo: Una persona dijo que era necesario actualizar el Evangelio.

Para nuestra sorpresa dijo que para poder llegar a los jóvenes deberíamos cambiar los Textos para que resultaran atractivos y de esta manera poder evangelizar mejor.

Como es natural varios nos opusimos a este planteamiento y algunos lo hicimos con más vehemencia que otros, lo que originó que la placidez de la conversación derivara en una auténtica discusión.

En ese momento nos preguntamos: Está bien proceder de esta manera? No deberíamos tener una actitud menos rígida y más complaciente? Tal vez sería conveniente dejar pasar la cuestión y cambiar de tema?

Lo cierto es que el Espíritu nos guió a mantener una postura categórica porque no se trataba de ninguna cuestión menor, sino de algo verdaderamente importante.

Esto debería ser así no solo por nuestro testimonio sino por las conclusiones  que las otras personas que participaban de la conversación, podían llegar a formarse al ver cómo abandonábamos un tema tan trascendente.

No era una cuestión personal, era un tema relacionado con los principios que recibimos. Y en ese momento decidimos perder a un supuesto amigo, para no permitir que se tergiversara la Palabra de Dios.

Amós 3:3
Diego Acosta García

LA SAL DERRAMADA

Sabiendo que debemos ser Sal en el mundo, recordamos cuántos esfuerzos malgastamos en luchas estériles, en conversaciones sin razón, en afanes irrelevantes.

Entonces es cuando nos acordamos para lo que verdaderamente fuimos llamados y es el momento de recapacitar acerca de lo que verdaderamente debemos hacer.

No nos debemos censurar por haber hecho cosas incorrectas con nuestro llamado, pero si debemos reaccionar para no seguir cayendo en los mismos errores.

Hasta cuando perderemos nuestro tiempo con cuestiones irrelevantes? Hasta cuando dedicaremos nuestra energía en las vanidades del mundo? Hasta cuando?

Es evidente que las decisiones son personales y que cada uno de nosotros responderá el día del Juicio por nuestros actos y no por los actos de los demás.

Entonces debemos de preocuparnos de nuestros hechos o de nuestras omisiones, que también cuentan y mucho, a la hora de ser mayordomos de nuestra propia vida.

Aprendamos a distinguir lo verdadero de lo que no lo es, a saber discernir en qué debemos preocuparnos y en qué cosas debemos dejar de lado, porque no contribuyen para el bien de nadie.

El mundo necesita que seamos sal, pero no una sal derramada y sin que preste ninguna utilidad, sino una Sal que contribuya a dar sentido y sazonar la vida de quienes nos rodean, con nuestro testimonio personal.

Lucas 14:34
Diego Acosta García