LO PEQUEÑO


Hace bastante tiempo en una reunión de hombres de la una Iglesia, uno de los asistentes dio una gran lección a todos quienes participábamos, poniendo su propio caso como ejemplo.

Esta persona a punto de jubilarse en su trabajo dijo que él siempre había sido un hombre humilde, que con mucho esfuerzo había conseguido que sus hijos estudiaran y que en el final de su vida laboral se declaraba muy contento.

Esto resultó chocante para la mayoría de los que estábamos en la reunión, sobre todo porque conocíamos que este hombre tenía modestas funciones laborales.

Pero este inolvidable y querido hermano dijo algo más: Soy consciente que en la Iglesia también tengo funciones que muy pocos quieren hacer, pero yo las hago porque es mi manera de servir al Señor, con humildad.

El tono de la reunión cambió radicalmente porque todos nos sentimos afectados por las palabras de este hermano que estaba dando una magistral clase de estudio bíblico sobre la humildad.

En ese mismo día nos preguntamos: Que es la humildad? Somos verdaderamente humildes o buscamos parecer humildes?

La respuesta es tan sencilla y compleja, que podemos caer en la tentación de adecuarla a nuestras circunstancias personales. Pero  la humildad será siempre no buscar más protagonismo que el que el Señor nos mande.

Salmos 10:17
Diego Acosta García

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