ISRAEL Y LOS EVANGÉLICOS

Por considerarlo de especial inerés, reproducimos este comentario

publicado por el New York Times / Estados Unidos

 

Este artículo fue escrito por David D. Kirkpatrick, Elizabeth Dias y David M. Halbfinger.

Una noche tras la inauguración de la nueva Embajada de Estados Unidos en Jerusalén el 14 de mayo, el Primer Ministro de Israel Benjamin Netanyahu convocó a evangélicos estadounidenses para que planearan sus próximos pasos.

Netanyahu agradeció a los pastores y activistas por instar al presidente Donald J. Trump a que abra la embajada, poniéndole fin a décadas de políticas estadounidenses que dictaban que el estatus de Jerusalén debería decidirse en conversaciones de paz.

El Primer Ministro Benjamin Netanyahu (izq.) y David M. Friedman, el embajador de EE.UU. que dijo que muchos cristianos de su país son partidarios de Israel. Netanyahu se aleja de la diáspora judía (Ronen Zvulun/Reuters).

El Primer Ministro Benjamin Netanyahu (izq.) y David M. Friedman, el embajador de EE.UU. que dijo que muchos cristianos de su país son partidarios de Israel. Netanyahu se aleja de la diáspora judía

¿Cuál embajada seguiría?, quería saber Netanyahu, al revisar una lista de otros países con Iglesias evangélicas fuertes. Guatemala, Paraguay y Honduras ya habían seguido a EE.UU. al anunciar su intención de mudar sus embajadas de Tel Aviv a Jerusalén, pero ¿qué pasaría con Brasil, India o incluso China?

“El Primer Ministro estaba muy entusiasmado”, recordó Mario Bramnick, un pastor cubano-americano de una iglesia pentecostal cerca de Miami.

La apertura de la embajada en Jerusalén, la culminación de décadas de lobby, fue el reconocimiento más público hasta la fecha de la creciente importancia que el gobierno de Netanyahu les da a sus aliados cristianos conservadores, aun cuando algunos han sido acusados de hacer declaraciones antisemitas.

Si bien Israel ha dependido por mucho tiempo del apoyo de la diáspora judía, el gobierno de Netanyahu ha hecho un viraje histórico y estratégico, al pasar a apoyarse en la base mucho más grande de cristianos evangélicos, aun con el riesgo de disgustar a los judíos estadounidenses a quienes les podría molestar la denigración de su fe por parte de los evangélicos.

La paradoja es muy conocida: las creencias de muchos cristianos evangélicos de que Israel es especial para Dios llevan a muchos a expresar un apoyo recio al Estado judío aunque insisten al mismo tiempo en que la salvación espera sólo a quienes aceptan a Jesús como su salvador.

Pero los israelíes liberales advierten que los nexos cada vez más estrechos entre la derecha israelí y la derecha cristiana aceleran una polarización que convierte el apoyo a Israel en una cuestión partidaria en Washington; ni un solo legislador demócrata asistió a la inauguración de la embajada.

Los judíos liberales también han notado que el gobierno de derecha de Netanyahu está mucho más pendiente de las acusaciones de intolerancia a la izquierda política que a la de sus partidarios conservadores. “Hay muchísimos más electores evangélicos que judíos”, expresó el rabino David Sandmel, director de Asuntos Interreligiosos de la Liga Antidifamación. “Así que el gobierno israelí podría decir que ‘en aras de ese apoyo no vamos a hacer tanto hincapié en esta o aquella declaración que podría parecernos problemática’”.

Este toma y daca se vio claro cuando Robert Jeffress, un partidario de Trump y pastor de una megaiglesia bautista del sur en Dallas que ha advertido que “no puedes ser salvado siendo judío”, pronunció una oración en la inauguración.

En su oración, aludió a las profecías bíblicas sobre la segunda venida de Cristo, al referirse a la fundación del Estado moderno de Israel hace 70 años como una “reunificación” del pueblo de Dios. Luego terminó su oración “en el nombre y el espíritu del príncipe de la paz, Jesús nuestro Señor”.

El reverendo John C. Hagee, un televangelista que dio la bendición final, ha dicho que el Holocausto sucedió porque la “primera prioridad de Dios para el pueblo judío es hacer que regrese a la tierra de Israel”, un preludio de la segunda venida.

David M. Friedman, el embajador estadounidense en Israel que presidió la inauguración de la embajada, afirmó que los cristianos evangélicos “apoyan a Israel con mucho más fervor y devoción que muchos en la comunidad judía”.

Muchos israelíes, sobre todo de derecha, minimizan las creencias de sus aliados cristianos por ser un asunto teórico. Cuando llegue el Mesías, dice un viejo chiste, le preguntaremos si es su primera o segunda visita.

Friedman dijo que había invitado a Jeffress y Hagee porque “son dos de los líderes más seguidos de la comunidad evangélica, y quería honrar a la comunidad por ser tan constructiva en ayudar a agilizar esto”.

Netanyahu invitó a más de 100 visitantes de alto perfil al ministerio de Asuntos Exteriores para una celebración en vísperas de la inauguración de la embajada y dio las gracias públicamente a Hagee por su apoyo de mucho tiempo a Israel.

Elie Pieprz, un judío ortodoxo que representa una organización de asentamientos judíos en Cisjordania, indicó que “si hay una persona que ha ayudado a Israel y a los judíos del mundo a recaudar dinero y crear apoyo político, es el pastor Hagee”.

© 2018 The New York Times

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