EN ESTE DÍA…

Todos sabemos que hay momentos más significativos que otros, aunque no los podamos explicar ni alcanzar a comprender en su magnitud y trascendencia.

Pero hay días más especiales, más trascendentes que otros. Por esta razón debemos abrir nuestro Espíritu para que la Poderosa Palabra del Eterno se abra a nuestro entendimiento.

Para que seamos capaces de comprender que estamos viviendo momentos como nunca se han vivido antes, que pueden ser los tiempos del cumplimiento de las proféticas palabras de Jesús a los discípulos.

No es hora de temer ni de angustiarnos, es hora de oración, de discernimiento, para que podamos orar por nosotros mismos, nuestros amados e interceder por todos quienes no pueden o no quieren hacerlo.

Tal vez sea en estos días cuando la condición de hijos de Dios adquiera para nosotros, toda la relevancia que verdaderamente tiene y comencemos a vislumbrar la Gracia inmerecida que hemos recibido.

Sabernos salvos y estar confiados en las promesas recibidas como coherederos de las que Dios hizo a Israel, Su Pueblo, nos debe alentar a ser más que nunca luminarias en la oscuridad.

En la hora del temor caminemos con seguridad, sabiendo que todo lo que ocurrirá forma parte de los designios Soberanos del Señor y que nosotros formamos parte de esos propósitos eternales.

Salmos 71:5
Diego Acosta García

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