DEVOCIONAL
Lamentablemente cuando no logramos resultados que podemos comprobar, nos abandonamos al desánimo y dejamos de cumplir el Mandato de Jesús, de llevar el Evangelio a toda criatura.
Deberíamos interrogarnos acerca de las razones por las que tan fácilmente caemos en la apatía y preguntarnos si verdaderamente hemos entendido lo que nos mandó el Hijo del Hombre.
No nos mandó a contar a cuántas personas logramos llevar al Bautismo que trae la Salvación, ni tampoco a llevar ninguna clase de estadística sobre los que recibieron el Mensaje y lo aceptaron.
Nos mandó a llevar el Evangelio, que no quiere decir otra cosa que llevemos el conocimiento de Jesús y sus enseñanzas, porque el convencer está en el Poder del Espíritu Santo que es quién hace la Obra final.
No permitamos que el mundo también se adueñe de este Mandato, haciéndonos creer que podemos ser grandes predicadores, si somos capaces de convencer a miles de personas sobre lo enseñado por el Príncipe de Paz.
Llevar el Evangelio a toda criatura, requiere la humildad del Maestro y también la fortaleza que viene de lo Alto, para no abandonar ante la primera adversidad o ante lo que el mundo llamaría estrepitoso fracaso.
Marcos 16:15
Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura.
Diego Acosta / Neide Ferreira


