DEVOCIONAL
El corito que acompaña este mensaje, es muy antiguo y probablemente uno de los que a lo largo de los años, más elevó mi espíritu, hacia la verdadera alabanza al Señor. Sin caer en modas o estilos, tan propios de los dictados del mundo.
Me produce mucha pena hablar de alabanza al Todopoderoso y a la vez mencionar las imposiciones mundanas, porque esta es una dramática realidad: la Iglesia de Jesús, cada día está más influida por las corrientes que agitan nuestro día a día.
Recuerdo que la primera vez que escuché este corito del que hablo, me produjo una gran impresión, porque reflejaba profundamente todo mi agradecimiento a nuestro Dios, por todo lo que hizo por mí y me sigue haciendo por su Infinita Misericordia.
Los coros antiguos son bellos y conmovedores, aunque no se canten en las congregaciones, cada vez más cercanas a un espectáculo que a la auténtica demostración de agradecimiento que es la Alabanza.
Todas las veces que tengo momentos buenos y los no tan buenos, me recuerdo de su Fidelidad y me regocijo pensando, que esa Fidelidad también la puedo disfrutar como una Gracia inmerecida, pero siempre presente.
Cuando un corito nos lleve ante el Trono de la Gloria, lo adoptemos como nuestro tributo a quién nos Guarda y a quién nos ha dado la Vida Eterna.
Isaías 11:5
Y será la justicia cinto de sus lomos, y la fidelidad ceñidor de su cintura.
Diego Acosta / Neide Ferreira


