DEVOCIONAL
La vigencia de la Palabra de Dios a través de los siglos, es asombrosa, lo que revela la Infinita Grandeza de su Autor y renueva la necesidad de leer y releer lo que hombres Inspirados escribieron a lo largo del tiempo.
Uno de los ejemplos que podemos encontrar es el de la pregunta que le hicieron a Jesús, de sí debían o no pagar el tributo exigido por el César, durante el mandato del imperio romano. Esa pregunta que encerraba una auténtica trampa, a la que respondió el Hijo del Hombre con una Sabiduría que muestra su condición de Dios.
Si la sociedad protestaba contra el dominio de los romanos y por el cobro de los impuestos, ¿cómo podría ser lícito cumplir con honradez esa obligación? Jesús sin dudarlo afirmó: Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios.
El tiempo verbal de dar equivale a pagar una deuda, que era como debía interpretarse el pago de los impuestos al imperio dominante. Es decir, no admitía discusión alguna, pues no había ninguna opción de hacerlo contrario o ignorar su legitimidad.
La Biblia, sigue vigente en estos tiempos y todos estamos obligados a cumplir con nuestras obligaciones monetarias con el Estado, sabiendo como sabemos el perfecto ejemplo que dio Jesús sobre el tema.
Marcos 12:17
Respondiendo Jesús, les dijo: Dad a César lo que es de César, y a Dios lo que es de Dios. Y se maravillaron de él.
Diego Acosta / Neide Ferreira