Me14Ma15

CONGREGACIÓN SÉPTIMO MILENIO

Me14Ma15

QUE SABEMOS DE DIOS?

Una de las afirmaciones que utilizamos más frecuentemente, está relacionada con el conocimiento que Dios tiene de nosotros.
Afirmamos con rotundidad que el Eterno nos conoce desde antes de que fuéramos concebidos y esto es motivo de alegría y también de reflexión.
Significa que nadie nos conoce mejor que ÉL y también significa que es un motivo para sentirnos agradecidos por todo cuanto hace por nosotros.
A nadie se le escapa que siendo todo lo expuesto una gran verdad, el tema tiene otras consideraciones que raramente exponemos.
La más importante es darle un giro a las afirmaciones y poner las frases por pasiva. Entonces nos encontraremos frente a un gran interrogante.
Siendo como es verdad que Dios nos conoce desde el vientre de nuestra madre, que podemos contestar si nos preguntamos: Qué sabemos nosotros de Jehová?
Es probable que a partir de este planteamiento podamos hacer una escala de respuestas, que van desde lo que creemos que poco, hasta quienes afirmen que saben mucho.
Lo importante no es comprobar si esa escala responde verdaderamente a la realidad. Lo importante es que nos enfrentemos al interrogante.
Cuánto sabemos de Dios?
Que inexorablemente está ligado con otro, que incluso nos define como sus hijos y con las responsabilidades que tenemos en esa condición.
Buscamos saber más del Padre?
Es probable que a partir de estas cuestiones se produzca un silencio interior muy grande. Y ese es el momento en el que cada uno delante de su conciencia, comience a dar nuevas respuestas.
Nuestro conocimiento de Dios es tan relativo, que a veces confundimos aceptarlo como Soberano sobre todas las cosas, con tener una pequeña visión de quién ES realmente.
Esto supone que nos debemos sincerar y plantear a partir de este momento buscar saber más quién es realmente el Todopoderoso.
Y lo mejor que podemos hacer es convertir a su Palabra en nuestra guía, porque en la Biblia está contenido todo lo que ÉL quiere que sepamos acerca de su Grandiosidad.
Podemos convertir esta maravillosa tarea en uno de los grandes objetivos de nuestra vida. No solamente será bueno para nosotros, sino que será bueno para quienes están a nuestro lado.
Podremos hablar del Señor, con más conocimiento!

Diego Acosta

www.septimomilenio.com

benseña2

LA BIBLIA ENSEÑA

EL ORIGEN DE LA HUMANIDAD – IX

benseña

 

Génesis 2:18

Y dijo Jehová Dios: No es bueno que el hombre esté solo; le haré ayuda idónea para él.

Jehová estableció que no es bueno que el ser humano estuviera solo, sin la compañía de un semejante. Estaba solo Adán? Evidentemente que sí, observándolo en el Edén como único miembro de una especie superior, con el agregado que fue creado con la edad y la madurez física necesaria y suficiente como para estar en condiciones de cumplir la grandiosa tarea de poblar la tierra, es decir estaba apto para la reproducción. Era un ser adulto.
Dios agrega a su pensamiento que creará a alguien como su igual, según registra Martín Lutero en su traducción de la Biblia al alemán. Esto complementa las traducciones que señalan que esa nueva creación será ayuda idónea y que le corresponderá.
El hombre por lo tanto, es un ser que solo es incompleto y la mujer, suple su deficiencia y es su complemento. Esa es la razón por la que no es bueno que esté solo y la mujer es su réplica y el motivo para depositar su amor como parte de su misma especie.

Génesis 2:19

Y puso Adán nombre a toda bestia y ave de los cielos y a todo ganado del campo; mas para Adán no se halló ayuda idónea para él.

Jehová modeló de la tierra junto con el agua, lo que llamamos barro, a los animales salvajes, las aves de los cielos y los presentó a Adán para que les pusiese el nombre con el que se los llamaría en el futuro.
El Soberano otorgó al hombre el grado de discernimiento suficiente como para distinguir a todo lo que había sido Creado, dividiéndolo no solo por especie, sino también identificando de manera concreta a cada ser viviente.
Con ese acto Dios estaba ratificando la autoridad y dominio que otorgaba al hombre sobre las especies menores de la Creación. Pero también establecía la responsabilidad que tenía el hombre del cuidado sobre todo lo que el Eterno había creado. Una vez más queda expuesta la alta misión de la mayordomía.

Génesis 2:20

Y puso Adán nombre a toda bestia y ave de los cielos y a todo ganado del campo; mas para Adán no se halló ayuda idónea para él.

Así el primer hombre puso nombre a todos los animales, los salvajes y los domésticos y a las aves de los cielos. Cumplía el gran cometido que le había encomendado el Todopoderoso.
Podemos preguntarnos: Precisaba Dios que el hombre interviniese de esa forma, en lo relacionado con los nombres de la Creación?
Categóricamente No. Pero si estaba determinando el rol tan significativo que había otorgado a los seres humanos.
Dios también tenía certeza de que Adán seguía sin tener otro ser igual, de la misma especie, que cooperase con él y que le correspondiese íntimamente.

Diego Acosta

www.septimomilenio.com

provisión

CASACO

provisión


Viver confiando em Deus é uma forma de exercitar a fé continuamente.

Me lembro de um irmão na fé, que também é um
grande amigo, que sentiu falta de um bom casaco
quando passou seu primeiro inverno na Europa.

Conforme os dias passavam, essa necessidade se
tornava cada vez maior e em quase desespero.

O pior da questão é que meu amigo não tinha dinheiro
para comprar nada que fosse adequado para as
temperaturas tão baixas.

Enquanto nós nos preocupávamos, ele sorria, dizendo:
– O Senhor sempre me deu o que eu preciso,
portanto, espero, com um pouco de frio, mas com
confiança.

Uma noite foi chamado para atender uma família
cujo pai tinha falecido. Logo, meu amigo foi fazer a
visita que tinham pedido.

Quando voltou, vestia um casaco de ótima
qualidade. Ele, de novo sorrindo, comentou:
– Olha só como Deus é bom: me mandou levar sua
Palavra para quem precisava e a família me deu o
que eu necessitava.

Sempre que me lembro desta história singela, meu
coração fica repleto de alegria, porque sei que hoje
a minha vida está cheia de confiança no nosso Deus
Eterno.

Ele, antes que ninguém, sabe o que eu preciso e,
como maravilhoso Provedor que é, me dará quando
alguma seja realmente imprescindível para mim.

A história do casaco não é um acaso ou
insignificante, mas sim demonstra como o Todo Poderoso pode agir da forma que menos esperamos para nos dar aquilo que necessitamos.

No momento justo – nem antes, nem depois!

Por isso, não precisamos ficar preocupados com as
nossas necessidades e sim focar nosso trabalho
naqueles que necessitam o fundamental: a Verdade
de Jesus!!

 

Provérbios 15:6

Diego Acosta / Neide Ferreira

www.septimomilenio.com