BRECHA

agua

Jesús hablaba a los discípulos haciendo constantes alusiones a las tareas propias de la época: Trabajar la tierra, cuidar rebaños, obras artesanas.

Este ejemplo de enseñar nos debería ayudar para prestar atención a otras situaciones, que llegado el momento nos serían de mucha ayuda.

Siempre me ha llamado la atención como el agua  encuentra lugares para seguir avanzando y cuando parece que se va a detener, encuentra un nuevo lugar para continuar con su marcha favorecida por la pendiente.

En este caso podemos observar dos cosas: Que hay un propósito de avanzar y que hay una pendiente que lo favorece.

Cada vez que he tenido oportunidad de observar este notable fenómeno, he tratado de sacar alguna conclusión, pero mis intentos fueron vanos desde mi propia sabiduría.

Solamente cuando la Misericordia del Señor se transformó en Revelación, pude sacar conclusiones sobre el agua y sobre mi vida y la vida de las personas.

El agua en estos casos, bien puede representar la naturaleza humana propensa al pecado y la pendiente el clima que la propicia.

Atendiendo a esto, podremos ver como siempre el pecado encuentra un lugar de flaqueza, un resquicio para seguir avanzando en nuestra vida.

La obra del pecado es como la del agua que corre: Tiende a no detenerse nunca!

Y cuál es entonces la gran labor que tenemos que realizar?

Así como procuramos cerrarle al agua todas las brechas posibles, del mismo modo tenemos que cerrarle al pecado todas las brechas posibles.

Y hay una sola manera de intentarlo: Acercarnos cada día más al Señor!

En realidad deberíamos decir: Acercarnos cada momento más a Jesús!

Ezequiel 22:30

Diego Acosta / Neide Ferreira

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