p6793

PERSONAL

En esos singulares momentos en que hacemos un balance de nuestra vida, bien puede ocurrir que nos declaremos satisfechos. Que desde la perspectiva mundana podamos decir que tenemos buenos resultados.

Esto equivaldría a creer que somos exitosos y que el análisis que estamos haciendo tiene un marcado tono positivo. Pero, aún así, no nos sentimos del todo bien.

Hay algo que está afectando ese bienestar que produce la concepción del mundo, de que aventajamos a los demás por nuestros logros, por haber conseguido metas importantes.

Nos acordamos entonces de muchas personas que siendo exitosas, consumen drogas, en lugar de disfrutar del momento que viven. Y la pregunta es casi natural: Y por qué toman drogas?

Es también lo que cabría preguntarse en un momento casi triunfal: Por qué no disfrutamos de todo lo que conseguimos? Si nos falta algo, con qué llenamos ese vacío?

Una respuesta pueden ser las drogas, otra la vida desenfrenada, el disfrutar  sin límites, el creer que todo nos será posible. Pero aún así la sensación de vacío puede persistir.

En un momento puede cruzarse por nuestra mente el recuerdo de cuando éramos jóvenes y de aquella maestra de la escuela bíblica, que nos hablaba del vacío que solamente podía llenar Jesús.

Entonces adoptamos la mejor solución posible: Olvidarnos del éxito y acordarnos del Señor. Sin importarnos las circunstancias, volver a la fuente que nos marcó un antes y un después.

Jesús es más importante que cualquier triunfo!

1 Corintios 15:24-26

Diego Acosta
Música: Neide Ferreira

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TRABAJAR

 

trabajar3

Muchos de nosotros concebimos a la iglesia como un lugar donde se trabaja. La cuestión es preguntarse  para quién trabajamos: Para el Señor o para nosotros mismos?

Esta concepción de la iglesia es más seria de lo que nos podamos imaginar, porque está relacionada con nuestras actitudes de “hacedores” no de la Palabra, sino para mostrar nuestra capacidad para “hacer”.

Así es como nos afanamos por lograr formar parte del grupo de personas que está continuamente haciendo o programando cosas y criticando a quienes supuestamente tienen una actitud pasiva.

Vamos transformando nuestra presencia en la iglesia en una forma de lograr notoriedad, porque somos los que presuntamente sostenemos sus actividades, especialmente las más llamativas.

Precisa el Señor de personas trabajando en su iglesia?

Esta pregunta es por demás urticante y puede generar respuestas controversiales. Dios precisa de hombres y mujeres fieles que cumplan lo que les manda.

Es decir: Detrás de cada trabajo que demanda la vida cotidiana de la iglesia debe haber un llamado preciso, concreto del Soberano. Caso contrario, simplemente estaremos trabajando para nuestra propia vanidad.

Puede que esta clase de afirmaciones desaliente a muchas personas. Pero lo que no debe aceptarse como bíblico, es que trabajar forme parte de nuestros objetivos para congregar.

Cuando tengamos la certeza de que debemos hacer lo que el Señor nos demande, entonces estaremos en el lugar cierto, en el momento cierto. Mientras tanto lo sensato será esperar con el oído atento para escuchar la voz de Dios!

Efesios 5:17

Diego Acosta
Música: Neide Ferreira

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p6780

UN SEGUNDO

Un segundo. Esta breve fracción nos basta para tomar una decisión que puede cambiar nuestra vida y la de los demás. En esa mínima porción de un minuto, podemos transformar y ser transformados.

Esta inusual mención al tiempo horario está originada en la situación que vivimos cuando recibimos una actitud casi despreciativa, de dos personas de las que no esperábamos algo semejante.

No solamente fue la negación del saludo sino que además fue la soberbia con las que se apartaron de nuestro lado, en el momento en el que nos acercamos a ellos para cumplimentarlos.

El Espíritu obra poderosamente en esas circunstancias tan delicadas y en los que en una mínima fracción de tiempo, podemos extraviar nuestro corazón, porque lo abandonamos primero a la decepción y luego al rencor.

El Espíritu obró tan maravillosamente que en lugar de corresponder la actitud que se nos había dispensado, en el acto comenzamos a orar y a interceder por ellos.

A bendecir sus vidas, su familia, sus hijos, su ministerio, su provisión, su casa y sus amados. Fue una bendición verdadera, profunda, de esas que jamás podrán engañar al Señor.

Y todo ocurrió en un segundo.

Valoremos la intervención del Espíritu cuando nos aparta de los malos pensamientos, de las reacciones orgullosas y de corresponder mal con mal. Y demos gracias por reemplazar la ira con el Amor y la Misericordia.

Recordemos que si no somos perfectos, por qué le reclamamos perfeción a los demás?
1 Samuel 10:6

Diego Acosta
Música: Neide Ferreira
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p6775

ACEPTACIÓN

Cuando aludimos a David vienen a nuestra memoria pasajes de la vida de este rey que sirvió de manera extraordinaria al Eterno. La sola mención de su nombre, tiene implicancias casi únicas.

Pero con nuestra proverbial capacidad para ignorar la realidad o parte de ella, nos olvidamos que David fue también un ser humano con todos los claroscuros de los hombres.

Por esta razón debemos reparar en su acto de extrema obediencia cuando aceptó la decisión de Jehová de que no edificara Casa en su nombre y si lo hiciera el hijo que le habría de dar.

En ese momento David estaba dando por válida una determinación de su Dios ante el anuncio de que le nacería un descendiente al que todavía no había concebido, pero del que el Soberano le había hablado.

Esta es la clase de obediencia que distingue a algunos hombres de otros, con relación a la Voluntad del Creador. Aceptar una decisión ante el anuncio de un hecho futuro, nada más que por ser una afirmación de Jehová.

David comprendió el significado de estas palabras y no se preguntó ni mucho menos le preguntó al Supremo, cuando nacería el constructor del Templo. Aceptó lo que se le mandaba sabiendo que su descendiente se llamaría Salomón.

La Biblia nos manda escudriñar.

Seamos capaces de escudriñar la Palabra de Dios, para encontrar los mensajes en los que podamos fundamentar nuestras actitudes. Mucho más si están relacionadas con la Obediencia.

1 Crónicas 22:8-10

Diego Acosta
Música: Neide Ferreira

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p6771

CALLARSE

Nadie puede dudar que vivimos tiempos que tienen características muy especiales. Podríamos decir que estamos viviendo los que se parecen mucho a los del fin, como le explicó Jesús a los discípulos.

Y una de las grandes características que tendrán estos tiempos será que habrá muchos que se animen a ser partícipes de los acontecimientos y otros, que tratarán de evitarlos.

Unos se enfrentarán a las circunstancias con la fe puesta en Jesús y otros se amedrentarán y buscarán pasar lo más desapercibidos posible, imitando el triste ejemplo de Pedro con su negación.

Pero como son estos tiempos cercanos al fin?

Tremendamente difíciles. Fundamentalmente porque nuestra naturaleza nos obliga a obrar con el principio de supervivencia, que nos hace alejar de cualquier situación que nos pueda afectar.

En otras palabras: Obraremos primero que nada por nuestro interés personal y luego dejaremos la posibilidad de obrar como creyentes y seguidores del Hijo de Dios.

Ese interés personal afecta las posturas de firmeza que deberíamos asumir, disfrazando nuestra conducta con la trampa de las buenas maneras y de buscar la armonía y la unidad fraternal.

Así justificaremos que a la hora de hablar, nos callemos. Que a la hora de actuar, no actuemos. Que a la hora de defender la Verdad, nos escondamos.

Habrá muchos quienes nos aconsejarán que lo más prudente sea callarse. Pero siempre tendremos en algún pliegue de nuestra memoria, el mandato de llevar el Evangelio. Y para hacerlo tendremos que hablar!

Jeremías 4:19

Diego Acosta
Música: Neide Ferreira

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UJIER

 

culto1

Minutos antes que comenzara el culto una de las ujieres se acercó a una joven matrimonio y muy amablemente les indicó el lugar donde debían ubicarse.

Para su sorpresa, el hermano la tomó del brazo y le dijo en un tono desusadamente alto: No se preocupe, nosotros nos vamos a sentar a donde nos guste.

Como éramos testigos de lo que estaba ocurriendo decidimos intervenir, pero en ese momento el Espíritu claramente nos instó a no hacer nada y esperar.

Por el contrario, debimos asistir a la hermana ujier que esta visiblemente conmocionada por la actitud que había el miembro de la congregación y por sus modales.

Cuando terminó el culto entendimos por qué el Espíritu nos había impedido actuar. Los esposos se dirigieron hacia nosotros y también elevando la voz preguntaron: Ud. vio lo que ocurrió con la ujier?

Bajando el tono todo lo posible, le respondimos: Si vimos y tenemos una pregunta para hacerle. Si en lugar de la hermana hubiera sido Dios quién le indicara el lugar donde ubicarse, que hubieran hecho?

Por supuesto que nos hubiéramos sentado donde el Señor nos mandara, nosotros somos obedientes! El tono nuevamente fue inopinadamente elevado con el evidente propósito de ser escuchado.

Entonces le respondimos: Tal vez tengan que orar con relación a su actitud.  En la iglesia una ujier representa la autoridad y la obediencia a ella es la misma que le debemos al Señor. Lamentablemente, no hubo respuesta.

Proverbios 3:1

Diego Acosta
Música: Neide Ferreira

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p6762

MONTAÑAS

Las alturas relevantes de la Creación tienen un poderoso atractivo para quienes se atreven a desafiarlas. Desde las menos destacadas hasta las más prominentes, todas son holladas para ser conquistadas.

Pareciera que con el intento de llegar hasta las máximas alturas, el hombre buscara superar su natural dimensión de pequeñez y fragilidad frente a las obras del Omnipotente.

No nos conformamos con ser joyas únicas e incomparables, sino que buscamos proyectar nuestra supuesta capacidad y fortaleza hacia cumbres que se encuentran a menor o a mayor altura.

Los menos dotados se alegran al superar pequeñas cotas y los más experimentados alcanzan las grandes cumbres a las que pomposamente llamamos los techos del mundo.

Los que ascienden y los que asistimos a los ascensos, generamos la impresión de que estamos animados por el deseo de dominar aquello que el Eterno ha creado.

Tal vez por eso sea que los que dejaron sus vidas en los intentos, permanecen casi olvidados en el ideario colectivo y los grandes triunfadores, apenas si tienen un efímero reinado.

La inmensa mayoría de quienes no nos atrevemos a subir ni a una modesta elevación, nos vemos reflejados en los éxitos ajenos y pretendemos librarnos de los fracasos de los que pagaron con la existencia su osadía.

Mejor nos resultaría a los hombres aceptar nuestra condición de joyas únicas y reconocer que nadie tendrá más importancia y grandeza por desafiar las grandes alturas de la Creacion, porque apenas será un logro humano.

Salmos 145:3

Diego Acosta
Música: Neide Ferreira

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p6759

ERA COMÚN

Un gobernante decretó que Dios estaba muerto. Otros hombres buscando una cierta notoriedad hablan de la era común, para no mencionar el nombre de Cristo.

Es sorprendente como la desesperada intencionalidad de negar al Eterno y a su Hijo, lleva a algunos hombres a extremos insospechados para hacer notar su posición.

Estas reediciones de quienes sin saberlo pretenden transformarse en seguidores de Amalec, deberían pensar si pudieran hacerlo, en el significado profundo de lo que representa negar a Dios.

Quién afirma no creer en nada y mucho menos en el Soberano, en realidad está cayendo en una profunda contradicción. Una cosa es no creer en nada y otra cosa es no creer en nada ni creer en la existencia de Dios.

Si alguien afirma: No creo en nada, es explícitamente obvio que no tiene una creencia espiritual de ningún tipo. Pero cree, en nada o en un vacío, pero cree, aunque el argumento suene a rebuscado.

Si alguien afirma: No creo en nada ni en Dios, es explícitamente redundante, porque si no cree en nada es demasiado evidente que en ese nada incluye al Creador.

Tal vez la negación de la creencia en nada sea una manifestación de la negación de su propia Creación, de hombres y mujeres que no se asignan ningún valor y por eso se niegan.

Oremos por quienes no creen en nada. Oremos por ellos con el Amor y la Misericordia de Cristo! Porque Él es el comienzo de la… era común!

Lucas 12:8-9
Diego Acosta
Música: Neide Ferreira

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p6755

DINERO

La Biblia en su infinita capacidad de enseñanza, nos revela hasta que punto los hombres nos equivocamos al tomar decisiones que nos llevan a utilizar cualquier medio para conseguir lo que nos proponemos.

En dos versículos la Palabra de Dios con una tremenda ironía deja al descubierto a quienes se afanan por lograr riquezas con una desmesura impropia de seres pensantes.

Es tan equivocada esta actitud, que ignora que ni la más grande de las riquezas podrá ser utilizada como rescate ante la muerte que llegará inexorable a todos los seres vivientes.

Los bienes materiales no solo no podrán ser usados como rescate, sino que tampoco impedirán lo que llamamos la segunda muerte, es decir permanecer en la eternidad apartados de Dios.

Todo está relacionado con lo que tengamos en el corazón. Si el dinero nos domina seremos capaces de cualquier cosa por multiplicarlo y de cosas peores, por mantenerlo.

Es tan cruel el dinero que cuando convierte el afán en avaricia, hasta priva a sus poseedores de cualquier forma de disfrutarlo, porque los lleva a ansiarlo vorazmente, cada vez en mayores cantidades.

Nadie puede pagar su eternidad ni nadie podrá impedir su propia muerte, cualquiera sea su condición y por grande que sean sus posesiones y riquezas terrenales.

El dinero tiene el valor que le concedamos. Puede ser de bendición cuando bendecimos o puede ser de destrucción cuando nos autodestruimos, amándolo más que al propio Dios.

Salmo 49:10
Diego Acosta
Música Neide Ferreira

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p6752

MODELO

Un hermano se empeñaba en demostrar que había un modelo para cada necesidad de la iglesia y que la verdadera sabiduria consistía en aplicar fórmulas exitosas.

Sus palabras evidenciaban que estaba totalmente convencido de su análisis, al punto que llegó a plantear como se podían mejorar los niveles de ingresos por las ofrendas y los diezmos.

Del mismo modo argumentó que había estudios sobre los mensajes y también para que la evangelización aportara nuevos miembros a la iglesia.

Para cada caso exhibía modelos que habían producido resultados altamente satisfactorios en otras iglesias y para consolidar su economía a través del aporte de sus integrantes.

Uno de los hermanos le preguntó: Y para que precisamos esos modelos?

Para hacer más grande la iglesia, con más miembros, para hacernos notar en la comunidad por la importancia que estamos asumiendo y para ser económicamente poderosos.

Hubo otra pregunta: Y todo eso que tiene que ver con Jesús?

Tiene que ver que estamos haciendo grande su iglesia. Que no estamos trabajando sin ninguna clase de orden sino que lo hacemos con métodos estudiados, con planificación y modelos eficaces.

Finalmente otro hermano tomó la palabra: Te agradecemos la preocupación. Pero la Iglesia tiene su guía, que es el Espíritu que nos concede Sabiduría.

Y un solo modelo, perfecto, grandioso y humilde a la vez, que nos mandó a llevar su mensaje y no a hacer grande ni un edificio ni una congregación. Cristo es nuestro modelo!

Colosenses 1:18
Diego Acosta
Música: Neide Ferreira
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