VIVIMOS POR LO QUE…
La diferencia entre ver y mirar difícil de explicar, pero en cualquier caso la diferencia existe y se trata de establecer que cuando miramos o cuando vemos tenemos distintas actitudes.
Por esta razón es que muchos de nosotros pasamos desaprensivamente por la vida, ignorando la realidad de quienes nos rodean y quedando ajenos a sus necesidades.
Así es como que cuando la mayoría de las personas no centran su atención en un determinado asunto, siempre habrá quién aprecie en él algo diferente y nos haga
reflexionar sobre el tema.
Constatar esta realidad puede que no nos resulte agradable, pero es algo que si obramos con sinceridad lo podremos hacer con relativa facilidad. Y entonces nos podemos preguntar: Y Jesús como veía?
Si nos formulamos este interrogante podremos apreciar que la perspectiva de la cuestión cambia radicalmente. Él no pasa su vista distraídamente sobre las personas.
Las ve con amor, con compasión, percibiendo en el espíritu sus buenas o sus malas intenciones, captando sus necesidades a pesar del silencio de quienes la padecen.
Qué ocurriría si aprendemos de las enseñanzas del Maestro? Seríamos más sensibles frente a las necesidades, frente a las injusticias, frente a la prepotencia, frente al desamor? Aprendamos a ver como Jesús!
Salmos 94:9
Diego Acosta García
Es muy probable que el sentido de la prisa, haya ido cambiando tanto como el hombre ha cambiado a lo largo de los tiempos. Es legítimo suponer que tener prisa hace dos mil años, no es lo mismo que hoy.
Por esta razón en algunos pasajes de la Biblia puede sorprendernos como los hombres ttenían largos tiempos de espera, que afrontaban con gran serenidad.
En los tiempos que vivimos el concepto de espera ha cambiado tanto que nos desesperamos cuando algo se
demora… más de unos segundos y por supuesto, ni hablar cuando debemos esperar días, meses o años.
Daniel anticipó que en el final todo sucedería con una extraordinaria rapidez, una profecía asombrosa en lo conceptual, sobre todo al referirse a como mediríamos los hombres el paso del tiempo.
Esta fantástica evolución relacionada con el tiempo no la entenderíamos sino es por la revelación profética y por las enseñanzas que Dios nos ha dado en la Biblia.
Sin embargo, antes como ahora, la espera está relacionada con una cuestión espiritual fundamental. Quienes antes esperaban, no se desesperaban, porque confiaban en Dios.
A quienes nos toca esperar en estos días, deberíamos tomar como enseñanza esa absoluta confianza en Dios, para no desesperarnos y confiar en su Voluntad.
Lamentaciones 3:24
Diego Acosta García
Conocer el futuro ha sido y seguramente será el más grande de los afanes de los seres que formamos parte de la especie humana según la Creación de Dios.
Prácticamente todas las civilizaciones del pasado, y obviamente la de nuestro presente, se preocuparon y se preocupan por saber lo que ocurrirá mañana y pasado y pasado…
Así como en el pasado y en el presente, siempre hubo y habrá quienes supuestamente tienen el poder de conocer el futuro y todo
s nos rendimos ante ellos.
Los poderosos, porque confiaban en esos supuestos conocedores del futuro para determinar sus decisiones de gobierno y quienes formaban y formamos parte del pueblo para resolver sus necesidades personales.
Todos, poderosos y simples, olvidamos algo fundamental: que el futuro es impredecible para los humanos porque está en manos de Quién nos ha Creado y es inútil intentar saber lo que solamente Él sabe.
No busquemos saber más de lo que podamos saber porque nos podríamos encontrar ante un dilema pavoroso: que ocurriría su supiéramos con toda seguridad el día de nuestra muerte?
Seamos sabios y aprendamos a vivir el presente, dejando las preocupaciones del futuro para Dios, quién siempre nos dará lo mejor y más conveniente para cada uno de nosotros.
Isaías 35:1
Diego Acosta García
En el vértigo afanoso en el que vivimos muchas veces perdemos el rumbo de lo verdadero y podemos llegar a confundir lo que es auténticamente de Dios con lo que no lo es. Deberíamos establecer a quién servimos cuando trabajamos.
Podemos preguntarnos:
Trabajamos para hombres?
Trabajamos para nuestro ministerio personal?
T
rabajamos para engrandecer socialmente la Iglesia?
Trabajamos para destacarnos en la congregación?
Trabajamos para distinguirnos ante nuestros líderes?
Trabajamos para ser honrados por nuestros hermanos?
Trabajamos por la satisfacción de sentirnos útiles?
Trabajamos por sentirnos superiores a otros hermanos?
Trabajamos porque simplemente nos gusta trabajar?
Trabajamos buscando la proyección ministerial?
Trabajamos para sentirnos importantes en algo?
Por qué y para quién trabajamos?
Es indudable que las respuestas son personales. Pero lo cierto es que todos deberíamos responder que trabajamos para servir a Dios y no a hombre ninguno. Por importante que sea o por importante que creamos que sea.
Salmos 101:6
Diego Acosta García
La Iglesia del Señor en estos tiempos que vivimos está bajo la influencia de una serie de doctrinas, que son tan exitosas como antibíblicas en sus contenidos.
Jesús advirtió que esto ocurriría en los tiempos finales y por tanto no debemos de asombrarnos que ocurra, puesto que fue el propio Maestro quién nos enseñó sobre la cuestión.
Lo importante es no solo reconocer las falsas doctrinas y a los falsos profetas que las alientan, sino saber que nos pueden afectar en el momento menos esperado.
Por qué estamos expuestos a la teología de la pr
osperidad, entre otras? Simplemente porque en un determinado momento caemos en el facilismo de no pensar lo que escuchamos.
Caemos en el facilismo de no oponernos a lo que la mayoría puede entender como válido en una congregación. Simplemente por eso. Entonces seremos defensores de la prosperidad de los hombres y no de la de Dios.
Los argumentos manipulados nos alejan del Plan que el Creador tiene para cada uno de nosotros, que por cierto es mejor y superior, a cualquier ideología o doctrina que nos prometa grandes cosas.
Podemos ser muy prósperos en la humildad de nuestra vida, si tenemos el corazón, la mente y los propósitos puestos en Jesús, obrando con amor y mansedumbre. Esa es una maravillosa riqueza!
Salmos 52:7
Diego Acosta García
Jesús en su ministerio terrenal nos dejó un nuevo mandamiento: El de amar al prójimo, incluyendo al enemigo, estableciendo así los principios de Justicia del Reino.
Debemos confesar que este mandamiento nos ha causado perplejidad a lo largo de nuestros años de creyente, porque asumir que debemos amar a nuestros enemigos, es francamente difícil.
Cuántas veces nos habremos encontrado con situaciones en las que nos gustaría dejar
de lado este mandamiento y obrar con humana pasión y tomar la justicia por nuestras manos.
Es eso lo que debemos hacer? Evidentemente no. La justicia de los hombres es inevitable que esté impregnada de las emociones y los sentimientos que nos caracterizan como especie.
Por tanto lo que debe primar es el mandamiento del amor, para que entonces podamos decir que hemos tenido dominio propio y haber sido capaces de hacer lo que se nos dio por mandato.
Aunque nos resulte difícil y aunque muchas veces lo querramos olvidar, el amar al enemigo nos coloca en una situación compleja pero que debemos asumir con plena conciencia.
Ser seguidores de Jesús tiene múltiples implicancias, algunas de ellas notablemente difíciles, pero que cuando las cumplimos nos dejan la paz y el gozo prometido por nuestro Salvador.
Éxodo 23:4
Diego Acosta García
Una de las mayores dificultades que tenemos los creyentes es entender como son nuestros tiempos y como son los tiempos de Dios, que raramente coinciden.
Esta falta de armonía entre nuestras necesidades, que evidentemente están relacionadas con nuestro concepto del tiempo, nos generan grandes tensiones y presiones.
Es fundamental comprender que nuestra cond
ición de seres finitos se opone radicalmente con la condición de eternidad de Dios, por lo que nosotros no sabemos manejar una escala de tiempo inalcanzable para los humanos.
Como podemos armonizar los tiempos personales con los tiempos de Dios? Esta es la gran cuestión que debemos resolver desde la perspectiva de nuestra fe y no de nuestro entendimiento.
Los seres humanos tenemos limitadas capacidades para muchas cosas, entre ellas para establecer una relación de un tiempo que se termina con un tiempo que no se termina nunca.
Seamos sabios y comencemos a valorar cada minuto que se nos concede de vida, sabiendo que es absolutamente irrepetible cada segundo que dejamos atrás y que no hemos utilizado correctamente.
De allí que nuestra condición del tiempo, debe entenderse desde la perspectiva que nada ocurre sin que se encuentre bajo la Voluntad Soberana de Dios y por tanto nada ocurrirá antes… ni nada después.
Levítico 26:4
Diego Acosta García
Un joven creyente defendía en la empresa familiar la necesidad de pagar a sus trabajadores el salario justo, lo que originó una seria disputa con su padre y sus hermanos.
Uno de ellos le recriminó incluso que estaba en contra de quienes eran su familia, al defender aumentar los costos pagando los haberes que marcaba la ley.
El joven creyente a pesar de todos los argumentos que empleaba no encontraba las
razones suficientes como para enfrentar la tenaz oposición que había despertado el tema.
Como podía remediar la situación? Recordó entonces aquella tarde que en el estudio bíblico el maestro había puesto especial énfasis en la necesidad de cumplir con todos los textos bíblicos.
Y recordó su pregunta: eso incluía en los tiempos presentes el pago de los salarios que marca la ley? Y el maestro le respondió: No es para estos tiempos que habla la Biblia, el mensaje de la Biblia es para todos los tiempos.
Por tanto quienes trabajan deben recibir el salario justo porque eso es lo que establece Dios para los hombres y es necesario comprenderlo para no apartarse de sus mandamientos.
El joven apeló a ese recuerdo y con firmeza y serenidad habló a sus padres y a sus hermanos acerca de lo que decía la Biblia sobre el salario. Ellos, a pesar de que no eran creyentes, comprendieron y aceptaron que había una razón superior para pagar el salario justo.
Jeremías 22:13
Diego Acosta García
Esta pregunta además de perturbadora es francamente odiosa, porque nos confronta con una realidad que no deseamos admitir pero que en el fondo no deja de estar en nuestros pensamientos.
Hace algunos días pudimos comprobar con una cierta sorpresa, como un grupo de creyentes nos mostrábamos superiores a un grupo de personas con las que participábamos de una reunión.
Había en nuestras actitudes un aire de superioridad basado quizás, en nuestra condición de creyentes lo que evidentemente entr
aba en una manifiesta contradicción con nuestra fe y sus mandatos.
Por qué nos sentimos superiores a los demás? Por qué nos sentimos mejores al resto de las personas? Será que por Gracia conocimos al Señor y fuimos Salvos?
Si fuera por estas razones jamás deberíamos sentirnos superiores a nadie, sino todo lo contrario, deberíamos obrar con la mayor humildad como obró Jesús en su ministerio terrenal.
Las actitudes de superioridad son las mejores herramientas que tiene el enemigo de nuestra fe, para contradecir nuestro mensaje evangelístico, porque nuestros hechos demuestran lo contrario de lo que decimos.
Aceptemos que por Gracia recibimos la Salvación, sin haber hecho ninguna clase de mérito ni ser mejores que nadie en nada. La Salvación que recibimos la debemos utilizar para vivir con la dignidad de la humildad y el amor.
Proverbios 15:33
Diego Acosta García