LA INDIFERENCIA…


Nos contaron que un joven fue despertado por un vecino a altas horas de la madrugada. Para su sorpresa el visitante le pidió… comida para sus hijos y le dijo que varias personas le habían negado ayuda.

Nos podemos imaginar la escena, una persona desesperada y un joven que inesperadamente se encuentra frente a una situación que le era difícil de imaginar.

En la fría indiferencia en la que vivimos un hombre se dirige a otro para pedirle comida para sus hijos…La explicación es muy sencilla: está sin trabajo y el último dinero que tenía lo utilizó para pagar el alquiler.

Con la ayuda recibida solucionó el problema para un día, para dos o tal vez para tres. Pero y los demás días? Qué pasará con esa familia cuando tenga que pagar nuevamente el alquiler?

Que comerán mientras tanto? Que alimentos tendrán en el futuro? Parecen preguntas muy sencillas… porque solamente estamos hablando de comer… pero y todo lo demás?

El alquiler, la  asistencia a clase de los hijos y el no tener trabajo…Este es el drama de muchas personas que ignoramos totalmente, por el simple expediente de no tener contacto con nadie donde vivimos.

Y nos seguimos preguntando: son estas actitudes de creyentes? Es así como debemos obrar quienes nos llamamos hijos de Dios? Que diremos cuando seamos llamados el día del Juicio? Las respuestas son estrictamente personales!

Santiago 4:8
Diego Acosta García

TENEMOS OPCIONES?

Es curioso lo que sucede en nuestra sociedad, en la que todo se relativiza o todo es ambiguo, dejándonos un amplio margen para vivir como para que cada uno elija la forma de hacerlo.

Es curioso, porque a la vez que supuestamente se nos libera de la vigencia de los principios o normas que deberíamos de tener, se nos somete al duro yugo de las estadísticas.

Esos cambios de una dirección a otra, generalmente nos producen tensiones que no sabemos a que obedecen, pero que son fruto de la forma en que vivimos y de la forma en la que aceptamos vivir.

Por un lado se nos dice que todo está permitido y que no debemos dejar que se nos controle, pero también se nos habla de las estadísticas y de los resultados que se nos demandan continuamente.

Somos hijos del relativismo o de la ambiguedad, pero sometidos a la dictadura de las normas rigurosas que nos imponen los resultados que son los que marcan la diferencia entre ser exitosos o ser perdedores.

Podemos sentirnos libres con lo relativo y esclavos con la demanda continua de que produzcamos hechos que puedan ser medidos, cuantificados para entonces felicitarnos o hundirnos en el fracaso.

No importa mucho el daño que esta forma de vida ocasione en las personas, porque en realidad se trata de un modelo que es ajeno a cualquier forma de cuidado hacia lo estrictamente humano.

Por eso se nos advierte que tengamos cuidado con lo que se llama el doble ánimo, que hagamos una cosa y hablemos otra, en abierta oposición la una con la otra. Como hijos de Dios debemos de tener la guía de sus principios.

Santiago 4:8
Diego Acosta García

CRISTIANOS PERSEGUIDOS

Hay advertencias que parecen que no tienen nada que ver con nuestras vidas, como si los anuncios no fueran dirigidos a los seguidores de Jesús sino a otras personas.

Sin embargo la realidad es muy diferente: Cuando Jesús anunció las persecuciones que padeceríamos en su nombre estaba hablando de un tiempo que está más cercano de lo que nos podamos imaginar.

La tranquilidad de asistir a los cultos de los domingos y a las actividades de la Iglesia que tanto nos animan y reconfortan, en muchos lugares del mundo no son posibles de realizar, sin correr riesgos de vida.

El solo seguimiento de Jesús ya supone que somos sospechosos y predicar su Evangelio nos ubica en la categoría de delincuentes y la tenencia de la Biblia en la mejor prueba en nuestra contra.

Es necesario que pensemos en los hermanos perseguidos, en las Iglesias que son cerradas por aplicación de normas absurdas, que son las mismas que se aplican a discotecas, por ejemplo.

Está llegando la hora de que obremos como un Cuerpo, que se duele cuando alguno de sus miembros es afectado. No podemos permanecer indiferentes a la tragedia y a la pérdida de vidas.

Estamos siendo llamados a levantar un clamor por quienes sufren hostigamientos, procesos, detenciones, condenas y hasta entregan su vida por seguir a Jesús. Clamemos por ellos!

Mateo 24:9
Diego Acosta García

EL MAR ROJO PERSONAL


Cuando hablamos de crisis todos pensamos que la que nos afecta en lo personal, es la más grave, la más difícil, la más tremenda de sobrellevar y con eso estamos marcando diferencias con el resto de los humanos.

Puede parecer una exageración esta clase de comportamientos, pero es casi inevitable que ocurran este tipo de actitudes, porque las crisis ya sean de los países o de las personas, tienen distintas repercusiones.

Si son de los países influyen en los comportamientos colectivos y sin son personales, con más razón tienen impacto sobre nuestras actitudes y nuestras reacciones.

Pensando en crisis personales, creemos que lo importante no es la magnitud de lo que sucede sino como obramos ante las circunstancias que nos afectan.

Moisés vivió probablemente una de las crisis más tremendas de la historia. Guiaba a su pueblo hacia la libertad y tenía detrás al ejército de Faraón y por delante el Mar Rojo.

Que pensamientos pasaron por su mente en esos momentos tan dramáticos? Que lo animaba a perseverar en el mandato que había recibido de Dios de seguir avanzando hacia la libertad?

Seguramente fueron los mismos que deberíamos de tener cada uno de nosotros ante una crisis: La certeza de que no estamos solos, que Dios siempre estará a nuestro lado porque esa es su promesa!

Josué 21:45
Diego acosta García

LA HONESTIDAD ES UN MÉRITO?


En los tiempos que vivimos podemos constatar cómo cada día que pasa se dan a conocer nuevos casos de corrupción en los ámbitos públicos y también en los privados.

Pareciera que el “todo vale” se ha instalado en la sociedad en las que nos toca vivir, pertenezca al continente que pertenezca no importando tampoco que idioma se utilice.

La corrupción incluso en algunos casos hasta parece recibir una suerte de admiración disimulada, para poner de manifiesto como algunas personas son capaces de burlar la ley.

Poco a poco vamos asimilando que hay una cierta impunidad que está tolerada y en consecuencia hay determinados límites que es posible traspasar sin mayores problemas.

Es tan grave esta situación que nos preocupan nuestros hijos y sus hijos y los hijos de sus hijos, que se habituarán a vivir en un clima donde la corrupción y la corruptela son más o menos tolerados.

Frente a todo esto no nos cabe otra cosa que volver a recordar las enseñanzas recibidas y a recordar que la honestidad no es un mérito, sino algo que se nos demanda.

Dios no es un Dios de mentira, ni de engaños, ni de corrupción, ni de tolerancia con el pecado, ni tampoco admite que se abuse de poder en contra del más débil. Dios es un Dios de honestidad!

Amós 8:4-7
Diego Acosta García

APRENDER A ESPERAR

En estos tiempos en lo que todo se resuelve en el momento, donde las prisas son determinantes en nuestras decisiones o reacciones, estamos perdiendo el rumbo de lo verdadero.

Estamos siendo llevados a una forma de vida donde la inmediatez supera toda forma de prudencia, donde lo que debe resolverse necesariamente en el futuro, nosotros pretendemos que sea ahora, ni siquiera mañana.

Estamos caminando por el peligroso sendero de que nada debe esperar y que todo debe resolverse en el momento, aún a pesar de los inconvenientes que este tipo de comportamientos puede generar.

No damos lugar a la pausa y a la reflexión, a saber que cuando buscamos lo inmediato nos estamos perdiendo lo mejor, porque los frutos de las prisas nunca pueden ser buenos.

La naturaleza nos enseña que hay un tiempo para todo: para sembrar, para regar, para esperar y para cosechar. Cuando alteramos este ritmo lo más probable es que nos quedemos sin nada que recoger.

Recuperemos la enseñanza que nos obliga a esperar el verdadero tiempo de Dios, que no necesariamente tiene que coincidir con el de nuestros afanes y de nuestras búsquedas presurosas. El tiempo de Dios es el tiempo perfecto!

Levítico 26:4
Diego Acosta García

Y LA SAMARITANA?

No cabe la menor duda que tenemos una alta capacidad para ser selectivos con las personas que nos agradan y cómo las diferenciamos perfectamente de las que nos producen rechazo.

En estas pocas palabras se puede resumir una auténtica postura frente a la vida, que en el caso del mundo es razonablemente, pero nunca justificable entre quienes nos llamamos hijos de Dios.

Es triste pero es más común de lo que nos gustaría admitir, con qué frecuencia obramos con la máxima preferencia en nuestras relaciones personales.

Es también muy notorio como rehuimos a las personas que nos pueden llevar a conflictos o que son conflictivas y como nos alejamos de quienes tienen actitudes desagradables.

Tal vez Jesús nos podría preguntar: Y la samaritana? En ese momento no sabríamos que contestar porque Él sí que fue a donde no debía o a donde nadie quería ir.

Porque Él sí que habló con  quién nadie quería hablar o con quién nadie debía hablar. Él nos mostró que es el Camino para que otras vidas no se pierdan.

Jesús nos mostró que cuánto más difícil nos resulte cumplir su mandamiento de llevar el mensaje de Salvación, más sentiremos Su presencia a nuestro lado. Nos hacemos la pregunta: Y la samaritana?

Salmos 25:7
Diego Acosta García

LA LUVIA ES DE DIOS

Desde hace muchos años venimos orando porque sea cambiada la actitud de quienes consideran que cuando el cielo está despejado, es buen tiempo, que está bueno.

Por el contrario, cuando hay amenaza de tormentas o cuando llueve, esas mismas personas hablan de que el tiempo está cambiando, que está malo y que ha dejado de hacer bueno.

Estas tremendas palabras están pesando especialmente en España, donde desde las conversaciones diarias hasta en los propios medios de comunicación, se habla de buen tiempo cuando hay sol y no llueve.

Oremos porque el Espíritu toque los corazones y dejen de levantarse estas sentencias que están condenando a un país a la falta de lluvia, como está ocurriendo en estos tiempos.

España está sufriendo una sequía desconocida desde hace más de medio siglo y sin embargo se dice que el tiempo está bueno porque hay sol y por supuesto, no está lloviendo.

Levantemos un clamor para que esta actitud sea cambiada en este país y en los otros donde se habla de la misma manera, para entender que la lluvia temprana y la lluvia tardía son Gracias del Señor.
Levantemos un clamor para que cuando llueva demos las gracias por la lluvia, porque significará que el Espíritu habrá tocado a los hombres y las mujeres para que puedan comprender que la lluvia es de Dios!

Salmos 68:9
Diego Acosta García

MORIR DE ÉXITO

 

Esta frase que hemos escuchado tantas veces resume los peligros que encierra el sentirse un triunfador, un hombre o una mujer que ha logrado fama y fortuna.

Es también una forma de aludir a las personas que en determinados momentos logran fulgurantes ascensos, para luego caer de la misma manera en la que subieron.

Morir de éxito también alude no solo a los triunfos, sino también a las caídas y  como la sociedad trata con beneplácito a unos y con desprecio a los otros.

 

Nada hay más peligroso en la sociedad en la que vivimos que ser un perdedor o alguien que ha muerto de éxito, seguramente porque son espejos en los que nadie desea mirarse.

Por esto es que alertamos sobre la posibilidad de que también nosotros los creyentes podamos morir de éxito…porque creemos prédicas triunfalistas o doctrinas llenas de prosperidad

 

Tanto en los buenos tiempos como en los que no lo son, deberemos tener rotundamente presente que nuestro Padre es el Soberano y que debemos ser humildes en todas las circunstancias.

Morir de éxito puede ser la alternativa que debamos afrontar cuando nos olvidemos de quienes fuimos y de quienes somos, cuando éramos hijos del pecado y cuando somos hijos de Dios.

Salmos 78:11

Diego Acosta García

ALABEMOS A DIOS… SIEMPRE

Alguna vez en mis primeros tiempos de creyente, pregunté: Cuando debemos alabar a Dios? Una pregunta tan inocente que provocó miradas entre los hermanos mayores que me rodeaban.

Uno atinó a contestar: Siempre! Pero es posible que alabemos a Dios…siempre? El diálogo continuó en ese tono, porque en verdad las dudas me asaltaban sobre la oportunidad de alabar.

En realidad estas dudas estaban originadas por mis pensamientos que me decían que podía alabar cuando estaba contento, cuando tenía alegría en mi corazón.

Por la misma lógica pensaba: si estoy triste, como voy a alabar a Dios? Qué sentido tendría alabar a Dios en medio de una situación angustiosa o de  una gran preocupación?

Los amados hermanos mayores fueron resolviendo algunas de mis dudas y las enseñanzas del Espíritu Santo fueron vitales para entender la cuestión planteada.

Todos los momentos son importantes para alabar a Dios. Tanto si estamos tristes, angustiados o preocupados, como si estamos alegrías, eufóricos y confiados.

No se trata de estados de ánimo, sino de reconocer que su Soberana Voluntad está sobre nuestras vidas y todo lo que nos ocurre, forma  parte de sus propósitos para con nosotros.

Alabemos a Dios… siempre!. Aunque tengamos un nudo en la garganta y hasta cuando pensemos que se ha olvidado de nosotros. Pensemos que Él habita en la alabanza…y en ella lo encontraremos!

Éxodo 15:2
Diego Acosta García