UNA HISTORIA FAMILIAR

Un día el niño pequeño le pregunta a su padre: Por qué el abuelo no come con nosotros y está comiendo solo en la cocina? Porque el abuelo hace ruido cuando come y porque tira la comida cuando le tiembla la mano.

La hisotria continúa varios años después, cuando un día el padre visita a su hijo y su familia a la hora de la comida. Para su sorpresa advierte que la casa está en obras y que en el comedor hay una cierta confusión.

El padre le comenta a su hijo: No sabías que estabas de obra, que están haciendo en la casa? El hijo se miró con su esposa y y también con sus hijos pequeños y le dio la respuesta.

Papá, estamos ampliando la cocina para que cuando seas viejito tengas un lugar cómodo para comer. Y aquí termina la historia, que nos contaron hace bastante tiempo.

El hijo maltrató a su padre y con los años su hijo hace lo mismo que él, puede ser que resulte una historia amarga, desagradable, pero es una clara advertencia acerca de nuestros comportamientos.

Así como tratemos a los demás seremos tratados, como nos enseñó Jesús, así como juzguemos seremos juzgados, con la misma vara, con el mismo amor o con el mismo desamor.

Lucas 6:31
Diego Acosta García

COMO LEEMOS?

Probablemente la mayoría de nosotros dedica tiempo para leer la Palabra de Dios, es decir que forma parte de nuestros hábitos cotidianos que cumplimos con una cierta regularidad.

Todos sabemos que debemos de leer la Biblia porque fuimos enseñados a hacerlo, porque forma parte de esas obligaciones espirituales que debemos afrontar con firmeza y convicción.

Pero qué buscamos cuando leemos? Buscamos el conocimiento o la Revelación que el Señor puede concedernos para mejorar la comprensión de determinados pasajes?

Si buscamos conocimiento desde luego que es bueno e importante, pero más que eso debemos buscar la Revelación que el Señor puede darnos para comprender un determinado momento de nuestra vida.

La Revelación que nos viene a través de la Palabra nos ayuda para tomar decisiones correctas o para entender situaciones que estamos viviendo de la manera que Dios quiere que interpretemos.

Leer la Biblia no es solamente una obligación. Debemos transformar esos momentos que le dedicamos en un tiempo precioso donde nos acercamos a Dios para saber más de Él y para saber más de lo que quiere de nosotros!

Salmos 119:105
Diego Acosta García

EL PACTO

Es bueno que recordemos que el casamiento supone además de la fiesta y de todo lo que rodea con toque de mundano el acontecimiento, es también un  compromiso fundamental.

Es un Pacto que acuerdan un hombre y una mujer para enfrentar la vida futura siendo una sola carne,  por lo tanto debemos de tener siempre presente que es un auténtico mandamiento.

Dios nos ha creado y Él sabe que es lo bueno, perfecto y agradable para cada uno de nosotros, porque esa es su Voluntad hacia nosotros, por lo que sí ha creado el matrimonio es porque es lo mejor para las joyas de su corona.

Esto significa que cuando soplan los vientos de adversidad para la vida matrimonial, es el momento de tener presente que cuando nos casamos asumimos un Pacto.

Por tanto ese Pacto debe ser respetado tanto en los buenos como en los malos tiempos y el Pacto debe ser cuidado y debemos luchar por preservarlo, aunque debamos luchar contra nuestro orgullo o con nuestras razones.

Dios es un Dios de Pactos y el matrimonio es un Pacto que  Él estableció para que el hombre y la mujer vivan de acuerdo a sus normas, porque es lo mejor para nosotros!

Mateo 19:6
Diego Acosta García

SOPORTARNOS LOS UNOS…

Fuimos enseñados que amar al prójimo es un mandato fundamental y fuimos advertidos que amar al amigo es fácil y que lo difícil era amar al enemigo.

Del mismo modo soportar a un amigo o a un ser querido es fácil, lo difícil es cuando la persona a la que debemos soportar ni es nuestra amiga ni tampoco es un ser amado.

Soportar significa llevar una carga pesada o en otro sentido aguantar hasta con resignación algo muy difícil de sobrellevar, precisamente en todo esto consiste el acto de amor y también de justicia.

Hay personas que no nos gustan como hablan, de los temas que hablan ni siquiera de los momentos en que nos hablan, no nos gusta nada de ellas, pero sin embargo debemos soportarlas.

El amor se expresa por esa tolerancia que supera nuestra paciencia, que supera nuestra capacidad de ser amables o simplemente de ser más o menos educados.

No solo es amor sino también justicia, porque ser justo es ser entre otras cosas tolerantes con el prójimo, tal y como deseamos que los demás lo sean con nosotros.

Soportarnos los unos a los otros es un mandato que debemos cumplir, mucho más en los casos en que nos disguste el solo traer a nuestra mente la imagen de una determinada persona.

Soportarnos es un mandato, que tiene como único límite… el pecado.

Efesios 4:2
Diego Acosta García

FRIVOLIZAR LO SANTO?

Alguna vez hemos pensado que estamos más influidos por el mundo de lo que nosotros podemos llegar a aceptar? Qué es lo que nos está pasando con relación a esta cuestión?

La frivolidad es un sinónimo de superficial y eso es lo que parece que estamos haciendo con todos los temas, colocando en un mismo nivel a lo desdeñable con lo relevante.

Estamos convirtiendo poco a poco nuestra relación con las cuestiones importantes en algo muy parecido a las pompas de jabón, que son muy espectaculares pero inconsistentes.

Nos vamos acostumbrando a navegar en las crestas de las olas y nos alejamos de lo que verdaderamente importa y comenzamos a confundir lo vano con lo perdurable.

Vamos rompiendo los límites que separan las cosas del mundo con las cosas del espíritu y entramos en una especie de nebulosa donde todo es difuso y por eso más liviano de llevar.

La pregunta que nos debemos hacer entonces es: para esto es que fuimos escogidos hijos de Dios? Es para esto que fuimos llamados a formar parte de la familia del Creador?

No busquemos alivianar las cargas que son nuestra responsabilidad. El Espíritu nos ayudará a soportar todo aquello que debamos afrontar y dejaremos de frivolizar lo santo.

Salmos 51:10

DiegoAcosta García

NI ANTES NI DESPUÉS

Probablemente uno de los mayores dilemas que tenemos los hombres es el relacionado con el tiempo, seguramente porque nos cuesta entender nuestra breve vida y la condición de eternidad que distingue a Dios.

Muchas veces nos afanamos en cuidar cada uno de nuestros segundos y en otras malgastamos lastimosamente no solamente unos segundos sino hasta los días y los años.

Deberíamos aprender por dura que sea la lección que cada minuto de nuestra vida tiene mucha importancia, sencillamente porque se trata de nuestro paso por el mundo.

Si realmente pensáramos así le encontraríamos mucha más razón a la diaria lucha por tratar de ser mejores, de semejantes más a quién nos ha creado y de parecernos cada vez más a nuestro Salvador.

El tiempo es un regalo que Dios en su inmenso amor por nosotros, nos ha entregado para que podamos manejar con más eficacia el inexorable paso de las horas y los días.

Vivamos con intensidad cada minuto, lo que no significa que nos afanemos ni nos desvelemos por lo que vendrá, sino que nos preocupemos por lo que hacemos o dejamos de hacer en este día.

Podemos tener la completa seguridad que nada ocurrirá ni antes ni después de que Dios lo haya dispuesto y su Soberana Voluntad se cumpla sobre nosotros. Pidamos al Espíritu Sabiduría para entenderlo!

Levítico 26:4
Diego Acosta García

LA ESTÉTICA


Es notable comprobar como tanto hombres como mujeres apelan a las operaciones quirúrgicas para mejorar o modificar su imagen, en lo que parece es una de las grandes opciones de la sociedad de nuestros tiempos.

No estamos hablando de quienes por razones físicas o por otra clase de problemas deban hacerse operaciones de este tipo, porque en estos casos es obvio que además de necesarias están totalmente justificadas.

Estamos citando los casos de las personas que buscan con la cirugía disimular el paso de los años, en una auténtica batalla por la apariencia tratando de ocultar lo que es una evidente realidad.

También estamos hablando de quienes no están satisfechos con su imagen y buscan mejorarla o hasta modificarla para sentirse más a gusto con lo que ven todos los días en el espejo o para que los demás los vean de mejor aspecto.

Sea la excusa que sea, lo que resulta muy claro es que todos debemos de saber que cada uno de nosotros tiene la apariencia que Dos ha querido que tengamos y por lo tanto todo lo que hagamos por cambiarla va en contra de su Soberana Voluntad.

En realidad la necesidad de cambiar que tenemos todos los seres humanos, es la de abandonar el viejo hombre para convertirnos en hombres nuevos o en mujeres nuevas, pero por la obra del Espíritu Santo.

La intención de cambiar la estética física se contradice con el cambio espiritual, que es el que se nos demanda.

1 Corintios 15:49
Diego Acosta García

ONE WAY

Nada hay más complicado que no saber por dónde vamos, por dudar cuál es el camino correcto, cuál es la senda que nos llevará el destino que estamos buscando.

Cada vez que nos encontramos con una encrucijada dudamos porque no sabemos la dirección por la que debemos continuar la marcha y así se nos pasan primero los días y después los años.

Descubrimos que de tantas encrucijadas que enfrentamos tal vez nos fuimos alejando del camino perfecto y entonces comenzamos a buscar la forma de volver para atrás.

Lo grave de esto es que cuando decidimos volver para atrás, nos volvemos a encontrar con las encrucijadas que ya tuvimos que sortear, por lo que la solución de volver sobre nuestros pasos tampoco es válida.
Podríamos decir que la brújula de nuestra vida ha perdido el norte y por eso dudamos sobre el rumbo a seguir. Y como se trata de nuestra vida nos tenemos que preocupar.

Tal vez ese sea el momento en el que debemos detenernos y pensar cuál fue desde siempre el camino perfecto, el que nunca debimos abandonar porque era estrecho y porque había otros más atractivos y menos difíciles.

Jesús es ese camino. Y en todas las encrucijadas con las que nos encontremos no dudemos nunca en elegir el rumbo que solamente Él nos puede marcar. Volvamos a caminar con Jesús!

Juan 14:6
Diego Acosta García

NOS RENDIMOS?

En este día muchos hombres y mujeres reivindican su derecho a las Libertades Religiosas, un tiempo que parecía que no iba a llegar nunca, pero que finalmente forma parte de nuestra realidad.

Frente a un problema como este, qué hacemos: Nos rendimos? Claudicamos? Admitirmos que el peso de los poderes públicos es mayor que el de nuestra Fe?

O decimos presentes, aquí estamos mansamente demostrando que confiamos en que nuestro Abogado defenderá nuestra causa, pero sabiendo que es necesario que demos un paso al frente.

Nadie nos engañó acerca de que vendrían tiempos difíciles, nadie nos mintió acerca de que por seguir a Jesús sufriríamos como Él mismo sufrió, por eso no podemos rendirnos.

Debemos pensar en días así, que esto puede ser solo el comienzo y que con toda seguridad vendrán días más difíciles, más amargos, en los que no solamente lucharemos por nuestras Libertades Religiosas, sino que tal vez deberemos poner en riesgo nuestra propia vida.

Las batallas serán grandes pero la Victoria final será la mayor que podamos conseguir. Nunca nos olvidemos de esto, porque cuando pensemos en rendirnos, la fe arderá en nuestro interior.

Todos sabemos de quién es la batalla, de quién es la Justicia, pero todos sabemos que no podemos callarnos, que con mansa firmeza debemos mostrar al mundo que existimos.

Lucas 19:40
Diego Acosta García

COMO NACEMOS?

Hace unos años para saber si seríamos padres de un niño o una niña teníamos que esperar hasta el final del embarazo. Recordamos con especial afecto aquel tiempo de incógnita, para saber si vestiríamos de rosa o de celeste a nuestro hijo.

Pero algo teníamos seguro: que nuestro hijo sería una niña o un varón, sin ninguna duda porque nadie cuestionaba que habría de ser así. Desde siempre,  de toda la vida, los niños nacían hombre o mujer.

Sin embargo esta certeza absoluta está siendo cuestionada por quienes sostienen la teoría del género, que asegura que el sexo no es definitivo en el momento del nacimiento sino que se define con el paso de los años.

Entonces nos podemos preguntar: se puede dudar que nacemos hombre o mujer? Se puede dudar de que hemos sido creados hombre o mujer de una manera definitiva?

Es bueno que no permitamos que estas teorías perturben nuestra seguridad acerca de lo que Dios ha creado y lo que es igualmente  importante, acerca de cómo lo ha creado.

La clase de dudas que genera la llamada teoría del género es una forma de rebeldía contra la Voluntad Soberana de Dios y no podemos ser partícipes de ninguna forma de rebeldía contra Dios.

Hemos nacido hombre y mujer, desde Adán y Eva hasta ahora. Y podemos tener la certeza que seguiremos naciendo hombre y mujer. Gracias a Dios, nuestro Creador.

Génesis 2:22
Diego Acosta García
Ilustración: Sindy