PARA PENSAR / 334
Você é aquilo que faz
quando acha que ninguém está olhando.
Abigail van Buren
Usted es aquello que hace,
cuando cree que nadie lo está mirando.
Você é aquilo que faz
quando acha que ninguém está olhando.
Abigail van Buren
Usted es aquello que hace,
cuando cree que nadie lo está mirando.
Jesús, es religión? No.
Jesús, es una solución? No.
Jesús, es el Intercesor!
Jesús, es la Vida!
Jesús, es la Verdad!
Jesús, es el Verbo!
Jesús, es la Salvación!
jJesúcristo, es Rey y Señor!
Juan 5:24
De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida.
Diego Acosta / Neide Ferreira
En los momentos de euforia, siempre hago Memoria de una dolorosa experiencia que acompañó mis primeros tiempos de creyente.
Asistí de manera privilegiada, de todo el proceso que llevó a la apertura de un nuevo templo.
Fue un tiempo precioso por el trabajo que hubo que realizar y por la certeza que tenían los hermanos experimentados que estábamos sirviendo al Señor!
Cuando el impulso no pudo resistir a la terminación de las obras, una mañana de domingo, con el templo inconcluso, se celebró el primer oficio.
Entonces ocurrió un hecho que en su momento fue más anecdótico que representativo. Una hermana anunció que había recibido una Palabra del Soberano y entonces se decidió que fuera ella quién predicara.
Con mucha expectativa la escuchamos, conocedores los demás más que yo, de su larga experiencia misionera y también de su cercanía con Dios y de su seriedad.
El mensaje fue tan acorde con el momento que se vivía en la nueva congregación, que quizás por eso nadie o muy pocos, reparamos en su final.
El mensaje terminó con el profundo: Y si…
Se estaba revelando que el Eterno anunciaba lo alerta que deberíamos de estar, para que los egos personales, las rivalidades y vanidades no afectaran a la Obra.
Tristemente quienes escuchamos fuimos una pequeña minoría, que tuvimos la condición de ser testigos de cómo se desencadenaron las pequeñeces de los hombres.
En pocos meses aquella Obra se dio por terminada y asistí con perplejidad al cierre del lugar de culto. La lección fue durísima, pero he aprendido que ignorar las advertencias de Dios, nos pueden llevar al abismo.
Hay puertas abiertas y también…puertas cerradas.
Hebreos 10:26
Porque si pecáremos voluntariamente después de haber recibido el conocimiento de la verdad, ya no queda más sacrificio por los pecados.
Diego Acosta / Neide Ferreira
Son tantos los mensajes que nos dejó Jesús sobre los tiempos finales, que sorprende como mucho de quienes nos llamamos sus seguidores, mantengamos una actitud de total indiferencia.
Se podrá argumentar que esta frase es francamente tremendista y hasta alarmista!
Pero, haciendo un frío examen de nuestras actitudes comprobaremos como el mensaje del Evangelio languidece, en medio de congregaciones cada vez más preocupadas en vanalidades.
Quienes leemos con atención todo lo que se escriben nuestros hermanos, podemos comprobar cómo diariamente, preocupa más el quienes somos que lo que hacemos.
La vanidad nos domina de una manera tan grande, que hemos olvidado que Jesús no nos mandó que seamos exitosos y hombres meritorios, de grandes templos y milenarias congregaciones.
Nos mandó preocuparnos por los humildes, por los más débiles, por buscar a los perdidos y por ayudar a las viudas y a los huérfanos.
Es tan serio lo que estamos haciendo, que este pequeño resumen de mandatos, parecen de otro tiempo y destinado a otras personas.
Sin embargo, lo grave es que estos mandatos están rigurosamente vigentes y nos tienen por destinatarios como lo fueron los miembros de la Iglesia de Sardis.
Es en vano que tratemos de encontrar disculpas o esgrimir razonamientos sobre los tiempos distintos o las circunstancias diferentes.
La Palabra de Dios es viva, ha sido y será Inspirada por un Pensamiento Eternal, que nos concierne a todos los hombres.
Por añadidura podríamos decir, que en estos tiempos tan complejos y difíciles, más que nunca debemos aferrarnos al supremo valor de la Palabra, para vivir con dignidad nuestra condición de hijos de Dios.
Apocalipsis 3:3
Acuérdate, pues, de lo que has recibido y oído; y guárdalo, y arrepiéntete. Pues si no velas, vendré sobre ti como ladrón, y no sabrás a qué hora vendré sobre ti.
Diego Acosta / Neide Ferreira
Jesús nos mandó: Mirad que nadie os engañe!
No solo era una advertencia.
También lo podemos interpretar como vivir en estado de permanente alerta para evitar que la maldad del mundo, sea mayor que la obra de extensión del Evangelio.
Si realmente viviéramos en estado de alerta, podríamos apreciar como cada día, el mundo nos gana pequeñas batallas.
Una de ellas, es la de ir aceptando la prédica sobre todo tipo de meditaciones. Resulta evidente, que la meditación está relacionada con las diversas formas de aplicar el budismo.
Con bochornosa tranquilidad aceptamos que se hable y se comente de la meditación budista y en cambio no somos capaces de proclamar la Verdad de Cristo.
Para el caso de la meditación tenemos tolerancia y para el Mensaje de Salvación una impúdica vergüenza.
Pablo dijo que no se avergonzaba del Evangelio!
Nosotros, los que nos llamamos los hijos de Dios, pareciera que sí nos avergonzamos!
Por qué no hablamos de la Palabra de Dios?
Tenemos miedo?
Tratamos de parecer tolerantes?
No buscamos confrontar con nadie y nos refugiamos entre los muros de un templo, desoyendo el mandato bíblico de hacer exactamente lo contrario.
Tuvo miedo o vergüenza Pedro cuando habló a los judíos?
Estamos viviendo tiempos difíciles, dificilísimos. Pero debemos dar gracias por tener el privilegio de vivir en las horas de las dificultades. No por nuestras fuerzas, sino por la convicción de nuestra fe en el Señor.
Todos los días me digo: No es hora de tibieza!
Y no quiero ser vomitado de la boca del Eterno!
Ahora no tengo ni tenemos ninguna disculpa ni excusa!
Ninguna!
Apocalipsis 3:15-16
Diego Acosta / Neide Ferreira
Jesús puso especial énfasis en el cuidado de los más débiles.
Seguramente por eso llamó pequeñitos a quienes eran los más propensos a ser llevados a situaciones que podrían significar su caída.
Esta advertencia debe ser tenida en cuenta para vivir de acuerdo con lo que nos fue enseñado. Las posibilidades que tenemos de hacer caer a alguien, son mayores de las que nos imaginamos.
Este tipo de cuestiones, son las que me gustaría no tener que leer en la Palabra de Dios, porque hacerlo representa asumir un serio compromiso.
Una vez que fue leída, ya ni siquiera tenemos la excusa de la ignorancia!
Nos quedamos sin ninguna clase de pretexto!
Pero como casi siempre estos pensamientos están viciados por una cierta actitud conformista y eso se revela en la relación que tenemos entre pecado y responsabilidad.
Si hago una revisión profunda de mis hechos, ya no tengo la seguridad de no ser responsable de ninguna caída.
Es probable que pueda argumentar la falta deliberada de intención, pero no es menos cierto, que los hechos pueden haber existido.
Viviendo el día a día, con la máxima atención, podré saber cuando estoy haciendo peligrar a un hermano o a una hermana.
Hacer peligrar puede significar tener actitudes que no sean lo suficientemente claras y que lleven a malas interpretaciones, para que quién me está mirando y no pueda entender si procedí bien o mal.
Hasta en eso debemos cuidar nuestros hechos!
Vivir como Jesús quiere que vivamos demanda una atención permanente. Toda despreocupación nos está vedada y toda frivolidad nos será demanda.
Marcos 9:42
Diego Acosta / Neide Ferreira
Un enfático orador proclamaba las virtudes que tiene la tolerancia para interpretar muchas de las cosas que ocurren en el mundo.
Así es, como proclamaba la tolerancia para los que piensan diferente…
Tolerancia para los que han optado por una determinada sexualidad, aludiendo obviamente a la homosexualidad…
También proclamaba la tolerancia hacia los altos valores del ecumenismo, para colocar en igualdad a todas las religiones…
Este comentario que resultaba cautivante por lo expresivo y contundente, sin embargo dejaba algo en el aire.
Un vacío indefinible, que provocó de inmediato mi atención. Como un discurso tan elocuente, puede provocar una sensación de ese tipo?
Como siempre hago, busqué inmediatamente en la Biblia todas las referencias relativas a la tolerancia, a ser tolerante.
Y a pesar de haber pasado bastante tiempo con la Palabra de Dios, estas palabras, no venían a mí memoria con una referencia clara.
Y resultó que ni la palabra tolerancia, ni la palabra que define a quién practica, el tolerante, aparecen a lo largo de las páginas del Texto Sagrado.
Que significa esto?
Que el discurso de la tolerancia es un arma peligrosa que se utiliza en contra quienes ingenuamente, pueden creer que ser tolerante ante todo y ante todos, es una característica deseable para los que nos llamamos hijos de Dios.
Jesús nos advirtió: Cuidad que nadie los engañe!
Fue la primera referencia que hizo con relación a los tiempos del fin, cuando los discípulos le preguntaron sobre ese tema.
No nos dejemos engañar con la piedad mal entendida, con la bondad del corazón mal aplicada ni mucho menos, falseando las enseñanzas del Señor.
Proverbios 2:3-5
Diego Acosta / Neide Ferreira
Por qué deseamos saberlo todo?
Por qué deseamos entenderlo todo?
Por qué nos afanamos en comprenderlo todo?
Hay difíciles respuestas para estos interrogantes. Mucho más cuando los relacionamos con Dios y con su Obra.
Sea quien sea el autor del Libro de Eclesiastés, lo cierto es que todas sus reflexiones nos dirigen a pensar en la inutilidad que tienen algunas de nuestras acciones.
Y una de ellas, especialmente, es la de tratar de entender con nuestra mente pequeña, lo que el Eterno ha hecho, ha Creado y sobre todo por qué lo ha hecho y por qué lo ha Creado.
Es bueno preguntarse, las razones de esta argumentación. Acaso no se nos ha dado el mandato de leer y estudiar la Biblia?
Siendo así, por qué el sabio judío que escribió el Predicador, nos anuncia que no es propio de los hombres tratar de entender todas las razones del Soberano?
Hay una contradicción en estos razonamientos?
Ninguna.
La Biblia no se contradice, se explica a sí misma.
Entonces deberíamos aceptar que sería imposible para la capacidad de un hombre, comprender cuáles han sido los Propósitos del Omnipotente.
Como se le dijo a Pablo, bástate mi Gracia!
Y en esa dirección debemos obrar. Si muchas veces no somos capaces de entender cuál es el Plan que el Padre tiene para nuestra vida, como pretendemos entender todo lo que constituye su Grandiosa e inabarcable Creación?
Obremos con humildad ante las cosas de Dios.
No pretendamos que nuestra mente finita, sea capaz de abarcar lo que el Eternal ha establecido.
Eclesiastés 8:17
Diego Acosta / Neide Ferreira
Uno de los grandes genios de la música, estaba sordo cuando compuso una obra fundamental: La Novena Sinfonía.
Obviamente estaba sordo, cuando la estrenaron. En medio de la apoteosis que produjo su presentación en Viena, no pudo disfrutar del placer de oír su música. Ni de escuchar los halagos de los aplausos.
Muchas veces he pensado en esta situación, que además de históricamente cierta, es dolorosamente cierta también para quién fuera su protagonista.
Por qué habrá ocurrido esto en la vida de uno de los compositores más importantes de todos los tiempos?
Alguna vez escuché, que había glorias que eran tan grandes, que eran demasiado para un hombre solo.
Por mucho que se ha especulado sobre el tema, no hay una explicación que sea aceptable, en ninguno de los sentidos.
Entonces, me volví a preguntar, por qué ocurrió?
Y vino a mí la reflexión relacionada con la obra de Dios sobre las personas. Sobre el conocimiento que solamente ÉL tiene de cada uno de nosotros, las joyas de su Creación.
Sabiendo esto, el Supremo permitió que todo el grandioso talento que había derramado sobre el músico alemán, fuera capaz de crear, aún en la más nefasta de las circunstancias.
Hay algo peor para un músico que estar sordo?
Pero aún así escribió una obra cumbre. Fue posible, creo por la Gracia de Dios, que no dejó que un impedimento del cuerpo físico, fuera obstáculo para que otros hombres disfrutáramos de una música maravillosa.
Y sigo pensando: Y Beethoven? Tal vez el Todopoderoso lo protegió de su propio éxito.
Cuando pensemos en lo que ocurre, siempre recordemos que el Creador, está en el control de todo. Y de todos!
Job 36:22
Diego Acosta / Neide Ferreira
Jesús hablaba a los discípulos haciendo constantes alusiones a las tareas propias de la época: Trabajar la tierra, cuidar rebaños, obras artesanas.
Este ejemplo de enseñar nos debería ayudar para prestar atención a otras situaciones, que llegado el momento nos serían de mucha ayuda.
Siempre me ha llamado la atención como el agua encuentra lugares para seguir avanzando y cuando parece que se va a detener, encuentra un nuevo lugar para continuar con su marcha favorecida por la pendiente.
En este caso podemos observar dos cosas: Que hay un propósito de avanzar y que hay una pendiente que lo favorece.
Cada vez que he tenido oportunidad de observar este notable fenómeno, he tratado de sacar alguna conclusión, pero mis intentos fueron vanos desde mi propia sabiduría.
Solamente cuando la Misericordia del Señor se transformó en Revelación, pude sacar conclusiones sobre el agua y sobre mi vida y la vida de las personas.
El agua en estos casos, bien puede representar la naturaleza humana propensa al pecado y la pendiente el clima que la propicia.
Atendiendo a esto, podremos ver como siempre el pecado encuentra un lugar de flaqueza, un resquicio para seguir avanzando en nuestra vida.
La obra del pecado es como la del agua que corre: Tiende a no detenerse nunca!
Y cuál es entonces la gran labor que tenemos que realizar?
Así como procuramos cerrarle al agua todas las brechas posibles, del mismo modo tenemos que cerrarle al pecado todas las brechas posibles.
Y hay una sola manera de intentarlo: Acercarnos cada día más al Señor!
En realidad deberíamos decir: Acercarnos cada momento más a Jesús!
Ezequiel 22:30
Diego Acosta / Neide Ferreira