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SER FELIZ…

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Asistí a una cordial reunión donde se comentaban distintas cuestiones que preocupan a los creyentes de nuestro tiempo.

Todo era muy amable, hasta que alguien preguntó: Habrá un método para ser feliz?

Desde ese momento fue como si se hubiera desencadenado una gran tempestad, porque las opiniones se fueron distanciando cada vez más.

Yo mismo, me puse a pensar en el asunto, tratando de encontrar una posición que resultara oportuna para el momento y para mi propio conocimiento.

Invocando el nombre del Señor, recordé una frase que había leído, relacionada precisamente con la forma de ser feliz.

Creí en ese momento y lo sigo creyendo, que aunque resulte un poco llamativo, puede haber un método para comenzar a lograrlo.

Se trata nada más y nada menos que PERDONAR!

En aquella tormentosa reunión, sugerí cuál era mi visión y en lugar de contribuir a calmar las aguas, se agitaron todavía más.

Esta situación me llevó a concluir que el Perdón, siempre es una cuestión que despierta grandes reacciones.

Creo que esto se puede demostrar fácilmente, a partir de la postura personal con relación al perdón. Cuando es genérico, es una cosa, pero cuando se trata de algo personal es otra.

Si alguien me tiene que pedir perdón, lo puedo aceptar con magnanimidad, que es una forma difusa de la vanidad.

Pero si tengo que pedir perdón, se me torna difícil, porque a nadie le gusta humillarse y reconocer que ha cometido un error o que ha hablado de más.

Pensemos: El comienzo para ser feliz en Jesús, es aprender a Perdonar!

1 Juan 1:9

Diego Acosta / Neide Ferreira

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O SENHOR PROVERÁ

 

Jeová Jiré

O Senhor proverá

PAZ

O Senhor proverá

Um Propósito

O Senhor proverá

Cura

O Senhor proverá

Alegria

O Senhor proverá

Paixao

O Senhor proverá

Uma Palavra

Um Caminho

Uma Resposta

Um Descanso

O Senhor proverá

A Força para permanecer

O Senhor proverá

O Amor que voce está buscando

O Senhor proverá

O pagamento da tua Culpa

O Senhor proverá

Um Salvador

Jeová Jiré

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20

FINAL…

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Todo lo que comienza, termina.

Todo tiene un final.

Estos pensamientos están relacionados con el tiempo, que medimos desde los segundos hasta los meses y los años.

Un día nacemos y un día termina nuestra vida.

Es así de inexorable lo que le espera a la especie, luego del pecado de nuestros padres en el Edén. Fuimos Creados para ser eternos y el pecado, transformó para siempre esa condición.

Tal vez pensando en esto, es que advierto todo lo que se relaciona con el final de algo. Y las distintas reacciones que provoca.

Por esto es que pensando en la Grandiosidad de Dios, me veo pequeño y débil, precisamente las condiciones en donde se Glorifica el Señor.

En mi pequeñez y en mi debilidad, en mi fragilidad. Porque así somos los humanos, débiles y frágiles, por mucho que pretendamos lo contrario.

Por eso me recuerdo que alguien que dijo que ser sabio no es saber más, sino saber interpretar todo lo que me ocurre y reconocer que todo es producto de la Voluntad Soberana del Poderoso de Israel.

Recuerdo que cuando era niño pensaba, cuando tendré 50 años, como seré, tendré esposa e hijos, nietos…Pensamientos propios de niño al que le costaba entender muchas cosas que ocurrían.

Hoy puedo dar gracias al Eterno porque comprendo o creo comprender, que hay un tiempo para todo, para el comienzo y también para el fin.

Soy más sabio por eso?

No, pero seguramente pueda decir que he transformado mi mente como estableció Pablo, para no conformarme con las cosas del mundo y ansiar todo lo de Dios.

Por eso en este final, pensemos que mañana llega lo nuevo de Dios.

Eclesiastés 3:1

Diego Acosta / Neide Ferreira

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reverso

REVERSO

reverso
El Señor me ha mostrado que así como las monedas, las Promesas tienen dos caras. Que es lo mismo que decir el anverso y el reverso.

Solo que en las monedas los nombres distinguen a cada uno de sus lados, para decir lo mismo que coloquialmente cara o cruz.

En las Promesas la cuestión es mucho más compleja e infinitamente más difícil de asumir!

Este pensamiento vino a mi mente inspirado por el Espíritu, para hacerme reflexionar acerca de cada una de mis conductas.

Alejada la posibilidad de hacerme acreedor por mis méritos a algunas de las Promesas que he recibido sobre mi vida, queda pendiente su vigencia.

De qué depende el cumplimiento de las Promesas del Eterno?

Alguna vez nos detuvimos a pensar en esta cuestión?

Tal vez, no.

Algunos, como yo, por no desear imaginarme la respuesta. Otros por simple indolencia. Y otros, porque siempre resulta más cómodo quedarse con lo bueno sin pensar en lo malo.

Sin embargo, el Espíritu me inquietó seriamente sobre esta cuestión y no pude menos que ser consciente del llamado y detenerme a pensar en las dos caras de las monedas y de las…Promesas.

Contentarse con lo bueno es más que agradable, es muy propio de nuestra naturaleza, por la tendencia que tengo y que tenemos, de huir de nuestras responsabilidades.

Pero, las Promesas siempre están ligadas a nuestra fe, humildad, mansedumbre, generosidad, honradez. Y están indisolublemente ligadas a nuestra Obediencia.

Es algo que me he propuesto tener siempre presente, algo, que todos deberíamos recordar!

Pensando en el reverso de las Promesas!

Éxodo 20:12 / Deuteronomio 5:16

Diego Acosta / Neide Ferreira

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roca

OPCIONES

roca
Desde que he asumido mi condición de hijo de Dios, tengo totalmente claro que los hombres nos debatimos ante dos opciones.

No hay para mí, nada más para elegir que entre alejarme o acercarme a Dios.

Lo que significa que solamente ante esos dos caminos, es necesario elegir uno, porque los resultados son tan opuestos, que parecería que no deberíamos equivocarnos.

Sin embargo también he pensado, como sabiendo esto tan concluyente, a veces tomo la decisión equivocada con graves daños personales.

Me pregunto: Por qué nos cuesta tanto aprender esta sencilla lección?

Tal vez sea por eso, porque es sencilla pero tremenda en sus resultados. Tanto para lo bueno como para lo malo.

Haciendo memoria de mi vida, puedo recordar cada vez que tomé la decisión correcta y cada vez que por pura aceptación de mi humana condición, hice lo que me pareció, sin atender las razones de Dios.

Los deseos carnales, aquellos que pueden dominar nuestro corazón, nos llevan a pensar que podemos prescindir de los mandatos del Soberano, sin sufrir las consecuencias.

En otras palabras: Hemos escuchado la voz del enemigo, que nos hace entrar en rebeldía, alabando y elevando la condición del hombre, más allá de lo que el Creador ha establecido.

Entonces, es cuando desandamos el camino y con angustias y penas, nos colocamos delante de Dios para pedir por su Misericordia.

Por qué somos capaces de llegar a estos extremos?

Porque nos olvidamos que el Todopoderoso de Israel está en el control de todo y de todos. Que no hay un momento de nuestra vida que no dependa de su Voluntad.

Junto a ÉL y en obediencia, estaremos cuidados por su mano de Amor!

Salmo 73:27-28

Diego Acosta / Neide Ferreira

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Dv26de15

LINDO

Dv26de15
Un texto sencillo sobre una iglesia más sencilla aún dice:

Que iglesia linda!
Nadie vino por el confort, más si para oír la Palabra,
Nadie vino por escuchar el góspel, más sí para oír la Palabra,
Lindo, Lindo, Lindo!

En estas horas que el Hijo del Hombre ocupa toda nuestra atención, haciendo referencia a su Glorioso Nacimiento, que importante es recordar lo fundamental.

ÉL estableció Su Iglesia!

Allí donde dos o tres que se congreguen en su nombre, Él estará con ellos!

Reflexionemos sobre estas Palabras: Dijo en qué lugar? Dijo en un gran templo? Dijo resguardados o a la intemperie?

Obviamente las respuestas son todas negativas!

Jesús cuando estableció Su Iglesia, estableció una nueva forma de reunirse para invocarlo, para adorarlo, para honrarlo con nuestras oraciones.

Casi podríamos decir que todo lo demás es accesorio!

Basta con corazones dispuestos a cerca de ÉL!

Pensando en esto advertí la tremenda fuerza de unas imágenes que tal vez puedan haber pasado inadvertidas, porque no reflejaban otra cosa que la más extrema sencillez.

Tal vez haya quién piense que Jesús no nos mandó a ser pobres y por tanto llamar Iglesia a un grupo de personas escuchando la Palabra, en medio de un lugar casi salvaje, es una exageración.

Creo que no lo es, porque ese es el Espíritu verdadero de la Iglesia!

La sencillez más extrema, desprovista de todo lo accesorio, nos obliga a centrarnos en lo fundamental: La Palabra!

Pienso mucho sobre esto y en las dificultades que yo mismo me creo, cuando pienso en una Iglesia, cuando pienso en una reunión de hermanos.

Jesús nos manda congregarnos! Solamente y nada más que eso!

Efesios 1:22

Diego Acosta / Neide Ferreira

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naci3

PORQUE UN NIÑO…

 

naci3

En este día singular, hagamos un alto en el bullicio mundanal y pensemos en el significado de lo que conmemoramos.

Hagamos Memoria de la maravillosa profecía que nos legara hace más de 2700 años el siervo de Jehová, Isaías.

Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro;
y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de
Paz.

Lo dilatado de su imperio y la paz no tendrán límite, sobre el trono de David
y sobre su reino, disponiéndolo y confirmándolo en juicio
y en justicia desde ahora y para siempre. El celo de Jehová de los ejércitos hará esto.

Demos gracias al Eterno por el Glorioso cumplimiento de la palabra profética.
En este día…y todos los días.

Isaías 9:6-7

Diego Acosta

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boda

PRETENCIOSO

boda
La jactancia de creerse ser más de lo que uno buenamente es, tiene el peligro que en un momento cualquiera, el menos esperado, surge algo que nos pone en nuestro verdadero lugar.

Es sorprendente como se puede asumir el hecho de ser pretencioso y desde ese momento obrar en consecuencia.

Es decir, aceptando que se ha obrado con esa soberbia desmesurada, se resuelve volver a lo normal, a lo que es más comprensible.

Este ejemplo de gran notoriedad, de pasar de lo pretencioso a la humildad de reconocer que se estaba obrando de una manera grandilocuente, nos debe enseñar.

Pretencioso significa desear o querer ser más de lo que verdaderamente se es.
Este argumento no nos resulta conocido?

A mi sí.

Porque me lo puedo aplicar perfectamente bien. Casi siempre estoy obrando en esa dirección: En pretender ser más de lo que soy.

En qué sentido?

En todos.

Pero a veces la realidad impone un poco de cordura y nos recordamos quienes somos, me recuerdo quién soy y hago una urgente cura de humildad.

En la Palabra de Dios hay sobrados argumentos para tener el máximo cuidado con la pretensión de ser más de lo que uno es.

Estoy advertido, estamos advertidos, de los riesgos que corremos, del que corro, de que un día ocurra algo y nos encontremos de golpe en el lugar en donde debemos estar.

En ese momento seremos quienes verdaderamente somos. Seré quién verdaderamente soy. Un hijo de Dios sin más mérito que la Gracia, para tener semejante privilegio.

Tengamos cuidado con ser pretenciosos. Un simple cambio, nos puede poner en donde debemos estar.

Lucas 14:8-9

Diego Acosta / Neide Ferreira

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gott

CORAZÓN – II

gott
Jesús tuvo una enorme preocupación durante su Ministerio Terrenal, con relación a algo que es parte de la condición humana.

Que no es otra cosa que confiar en el dinero, como fuente de seguridad, de tranquilidad, no solo para el presente sino para el futuro.

Por esta razón es que advirtió que al Padre le había placido darnos el Reino, porque es lo verdaderamente importante.

Cuántas personas hubo a lo largo de los tiempos que confiaron totalmente en sus riquezas y al final de la vida, nada les evitó el terror de la muerte.

La certeza de que todos habremos de morir, condiciona al hombre a una serie de actitudes que no hacen otra cosa que confirmar la dureza del corazón.

Yo he pensado muchas veces en esto y tengo que reconocer que con cierto temor he pensado en el futuro.

Sin embargo cada día que pasa y naturalmente me voy haciendo más viejo, comprendo que la única seguridad que puedo tener, está en mi fe.

Solamente la confianza en el Todopoderoso es lo que aleja las tormentas de las dudas y los temores de las acechanzas, que tenemos las personas cuando las personas vamos menguando en nuestra fuerza física.

Me puedo imaginar a un joven leyendo esto y pensando, que él todavía tiempo tiene para forjarse una posición que lo aleje de los temores de la vejez.

Pero nada de lo que haga un joven o nada de lo que haga un hombre mayor, es comparable con la certeza que podemos tener en el corazón, de que el Señor es nuestro Cobijo, nuestra Guarda.

Por estas razones, seamos sabios y guardemos nuestro corazón para Jesús.

Lucas 12:32-34

Diego Acosta / Neide Ferreira

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corazon

CORAZÓN

corazon
Lucas era un médico de Antioquia y tiene el singular privilegio de que siendo un gentil, escribió dos porciones relevantes del Nuevo Testamento.

Es el autor reconocido del Evangelio que lleva su nombre y también del Libro de los Hechos de los Apóstoles.

Cada vez que recuerdo quién era este hombre, relaciono su condición con los temas en los que profundiza en su Evangelio. Y en especial, con un órgano: El corazón.

Es verdad que en este caso, no hace otra cosa que repetir una afirmación, que podríamos considerar tremenda de Jesús.

ÉL habla, me habla, nos habla, de lo que guardamos en el corazón!

Es verdad que cada uno guarda algo diferente del otro, pero lo cierto es que todos guardamos algo, que solamente el propio Dios conoce.

Por esto es que soy advertido por Jesús: No te hagas tesoros que no tienen más valor, que el que les concedemos y por eso…no tienen ningún valor.

Cada uno sabe lo que guarda en su interior, pero Jesús advierte que tengamos cuidado con lo que guardamos como tesoro, porque es en eso donde tendremos nuestro corazón.

Que quiere decir esto?

Que si el dinero ocupa un lugar en mi corazón, será el dinero más importante que el propio Jesús!

Habrá quien quiera justificarse afirmando que el dinero no es incompatible con el amor hacia Jesús, pero se estará engañando.

Si tengo el dinero o la fama en mi corazón, tanto una cosa como la otra ocupará un lugar más importante que Jesús. Aunque lo niegue con mi boca.

Un día perderemos todo lo guardado…y nos daremos cuenta que también perdimos a Jesús!

Lucas 12:34

Diego Acosta / Neide Ferreira

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