DINERO

 

Dv10fe14
Hace un tiempo con unos amigos surgió la idea de hacer una lista de todo lo que haríamos si, por ejemplo, ganáramos muchísimo dinero jugando a la lotería.

La lista creció rápidamente: casas, autos, viajes, joyas discretas, ropas no excesivamente llamativas, trabajos nuevos, empresas, vacaciones y evidentemente un cambio en el status diario.

El entusiasmo que provocó la idea fue tan grande, que en un determinado momento parecía que efectivamente todos éramos nuevos millonarios preocupados en que invertir tanto dinero.

Como siempre alguien se llamó a la realidad y nos contagiamos todos. Cada uno volvió a lo suyo, a lo que tenía que hacer, no sin cierta pena de que el juego se hubiera esfumado y no teníamos el dinero que nos imaginábamos.

Todo pareció quedar en eso, pero cuando pensamos en lo que habíamos hecho, llegamos a la conclusión que por espacio de un cierto tiempo habíamos elegido al dios mammón.

Porque en ningún momento nos habíamos acordado del Dios Verdadero y en el caso que lo hubiéramos hecho, a nadie se le había ocurrido agradecerle el dinero que supuestamente habíamos ganado.

Ni siquiera eso. Una vez más comprobamos como el dinero es capaz de transformarnos y de trastocar nuestras convicciones. Comenzando porque pensamos que jugar no era malo y que ganar con el juego, tampoco lo era.

Cuidado con el dios mammon. Es tan hábil, que hasta nos seduce hasta cuando intentamos   divertirnos!

1 Timoteo 6:9-11
Diego Acosta
Música: Neide Ferreira

www.septimomilenio.com

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