FRACASOS – II

cien

La fragilidad de memoria de la sociedad es una forma de engañarnos, una y otra vez.

La falta de memoria, muchas veces intencionada, alimenta los afanes que se desbordan cuando se trata de lograr el reconocimiento de nuestros pares.

No importa cuántos errores se hayan cometido, ni cuántos anuncios hayan sido fallidos. Lo que importa es seguir buscando la oportunidad para lograr el gran resultado.

Muchos hombres sabios fueron notorios por su humildad y por su dependencia de los designios de Dios. Otros en cambio, se resisten a la idea de un Creador y lo niegan de forma sistemática.

Ese es el gran dilema de muchos hombres y muchas mujeres, que teniendo capacidades notables, las ponen a su servicio y no al de la sociedad a la que pertenecen.

Nos referimos a algunos hombres de ciencia, que en su afán de notoriedad y de posteridad, se adelantan a anunciarnos descubrimientos o situaciones que cambiarían el curso de la historia.

Lamentablemente en la mayoría de los casos, sus fracasos son tan estrepitosos, que hasta provocan pena por sus afanes desmedidos de gloria.

Tal vez no sean muchos, los hombres y mujeres que estén de acuerdo en que la Ciencia es de Dios!

Siendo así, tal vez podríamos apreciar mucha más humildad y por tanto, seríamos muchos más benignos con quienes hacen anuncios que luego se transforman en grandes fracasos.

Los científicos como el resto de los hombres, deberíamos afanarnos menos por buscar la vana-gloria y preocuparnos más por buscar al Creador.

1 Juan 2:16

Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo.

Diego Acosta / Neide Ferreira

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