INDOLENCIA

Es evidente que la indolencia como forma de vida, no es buena, sino todo lo contrario porque lleva a desaprovechar todas las circunstancias favorables que se puedan presentar.

Es casi obvio, el riesgo de la indolencia!

Pero si llevamos esta forma de comportamiento con la vida espiritual, la cuestión es infinitamente más grave, porque no solo afecta nuestra vida presente, sino la vida eterna.

Esta reflexión es casi una constante en mi vida cotidiana, porque pienso que cosas hago y cuántas otras dejo de hacer, exclusivamente por mi falta de rigor.

No se trata de exaltar el hacer por el hacer mismo, sino de ser cumplidor de todo aquello que Dios ha puesto en mi mano para hacer.

Está claro que no me será demandado aquello que supere mis fuerzas o capacidades, sencillamente porque nunca me será pedido.

Pero si se me demandará todo aquello que estuvo en mi mano y por indolencia pura, dejé de hacer, comprometiendo así una parte de la Obra del Eterno.

Luchemos contra la indolencia, contra el conformismo, contra la desidia. El premio es demasiado grande como para no intentarlo!

Jeremías 48:10

Maldito el que hiciere indolentemente la obra de Jehová,

y maldito el que detuviere de la sangre su espada.

Jeremias 48:10

Maldito aquele que fizer a obra do Senhor fraudulentamente!

E maldito aquele que preserva a sua espada do sangue!

Diego Acosta / Neide Ferreira

www.septimomilenio.com