DEVOCIONAL
Seguramente muchos de nosotros habremos pasado por la dura experiencia de la espera en un hospital, cuando las agujas que marcan los minutos del reloj, parecen muy lentas o directamente detenidas.
Entonces verdaderamente nos damos cuenta de la Gracia infinita que representa saber que somos hijos del Dios Todopoderoso porque podemos aferrarnos a su Amor y Misericordia, cuando ninguna otra cosa nos puede consolar.
En esas horas es cuando debemos pensar cómo debemos obrar a partir de esos momentos para ser verdaderamente hijos agradecidos y no hijos oportunistas que nos acordamos del Padre, cuando lo necesitamos.
En el tiempo de nuestra angustia, es cuando debemos perfeccionar nuestra relación con Dios, haciendo que nuestra confianza en ÉL sea tan profunda como es Su Misericordia con nosotros.
Obremos como nos indique el Espíritu para lograr que esto que nos puede parecer casi imposible de realizar, sea una realidad de nuestra vida.
1 Juan 3:21
Amados, si nuestro corazón no nos reprende, confianza tenemos en Dios.
Diego Acosta / Neide Ferreira