LOS INDIFERENTES
Diego Acosta García
Resulta sorprendente como en Occidente aceptamos sin mayores reparos hechos que deberían ser considerados como preocupantes, en la menor graduación conceptual.
Pareciera que tremendos episodios que ocurren basados en determinadas concepciones religiosas son menos relevantes, que como los que se registran en Israel, por ejemplo.
En el Reino Unido un juez ha condenado como culpables a los padres de una joven de 17 años, que fuera asesinada en un episodio que tiene todas las características de un
“crimen de honor”.
Shafilea Hamed de 17 años, fue encontrada en las márgenes del río Kent, luego que desapareciera en septiembre de 2003. Sus padres fueron acusados de haberla matado por asfixia.
El juez al imponer la cadena perpetua a los progenitores expuso que su preocupación por verse avergonzados ante su comunidad, fue mayor que el amor hacia su hija.
Ustedes eligieron criar a su familia en Warrington (Cheshire) y aunque vivían en Warrington, sus actitudes sociales y culturales son las de la Pakistán rural y son esas las que ustedes impusieron sobre sus hijos.
El juez omite en su fallo, que las actitudes sociales y culturales a las que se refiere, están ligadas con las normas establecidas por la ley sharia, basada en el Corán.
El juez agrega: Ustedes se opusieron a que su hija vistiese ropa occidental y se opusieron a que tuviera contactos con chicos. Se la situó entre dos culturas, la cultura y modo de vida que ella veía a su alrededor y quería adoptar, y la cultura y modo de vida que ustedes querían imponerle.
Esta cruel realidad muestra hasta qué punto pueden influir determinadas creencias religiosas en la vida de las personas, hasta llegar a matar su propia hija por un “crimen de honor”.
Fuentes: El Mundo – España
Diego Acosta García
Una historia para reflexionar.
En el vientre de una mujer embarazada estaban dos bebés, y uno le pregunta al otro_
_ Crees que hay vida después del nacimiento?
– Ciertamente, algo tiene que haber después del nacimiento. Estamos aquí porque precisamos prepararnos para lo que seremos después.
– Eso es una tontería. No hay vida después del nacimiento. Como sería esa vida?
– Yo no lo sé exactamente, pero seguramente habrá un momento en que caminaremos con nuestros propios pies y comeremos con nuestra propia boca.
–
Eso es absurdo! Caminar es imposible y comer totalmente ridículo. El cordón umbilical es el que nos alimenta. Yo digo solamente una cosa: La vida después del nacimiento está excluida porque el cordón umbilical que nos alimenta, es muy corto.
– La verdad es que no lo sé, pero seguramente hay algo. Tal vez sea diferente de lo que estamos acostumbrados a tener aquí.
– Nadie ha vuelto después de nacer, porque después del nacimiento apenas hay vida y si la hay solo será angustia y una prolongada búsqueda.
– Bien, yo no sé qué será lo que ocurra, pero con certeza nuestra madre cuidará de nosotros.
– Madre? Pero tú crees en nuestra madre? Y donde está ella?
– Donde? En Está en nuestro alrededor, si ella estuviera todo esto no existiría.
– Yo no creo en eso. Nunca vi a ninguna madre y por lo tanto no existe ninguna.
– Sí, pero a veces cuando estamos en silencio podemos escuchar como ella está cantando y otras veces, la podemos sentir como se está preocupando por nuestro mundo. Mira, yo creo que para la vida real que nos espera, ella, nuestra madre, nos está preparando.
Diego Acosta García
La mayoría de nosotros nos comportamos como si estuviéramos en una burbuja donde todo es más o menos ideal, donde pareciera que la maldad del mundo está alejada de nuestras vidas.
Pareciera que la frase la «vida color de rosa” nos alcanzara de pleno simplemente porque somos creyentes, porque se nos enseña que todo está bien y que el mal difícilmente nos alcanzará.
De tanto escuchar buenas palabras, acabamos por creerlas sin advertir que no hay nada más alejado de la realidad, que esos argumentos que solo sirven para que nos sintamos contentos con el lugar donde estamos.
Pero es verdad que la «vida es color de ro
sa”? Aunque se nos insinúe que efectivamente es así, estamos frente a una tremenda distorsión de lo que nos enseñó Jesús.
El Maestro nos advirtió que pasaríamos aflicciones y también que seríamos perseguidos por ser sus seguidores y que seríamos humillados, difamados, calumniados.
De este modo podemos comprobar que en el mundo real existen los destructores, los hombres que pretenden que la obra de Dios esté bajo su control y si no logran conseguirlo, simplemente arrasan con todo.
Estamos advertidos. La “vida color de rosa” es una frase mundana que se opone a la realidad que nos toca vivir. Enfrentemos con decisión a los destructores, porque nunca serán más poderosos que Dios.
Salmos 91:3
Diego Acosta García
Generalmente cuando se habla de la Franja de Gaza, se comenta acerca de las condiciones en las que viven los palestinos en esta zona dominada por los miembros de la banda terrorista Hamás.
Sin embargo nada se comenta de la minoría cristiana que en alrededor de cinco años ha disminuido su presencia de alrededor de 3.500 miembros a poco más de 1.500.
Las razones de esta disminución pueden buscarse esencialmente en la continua presión que se ejerce sobre los cristianos, para que abandonen su creencia y se conviertan al Islam.
El último caso ha sido el de una pareja de cristianos que habrían sido secuestrados juntos con sus tres hijos, para que se convirtieran a l islamismo.
Esta situación fue denunciada por una manifestación pública realizada en Gaza, para reclamar por lo que se considera un atentado contra la libertad religiosa.
La máxima autoridad de los cristianos ortodoxos en la Franja de Gaza denunció que la pareja se encontraría alojada contra su volunta
d en campos de refugiados en Almaghazi o Alborj.
Los cristianos además acusan como responsables instigadores de estos episodios a la Asociación de Estudiosos del Islam, ligada a la banda terrorista Hamás.
Un tremendo antecedente sobre el acoso a la minoría cristiana, se produjo al poco tiempo en que Hamás se impuso a los miembros de Al Fatah en Gaza.
El único librero cristiano fue golpeado públicamente y luego asesinado con disparos de armas de fuego por tres hombres, ya que se considera que vender libros es una actividad misionera y por lo tanto prohibida.
Esta es la situación de alrededor de 1.500 hombres y mujeres cristianos en la Franja de Gaza, rodeados por alrededor de 1.700 mil islamitas que están bajo la autoridad de la banda terrorista Hamás.
Una realidad de la que poco se comenta y mucho menos se censura.
Fuentes: The New York Sun
Diego Acosta García
Los Juegos Olímpicos están marcados desde sus inicios por varias cuestiones importantes. Una de ellas es su consagración al dios griego Zeuz cuyas estatuas ornamentaban la ciudad de Olimpia.
La otra, es que en su reinicio se consagró un lema que exalta los principios del humanismo, que no es otra cosa que la exaltación del hombre por el hombre y su vocación de competir.
Estos principios han sido puestos en duda cuando ocho representantes de Chica, Corea del Sur e Indonesia, fueron acusados de no tener la voluntad de triunfar en sus participaciones en bádminton.
Cuando se habla de competir se dice que lo importante es competir, sin tener en consideración el resultado. En este caso, el competir si tiene que ver con el resultado, pues los ocho deportistas fueron acusados de no buscar la victoria.
Por eso nos preguntamos: es este el espíritu olímpico?
Diego Acosta García
Cada vez que hablamos lo hacemos con una intención, porque difícilmente hablemos sin pensar lo que decimos. O al menos eso es lo que se espera de nosotros.
Por tanto cuando hablamos seguramente estamos tratando de expresar nuestros pensamientos, nuestras ideas o nuestras emociones o sentimientos.
Distinto es cuando hablamos para expresar lo que entendemos que está bien o que está
mal, lo que es bueno o lo que es malo, tratando de reflejar lo que dice la Palabra de Dios.
Pero qué ocurre cuando hablamos para halagar? Qué ocurre cuando hablamos para seducir a quién o a quienes nos escuchan? Qué ocurre cuando hablamos con segundas intenciones?
Creemos que nadie puede responder en forma negativa a estas preguntas, pues seguramente unos más y otros menos, todos hemos hablado con esos propósitos.
Seguramente nos olvidamos que Dios escucha lo que hablamos, aunque no nos dirijamos a Él, aún cuando no sea nuestra intención dirigirnos a Él con nuestras palabras.
Debemos recordar que Dios siempre nos escucha y que muchas veces habremos entristecido su corazón con nuestros dichos. Por eso antes de hablar pensemos: A quién alegramos con nuestras palabras?
Salmos 64:10
Diego Acosta García
A lo largo de los años hemos podido comprobar cómo los movimientos pendulares en la sociedad afectan gravemente sus comportamientos, hasta tornarlos imprevisibles y contradictorios.
El movimiento del péndulo es totalmente contrario al equilibrio, tan necesario para mantener actitudes que no vayan de extremo a extremo, de opuestos a opuestos.
Jesús dejó establecidas enseñanzas para los hombres que suponen un cambio de mente y una nueva manera de vivir, pero dejando siempre l
ugar a la coherencia.
Por esta razón debemos ser tan cuidadosos con la cuestión de los movimientos pendulares, para que no afecten ni pongan en duda los principios fundamentales con los que tenemos que vivir.
Por pretender ser generosos o buscadores de la libertad, es como se va permitiendo que hombres y mujeres que se niegan a reconocer que viven en pecado, se llamen cristianos.
Los principios bajo los cuales debemos de vivir son inamovibles, no están sujetos a cambios por la influencia de la sociedad. Todo lo contrario, los principios en los que creemos deben ser transformadores de la sociedad.
Que el péndulo no nos lleve a aceptar situaciones que son contrarias a la rotundidad de la Palabra de Dios. Vivamos fielmente nuestra condición de hijos de Dios y no nos apartemos de la senda estrecha.
Santiago 4:8
Diego Acosta García
Con una cierta dosis de optimismo o con una cierta dosis de desconocimiento, hubo muchas personas que llamaron “primavera árabe” a los hechos que se produjeron en algunos países.
Esa supuesta “primavera árabe” según ellos era un comienzo promisorio de un proceso que permitiría la consolidación de la democracia en los países, donde fueron depuestos gobiernos tiránicos.
Estaban en lo cierto con estas afirmaciones? Estamos convencidos que los hechos demuestran de manera rotunda el error de apreciación, puesto que la democracia sigue
siendo un propósito no conseguido.
Por el contrario, la consolidación de los “hermanos musulmanes” están llevando a esos países a confrontaciones radicales, puesto que se trata de imponer la ley islámica.
Esta pretensión conlleva a supeditar las leyes políticas a las leyes religiosas, que es una propuesta que de ninguna manera puede permitir que se intente el proceso democrático.
Por añadidura todo este proceso atenta contra la seguridad de Israel, que puede verse rodeada de gobiernos islámicas, que tienen el propósito de hacerla desaparecer como nación.
El último episodio ocurrido en Mali, donde un hombre y una mujer fueron cruelmente lapidados por vivir juntos sin casarse, desnuda el rigor y el carácter de la ley sharia, la ley del Corán.
Cada día más es necesario estar prevenidos frente a acontecimientos que tienen una apariencia, pero que la realidad está demostrando todo lo contrario.
Pareciera que en lugar de democracia lo que tenemos es una “primavera árabe”.
Diego Acosta García
Reconocer nuestros errores nos ayudará a centrarnos en nuestros propósitos y especialmente a reencontrarnos en el Camino correcto y no el equivocado.
Demasiado frecuentemente caemos en la grave tentación de tomar decisiones o de solucionar problemas, desde nuestra propia sabiduría o con nuestras propias fuerzas.
Solamente cuando fracasamos, cuando advertimos que a pesar de nuestro voluntarismo o de nuestra tenacidad, no encontramos ni las decisiones correctas ni las soluciones que esperamos, apelamos a Dios.
En otras palabras hasta que no fracasamos rot
undamente, tratamos de ocupar el lugar de Dios porque pensamos que somos superiores o porque nuestra vanidad nos impulsa a hacer lo equivocado.
La comprensión que ocupar el lugar de Dios es mala para nuestras vidas, nos debe llevar al arrepentimiento por nuestra arrogancia y para poder recibir la Gracia del Perdón.
Todas las veces que estemos a punto de caer en esta tentación recordemos las consecuencias que debimos afrontar en el pasado, para que en nuestro futuro no haya más tristes experiencias.
Nunca olvidemos que Dios es el Soberano sobre todas las cosas y Soberano sobre nuestras vidas. Recordemos siempre que cuando Él ocupa su lugar, estamos bajo su Gracia y su Bendición.
Hechos 4:24
Diego Acosta García