UN EJEMPLO DE AMOR…

Fuimos testigos de un episodio tan sencillo como impresionante de lo que es el amor cuando se prodiga con sinceridad y cuando es fruto del corazón.

En un transporte público subieron varios jóvenes con síndrome de Down,  que rápidamente se ganaron las simpatías de quienes viajábamos por su alegría y por sus ganas de vivir.

Junto con ellos estaban dos maestras, muy jóvenes, que en todo momento no solamente estuvieron pendientes de los chicos, sino que los animaron a participar de las pequeñas vivencias que proporcionaba un viaje en metro.

 

Les indicaron los nombres de las estaciones, poniendo especial cuidado de que todos participaran de ese ejercicio de conocimiento y aprendizaje, que tanto hacia disfrutar no solo a los chicos sino al resto del pasaje.

Cuando nos llegó el momento de descender, advertimos que nuestro ánimo había cambiado, estábamos alegres, animados e impactados por todo lo que habíamos visto.

Pero todo tenía una explicación: el impresionante ejemplo de amor que nos dieron dos jóvenes maestras que seguramente no conocen al Señor, pero si conocen del amor verdadero.

Nos quedamos pensando cuántas oportunidades tenemos al cabo del día de hacer partícipes a otras personas del Amor que recibimos de Dios. Y advertimos que el Señor nos estaba reclamando con este episodio, que no lo olvidemos.

Sofonías 3:17
Diego Acosta García

QUE PALABRAS UTILIZAMOS?

Todos los días utilizamos palabras que pertenecen al mundo pero que las adaptamos a nuestra forma de vivir como creyentes, como si buscáramos algunos resultados precisos.

Uno de ellos puede ser el de adaptar el mensaje de la Palabra de Dios a nuestros tiempos, cuestión que es un grave error porque en ningún caso debemos adaptarnos a estos tiempos que vivimos.

Otro elemento que podríamos estar buscando, es que las personas del mundo entiendan nuestro mensaje, con lo que también estamos errando el planteamiento.

El Señor Jesús en su ministerio terrenal no se adaptó a las condiciones del mundo de su tiempo, muy por el contrario buscó conmover, desafiar e incluso fue a la cruz para mostrar que Él era el nuevo Camino.

Por tanto es en vano que busquemos que nuestras palabras resulten familiares al mundo, porque nuestras palabras deben ser las que están contenidas en la Biblia, porque revelan la VERDAD.

Valerse de las nuevas tecnologías es una alternativa absolutamente válida, siempre que no desvirtúen la naturaleza del mensaje que pretendamos llevar a quienes todavía no han escuchado hablar de Esperanza y de Salvación.

No nos confundamos ni nos engañemos nosotros mismos. El Señor Jesús vino a establecer el Reino en la tierra y la rotundidad de su mensaje es tan válido hoy como hace casi dos mil años. Su mensaje y sus palabras.

Deuteronomio 12:28
Diego Acosta García

EXTRANJEROS SOMOS

Se nos ha enseñado que debemos influir al mundo y no permitir que el mundo influya en quienes nos llamamos hijos de Dios, por tanto debemos asumir que somos extranjeros.

Esto significa que deberíamos de asumir firmes actitudes con relación a los extranjeros, porque todos somos extranjeros según lo señala la Palabra de Dios.

Frente a la creciente hostilidad en contra de los extranjeros que se advierte en varios países, principalmente europeos, es necesario que reaccionemos con vigor y no aceptemos lo que pareciera ser una tendencia natural de la sociedad.

Si respetamos a los extranjeros, nos estaremos respetando a nosotros mismos, por cuanto fuimos proclamados extranjeros por Dios, cuando nos libró de la esclavitud de nuestro Egipto espiritual.

Es necesario que comprendamos que la condición de extranjero es inherente a la condición de quienes formamos parte del Reino, porque no debemos tomar posesiones en la tierra.

Ayudar a la viuda, al huérfano y al extranjero es una misión que se nos ha encomendado para que obremos con amor y misericordia y somos advertidos de las consecuencias por no hacerlo.

Enseñemos al mundo hostil con los extranjeros, nuestro amor por ellos, nuestro respeto por ellos, porque ese amor y ese respeto será también un bálsamo para cada uno de nosotros, que también somos extranjeros en la tierra.

Efesios 2:19
Diego Acosta García

NI NI…NO!

Hay frases que de tanto escucharlas las incorporamos a nuestras formas coloquiales de hablar y lo que es más grave todavía, las asumimos como si fueran grandes verdades.

Alguien comenzó a hablar de la generación de jóvenes que NI trabajan NI estudian o en el orden inverso, con el mismo resultado, jóvenes que han decidido no hacer nada con sus vidas.

Y esto lo aceptamos con naturalidad, que haya jóvenes que tomaron la decisión de no hacer nada, dedicando las horas más vitales de su vida a una actitud pasiva e indolente.

Nos deberíamos preguntar: que nos está pasando a los mayores, para que nuestros jóvenes adopten semejantes actitudes? Que es lo que estamos haciendo mal los mayores con relación a nuestros jóvenes?

No se trata de levantar un dedo inquisidor, se trata de asumir lo que estamos haciendo mal los mayores, para que nuestros jóvenes no acepten con fatalismo una frase más o menos afortunada.
Los mayores debemos recordar que nuestra responsabilidad con nuestros hijos es absolutamente indeclinable, por tanto no valen las excusas ni las extravagantes razones que solemos dar para justificarnos.

No podemos ni debemos aceptar que la frase NI NI pueda llegar a convertirse en una realidad con nuestros hijos. Por el contrario debemos afirmarnos en las promesas hechas por Dios a nuestra descendencia.

Salmos 127:3
Diego Acosta García

LA AYUDA QUE ESPERAMOS

Es notable nuestra capacidad de criticar o de levantar juicios, sin pensar que antes o después seremos víctimas de nuestras propias valoraciones, es decir caeremos en los mismos errores que juzgamos.

Hace un cierto tiempo un amigo nos decía que él hacía años que esperaba que alguien lo ayudara para continuar con su trabajo ministerial, ante lo que pensamos lo errado que era su pensamiento.

Pero pocas semanas después, pensamos exactamente lo mismo: qué bueno que sería que alguien nos ayudara a desarrollar nuestro ministerio para poder ampliarlo y consolidarlo hacia el futuro.

Dónde radica nuestro  error? En pensar siempre que tendremos ayudas de personas a las que conocemos o que pensamos que eventualmente nos podrían echar una mano, como se diría coloquialmente.

Obrando así estamos cometiendo varios errores. El más grave de ellos, es que estamos desplazando a Dios de nuestra confianza y la estamos depositando en terceras personas.

No advertimos que en el propósito que Dios tiene para nuestra vida, seguramente utilizará en determinados momentos a determinadas personas.

Pero podemos tener casi la seguridad que no serán en las que confiamos o de las que esperamos que serían quienes nos ayudarían.  Dios es nuestro Ayudador y es en Quién debemos confiar.

Salmo 146:5
Diego Acosta García

SEPTIMO MILENIO: SOS MARIHUANA (1)

Iniciamos una serie de informes relacionados con el consumo de la marihuana, con el propósito de alertar de los graves efectos que produce en los seres humanos.

GRAVES COMPROBACIONES EN INGLATERRA
El consumo de marihuana está asociado con alteraciones en la concentración y en la memoria y pueden causar problemas neurofisiológicos y de conducta, indicó un estudio publicado por la revista Journal of Neurosciencie.
Los investigadores descubrieron que la actividad cerebral que desordenada e inexacta durante los estados de alteración mental, con resultados similares a los observados con la esquizofrenia.
El estudio realizado por científicos de la Universidad de Farmacología de Brístol, en Inglaterra, analizó los efectos negativos de la marihuana en la memoria y en el pensamiento que pueden provocar reacciones cerebrales desordenadas.
 El doctor Matt Jones, uno de los autores de la investigación, equiparó el funcionamiento de las ondas cerebrales con una gran orquesta, en la que cada una de sus secciones va estableciendo un determinado ritmo y afinación, que permiten el procesamiento de informaciones que guían nuestro comportamiento.
Para contrastar esta teoría y su equipo, administraron a un grupo de ratones un fármaco que se asemeja al principio psicoactivo de la marihuana y el cannabis y midieron la actividad eléctrica neuronal en los animales.
Los efectos en las regiones individuales del cerebro tuvieron muchos cambios, puesto que el cannabis interrumpía completamente las ondas cerebrales a través del hipocampo y de la corteza pre-frontal, que sería como si las secciones de una orquesta tocasen desafinadas y fuera de ritmo.
Jones indicó que estas estructuras cerebrales son fundamentales para el funcionamiento de la memoria, la toma de decisiones y están estrechamente vinculadas con la esquizofrenia.
Los ratones que recibieron las dosis de cannabis se mostraban desorientados en el momento de recorrer un laberinto del laboratorio y eran incapaces de tomar decisiones adecuadas.
El abuso de marihuana es común entre los esquizofrénicos y los estudios muestran que el principio psicoactivo de la marihuana pueden provocar síntomas de esquizofrenia en los individuos sanos, explicó Jones.
Fuentes:  Folha – Brasil

JUEGO DE PALABRAS

A la mayoría de nosotros nos sorprenden las frases afortunadas que reflejan pensamientos o enfoques llamativos sobre determinados temas, que nos pueden hacer sonreír y a veces hasta meditar.

Esto sucede porque el valor de las palabras es de una índole superior, pues debemos recordar que todo fue creado a través de la Palabra y por tanto debemos darle la importancia que tienen.

De allí que cuando vemos frases que suponen un ejercicio mental muy agudo, nos impactan y hasta nos conmueven porque son inesperadas o brillantes.

Tal vez sea necesario que aprendamos que cada palabra tiene su importancia, tanto las que pronunciamos como las que callamos, pues en su momento son igual de válidas.

Cuando hablamos con propiedad es porque estamos seguros de lo que estamos haciendo, no estamos cayendo en el mero ejercicio del palabrerío vano y vacío.

Cuando callamos es porque estamos demostrando dominio propio, capacidad para controlar nuestras reacciones y sobre todo mesura en nuestras actitudes.

Dice un refrán que seremos esclavos de nuestras palabras y amos de nuestros silencios, refrán que es superado por la sabiduría de María la madre del Señor, cuando escuchaba y guardaba las cosas en su corazón.

Pensemos que siempre seremos sometidos a juicio cuando hablamos, tanto por la razón que tenemos como por la falta de integridad que podamos demostrar. Seamos sabios y demos el mejor uso a nuestras palabras.

Génesis 1:3
Diego Acosta García
Foto publicada por Sara Díaz en facebook.com

COHEREDEROS O ACUSADORES?

Con sorpresa y con tristeza asistimos a la polémica iniciada por las acusaciones que denunció un judío, acerca de que él y sus antepasados cargaban con la muerte de Jesús.

La sorpresa se origina en que cuesta creer que todavía haya personas que no entiendan que ese argumento fue utilizado durante años por la iglesia católica para denostar a los judíos.

Tristeza, porque cuesta creer que quienes nos llamamos hijos de Dios no sepamos comprender que en el grandioso Plan de Salvación para los hombres, el sacrificio de la cruz era indispensable.

No podemos permanecer indiferentes ante este tipo de situaciones que nos obligan a pensar seriamente, en lo que nos han enseñado y en lo que enseñamos.

Para evitar que los errores del pasado los repitamos en el futuro,  recordemos que este tipo de afirmaciones siempre provocan desasosiego e incertidumbre en los hombres y mujeres con poca experiencia en las cosas del Señor.

Cada día que pasa se agigantan nuestras responsabilidades con relación a los tiempos que nos toca vivir y también para enseñar a quienes nos sucederán, en horas que serán todavía más difíciles.

Debemos afirmarnos en la Verdad y esa Verdad es la que nos guiará hacia las respuestas categóricas. Si somos coherederos del Pueblo del Señor, como podemos acusar al Pueblo de la Promesa?

Gálatas 3:29
Diego Acosta García

CONTROLAR TODO…

Parece que forma parte de la naturaleza humana el querer tener todo bajo control, desde las personas hasta los hechos, pretendemos que nada se escape de nuestro arbitrio.

Nos afanamos de una manera constante en que nada se escape de nuestra mirada o de nuestro conocimiento, tratando de ser en última instancia la autoridad dominante.

Lo sorprendente es que esta forma de actuar no es solo distintiva de las personas importantes, sino también de quienes teniendo menos relevancia se afanan por controlar lo que está a su alcance.

Seguramente todos nos olvidamos cuando Moisés recibió de su suegro el sabio consejo de dejar en manos de otras personas actuaciones que a él lo agotaban más allá de lo razonable.

Puede que el ejemplo sea muy bueno, pero también puede que choque frontalmente contra nuestro afán de hacer sentir nuestra autoridad, de hacer oír nuestra última palabra.

Pero obrando así, tal vez perdamos de vista lo esencial del ejemplo de Moisés y el consejo de su suegro. La cuestión más relevante es que no solo que admitió el consejo sino que tuvo la humildad de aceptar su error.

Desear el control de todo puede ser tomado como un síntoma de responsabilidad, pero también puede ser considerado como un presuntuoso propósito de ocupar el lugar de Dios, que sí es el Soberano sobre todo.

Génesis 18:19-23

Diego Acosta García

POR QUÉ VIVIMOS?

No hace mucho tiempo nos formularon una pregunta sencilla pero de difícil respuesta, la típica cuestión que no esperamos y que de golpe trastorna nuestra plácida vida.

Alguien nos dijo: Realmente vivimos por lo que murió Jesús? La primera reacción es responder rápidamente, casi sin pensar, pero algo en nuestro interior apaga nuestro impulso y nos callamos.

Como se puede responder a una pregunta como esta? También nos podemos preguntar: Por qué nos sorprende tanto una pregunta de este tipo?

Como ocurre casi siempre, la cuestión no está en las preguntas sino en las respuestas, en lo que seamos capaces de declarar para no dejar una cuestión pendiente.

Mucho nos tememos que las respuestas que podamos dar serán evasivas, tal vez otras preguntas, pero en el fondo ocurre que nos cuesta muchísimo decir que sí o decir que no.

Sencillamente porque tanto una cosa como la otra necesariamente no será del todo cierta, porque lo que está muy claro es que debemos perseverar en nuestro crecimiento espiritual, para comenzar a decir que sí.

Si asumimos esta situación personal como la más sincera, tal vez podamos en el futuro aproximarnos a una respuesta más categórica y poder decir: Sí estoy tratando de vivir por lo que murió Jesús.

Hechos 17:28
Diego Acosta García