ORAR Y CLAMAR

En el impresionante sueño en el que Jacob vio a los ángeles subir y bajar una escalera, puede quedar patentizado que la escalera es prototípica del Señor Jesús.

Solamente a través de Él podemos llegar al Padre y simbólicamente podemos pensar que eran lo que hacían los ángeles, cuando subían y bajaban las escaleras.

Cuando subían llevaban las oraciones de los hombres y cuando bajaban traían las respuestas de Dios, en una irrepetible secuencia de lo que podríamos llamar acción-reacción.

Por eso cuando oramos debemos tener especialmente en cuenta lo que pedimos y cuánto tiempo le dedicamos a ese momento tan sublimemente importante en que nos acercamos al Padre.

Es necesario que entendamos que nos estamos presentando frente al Creador de todas las cosas y por el ÚNICO Intercesor que tenemos, podemos llegar hasta Él con nuestros pedidos o nuestra intercesión.

Nuestras oraciones para ser respondidas deben ser oídas y en eso consiste uno de los mayores secretos de esta relación tan personal con Dios, en saber que Él nos escucha.

Por tanto debemos poner todo nuestro empeño en el momento de las oraciones, levantar un auténtico clamor para llegar al Soberano sobre todas las cosas y aguardar  confidamente a que sean respondidas.

En la Biblia hay pasajes que nos recuerdan que el pueblo elegido por Dios esperó casi de 200 años para que el Creador escuchara sus oraciones. Clamemos para que nuestra oración sea eficaz!

Jeremías 29:12
Diego Acosta García

LOS PAJARITOS

Una mañana pude ver como desde una ventana una señora abría las suyas y arrojaba migas hacia el jardín, cosa que me sorprendió bastante e incluso me pareció fuera de lugar.

Pero este juicio apresurado quedó desvirtuado cuando a los pocos momentos aparecieron varios gorriones que muy gustosamente se dieron a la tarea de buscar y comer las migas.

Este fue un episodio sencillo y seguramente repetido a lo largo de días y días, convirtiendo en una deliciosa rutina el hecho de que alguien se preocupara por dar de comer a los modestos pajaritos.

Como es de suponer tuve oportunidad de arrepentirme del juicio sobre la señora y también pude reflexionar acerca de lo que significaba el hecho de tener en su corazón ese acto de misericordia.

De esta manera me acordé de cuantos días estuve preocupado por la cuestión de la provisión, mayoritariamente de la física y más concretamente de la económica.

La señora a la que había criticado me había dado una gran doble lección. La del amor al prójimo, en este caso los gorriones y la de la provisión, en este caso a esos pequeños seres de la Creación.

Nunca debemos olvidarnos que el Señor sabe de todas nuestras necesidades, porque Él como nadie sabe cómo y en qué momento deben ser satisfechas. Él es nuestro Proveedor.

Salmos 68:10-11
Diego Acosta García

INFLUIR AL MUNDO

Ser influyentes en la sociedad y en el tiempo que nos toca vivir, es uno de los grandes mandamientos que debemos de poner en práctica cotidianamente.

Es nuestra responsabilidad hacerlo en el ámbito de nuestras actividades, para ser referencias en la sociedad que vive sin rumbo, entregada al hedonismo y la frivolidad.

Todos sabemos que no es una misión de fácil cumplimiento, la de influir al mundo, pero contamos con la ayuda y la guía del Espíritu Santo que nos hará obrar siempre en la dirección adecuada.

En esa misión de influir debemos de tener especial cuidado en no caer en las trampas del mundo y correr el riesgo de pasar de ser influyentes a influenciados.

Todos conocemos los atractivos que nos ofrece el mundo y sobre todo todos sabemos lo seductor que resulta no tener que preocuparn por nuestras malas acciones y menos por nuestros pecados personales.

Debemos ser entonces fieles ejecutores de una misión que tiene sus riesgos pero que tiene como elemento esencial, la obra del Espíritu Santo en nuestras vidas para guardarnos y guiarnos en este difícil camino.

Debemos influir siendo Luz y Sal, con dominio propio, la valentía que Dios nos concede y el buen ánimo para estar siempre dispuestos a mostrar que verdaderamente somos hijos del Altísimo.

Mateo 13:38
Diego Acosta García

SEPTIMO MILENIO: RUMORES DE GUERRA…

Los graves incidentes producidos contra la Embajada del Reino Unido en Teherán, ponen de manifiesto la agresividad del régimen en contra de Occidente.

Irán mantiene su política en contra de las potencias que puedan eventualmente alinearse con Israel, en la defensa del derecho internacional. Es decir en el derecho a Israel de existir formalmente como Estado soberano.

Los incidentes provocaron reacciones dirigidas a repudiarlos y de esta manera Estados Unidos, Francia, Alemania expresaron con firmeza su apoyo sin reserva con los ingleses.

La gravedad de los hechos queda reflejada de una manera tangencial, por la falta de respuestas categóricas, puesto que de haberlas tomado su hubiera producido una escalada con imprevisible final.

El Reino Unido ordenó el abandono de los diplomáticos iraníes de Londres, como máxima medida por los tres intentos de agresión que sufrió su Embajada en Teherán.

En el fondo de la cuestión se vislumbra el proyecto de enriquecimiento de uranio que mantiene el régimen islamita, pese a las protestas de buena parte de la comunidad internacional.

Los ministros de Relaciones Exteriores de la Unión Europea acordaron nuevas sanciones contra Irán, que se traducen en la ampliación de la nómina de personas que no podrán ingresar al espacio de la Unión.

También se formalizan nuevas sanciones económicas que limitan de forma directa el programa nuclear iraní y que podrían ampliarse a un embargo sobre las exportaciones petrolíferas del país islámico.

Las futuras medidas podrían concretarse en la congelación de los fondos de Irán de su Banco Central en Europa. Sin embargo lo concreto es que estas sanciones serían aplicables en enero del próximo año.

De todas maneras resulta sugestivo el apoyo que recibió el Reino Unido de parte de China y Rusia, dos países que con su derecho a veto han bloqueado hasta ahora más sanciones contra Irán por el tema nuclear.

Por su parte Israel a través de su ministro de defensa ha manifestado que no tenemos ninguna intención, por el momento, de tomar medidas contra Irán.

Agregó Ehud Barak: El Estado de Israel está lejos de ser paralizado por el miedo. Se debe actuar con calma y tranquilidad, no necesitamos grandes guerras.

El Señor Jesús anunció como una de las señales del fin, que habría guerras y rumores de guerras, que es lo que está ocurriendo, como un anticipo del cumplimiento de lo que dijo a los discípulos.

Y también dijo que no deberíamos turbarnos, porque es necesario que todo esto ocurra, pero nos aclaró que aún no es el fin. Podremos estar en los tiempos del SEPTIMO MILENIO? Ud. Que opina?

Diego Acosta García

EL CAMINO RECTO

Somos enseñados que el camino más recto es el que une dos puntos en línea recta y de esta manera se nos explica una realidad que puede tener su respaldo en la práctica.

Estas enseñanzas pueden ser aplicadas en algunos momentos de nuestras vidas, pero con el tiempo llegamos a la conclusión que no siempre la menor distancia es el camino más atractivo.

En otras palabras, descubrimos que hay atajos, desviaciones interesantes, salidas del camino justificadas e incluso descubrimos que en algunas oportunidades hasta podemos llegar a hacer trampa acortando distancias.

Un día nos preguntamos: Cuál es el verdadero camino? Porque ni las más modernas tecnologías pueden ser lo suficientemente precisas para darnos una respuesta que nos sea aceptable.

Luego de mucho andar nos damos cuenta que nos hemos alejado del Único Camino posible, del Camino que es el verdadero porque es el propio Señor Jesús.

Él es el Camino, el Camino cierto el que siempre nos llevará al destino final con rectitud, sin equivocaciones y sin falsas opciones, aunque sea el Camino más difícil, el más estrecho e incluso el hasta el menos atractivo.

El Camino recto no nos permite justificaciones por abandonarlo aunque sea por razones que más o menos podamos argumentar. El Camino recto nos obliga a una vida recta aunque tengamos las tentaciones de los atajos.

Juan 14:6
Diego Acosta García

SEPTIMO MILENIO: el bien-decir

Generalmente usamos con mucha facilidad el término… bendiciones. Pero también generalmente con esta palabra estamos demostrando afecto, interés y por supuesto, la intención de bendecir a quién hablamos.

Es importante que le demos a la palabra bendición su verdadero significado para que no se transforme en un mero formalismo o simplemente una forma de saludarnos.

En el mismo sentido debemos de tomar en cuenta como hablamos. No nos referimos a que utilicemos maldiciones sino a considerar como es que hablamos cotidianamente.

En el mundo se utilizan frases hechas, modismos que tienen determinados significados y también se utilizan palabras o palabrotas que deberían estar descartadas por completo de nuestro vocabulario.

Por poco creíble que parezca nuestra forma de hablar es también nuestra forma de expresar que somos creyentes, con las consecuencias que esto tiene en nuestra responsabilidad de evangelizar.

Por tanto tengamos en cuenta que el bien-decir nos aproxima al modelo que debemos de imitar que es el del Señor Jesús, que siempre utilizó su forma de hablar para transmitir mensajes claros y contundentes.

No nos confundamos con las formas del mundo y cambiemos nuestra forma de comunicarnos. Hagamos del bien-decir… una forma de evidenciar que somos hijos de Dios y que lo demostramos, hasta hablando.

El bien-decir es Obra del Espíritu Santo en nuestras vidas.

Lucas 12:12
Diego Acosta García

SEPTIMO MILENIO: LOS DÉBILES

Se cuenta que un hombre decía con gran arrogancia: que humilde soy con los poderosos y recio soy con los débiles, y se vanagloriaba de su actitud llena de hipocresía.

Como soy manso con quienes detentan el poder y como soy de áspero con los que no lo tienen, se ufanaba mientras seguía viviendo en obsecuencia y en agresividad.

Cuántas veces habremos hecho lo mismo asumiendo comportamientos que no tienen nada que ver ni con la dignidad del mundo, ni con lo que nos mandan los fundamentos de nuestra fe.

Ciertamente hay quienes asumimos una vergonzosa conducta frente a quienes suponemos que en un determinado momento nos podrán ayudar o proteger con su poder.

También hay quienes maltratamos a los que se encuentran por debajo de nosotros, tratando de aliviar de esta manera la conciencia de que en ciertos momentos nos humillamos por un interés mezquino.

Tanto en un caso como en el otro, nuestro proceder tarde o temprano nos tendrá por víctimas, porque no ayudamos a quién lo necesitaba y porque seremos olvidados por quienes fuimos como vasallos.

Debemos obrar con la enseñanza que debemos de servir y no ser servidos y no humillarnos ante ningún hombre, por poderoso que sea o por importante que se crea. Y no envanecernos nunca ante el débil!.

Solamente ante Dios nos humillaremos porque solamente Él nos puede honrar!.

Mateos 10:42
Diego Acosta García

SEPTIMO MILENIO: MEDITAR

A la mayoría de nosotros nos costaría mucho esfuerzo mantener la calma mientras aguardamos que se produzca algún hecho muy importante para nuestras vidas.

Más concretamente, nos costaría tal vez hasta demasiado meditar sobre lo que puede llegar a ocurrir, sobre el presente y por supuesto sobre el futuro que siempre es la gran incógnita para los seres humanos.

Isaac cuando aguarda el regreso del fiel Eliezer al que Abraham su padre le había encomendado que le buscara una esposa, mientras esperaba en el campo se dedicó a meditar.

Isaac había vuelto a pensar en aquellas enseñanzas recibidas sobre el Dios de su padre, sobre el Soberano sobre todas las cosas, sobre el Creador de todo lo conocido.

Seguramente en esa reflexión estaba ponderando como se comportaría a partir del momento en que Dios le concediera una esposa y acerca de cómo sería su vida a partir de esa situación tan trascendente.

El ejemplo de Isaac puede parecernos muy difícil de imitar, pero deberíamos esforzarnos en concentrarnos en la ponderación de todas las situaciones que enfrentamos para tomar las mejores decisiones.

Sabiendo que Dios es el Soberano sobre nuestra vida y que Él siempre decidirá lo mejor para nosotros, por qué no meditar en esa Gracia y prepararnos para recibirla y disfrutarla?

Génesis 24:63
Diego Acosta García

NEGAMOS A JESUS?

 

Seguramente todos recordamos como Pedro negó a Cristo y como lloró amargamente por haberlo hecho, en uno de los pasajes más impactantes de la vida del apóstol.

Alguna vez hemos negado a Cristo? Alguna vez hicimos lo mismo que Pedro de negar a Jesús en los momentos difíciles? Nos hemos hecho alguna vez estas preguntas?

Lo más probable es que no y además también es probable que sean preguntas que nunca desearíamos hacernos, porque el problema pueden ser las respuestas.

En lo personal, diría que negué a Cristo cuando callé en lugar de hablar del Evangelio de Salvación. Negué a Cristo cuando consentí con mi silencio las críticas destructivas a Su Iglesia.

Negué a Cristo cuando pude ayudar a la viuda y al huérfano, cuando pude haberlo hecho y no lo hice. Negué a Cristo cuando fui cobarde y no defendí la Verdad absoluta.

Negué a Cristo cuando me escondí en mis debilidades para no afrontar las realidades de la vida. Negué a Cristo cuando no fui capaz de anteponer mi fe a mis intereses personales.

Admito que negué a Cristo. Pero luego de haber llorado amargamente como Pedro, he pedido perdón y reconocido mi falta. Desde este día no negaré más a Jesús, con su Poder y ayuda y con mi debilidad.

Mateo 26:75
Diego Acosta García