Una profesora explicaba sobre las matemáticas y dejó una frase sorprendente: Los teoremas son para siempre.
En su razonamiento era perfectamente entendible el argumento, por cuanto las resoluciones una vez obtenidas, son inmutables.
Este argumento me hizo pensar acerca de la certeza que tienen algunas personas con relación a las precisiones que se obtienen del conocimiento, pero que en cambio muchas de ellas no son capaces de aplicarlas a su propia vida.
Resulta probable que si cambiáramos el argumento de un teorema, que es para siempre y lo aplicáramos a la Eternidad de Dios, difícilmente sería aceptado, porque se cuestionaría la existencia del Creador.
En esta contradicción desarrollamos nuestra vida, ignorando o pretendiendo ignorar que un día llegará el final y nos encontraremos frente a una tremenda realidad: Como será nuestra eternidad!
Será un tiempo indefinido junto al Eterno o será un tiempo indefinido de dolor y desesperanza, por negarlo.
Esta es nuestra mayor decisión! Y será para siempre!
Salmo 103:17 ES – Mas la misericordia de Jehová es desde la eternidad y hasta la eternidad sobre los que le temen, y su justicia sobre los hijos de los hijos.
PT – Mas a misericórdia do Senhor é de eternidade a eternidade sobre aqueles que o temem, e a sua justiça sobre os filhos dos filhos.
Pues si vosotros, siendo malos,
sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos,
¿cuánto más vuestro Padre celestial
dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan? Lucas 11:13
La convocatoria de elecciones conlleva una cuestión de gran importancia: fundamentar las propuestas que se someterán a los ciudadanos, quienes optarán por aquellas que sean las más cercanas a sus ideales personales.
Este proceso se materializa luego con la designación de los candidatos que argumentarán en la campaña electoral, acerca de las decisiones de los partidos.
Por tanto el conjunto de estas cuestiones, afectan directamente a quienes tienen la alta responsabilidad de emitir su voto, consolidando en cada consulta los principios de la democracia.
Sin embargo hay aspectos que provocan preocupación. Uno de ellos son las ideas que algunos candidatos han expuesto a lo largo de su vida pública.
En el caso que ha llamado la atención y es motivo de reflexión, es el de uno de los candidatos que ha manifestado por activa y por pasiva, sus dudas con relación al Holocausto.
Cabe preguntarse: Es posible que alguien que haya sustentado públicamente ideas que tienen un antisemitismo más o menos explícito, pueda ser candidato por un partido político?
En todo caso ampliando la pregunta, es posible que un partido avale con la integración en sus listas de un candidato que provoca tanta preocupación y dudas sobre sus convicciones?
Es tiempo de reflexión y de comprender que la democracia, abarca todos los órdenes de la vida. Incluso con aquellos que tienen relación con las creencias personales.
Una vez más fracasan las predicciones sobre el cumplimiento profético del fin del mundo, realizadas por Williams Miller.
El predicador laico bautista, había anunciado el año anterior que ocurriría el fin del mundo, pero al no cumplirse su vaticinio lo formuló para un año más tarde.
Estos continuos fracasos generaron la creación del Adventismo, que se formalizaría en Estados Unidos en 1863. Se rige por los principios protestantes y observan el sábado como día de reposo y confían en que el Segundo Advenimiento es inminente.