Por primera vez desde el año 70 d.C. la Ciudad Santa vuelve a formar parte de Israel y se transforma en su capital.
Como consecuencia de la victoria de los israelíes en la Guerra de los Seis Días, Israel toma posesión de la Ciudad de David, en la parte que estaba bajo el mandato del reino de Jordania.
De esta manera la indivisible Jerusalén es parte de Israel, que fue constituido en Estado soberano en 1948. Las Naciones unidas declararon esta anexión de Jerusalén como territorio ocupado.
En el año 1580 fue encontrado completo el llamado Libro de la Concordia, que es el que contiene los fundamentos de la Iglesia Luterana.
Fue redactado por Martin Lutero y entre otros por Philipp Melanchthon y en el Libro se detallan los dogmas y las confesiones de la Iglesia nacida de la Reforma de 1518.
Básicamente el Libro de la Concordia define en cuatro palabras latinas estos conceptos:
Sola Gratia – Sola Gracia – y destaca que la Salvación se debe únicamente a la Gracia o la Bondad de Dios. No hay ninguna acción o aspiración humana o incluso las buenas obras, que puedan presentarse como argumento de mérito delante de Dios. La Salvación siempre será una Gracia.
Sola Fide – Sola Fe – Solo la fe como confianza en Jesucristo hace que un hombre cuente como justo ante Dios.
Sola Scriptura – Sola Escritura – La Biblia es la única base para el juicio teológico o la condena. No se opone al discurso contemporáneo, ni al uso crítico de la razón, ni a las confesiones nuevas, actuales o tradiciones eclesiásticas. Pero la Biblia es el standard y los sermones y prédicas deben seguir ese standard.
Solus Christus – Solo Cristo – Solo la persona de Jesucristo, su ministerio y enseñanzas, producen la fe para la Salvación.
Los luteranos rechazan la veneración de María como virgen, como lo hace la iglesia católica romana. Tampoco aceptan el papado y la constitución eclesiástica de la iglesia como derecho divino.
También la Iglesia Luterana se distingue del antisemitismo de Lutero y confiesan su cercanía con el judaísmo.
El presidente de los Estados Unidos visitó Berlín Occidental, en Alemania 22 meses más tarde de que los soviéticos hubieran levantado el muro que rodeaba la ciudad.
En las escalinatas del Rathaus Shöneberg ante una multitud de alemanes, pronunció el que se consideró ha sido uno de sus más brillantes discursos.
Dijo John Kennedy: Hace dos mil años no había frase que se dijese con más orgullo, que la que decían los romanos: Soy un ciudadano romano. Hoy en el mundo de la libertad no hay frase que se diga con más orgullo que “ich bin ein Berliner”. Frase que legítimamente ha pasado a la historia.
Pablo escribió a su discípulo una severa advertencia en:
1 Timoteo 3:5-7
5 (pues el que no sabe gobernar su propia casa, ¿cómo cuidará de la iglesia de Dios?);
6 no un neófito, no sea que envaneciéndose caiga en la condenación del diablo.
7 También es necesario que tenga buen testimonio de los de afuera, para que no caiga en descrédito y en lazo del diablo.
Unas crueles imágenes nos revelan la soberbia de un pastor americano, que se exhibe en su hogar junto a sus… dos esposas.
Incluso utiliza un argumento bíblico, que obviamente está condicionado por el uso antibíblico y en base a él el pastor explica el fundamento que tiene para convivir con… dos esposas.
Convencidos como estamos que nos acercamos al Final de los tiempos, anunciado por Jesús es saludable que nos hagamos una serena reflexión, sobre el caso del pastor americano y sobre otros casos más o menos similares.
Podemos afirmar que lentamente el enemigo de la fe, está subyugando a la Iglesia de Cristo, con sus mentiras, sus engaños y su exaltación del hombre por el hombre mismo.
Iniquidades y riquezas son sus argumentos!
Es decir, el diablo está ganando el corazón de los líderes que se convierten en más grandes que el propio Hijo del Hombre, aunque parezca una colosal necedad.
Yo, Yo, Yo…y más YO!
El humanismo YO-ista llena el corazón de los líderes y vacía las Iglesias de Cristo!
Pensemos si esta no es una dolorosa verdad que tenemos que enfrentar con la única arma que poseemos: La Palabra de Dios!
Martin Lutero dejó esta enseñanza: Sola gratia, sola fide, sola scriptura, solus Christ. Solo la Gracia, solo la Fe, solo la Escritura, solo Cristo.
No tenemos tiempo para lamentarnos. Este es el tiempo para obrar y volver a la Sana Doctrina!