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Y EL REPUDIO MUSULMÁN?

Blog del TIEMPO!

El celo con el que las instituciones musulmanas reclaman sus supuestos derechos en los países occidentales, es dejado de lado cuando se trata de condenar explícitamente los atentados mortales protagonizados por otros musulmanes.

No bastan con manifestaciones públicos de grupos aislados, que más mueven al oportunismo que al verdadero espíritu de condena. Basta ver las imágenes para dudar seriamente de las intenciones de quienes se congregan supuestamente para condenar a los suyos por los asesinatos.

A cada nuevo crimen musulmán, debería corresponder la condena de las entidades musulmanas, que son las que claman por los derechos ante las autoridades y tienen exigencias que serían incumplibles en sus países.

La tolerancia casi cómplice de quienes argumentan acerca de los valores de la convivencia, se derrumba ante cada muerte inocente.

O es que no se valora el convencimiento que comienza a surgir en Francia, acerca del costoso fracaso de la integración de los musulmanes en el país?

Es hora de llamar a las cosas por su verdadero nombre. Y defender a la sociedad de quienes la atacan por considerarla infiel.

Ni siquiera la instalación de defensas elementales en las calles y lugares públicos, se escapan al criterio cada vez más dudoso de la tolerancia.

Diego Acosta

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OLVIDO…

Seguramente por causa del vértigo en el que vivimos, nos olvidamos de una cuestión esencial: De la memoria que el Eterno tiene de nuestras obras.

Si no fuéramos tan torpes en nuestras actitudes, tendríamos presente que no solamente nada permanecerá oculto, sino que nada será olvidado.

Esta advertencia debería hacer corregir nuestros comportamientos y recuperar el rumbo perdido en los diarios afanes.

Leyendo a Oseas, recordé esta cuestión y decidí hacer una especie de inventario de mis errores y de lo que pensé sobre ellos.

Creyendo que nada tendría importancia. Pero olvidé que la mirada del Omnipotente está puesta sobre cada criatura y naturalmente, sobre mí también.

No nos olvidemos de esto, porque el Día del Juicio, nos serán reclamadas decisiones y hechos, que podríamos haber pasado por alto. Pero no el Señor!

La única manera de luchar contra esta forma de olvido, es la de vivir de acuerdo a lo que nos manda el Creador, siempre.

En cualquier circunstancia y lugar. Sin excepciones ni claudicaciones, propias de la debilidad de nuestra carne.

Oseas 7:2

Y no consideran en su corazón que tengo en memoria toda su maldad;

ahora les rodearán sus obras; delante de mí están.

Oseias 7:2

 E não dizem no seu coração que eu me lembro de toda a sua maldade;

agora, pois, os cercam as suas obras; diante da minha face estão.

Diego Acosta / Neide Ferreira

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