SÉPTIMO MILENIO: CONTRA EL OLVIDO

 

Una crónica relata cómo dos mujeres se presentaron en casa de Jochen Barthels en Berlín, con la intención de poder visitar su piso. Una tendría 60 años y la otra 40 y le explicaron las razones por la que querían hacerlo.

 Muchos años antes las dos mujeres vivían en el piso que ahora ocupaba Barthels. La cama estaba en el mismo sitio donde está la que utiliza habitualmente Jochen. Le contaron que un día vinieron al piso funcionarios de la policía secreta comunista la Stasi.

Acusaron a la madre de haber ayudado a fugarse del Berlín comunista y por esta razón la condenaron a dos años de cárcel. La hija llegó como pudo a Leipzig, donde vivían algunos parientes.

Durante media hora madre e hija estuvieron en el piso recordando el tiempo que habían vivido en él. Luego se retiraron, dejando a su nuevo ocupante conmovido por la historia de la que había sido partícipe. Ahora han pasado más años, pero sigue recordando la historia.

Se dedicó a recordar cuantas cosas habrían pasado en el piso y en otras viviendas de la ciudad durante el período de 1933 a 1945, cuando miles de personas desaparecieron, fueron deportadas por los nazis, llevadas a campos de concentración y asesinadas por ser judías.

Decidió ponerse en contacto con los miembros del proyecto Stolpersteine, que colocan frente a los pisos que fueron ocupados por personas perseguidas por los nazis y colocan sus nombres y si fuera posible, sus fechas de nacimiento y de su muerte.

Así fue como Jochen se enteró que en el piso donde vivía 9 personas habían sido llevadas por los nazis y asesinadas en los campos de concentración. Había una más que se la llevaron pero que no se supo más de ella.

Por esta razón y para asegurar la memoria de quienes habían vivido en su piso decidió colocar las piedras con sus nombres y apellidos, para que quienes las vean en la acera puedan inclinarse a ver sus nombres.

Press SM – Diego Acosta García – Corresponsal en Berlín

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