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TOLERANCIA

Hay palabras que tienen una especial influencia en la vida de muchas personas, porque las encuentran apropiadas para distintas situaciones y porque suponen mensajes agradables.

Una de esas palabras es la tolerancia…que casi siempre se reclama para armonizar la convivencia o para hacerla más placentera y evitar las discusiones y los enfrentamientos.

Podríamos decir que la tolerancia en términos generales es una palabra lo suficientemente amplia como para ser aplicable a distintas circunstancias, desde las conductas humanas hasta la libertad hacia determinadas prácticas religiosas.

Resulta altamente significativo que ni la palabra genérica ni la palabra que alude a la condición de tolerante, se encuentran en la Biblia, en la edición Reina Valera de 1960, que es la utilizamos habitualmente.

Los argumentos a favor de la tolerancia son más que notorios, pero, alguna vez pensamos en cuáles son los suponen un riesgo para la vida de quienes nos llamamos creyentes?

Es fácilmente comprobable lo que ocurre en cualquier congregación y aún con nosotros mismos, cuando aceptamos la tolerancia como una forma de relacionarnos, como una forma de consentir comportamientos inaceptables.

Nos convertimos en tolerantes ante situaciones personales, en la que no cabe la tolerancia sino la amonestación, como mínimo. En ese proceso podemos llegar a ser tolerantes con el pecado. Con los propios y los ajenos.

Tengamos cuidado con la tolerancia. No estamos proclamando lo opuesto: la intolerancia. Estamos advirtiendo que de tanto consentir, podemos llegar a ser tolerantes con aquellas cosas que nos apartarán de Dios.

Salmos 25:11
Diego Acosta
Música: Neide Ferreira

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DEFINICIÓN

Frecuentemente utilizamos palabras que aún teniendo distinto significado, creemos que pueden llegar a representar lo mismo. Esta confusión la trasladamos para identificar nuestros comportamientos.

Algunos creemos que lo que llamamos resultados en la vida de las iglesias, es lo mismo que los frutos que solamente provienen del Espíritu. Establecer con precisión la diferencia nos ayudará a entender lo que debemos hacer.

Se preguntaba una joven creyente acerca de esta cuestión, cuando por una enseñanza equivocada, había creído que cuando se establecen objetivos en una iglesia, es lo mismo que dar frutos.

Esos objetivos son una especie de deformación de la vida de la congregación, porque los resultados que se esperan de nuestra labor, nunca podrán ser frutos espirituales.

Para ello basta simplemente confrontar los resultados, que generalmente son números de las cosas que hicimos, de las reuniones que realizamos, de las visitas que concretamos.

Es posible comparar rellenar planillas para reflejar nuestro trabajo con los frutos? Recordemos cuáles son: Amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre y templanza.

Debemos aprender a diferenciar las cuestiones que son relativas a los pensamientos de los hombres, con las cosas que provienen de sus propias ideas, con aquellas que producen la fe en Cristo.

Aclaremos la confusión.

Si se pretende convertir a la iglesia en una fábrica de resultados entonces tendremos que rendir cuentas a los hombres. Si pretendemos dar frutos provenientes del Espíritu, tendremos que rendir cuentas al Señor.

Gálatas 5:25-25
Diego Acosta
Música: Neide Ferreira

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p6635

HOMBRES

Nos impresionó el testimonio casi brutal de una mujer, explicando las razones por las que renegaba de la iglesia y también renegaba de su condición de creyente.

En el colmo de su amargura la mujer renegaba también de Dios, argumentando que el daño que había sufrido por un pastor era imposible que lo hubiera permitido el Señor.

Frente a esta situación es importante mantener el equilibrio para ayudar a la mujer sin juzgarla y para encontrar el modo de que recapacite acerca de su decisión.

Básicamente podría decirse que el fondo del problema no es otro que la conducta de un hombre, que al frente del liderazgo de la iglesia, pudo haber tenido actitudes gravemente equivocadas.

Creemos que estas actitudes debe juzgarlas el Señor, a menos que en la iglesia se den las condiciones para que quién está en autoridad pueda ser confrontado por sus hechos.

Tanto en un caso como en el otro, es evidente que se trata de comportamientos de hombres, con excesos de hombres y con todos los componentes inherentes a los hombres.

Es decir, cuando se afecta tan gravemente a una persona en la congregación, es también cosa de hombres, que nadie haya hecho nada para buscar una solución al caso.

Debemos tener la absoluta seguridad que siendo la Iglesia una manifestación del Poder del Señor, los hombres que la integramos podemos cometer errores. Pero nunca se los podemos atribuir y muchos menos renegar de Él.

Ezequiel 34:7-10
Diego Acosta
Música: Neide Ferreira
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SEMEJANZA

La altivez de los hombres queda en evidencia cuando se la compara con el Soberano sobre todas las cosas. Cuando admiramos a alguien por su poder, basta compararlo con Él, para ubicarlo en su verdadero lugar.

Seguramente por esto es que somos advertidos acerca de lo efímero de nuestra vida, con relación a los tremendos esfuerzos que hacemos para perdurar en el tiempo.

Cada uno según sus posibilidades busca diferenciarse de los demás y sobre todo, que quienes nos sucedan hagan memoria de nosotros para que el tiempo no borre nuestros nombres.

Los que obran vanidosamene a partir de tener determinadas aptitudes o haber realizado determinadas obras, buscan el reconocimiento de quienes son sus contemporáneos.

A lo largo de la historia en cada país, seguramente se podrá hacer mención a hombres y mujeres que hicieron esfuerzos desesperados por trascender, por tratar de no haber pasado en vano entre los suyos.

Por esa razón es que nos olvidamos de esos otros hombres y de esas otras mujeres, que tal vez nunca hicieron nada espectacular, pero permanecen en la memoria fiel de quienes están agradecidos por sus pequeños gestos.

Haber dado ayuda, haber dado una mano solidaria a quién lo necesitaba, quizás nunca tendrá notoriedad, pero siempre quedará alguien agradecido que se acuerde de lo que hicimos.

No dejemos que la vanidad nos desvíe de lo importante, aunque más no sea una sonrisa! Nunca comparemos nuestra semejanza con la de Dios!

Salmo 144:4
Diego Acosta
Música: Neide Ferreira

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p6622

POR QUÉ?


Pregunta?

Si tenemos la certeza de que fuimos perdonados, por qué seguimos sufriendo las consecuencias de nuestro pecado?

Acaso haya argumentos notables para las respuestas. Es cierto que Dios odia el pecado y ama al pecador, pero no es menos cierto que la Obra del Eterno se completará en nosotros.

Si tenemos la certeza de que fuimos perdonados, luego de nuestro arrepentimiento, es importante que seamos plenamente conscientes de lo que hicimos.

Cuando se educa a los niños se les hace comprender el por qué de determinadas actitudes rigurosas hacia ellos, porque es la única forma de evitar que repitan los mismos errores.

Tal vez por ese mismo criterio es que sufrimos las consecuencias de nuestro pecado. Si junto con el perdón fuéramos librados de todo lo que conlleva, es probable que Dios sepa que rápidamente nos olvidaríamos de todo.

En esas circunstancias del olvido, nuestra naturaleza podríamos llevarnos nuevamente a obrar en contra de lo que ha sido establecido como lo mejor para cada uno de nosotros.

De ninguna manera podemos pensar que estamos frente a una actitud vengativa del Eterno por haber cometido un pecado. Todo lo contrario, estamos frente a un acto de Amor.

Por eso sufrimos las consecuencias de nuestro pecado, de nuestras malas obras. Para que recordemos a donde caímos y de donde fuimos rescatados por el Señor!

Deuteronomio 25:13-16
Diego Acosta
Música: Neide Ferreira

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p6618

CONFIRMACIÓN

Se preguntaba una creyente acerca de cómo se podía estar seguro de las decisiones que se afrontaban. Obviamente el tema estaba relacionando con la aprobación del Señor.

En esa inquietud estaba intrínseca una duda que tenía acerca de un paso que creía que debía tomar, pero que todavía no se animaba a dar, como consecuencia de esa falta de certeza.

Como saber si el Señor aprueba una decisión?

Esta era la gran cuestión y era lo que había que resolver para entonces sí dar los pasos adecuados y en la dirección correcta. Pero como hacerlo y estar seguros?

Le sugerimos que pusiera una prueba delante del Eterno para que fuera tan concluyente, que no dejara ningún margen de dudas con relación a su aprobación. Tal y como hizo Gedeón en el pasaje bíblico.

Entonces ella se preguntó: Y que es una prueba concluyente? Algo que solamente sea posible a Dios y no a los hombres. Todo lo demás sería como manipular una situación extremadamente seria.

La hermana pensó un buen rato y al final dijo: No me atrevo a plantear la prueba que he pensado, porque parecería que se trata de un desafío y no de una confirmación que estoy necesitando.

Pero ella misma se respondió: Es tan difícil la naturaleza de la prueba, que solamente el Señor en su Omnipotencia la puede resolver. Siendo así, le dijimos, puedes tener la certeza de que podrás obrar de la manera correcta.

Jueces 6:37-40
Diego Acosta
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CUMPLIMIENTO


Si leemos la Biblia con detenimiento advertiremos detalles que revelan como aún los grandes hombres de Dios, cometieron errores que luego fueron reparados para que el Plan del Eterno se cumpliera.

Pensemos en Abram cuando Jehová le mandó que abandonara todo y fuera a la tierra que le mostraría. Abandonar todo incluía la casa de su padre y su parentela.

Pero el patriarca cumplió parcialmente lo que se le había encomendado. Es verdad que abandonó su tierra, sus posesiones y marchó hacia donde el Eterno lo mandaba, sin conocer el destino final.

Pero no vino solo, pues además de su mujer Sarai trajo a Lot, el hijo de su hermano. Aún siendo el hombre que había sido elegido para ser padre de una nación grande, el patriarca no cumplió totalmente con lo que se le había impuesto.

Tuvo consecuencias esta decisión? Si. La más importante de todas fue que finalmente Abram y su sobrino se separaron. Lot eligió la región de Sodoma y Gomorra y su tío la tierra que Dios le mostró.

En ese momento se cumplía el mandato que Jehová había hecho al patriarca y el Plan Soberano comenzaba a ejecutarse! Podemos advertir que los hombres no podemos cambiar las decisiones del Eterno.

Cuando lo hacemos, provocamos que personas como Lot, en este caso, tomen decisiones erradas y deban ser rescatados por Misericordia. El Eterno nos manda y nosotros debemos obedecer!

Génesis 12:5
Diego Acosta
Música: Neide Ferreira

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LEGALISMO

 

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Debemos diferenciar con rotundidad dos conceptos que parecen indicar cosas similares, pero que son completamente diferentes, tanto en el sentido como en la interpretación.

Nos referimos a legalidad y legalismo.

Legalidad significa el cumplimiento de las normas que la sociedad se ha dado y su interpretación depende de los jueces administradores de la justicia de los hombres.

El legalismo es una interpretación llena de formalismos que impiden que la verdadera justicia pueda ser aplicada, pues depende de las circunstancias y también de la voluntad humana.

Jesús condenó el legalismo!

Lo hizo ante los fariseos por las interpretaciones que daban de las leyes y por la forma que tenían de aplicarlas. Demandaban un cumplimiento tan exagerado, que ni ellos mismos eran capaces de cumplirlo.

Un caso concreto de esta actitud totalmente influenciada por el legalismo, es el de la sanidad del paralítico del estanque de Betesda en Jerusalén que fue cuestionada por haber sido realizada por Jesús en el día de descanso.

Resultaba mucho más importante desde la visión del legalismo, cumplir con el descanso que saber que una persona había sido milagrosamente sanada de su parálisis.

En eso consiste el legalismo: dar más importancia al cumplimiento de las normas que reconocer un suceso extraordinario, aunque hubiera beneficiado a una persona necesitada de un hecho sobrenatural.

Escudriñemos nuestro interior para evitar cualquier forma de legalismo!

Juan 5:7-10
Diego Acosta
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p6604

AVIVAMIENTO

El tema del avivamiento parece ser una de las grandes preocupaciones de quienes nos llamamos hijos de Dios. Es un tema recurrente en cuanto se profundiza la necesidad de extender el Reino.

Pero que significa el avivamiento?

Por la Gracia de la revelación, creemos que no es otra cosa que encender un fuego. Quienes alguna vez encendieron un fuego con ramas y troncos, saben perfectamente lo difícil que es lograr que surjan las llamas.

También sabrán que una vez encendido y cuando nos encontramos satisfechos por haberlo logrado, descubrimos que hay otra cosa más importante todavía: Mantenerlo encendido.

Y esto es el avivamiento!

Encender un fuego y luego mantenerlo vivo. Pero como encendemos el fuego? De donde sacamos las astillas, las ramas y los troncos más grandes?

Las astillas podrían ser nuestros pequeños arrebatos, las ramas nuestras reacciones imprevisibles y los troncos nuestra arrogancia, nuestra altivez, nuestro orgullo.

Cuando logremos quemarlos y se encienda la llama vendrá luego el trabajo de mantener ese fuego. Y como lo lograremos? Quemando los troncos mayores de nuestros pecados cotidianos.

Los más difíciles de arrancar de nuestras vidas, porque son los hábitos, las costumbres, los formalismos que nos impiden acercarnos verdaderamente al Señor.

Esto es el avivamiento!

Prender fuego a todo lo que arrastramos como hombres y mujeres viejos, para que pueda encenderse la hoguera con lo que éramos, para alumbrar lo que deseamos ser!

2 Reyes 18:4-5
Diego Acosta
Música: Neide Ferreira
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p6600

ABANDONO


Pocas cosas nos pueden resultar más perturbadoras que ver a alguna persona en estado de abandono en la calle. Lo primero que nos ocurre es que no sabemos como reaccionar.

Luego nos asaltan las dudas sobre lo que podemos o debemos hacer, que generalmente no nos respondemos, pero que en la práctica supone que no hagamos absolutamente nada.

Tratamos de pasar lo más rápidamente posible de la situación y alejarnos de ese hombre o de esa mujer que nos conmueve, que nos afecta pero que no nos llama a la acción.

Incluso muchas veces hay personas que imaginan que si ayudan a alguien en la calle, se pueden encontrar con complicaciones legales o responsabilidades imaginarias.

Las excusas para no ayudar son de lo más variadas, pero siempre concluyen en lo mismo: Como no sé como se puede aliviar la situación de las personas, no puedo hacer nada…

Pero acaso la persona abandonada no es lo mismo que la historia del buen samaritano?

Recordemos quienes pasaron alrededor del caído y quién finalmente se detuvo. Cuando reclamamos misericordia para nuestras vidas, nos olvidamos que la negamos a quién también la necesita.

Si precisamos ayuda, si clamamos por la misericordia, por qué la negamos con tanta facilidad? Y si el Eterno se comportara con nosotros de la misma manera?

Lucas 10:36-37
Diego Acosta
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