NUESTRO TIEMPO

Cada uno de nosotros seguramente tiene una idea de lo que significa el tiempo, pero rara vez lo relacionamos con nuestra propia existencia, con los años que viviremos.

Será porque desde que comenzamos a tomar conciencia de lo que significa vivir, casi inmediatamente también nos encontramos con la realidad que algún día llegará nuestro final.

Para muchos esta es una cuestión de la que es mejor ni hablar, porque nos remitimos al momento del fin y cuando llegue llegará, teniendo una especie de olvido calculado.

Pero, es esta una manera de enfrentarnos con la realidad de la vida y de su final? Por qué no pensamos realmente en lo que significa el proceso que se inicia cuando nacemos?

Seguramente porque para las personas del mundo, el desconocimiento de todo lo relacionado con la muerte es altamente preocupante, angustiante e incluso aterrador.

Sin embargo para los que hemos tenido el privilegio inmerecido de conocer al Señor, la perspectiva del tiempo se modifica radicalmente, porque sabemos que cuando se termina el tiempo físico comenzará otro, maravilloso.

Por esta razón es que resulta imperioso que llevemos el mensaje de Esperanza a quienes todavía no conocen al Señor, para que comprendan el verdadero valor del tiempo.

Esta misión  nos debe servir para recordar que somos también mayordomos de nuestro tiempo, por el que un día tendremos que rendir cuentas ante el Señor. Vivamos sin miedo y buscando servir cada día más!.

Deuteronomio 32:7
Diego Acosta García

EL MOLDE

Tal vez sin advertirlo tratamos de unificar los criterios con relación a las personas y también a sus modos de obrar, como si tratáramos de establecer un molde que fuera común a todos.

Este sistema de pensar y de obrar desde luego que tiene su buena intención, pero también tiene sus riesgos porque obrando sobre personas que no fuimos creadas iguales, en ningún caso.

El ser parecido a otro, no significa que seamos iguales porque el Creador nos hizo diferentes a todos, con lo que el principio de crear un molde no tiene un buen sustento.

Si no fuimos creados iguales, por qué pretendemos establecer un molde para todos? Creemos que es un intento de lograr que tengamos comportamientos que puedan parecerse a la unidad que se nos reclama.

Pero si analizamos tanto el molde como la unidad, advertiremos que espiritualmente también son incompatibles. La tan necesaria unidad se conseguirá por los objetivos comunes, en la mayoría de los casos.

Buscar la unidad a través de un molde que ajuste las maneras y las actitudes de los demás, difícilmente conseguirá otra cosa que poner en práctica intentos que en la vida de los países resultaron un gran fracaso.

Respetemos lo que el Eterno ha creado, sabiendo que no somos iguales y que las diferencias contribuyen a que desarrollemos no solo la paciencia y la tolerancia, sino también el Amor y la Misericordia.

Efesios 2:10
Diego Acosta García

ABATIMIENTO?

Un hermano comentaba que se había apoderado de su ánimo un gran abatimiento al ver todas las cosas que ocurren en el mundo y que no podemos controlar.

Estaba seguro que además nada se podía hacer por lo que ocurría y se preguntaba cuál era el papel que teníamos los creyentes frente a todas esas cuestiones tan tremendas.

Eso era abatimiento… un sin saber de cómo enfrentar a una realidad que efectivamente, puede tener efectos paralizantes sobre nuestras vidas si permitimos que nos dominen las circunstancias.

De eso precisamente nos habla la Palabra, cuando nos advierte que debemos volar como águilas y no dar saltitos como aves de corral, porque hemos sido llamados a volar alto y no a estar en la tierra.

Es probable que este tipo de situaciones nos ocurran cuando no somos capaces de advertir que estamos participando de una lucha entre el Bien y el mal.

Que formamos parte del Ejército del Bien y que nuestro General es el triunfador final en esta batalla, que es verdad que nos puede intimidar, pero por eso es necesario recordar en todo momento quién es el Señor y cuál es su Poder.

No se trata de vivir alocadamente y menos de dar batallas por nuestra cuenta, pero sí es necesario advertir que de nuestra entereza se servirá el Eterno. No miremos las circunstancias, miremos hacia lo Alto.

Salmos 136:23
Diego Acosta García

LOS HECHOS

Generalmente nuestras palabras rebozan firmeza y contundencia con relación a las cosas de Dios, pero las palabras son solamente palabras si no están acompañadas por los hechos.

Nos podemos constituir fácilmente en grandes fiscales de la vida de los demás, pero siempre tendremos sobre nuestras vidas la necesidad de confrontar nuestros propios hechos.

Por estas razones la Palabra de Dios nos recomienda la mesura, la prudencia, ser sensatos y tener el máximo cuidado con nuestras palabras para no caer en graves errores.

Si verdaderamente creemos que somos superiores a los demás por nuestra vida espiritual, también tendremos que mostrar que nuestra vida es superior a la de las demás personas.

No será solamente cuestión de declaraciones sino también de poder ejemplificar con el testimonio de nuestra conducta, que lo que decimos es lo que hacemos.

Tristemente nos encontramos con casos que atribulan nuestro corazón porque pensamos que quienes tienen determinados comportamientos, se están exponiendo al Juicio, no de los hombres sino al de Dios.

Tal vez la mansedumbre y la humildad sean el mejor camino no para juzgar a los demás, sino para ayudar a los demás a superarse y encaminar su vida espiritual.

Cada vez que juzguemos tendremos que demostrar que lo hacemos con el respaldo que nos otorga nuestro propio testimonio y entonces y solo entonces, sí podremos decir que predicamos con el ejemplo.

Job 16:19
Diego Acosta García

RECIBIR

En una ocasión una persona comentó que era tan orgullosa como un mendigo de su país, que se ofenden cuando los ayudan, con lo que estaba denotando el grado de su vanidad y también de su dificultad para recibir.

Porque si nos negamos a recibir ayuda, como es posible que podamos vivir en un mundo donde cada día más pareciera que no hay lugar ni para la bondad ni tampoco para la flaqueza?.

Se precisa en algunas ocasiones mucha valentía para admitir que estamos precisando que alguien se ocupe de nosotros, que alguien piense en estar a nuestro lado.

Esta incapacidad para recibir va tornando nuestro carácter primero y nuestro corazón después, en una sólida masa de resentimiento y amargura, porque no recibimos lo que precisamos y porque no sabemos a quién culpar por ello.

Cuando Jesús habló de ayudar al pobre, al necesitado, estaba dejando un mensaje de una profundidad impresionante, porque nos estaba ayudando a pensar en nuestras propias limitaciones.

Si no somos capaces de admitir que estamos necesitados de cualquier tipo de ayuda, como la vamos a recibir? Solamente con humildad en el corazón, podremos aceptar que alguien nos regale, aunque sea una sonrisa. Ni el perdón imprescindible para cambiar de vida.

Salmos 94:17
Diego Acosta García

HERIDOS

La Iglesia es un lugar donde cuidamos a los heridos y no herimos a las personas en el nombre de Jesús. Esta rotunda frase nos debe llamar a la reflexión más profunda.

Es verdad que la Iglesia debe cuidar a los heridos. Pero: Por qué nos sorprende tanto el hecho de que se diga que no debemos herir a las personas en el nombre de Jesús?

Esto supone poniendo la frase por la afirmativa, que efectivamente se hieren a las personas en la Iglesia. O sería más correcto decir que se hiere a algunas personas en algunas Iglesias.

Sea como sea la cuestión es tan preocupante que debemos comenzar por nosotros mismos con el tema. Acaso alguna vez fuimos heridos? Acaso alguna vez herimos a algún hermano?

Es probable que tengamos que responder afirmativamente a la pregunta de si fuimos heridos. Pero en cambio podríamos decir que es seguro que hayamos herido a algún hermano o a alguna hermana.

Debemos pensar que las peores heridas las provoca nuestra boca, lo que decimos, lo que hablamos con los demás acerca de una determinada persona.

Pensemos en esto para que no haya más heridos en la Iglesia y la única forma de conseguirlo será usando nuestras palabras con prudencia y nuestros comentarios con la mayor mesura.

Jesús nos mandó a amar al prójimo y también a nuestros enemigos. Como no habríamos de amar a nuestros hermanos de congregación? Recordemos que el amor y la misericordia no deben ser palabras, deben ser hechos!

Job 4:4
Diego Acosta García

EL MENSAJE

Tenemos la certeza de que siempre habrá una palabra para nuestra vida que pueda ser de consuelo, de edificación, de exhortación e incluso de alerta sobre alguno de nuestros hechos.

Esta certeza se confirmó una vez más frente a una foto muy simpática donde se veía, suponemos que a la mamá pata con sus hijos por detrás, caminando muy alineados.

Para quienes viven en zonas rurales podemos imaginar que es una escena más o menos conocida, pero para quienes somos habitantes de ciudad esto es prácticamente imposible de ver.

Y que llama la atención de esa imagen? La seguridad con que la madre guía a sus polluelos y la seguridad con que ellos la siguen, sabedores de su capacidad de cuidarlos.

No se parece esto a la vida cristiana? No estamos cuidados todos los días de nuestra vida por el Señor? Si es así, por qué abandonamos su cuidado y nos lanzamos a aventuras personales?

Se trata de entender que cuando obramos según la Voluntad del Señor estamos bajo su protección, somos su responsabilidad. Pero cuando decidimos obrar por nuestra cuenta todo cambia.

Debemos ser conscientes que el cuidado del Señor es una promesa perpetua, como también es el mandato perpetuo de obedecerle y ser fieles para andar en su Camino.

Proverbios 25:13
Diego Acosta García

AYUDAR

Un grupo de creyentes se planteaba la forma de ayudar a los demás haciendo realidad lo que nos demandó el Señor. La reunión que comenzó con euforia derivó en amarga decepción.

Lo que se había iniciado con todo el ímpetu de los jóvenes, se fue desvaneciendo cuando alguien preguntó: Y de donde sacaremos el dinero para ayudar a los demás?

La pregunta que era más que concreta, no tuvo en el momento ninguna respuesta. Pero pasados unos minutos y luego de la reflexión sobre el tema, hubo una respuesta que transformó todo.

Siempre ocurre que en medio de nuestros mejores propósitos, surge un inconveniente que parece insalvable, hasta que alguien en el Espíritu ora en silencio.

Entonces una de las jóvenes dijo: Y para que precisamos dinero para ayudar? A partir de ese momento se hizo una larga lista de actividades en las que no hacía falta el dinero, solamente hacía falta la decisión de ayudar a quienes lo necesitaban.

La Obra de Dios nunca se detendrá por el dinero, ni nadie podrá hacer la Obra de Dios solamente con dinero. No es dinero lo que se nos reclama: es Amor y Misericordia.

Hechos 20:35
Diego Acosta García

SÉPTIMO MILENIO: EL MORBO O LA VIDA

Sorprende la reacción de muchas personas que se quejaron con energía por las crueles imágenes divulgadas en distintos medios, de un niño asesinando a un oficial en Siria.
Lo que verdaderamente sorprende no es la reacción por la crudeza de las imágenes, que fueron consideradas morbosas y hasta ofensivas para quienes las veían.
Pocos tuvieron nada que decir acerca de que el protagonista de la escena era un niño de alrededor de 10 años, que era alentado por otras personas para cometer el bárbaro hecho.
Tampoco hubo personas que se lamentaran por la forma brutal en que una persona perdía la vida a manos de un niño, ni como nadie se interpuso para que la acción no ocurriera.
Sorprende tanta hipocresía, nos horrorizamos por las imágenes pero no nos importan los hechos verdaderos. Si esas imágenes no se hubieran divulgado, difícilmente nadie hubiera comentado nada.
Esta es la hipocresía creciente con la que nos movemos en el mundo y sobre las que debemos estar alertas para no caer en la misma actitud y para defender la vida por encima de cualquier circunstancia.
El Único que quita la vida es el que la concede y en esa creencia, debemos repudiar toda muerte y mucho más si es causada por un niño alentado por mayores, aunque el asesinado fuera un oficial de un régimen como el sirio.

Diego Acosta García

EL PRIMER AMOR

En Apocalipsis a la Iglesia de Éfeso se la pondera por muchas cosas, pero Jesús le reclama que se había dejado el primer amor, señalando una cuestión de gran importancia.

Como entendemos el primer amor? Jesús se refiere a aquellos primeros tiempos luego de convertidos cuando estamos animados por el entusiasmo y la fuerza de nuestra condición de seres nuevos.

Pero así como la congregación de Éfeso se fue apagando, de la misma manera vamos menguando con el primer amor y vamos dando paso a otro tipo de relación en nuestra condición de creyentes.

Nos vamos acomodando a la vida de la congregación, a sus normas, a sus rutinas y a medida que pasan los meses comenzamos a ser esforzados hombres y mujeres sirviendo en la Iglesia.

Consideramos que nuestra disposición para estar siempre dispuestos para cualquier actividad o necesidad que se presente, es una forma de vivir nuestra vida cristiana.

No somos advertidos de lo que nos está ocurriendo, porque en la gran mayoría de los casos, a todos les está ocurriendo exactamente lo mismo, somos grandes “hacedores”.

Pero Jesús reclama otra cosa, que volvamos a los fundamentos de nuestra relación con Él, que dejemos de afanarnos por hacer y que lo busquemos de una manera permanente.

Jesús no nos está pidiendo que no hagamos las obras de la fe, nos está reclamando como a la Iglesia de Éfeso, que le demos la máxima importancia a nuestra relación personal con Él.

Apocalipsis 2:4
Diego Acosta García