NEGAMOS A JESUS?

 

Seguramente todos recordamos como Pedro negó a Cristo y como lloró amargamente por haberlo hecho, en uno de los pasajes más impactantes de la vida del apóstol.

Alguna vez hemos negado a Cristo? Alguna vez hicimos lo mismo que Pedro de negar a Jesús en los momentos difíciles? Nos hemos hecho alguna vez estas preguntas?

Lo más probable es que no y además también es probable que sean preguntas que nunca desearíamos hacernos, porque el problema pueden ser las respuestas.

En lo personal, diría que negué a Cristo cuando callé en lugar de hablar del Evangelio de Salvación. Negué a Cristo cuando consentí con mi silencio las críticas destructivas a Su Iglesia.

Negué a Cristo cuando pude ayudar a la viuda y al huérfano, cuando pude haberlo hecho y no lo hice. Negué a Cristo cuando fui cobarde y no defendí la Verdad absoluta.

Negué a Cristo cuando me escondí en mis debilidades para no afrontar las realidades de la vida. Negué a Cristo cuando no fui capaz de anteponer mi fe a mis intereses personales.

Admito que negué a Cristo. Pero luego de haber llorado amargamente como Pedro, he pedido perdón y reconocido mi falta. Desde este día no negaré más a Jesús, con su Poder y ayuda y con mi debilidad.

Mateo 26:75
Diego Acosta García

LA SANA ENVIDIA?

Las explicaciones que pueden darse sobre lo que significa la envidia pueden ser bastante clarificadoras, pero no resultan del todo concretas con relación a lo que verdaderamente representa desde el punto de vista espiritual.

Se puede tener envidia por el éxito de alguien, porque es más reconocido aunque con menos méritos personales o porque tiene cosas de las que nosotros carecemos.

Quién siente envidia es el primer perjudicado porque no está conforme con lo que es, con lo que tiene y con el reconocimiento que recibe de las personas más cercanas.

Este sentimiento afecta al corazón y cuando tenemos afectado el corazón todo lo que expresamos está impregnado de frustración, de amargura, de resentimiento.

Y eso es lo que verdaderamente ocurre cuando sentimos envidia y el siguiente paso es tratar de destruir a la persona que origina esos sentimientos amargos muy cercanos al odio.

Debemos de pensar que cada uno de nosotros somos exactamente como Dios ha querido que seamos y que sus propósitos para nuestras vidas se cumplirán porque Dios nos ha creado de una determinada manera.

El primer antídoto contra la envidia es agradecer a Dios por ser tal como somos y agradecer también que le haya placido tener para nuestra vida un propósito completamente distinto al de todas las demás personas.

Eclesiastés 4:4
Diego Acosta García

SEPTIMO MILENIO: SER TERCOS

Hay tiempos de nuestra vida en la que pareciera que disfrutamos siendo tercos, que disfrutamos teniendo una actitud en la que nos oponemos a todo y a todos.

Esos tiempos pueden ser más largos o más cortos pero siempre tienen una singularidad, que cuando la analizamos quedamos perplejos porque no sabemos muy bien a qué obedece nuestra terquedad.

En cierta forma en el SEPTIMO MILENIO estamos obrando como obró el pueblo de Israel con Dios, cuando persistió en su obstinada desobediencia y en su reiterada falta de cumplimiento a lo que se le mandaba.

Es curioso apreciar como los hombres en distintos tiempos históricos somos capaces de tener los mismos comportamientos que nos hacen caer en la desobediencia.

Por qué somos tercos? Tal vez porque nos empeñamos en defender cuestiones que sabemos que están erradas, pero nuestro orgullo o nuestra vanidad nos impiden aceptarlo.

En el fondo detrás de toda actitud de terquedad se esconde nuestra exagerada valoración personal, que nos impide ser humildes y por tanto tener actitudes de humildad.

No dejemos que la terquedad domine nuestra vida, porque somos los grandes perjudicados, esencialmente porque nos alejamos de Dios, de su protección y de su sabiduría.

Deuteronomio 10:12
Diego Acosta García

FALSO DILEMA

La cuestión de la muerte digna es actualizada cada cierto tiempo y  ahora se nos advierte que la persona que decide practicar la eutanasia hace una obra de bien, en determinadas circunstancias.

Ese buen gesto se lo relaciona con la donación  de los órganos de la persona que decide morir con la ayuda de otros, lo que haría todavía más loable la situación.

Sin embargo es evidente que no solo que estamos frente a una decisión que nos puede presentar algún dilema, sino que además ese dilema es absolutamente falso.

Es necesario tener el más grande amor por las personas que sufren hasta límites que nos puedan conmover, pero todos sabemos que nadie será sometido a una prueba mayor de la que pueda soportar.

También conocemos casos de personas que afrontan situaciones límites con la máxima entereza e incluso se convierten en un auténtico ejemplo de su vocación por vivir.

Y también conocemos casos de personas que aún en estado de coma, retornan a la vida por un milagro que la ciencia ni los hombres  comprenden, pero que los creyentes sabemos a quién atribuirlo.

El falso dilema de la muerte digna debe ser rebatido con el argumento del amor por el que sufre y por la certeza de que es Dios quién da y quién quita la vida.

Génesis 2:7
Diego Acosta García

FRACASO?

Hace un tiempo un evangelista manifestó que había predicado el Evangelio durante más de treinta años y que durante todo ese tiempo no le constaba que una sola persona hubiera aceptado al Señor.

Seguramente desde la perspectiva del mundo este viejo predicador es un prototipo de un hombre fracasado en su labor, porque en más de tres décadas admitió no haber tenido resultados positivos.

Desde la perspectiva “resultadista” de muchos creyentes, también este hombre puede ser un fracasado en el más rotundo sentido de la palabra, según su propia confesión.

Pero es verdaderamente un fracasado? Es verdaderamente un perdedor desde la perspectiva mundana? Desde la perspectiva de los resultados puede ser considerado un fracasado?

Desde esas perspectivas podemos compartir que es un fracasado. Pero si analizamos el caso desde la perspectiva espiritual podemos llegar a otras conclusiones.

En nuestra propia vida el sentido de fracaso solamente puede ser determinado si lo confrontamos con la Palabra de Dios y en ese caso nos quedamos con la conclusión del propio predicador.

El dijo que era verdad que no le constaba que una sola persona se hubiera convertido por sus mensajes, pero también era verdad que durante más de treinta años había cumplido fielmente lo que Dios le había mandado hacer.

Se puede llamar fracasado a alguien que ha obedecido a Dios? Los resultados no pueden sustituir la importancia que tiene la obediencia a Dios!

Sal 103:17-18
Diego Acosta García

DECISIONES

Siempre tendremos encrucijadas en la vida. Por unas razones o por otras siempre tendremos que afrontar el momento de decidir y lo importante es saber que estamos haciendo lo correcto.

Y como podemos estar seguros de hacer lo correcto? Como podemos saber que no nos estamos equivocando? Como podemos tener la seguridad de que las circunstancias no nos engañen?

Así como desde siempre el hombre ha tenido que tomar decisiones, también desde siempre el hombre ha tenido los elementos para decidir y hacerlo con convicción.

Recordemos el caso de Noé, el hombre justo ante los ojos de Dios, que desafió durante más de cien años las críticas y las burlas de la sociedad en la que vivía, para construir el arca que Dios le había mandado que hiciera.

Cómo fue posible semejante seguridad? Porque Noé no se dejó llevar por el ambiente, ni por las circunstancias, ni por las opiniones de las demás personas.

Él solamente escuchó a Dios e hizo lo que Dios le mandó que hiciera. Por eso cuando nos toca decidir debemos de pensar como obraría nuestro Salvador en un momento semejante.

Pensemos como obraría Jesús si tuviera que tomar una decisión y con esa total seguridad de ánimo podemos obrar. Pensando como obraría Jesús, nunca nos equivocaremos y decidiremos lo mejor. Siempre.

Proverbios 3:1
Diego Acosta García

VAMPIRISMO

A lo largo de la historia podemos tener la certeza de que siempre hubo modas, cuestiones que en un determinado momento resultaron más atractivas que otras.

Lo mágico y todo lo relacionado con los vampiros se fueron convirtiendo en un foco de atención especialmente para las generaciones más jóvenes, a las que se dirigió aviesamente todo el peso de la  propaganda.

De los antiguos vampiros que chupaban la sangre de los cuerpos hemos pasado a estos vampiros que absorben el alma de las personas, en un cambio dramático y brutal.

Absorber el alma de un joven es dominar su voluntad hasta someterla a quienes están al servicio de las tinieblas, de lo oculto de lo que es contrario a la Luz y a lo Verdadero.

Como podemos aceptar que este vampirismo disfrazado de romanticismo no afecta y gravemente a nuestros jóvenes? Es que no hemos aprendido las enseñanzas que recibimos?

Nunca podrá ser bueno lo que se genera en las tinieblas, en la oscuridad, en ese mundo que está habitado por los enemigos del hombre, porque son contrarios a la luz radiante del día.

Obremos urgentemente en defensa de nuestros jóvenes. Oremos por ellos y no permitamos que estas fuerzas del mal les sigan absorbiendo el alma y la voluntad.

Ellos como nosotros debemos cobijarnos bajo la Soberanía de Dios no bajo la soberanía del Mal.

Salmos 10:9
Diego Acosta García

CRISIS

Esta palabra intimidatoria nos afecta tanto en lo personal como en lo colectivo, porque tiene la capacidad de actuar en forma directa en nuestras emociones.

Cuando hablamos de crisis se produce un estado de alerta en nuestro interior que nos conduce a replegarnos en nosotros mimos y a asumir actitudes defensivas.

Cuando pronunciamos la palabra crisis se nos vienen a la memoria situaciones del pasado que nos resultaron muy difíciles y que nos dejaron huellas profundas.

Pero por qué tememos a la crisis? Nos hemos preguntado si con las crisis vienen las grandes oportunidades? No fue ante la crisis de perder a Jesús su  Maestro que reaccionaron los discípulos?

Si estamos en crisis no huyamos, tratemos de determinar su origen y analizarla con precisión, porque debemos obrar con sabiduría y no dejarnos sorprender por el temor.

Una crisis representa una oportunidad de crecer, de corregir errores, de hacer un nuevo planteamiento para nuestra vida, de dejar que Dios obre con su Poder.

Todos sabemos que tendremos que pasar por el valle de lágrimas y todos sabemos que al final viene la Victoria. Confiemos en las promesas del Señor y no permitamos que una crisis nos aparte del buen Camino.

Podrá ser muy grande la crisis personal y podrá ser muy grande la crisis que afecte a un país, pero el Poder de Dios siempre será mayor para ayudarnos a superarla!

Proverbios 14:26
Diego Acosta García

DE QUE SIRVE?

El teólogo francés Pasquier Quesnel, escribió: De que sirve ser estimado del que no ve más que la obra externa, si uno es condenado por Aquel que ve las obras del corazón?

Este hombre nació en 1.634 y murió en 1.718 y su reflexión sigue teniendo vigencia a través del tiempo transcurrido, porque revela una Verdad que es completamente válida en nuestros tiempos.

Buscamos cada día el reconocimiento por lo que  creemos que somos, por lo que hacemos, por los méritos que nos adjudicamos y por los méritos que deseamos que los demás nos concedan.

En esa búsqueda nos agotamos hasta extremos inimaginables, porque estamos obrando con nuestras fuerzas, con nuestra capacidad y con nuestro empeño.

Podemos advertir entonces que estamos totalmente alejados del Camino que es Jesús, alejado de lo que nos enseñó y muy distantes de lo que debimos aprender.

Es necesario que seamos capaces de detener nuestro afán de vana gloria y nos centremos en lo que es nuestra vida, y entonces comprenderemos cómo podría ser de diferente, tan distinta y tan plena.

Quizás no obtengamos nunca el reconocimiento de nadie, pero si buscamos el reconocimiento de quién nos llamó para Salvación entonces sí podremos disfrutar de nuestra condición de hijos de Dios!

Gálatas 1:10
Diego Acosta García

EL JOVEN DAVID

Uno de los grandes hombres de la Biblia nos dejó una enseñanza tremenda cuando solamente era un muchacho, cuando todavía no había asumido la alta responsabilidad que habría de tener como rey.

Cuando solamente era un joven pastor preocupado por la manada que se le había encomendado, demostró que toda su confianza la tenía depositada en el Dios Único y Verdadero.

Podemos pensar que este joven vivió circunstancias excepcionales, pero si lo analizamos no son menos problemáticas que las que debemos de asumir cotidianamente.

Si el mundo en otros tiempos era difícil y complicado, en nuestros días casi podríamos presumir que los nuestros lo son aún peores, porque nos estamos acercando al principio del fin.

David siendo muchacho no tuvo ningún reparo en asumir el desafío que los hombres mayores, los mismos que lo hacían a menos, no eran capaces de enfrentar.

No es necesario que seamos ni temerarios ni siquiera valientes, es necesario que seamos hombres y mujeres con la misma convicción y certeza de David. Porque siempre habrá filisteos con quienes luchar.

Obremos pensando que es Dios quién nos guardará, nos protegerá y nos librará del mal, siempre que tengamos depositada toda nuestra confianza en su Grandeza Eternal. Tal y como lo hizo el joven David.

1 Samuel 17:45
Diego Acosta García