LA MENTIRA

Cuando mentimos estamos cometiendo una grave falta, pero también estamos haciendo daño y nos estamos haciendo daño. La mentira es una peligrosa y cruel compañera.

Muchas veces se justifican las mentiras diciendo que en realidad se tratan de “mentiras piadosas” que es una forma temeraria de negarse a ver la realidad o un brutal ejercicio de religiosidad.

Una mentira siempre será mentira, sea piadosa o no lo sea, tenga buenas intenciones o no las tenga. No caigamos en este facilismo que el mundo nos propone o que la mal entendida caridad nos ofrece.

Pensemos en el daño que hemos ocasionado cada vez que hemos mentido, como hemos defraudado la confianza de la persona que nos ha escuchado y que siempre tendrá por bueno lo que le digamos.

Cuando mentimos también nos hacemos daño a nosotros mismos, no solo porque faltamos a las normas que nos fueron enseñadas, sino porque podemos caer en el peligroso tobogán de mentira tras mentira.

Y como una mentira debe justificar o cubrir a otra, podemos llegar a la cruel situación de que de tanto mentir comencemos a creernos nuestras propias mentiras.

La mentira es la gran herramienta que utiliza el enemigo de nuestra fe, no en vano es el padre de la mentira. No seamos instrumentos del enemigo utilizando sus armas.

Pensemos que la Verdad nos hará libres. Siempre. En cualquier caso y en cualquier situación!

Proverbios 14:5
Diego Acosta García

SOLAMENTE LA FE

Hace casi quinientos años un hombre recibió la revelación de que la Salvación solamente se podía lograr por la fe, no por obras como se enseñaba y como se practicaba.

Ese mensaje que volvía a las raíces profundas de las enseñanzas de Jesús, cambiaría primero la historia de Europa y luego la del mundo. Desde entonces muchas cosas han ocurrido.

Desde la perspectiva personal deberíamos seguir creyendo que solamente por la fe podemos lograr la Salvación, aunque lo que tenemos delante de nosotros desmienta esta verdad.

Podríamos decir que seguimos creyendo que solamente por la fe podemos salvarnos? Podemos afirmar que no le damos valor a nuestras obras como para creer que aunque sean importantes por ellas no nos salvaremos?

Los hombres hemos ido creando una compleja estructura de creencias que nos alejan cada vez más del pensamiento original del Salvador y nos acercan cada vez más a lo que el mundo quiere que creamos.

Una situación muy parecida a la que se vivía hace casi quinientos años y que la Revelación Divina a un hombre, cambió la historia. No será necesario que también recibamos una Revelación que cambie nuestra propia historia?

Demos gracias a Dios por su Revelación a Lutero. Clamemos por su misericordia para que en este día nos renueve la Revelación que nos salve.

1 Pedro 1:5
Diego Acosta García

LA REBELDIA HORARIA


Un día los hombres decidieron que Dios se había equivocado y entonces tomaron la decisión de enmendar su error. Ese día establecieron el horario de invierno y verano para una parte importante del mundo.

Los argumentos acerca de los errores de Dios fueron múltiples y fueron desde la economía hasta mejorar la calidad de vida de millones y millones de personas.

La realidad ha demostrado lo absurdo de la decisión del cambio horario, puesto que los objetivos tan notables que se habían anunciado no se cumplieron.

En nuestra vida puede ocurrirnos lo mismo. Un día decidimos que Dios se ha equivocado, que nuestra vida tiene que ser diferente y entonces nos establecemos normas dictadas por nuestra razón.

Según pasan los años vamos comprendiendo que aquellos poderosos pensamientos que nos hicieron confrontar con Dios a propósito de nuestra vida, no eran válidos.

Entonces comenzamos a comprender muchas de las cosas que nos han ocurrido y advertimos que nos enredamos en el lazo de nuestra inteligencia y en el engaño de nuestra capacidad.

Tenemos la opción de arrepentirnos por nuestro error, clamar por la misericordia del perdón y entonces volver a entregar nuestra vida a los designios de Dios.

Aunque los hombres persistan en su rebeldía contra Dios, que se manifiesta dos veces al año con un cambio de horario.

Génesis 1:18
Diego Acosta García

HALLOWEEN Y EL SATANISMO

La frivolidad de nuestra sociedad nos ha llevado a celebrar una fecha que en realidad tiene un significado tremendamente grave: El 31 de octubre es el día en que los satanistas realizan sus cultos de ofrendas al enemigo de nuestra fe.

No se trata de un juego, se trata de que desde siempre se han ofrecido sacrificios de muerte a Satanás, incluyendoa los propios hijos para evitar la obra destructora del maligno en las familias.

Cada vez que disfrazamos a uno de nuestros hijos, lo que estamos haciendo es consagrarlo a las potestades diabólicas, porque aunque nosotros lo tomemos como un simple pasatiempo, Satanás nunca juega.

Debemos reaccionar con firmeza frente a lo que se presenta como una tradición, como un motivo más para divertirnos, si es que tiene algo de diversión asustar o amedrentar a los demás. Que sería lo menos grave.

La obra destructora que se está haciendo en la sociedad en la que vivimos, nos debe llevar a la lectura apasionada de la Palabra de Dios para recuperar la fuente de toda razón y justicia.

No consagremos a nuestros hijos a Satanás. No permitamos que se presente como diversión, lo que es un culto a los poderes ocultos. No seamos partícipes de los pactos diabólicos.

Estamos advertidos. Asumamos nuestra responsabilidad. Es la Palabra de Dios la que nos amonesta!

Deuteronomio 18:10-13

Diego Acosta García

TEORIAS ATRACTIVAS…Y DESTRUCTIVAS

Muchos de nosotros somos muy propensos a aceptar y debatir todos los asuntos que se plantean en el mundo, por contrarios que resulten a nuestras creencias.

Es así como se difunden ideas que lejos de ser confrontadas con la Palabra de Dios, se las aceptan en debates que no deberían ser planteados, porque tienen fundamentos equivocados.

Esta actitud que cada vez está más generalizada nos lleva a pensar si no es que estamos frente a una nueva forma de rebeldía, disfrazada de modernidad o de ingenuidad lindando con el infantilismo.

Nuestro crecimiento espiritual nos debe llevar a pensar que aceptar debatir sobre cualquier teoría que se nos presente, nos puede perjudicar y lo que es peor, podemos perjudicar a otras personas.

Nos olvidamos fácilmente que siempre se trata de teorías… que según lo que indica la palabra, se trata de cuestiones que todavía deben ser demostradas.

Y si esto es así: como nos atrevemos a poner en duda la Palabra de Dios por el simple ejercicio de debatir una teoría? Por qué nos permitimos oponer teorías a la Palabra de Dios?

Debemos ser sabios con lo que hacemos, con lo que pensamos y con todo aquello que por ser novedoso o atractivo, puede conspirar seriamente contra nuestras creencias y los fundamentos de nuestra fe.

Salmos 107:43
Diego Acosta García

LO LEJANO Y LO CERCANO

Los científicos nos someten a un verdadero bombardeo de noticias, de imágenes y también de contradicciones con relación al universo que nos rodea.

Pareciera que cuánto más alejado está el objeto de sus investigaciones, mejores resultados registran, aunque constantemente estén modificando sus supuestas afirmaciones.

Podríamos pensar entonces: Que es lo que buscan los científicos? Por qué se alejan tanto de nuestro planeta del que sabemos tan poco y al que solamente sabemos dañar?

Esta situación se parece en mucho a nuestra realidad personal, cuando nos adentramos en  situaciones que nos son lejanas pero que nos seducen y nos atraen, como el universo a los científicos.

Esto ocurre porque si nos alejamos de nuestra realidad personal, seguramente no veremos lo que nos ocurre, no percibiremos que es lo que nos está pasando.

Deberíamos no ser tan propensos a mirar hacia el espacio exterior y mirar nuestro espacio interior, para poder así saber cómo está nuestra relación con el Señor.

Saber eso es sin la menor duda, la mayor de nuestras preocupaciones y eso solo lo sabremos cuando abandonemos las cuestiones lejanas y nos centremos en nuestro interior.

No se trata de practicar “ombliguismo” se trata de no practicar “lejanismo”, que es una cosa diferente. Buscar al Señor debe ser nuestra máxima prioridad. Hoy y siempre.

Deuteronomio 4:29
Diego Acosta García

UN MILAGRO?

Cuántas veces nos preguntaron: Pero ustedes los cristianos creen en los milagros? Como es posible que crean en esas historias de niños? A estas alturas de la civilización, creyendo milagros?

Y nosotros contestamos que sí, que creemos en los milagros. Solamente que a veces nuestra afirmación es tan débil, que ni nosotros mismos la alcanzamos a escuchar.

Y por qué hablamos con tan poca convicción de los milagros? Porque seguramente no creemos en ellos o creemos intelectualmente, adoptando la postura de que si existen pero yo no los he visto.

Pero existen los milagros? Esta es la gran pregunta que nos debemos formular y también el interrogante que nos debemos de plantear recordando las cosas que han ocurrido en nuestras vidas.

Es verdad que nunca hubo milagros anunciados con figuras descomunales con grandes trompetas en un cielo que de pronto de volvió rojizo, pero eso no significa que no haya milagros en nuestras vidas.

Ocurre simplemente que estamos tan afanados con satisfacer a ese personaje tan importante, que somos nosotros mismos, que no somos capaces de advertir como los milagros de Dios los recibimos todos los días.

Pensemos cuántas veces en pequeños detalles, nos sorprendemos porque ocurren cosas que nos alegran el corazón. Pequeños detalles que revelan hasta qué punto la Grandeza de quién los prodiga, se preocupa por nuestras vidas.

Daniel 4:2
Diego Acosta García

CUANDO MURMURAMOS…

Nos hemos puesto a pensar que ocurre cuando nos hacemos eco de las habladurías de otras personas? Nos hemos puesto a pensar en lo que significa escuchar habladurías?

Cuando decimos habladurías nos estamos refiriendo a esos comentarios que muchas veces se dicen, sin que sus autores se hagan responsables de nada, pero que pueden afectar gravemente a otras personas.

Es muy fácil y tremendamente cobarde, afectar a terceras personas que no se pueden defender de los comentarios muchas veces voluntariamente errados y calumniosos.

Es tan fácil que gran parte de los problemas que se originan en nuestras congregaciones, provienen de personas que se valen de las habladurías, para destruir, para calumniar, para difamar.

Lo más grave de todo es que esas personas que hablan escondiendo su propia responsabilidad, utilizan a quienes se prestan con complicidad a escucharlas y no confrontarlas con la Verdad.

Seamos fieles a nuestra identidad de hijos de Dios y no nos convirtamos en portavoces activos o pasivos de la murmuración, que es uno de las grandes instrumentos que utiliza el enemigo para destruir la Iglesia del Señor.

Y tengamos especialmente en cuenta que la murmuración a quién primero destruye, es al propio autor de las palabras malintencionadas, porque está abriendo su corazón a la mentira y el engaño.

Salmos 106:25
Diego Acosta García

¿SOMOS COMO SOMOS?

Cada vez que afirmamos que somos como somos, deberíamos meditar acerca de lo que verdaderamente estamos diciendo, para advertir sobre sus consecuencias.

Por qué decimos que somos como somos? Simplemente porque de esta manera pretendemos afirmar nuestra vanidad, de ponernos una coraza contra las sugerencias o consejos que nos puedan dar los bien intencionados.

Detrás del somos como somos, se esconde también un principio de rebeldía que se opone a todo lo que se nos ha enseñado, a todo lo que se nos ha demostrado que es lo mejor porque proviene de la Palabra de Dios.

Sabiendo esto y persistiendo en la actitud, estamos consiguiendo defender nuestras actitudes, defender nuestros supuestos principios y defender sobre todas las cosas nuestro orgullo.

Pero hasta cuándo podremos vivir de esta manera? Seguramente hasta el momento en el que el Señor, por su amor a nosotros, decida que debe obrar.

Entonces comprenderemos nuestros errores, nos lamentaremos de todas la veces que no quisimos escuchar, de todas las veces que fuimos perseverantes en actitudes equivocadas.

El Señor nos ama y no permitirá que con el argumento de: Somos como somos, sigamos negando sus propósitos que es lo mismo que decir que nos negamos a aceptar sus propósitos.

Isaías 43:7
Diego Acosta García

EL BIEN DE TODOS

Cuando las ocasiones lo demanden debemos abandonar la visión de nuestros problemas personales, de nuestra realidad y centrarnos en aquello que afecta a la sociedad en que vivimos.

Especialmente cuando las circunstancias demandan de parte de las autoridades del país en que vivimos, decisiones que pueden resultar trascendentales para los tiempos futuros.

Pensar en el país como parte de nuestras preocupaciones, es una de las grandes responsabilidades que tenemos quienes hemos sido enseñados en el amor y la misericordia.

No basta con que seamos más o menos buenos creyentes, que cumplamos con nuestras obligaciones más elementales, es importante que contribuyamos con nuestras opiniones y nuestra templanza.

Cuando llega la hora de la confusión o el desconcierto, cuando las grandes cuestiones están poco claras en el país en el que vivimos, esa debe ser nuestra hora.

Actuar con firmeza, con determinación, aportando reflexiones fundadas en las enseñanzas bíblicas, obrando con mesura y con prudencia y por encima de todas las cosas con dominio propio.

Cuando es necesario de olvidarnos de nosotros mismos, es el tiempo de la oración por las autoridades, para que Dios les de sabiduría, entendimiento y buenas razones.

Romanos 13:1
Diego Acosta García