UN MILAGRO?

Cuántas veces nos preguntaron: Pero ustedes los cristianos creen en los milagros? Como es posible que crean en esas historias de niños? A estas alturas de la civilización, creyendo milagros?

Y nosotros contestamos que sí, que creemos en los milagros. Solamente que a veces nuestra afirmación es tan débil, que ni nosotros mismos la alcanzamos a escuchar.

Y por qué hablamos con tan poca convicción de los milagros? Porque seguramente no creemos en ellos o creemos intelectualmente, adoptando la postura de que si existen pero yo no los he visto.

Pero existen los milagros? Esta es la gran pregunta que nos debemos formular y también el interrogante que nos debemos de plantear recordando las cosas que han ocurrido en nuestras vidas.

Es verdad que nunca hubo milagros anunciados con figuras descomunales con grandes trompetas en un cielo que de pronto de volvió rojizo, pero eso no significa que no haya milagros en nuestras vidas.

Ocurre simplemente que estamos tan afanados con satisfacer a ese personaje tan importante, que somos nosotros mismos, que no somos capaces de advertir como los milagros de Dios los recibimos todos los días.

Pensemos cuántas veces en pequeños detalles, nos sorprendemos porque ocurren cosas que nos alegran el corazón. Pequeños detalles que revelan hasta qué punto la Grandeza de quién los prodiga, se preocupa por nuestras vidas.

Daniel 4:2
Diego Acosta García

CUANDO MURMURAMOS…

Nos hemos puesto a pensar que ocurre cuando nos hacemos eco de las habladurías de otras personas? Nos hemos puesto a pensar en lo que significa escuchar habladurías?

Cuando decimos habladurías nos estamos refiriendo a esos comentarios que muchas veces se dicen, sin que sus autores se hagan responsables de nada, pero que pueden afectar gravemente a otras personas.

Es muy fácil y tremendamente cobarde, afectar a terceras personas que no se pueden defender de los comentarios muchas veces voluntariamente errados y calumniosos.

Es tan fácil que gran parte de los problemas que se originan en nuestras congregaciones, provienen de personas que se valen de las habladurías, para destruir, para calumniar, para difamar.

Lo más grave de todo es que esas personas que hablan escondiendo su propia responsabilidad, utilizan a quienes se prestan con complicidad a escucharlas y no confrontarlas con la Verdad.

Seamos fieles a nuestra identidad de hijos de Dios y no nos convirtamos en portavoces activos o pasivos de la murmuración, que es uno de las grandes instrumentos que utiliza el enemigo para destruir la Iglesia del Señor.

Y tengamos especialmente en cuenta que la murmuración a quién primero destruye, es al propio autor de las palabras malintencionadas, porque está abriendo su corazón a la mentira y el engaño.

Salmos 106:25
Diego Acosta García

¿SOMOS COMO SOMOS?

Cada vez que afirmamos que somos como somos, deberíamos meditar acerca de lo que verdaderamente estamos diciendo, para advertir sobre sus consecuencias.

Por qué decimos que somos como somos? Simplemente porque de esta manera pretendemos afirmar nuestra vanidad, de ponernos una coraza contra las sugerencias o consejos que nos puedan dar los bien intencionados.

Detrás del somos como somos, se esconde también un principio de rebeldía que se opone a todo lo que se nos ha enseñado, a todo lo que se nos ha demostrado que es lo mejor porque proviene de la Palabra de Dios.

Sabiendo esto y persistiendo en la actitud, estamos consiguiendo defender nuestras actitudes, defender nuestros supuestos principios y defender sobre todas las cosas nuestro orgullo.

Pero hasta cuándo podremos vivir de esta manera? Seguramente hasta el momento en el que el Señor, por su amor a nosotros, decida que debe obrar.

Entonces comprenderemos nuestros errores, nos lamentaremos de todas la veces que no quisimos escuchar, de todas las veces que fuimos perseverantes en actitudes equivocadas.

El Señor nos ama y no permitirá que con el argumento de: Somos como somos, sigamos negando sus propósitos que es lo mismo que decir que nos negamos a aceptar sus propósitos.

Isaías 43:7
Diego Acosta García

EL BIEN DE TODOS

Cuando las ocasiones lo demanden debemos abandonar la visión de nuestros problemas personales, de nuestra realidad y centrarnos en aquello que afecta a la sociedad en que vivimos.

Especialmente cuando las circunstancias demandan de parte de las autoridades del país en que vivimos, decisiones que pueden resultar trascendentales para los tiempos futuros.

Pensar en el país como parte de nuestras preocupaciones, es una de las grandes responsabilidades que tenemos quienes hemos sido enseñados en el amor y la misericordia.

No basta con que seamos más o menos buenos creyentes, que cumplamos con nuestras obligaciones más elementales, es importante que contribuyamos con nuestras opiniones y nuestra templanza.

Cuando llega la hora de la confusión o el desconcierto, cuando las grandes cuestiones están poco claras en el país en el que vivimos, esa debe ser nuestra hora.

Actuar con firmeza, con determinación, aportando reflexiones fundadas en las enseñanzas bíblicas, obrando con mesura y con prudencia y por encima de todas las cosas con dominio propio.

Cuando es necesario de olvidarnos de nosotros mismos, es el tiempo de la oración por las autoridades, para que Dios les de sabiduría, entendimiento y buenas razones.

Romanos 13:1
Diego Acosta García

A GRANDES LUCHAS…

Cierta vez una joven mujer se quejaba amargamente por las luchas que estaba enfrentando y pensaba que solamente a ella le podían pasar las cosas que le estaban ocurriendo.

Incluso llegó a decir que era la madre de todas las desgracias y cosas por el estilo, que revelaban no solo las luchas que estaba soportando, sino también como las estaba enfrentando.

Mirando desde una perspectiva más serena la situación, era verdad que la joven estaba viviendo momentos muy complicados, muy propios de su edad.

Sin embargo lo más complicado, no era tanto la magnitud de sus problemas, sino el creer que era digna de que los demás sintieran pena por sus vicisitudes.

Entonces el Espíritu nos dio una palabra que tocó profundamente su corazón. Solamente le dijimos: A grandes batallas… grandes victorias. Estas cinco palabras fueron un detonante en su ánimo!

Ella dejó de quejarse y simplemente entendió que sus luchas eran con toda seguridad una prueba que el Señor le ponía, para que aprendiera a creer en Él y para que creciera como hija suya que era.

Desde entonces todas las veces que hablamos, en lugar de decir estoy luchando, dice sonriendo: estoy buscando grandes victorias! Ha comprendido que el Señor la acompaña siempre y mucho más en sus luchas!

1 Corintios 15:57
Diego Acosta García

ANTE LA INCERTIDUMBRE…

Cada uno de nosotros ha tenido en algún momento de su vida algún tiempo de profunda incertidumbre, un tiempo muy complicado donde las preguntas quedan sin respuestas.

Podríamos pensar que es absolutamente natural que esto ocurra, puesto que los seres humanos estamos rodeados por el mundo que solo nos transmite frivolidad y dejadez.

La vana gloria de la vida de estos tiempos induce a que no reflexionemos sobre nada y por esta razón, en el momento en que rompemos ese esquema de no pensar, es que nos encontramos con la incertidumbre.

La vida tal y como nos la presenta la sociedad de la que formamos parte, es una continua sucesión de emociones, de luchas, de desengaños, de alegrías pasajeras y frustraciones duraderas.

Pero es a esto para lo que fuimos llamados? Desde luego que no, porque cuando fuimos elegidos por el Señor para ser sus hijos nuestros propósitos cambiaron de manera rotunda.

Y entonces por qué tenemos incertidumbre ante el futuro, por ejemplo? La respuesta más directa y contundente es porque siendo hijos de Dios nos comportamos como si no lo fuéramos.

Por eso debemos de obrar de una manera diferente. Ante la incertidumbre…debemos oponer… la certeza. Esta es una de las razones para cambiar de vida!

Hebreos 6:11
Diego Acosta García

EL VALOR SUPREMO


La liberación de un soldado israelí cruelmente secuestrado durante más de cinco años por terroristas islamistas, nos debe hacer reflexionar acerca de la verdadera importancia del ser humano.

La sencilla visión del caso nos mueve a pensar que algo muy importante debe ser para el Pueblo de Dios la vida de una sola persona, cuando se cambia su libertad por la de más de mil hombres, muchos de los cuales son asesinos de judíos.

Cuando Dios creó al hombre le dio su aliento para que viviera, para que el polvo se convirtiera en la prodigiosa realidad que somos los seres humanos, joyas maravillosas de la Creación.

Ante la majestuosidad de la Voluntad de Dios de crearnos como hombres y como mujeres, debemos entender que esa decisión encierra un mensaje cuyo contenido no podemos ni debemos ignorar.

Dios es la fuente de la que emana la Vida y solamente Él puede tomar decisiones sobre nuestra condición de seres vivientes. No hay poder humano que contradiga esto.

Otra cosa es lo que los hombres hagamos con la vida de nuestros semejantes y por tanto estamos todos sometidos al Juicio en el que serán confrontados nuestros actos.

La Vida es el valor supremo. Respetarla y cuidarla es una tremenda responsabilidad, que no puede verse limitada ni por las razones políticas ni por las razones de nuestros pensamientos.

Génesis 2:7
Diego Acosta García

NO TEMER

Una joven a punto de ser madre se preguntaba con mucha preocupación en qué mundo nacería su hija, que cosas le tocarían vivir y que otras tendría que enfrentar en pocos años más.

Esta preocupación es natural cuando se está en el tiempo final del proceso de gestación  y también es normal cuando se trata del primogénito, por cuánto son muchas las situaciones desconocidas.

A esta joven vinieron las palabras de aliento, de sabiduría, de conocimiento de otras mujeres que habían pasado por momentos parecidos antes de ser madres por primera vez.

Sin embargo este episodio trasciende el caso de la maternidad y se proyecta a la vida de cualquiera de nosotros, cuando tenemos miedo por lo que está por venir, más concretamente por el futuro.

Nos afligen las noticias del mundo, de todos los hechos tremendos que nos impactan y que nos hacen perder la serenidad y se van convirtiendo en una auténtica fuente de malos presagios.

Sin embargo, es en esos momentos cuando debemos recordar la promesa del Señor cuando nos llamó para ser sus hijos. Él estará siempre a nuestro lado, no nos abandonará nunca. Por esta razón les dijo a sus discípulos que no temieran.

Y es exactamente lo que debemos hacer: No temer, porque Él está con nosotros. Para siempre.

Salmos 23:4
Diego Acosta García

LA RUTINA TAN TEMIDA

En un determinado momento sin causa ninguna, advertimos que estamos viviendo sumergidos por completo en la rutina, y que cada día es igual al anterior y posiblemente similar al de mañana.

Puede ser que esto en principio nos produzca una cierta sensación de seguridad, el saber que todos los días iguales, por lo que significaría que tenemos nuestra vida controlada.

Y en este caso nos preguntamos: Controlada para qué o por qué? Y bien puede ocurrir que entonces advirtamos que no tenemos una respuesta concreta, ni siquiera aproximada.

Lo cierto que la rutina es casi por definición la costumbre de hacer algo habitualmente sin ninguna razón especial, a lo que podríamos agregar sin ninguna motivación en especial.

Ante esta situación deberían sonar todas nuestras alarmas interiores, porque si estamos viviendo rutinariamente, nos estamos perdiendo los mejores momentos de la vida.

Aquellos momentos en los que vivimos porque sabemos que tenemos un propósito, porque sabemos que podemos servir a los demás, porque sabemos que nuestra vida es preciosa!

Solamente alcanzamos esa plenitud, cuando nos olvidamos de nuestra propia vida y sus circunstancias y pasamos a formar parte de quienes ponen todo su esfuerzo para ayudar a los demás.

En ese momento también advertiremos que ya no estamos alejados de Dios, que hemos vencido a la rutina que es uno de los peores enemigos que podamos enfrentar.

Marcos 9:49
Diego Acosta García

LA FIESTA DE LAS CABAÑAS

En estos días el pueblo judío celebra la Fiesta de los Tabernáculos o de las Cabañas o la Fiesta de Sucot, a la que nosotros debemos adherir con júbilo pues somos coherederos de las promesas del Señor a Abraham.

Esta fiesta tiene la singularidad que determina que todos los participantes deben vivir en precarias cabañas durante siete días, para recordar el tiempo pasado en el desierto por los judíos al salir de Egipto.

Es por tanto una fiesta de alegría, de reconocimiento a Dios por haber otorgado la libertad a su pueblo y también de agradecimiento por los frutos de las cosechas pasadas.

Si pensamos en nuestra vida personal, también debemos de alegrarnos por haber sido liberados de la esclavitud del pecado y también debemos de alegrarnos por todo lo que el Señor nos ha dado.

Y también podríamos pensar sobre porque está fiesta se debe celebrar en el comienzo del otoño y no en la primavera? Qué razones tiene Dios para que esto sea así?

Seguramente nuestra lógica entendería que vivir durante siete días en una cabaña más que precaria, lo más natural sería hacerlo en primavera y no en otoño, cuando se insinúan los primeros fríos y las primeras lluvias.

Dios quiere enseñarnos acerca de la precariedad de todas las cosas en las que confiamos, en todo aquello que creemos que es bueno para nosotros, para que aprendamos a entender que confiar solo en ÉL es lo único importante para nuestras vidas.

Levítico 23:41-42
Diego Acosta García