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ANTES…

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Las personas que son propensas a obrar por impulsos, como es mi caso, estamos siempre bordeando la zona peligrosa que está cercana al abismo.

Por tremendista que resulte esta afirmación, así es como obramos en muchas circunstancias y así son de grandes los riesgos que corremos.

En el orden natural de los hechos, lo razonable sería antes de obrar poner la cuestión que sea en oración y recién entonces, cuando hayamos recibido la respuesta, obrar en consecuencia.

O descartar de plano el proyecto en el que habíamos colocado buena parte de nuestros anhelos!

Este último pensamiento es el que más descartamos quienes obramos de manera casi desaprensiva, poniendo o anteponiendo primero nuestra voluntad y luego la de Quién detenta la verdadera Voluntad Soberana.

De haber aplicado estos razonamientos, tal vez mi vida hubiera sido bastante diferente, con menos tropiezos, con menos problemas y sobre todo con más obediencia al Señor.

Este tema fue uno de los que más que costó entender cuando por la Gracia fui llamado por el Eterno para ser parte de su familia.

Interpreté que el bautismo en las aguas solucionaba todo, pero resulta más que evidente que el bautismo es un acto de fe pública que aceptamos a Jesús como nuestro Señor y nuestro Salvador.

A partir de entonces es cuando debemos avanzar en el difícil camino de poner por obras nuestra fe, principalmente en lo que se relaciona con la obediencia.

Siempre debemos orar ANTES y nunca, después de obrar!

Esta sencilla fórmula es la que se nos demanda para ser fieles y es la que nos evitará los pasos equivocados de la desobediencia.

Hechos 5:29

Diego Acosta / Neide Ferreira

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APARTARSE

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Con profundo dolor reacciono frente a una afirmación realizada por un hermano que se denomina evangelista.

Públicamente sugirió que era mejor apartarse ante un problema matrimonial, porque vendrían cosas mejores que la presente.

No es literal la afirmación, pero sí es menos grave que el texto original, que puede provocar perjuicios para personas jóvenes en la fe.

Una vez más nos encontramos frente a un caso donde es absolutamente necesario reaccionar sin ninguna clase de medias palabras.

Así es que terminaremos llamando a lo malo bueno!

No cabe ninguna duda que la persona que sugirió apartarse ante un problema matrimonial o bien ignora la Palabra de Dios o ha decidido engañar a quienes creen en ella.

En cualquiera de los dos casos, está revelando la tremenda necesidad que tenemos los creyentes de estudiar la Biblia.

Solamente profundizando con seriedad en sus fundamentos podremos estar a salvo de afirmaciones temerarias e insensatas.

Asumo en lo personal la parte de responsabilidad que me toca, al decidir formar parte de la sociedad en la que vivo y en sus medios de manifestarse.

La pasividad ante afirmaciones equivocadas, inducen a nuevos errores, con la gravedad que encierra que estamos hablando de cosas de Dios, no de hombres.

A cada uno le será reclamado el haber hablado en el momento oportuno, tal y como nos enseña Ezequiel en sus referencias al Atalaya.

El conformismo, la tolerancia, no son los mejores instrumentos para hacer prevalecer la Verdad de Cristo!

Esto nos debe servir para hoy y para siempre!

No rehuyamos nuestras responsabilidades!

Josué 22:16

Diego Acosta / Neide Ferreira

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IDOL

IDOLATRAR

IDOL
En este tiempo como en otros tiempos, los hombres tenemos y tuvieron la debilidad de idolatrar a quienes no debíamos y no debían.

Por extensión esto significa que idolatramos a personas que no lo merecen o a figuras que nosotros mismos construimos con nuestras manos.

Siempre, estaremos haciendo mal!

No hay seres humanos que merezcan ser idolatrados ni figuras hechas por manos que un día perderán su fuerza.

Cualquier forma de idolatría será siempre castigada por Dios!

Esto fue lo que ocurrió con los israelíes en tiempos de los Jueces con el rey Abimelec. Hubo quienes lo siguieron y a ello se refirió Jehová.

Si querían gozarse con él, podían hacerlo y si Abimelec, se quería gozar con sus seguidores, también lo podía hacer.

La cuestión era lo que el propio Jehová dispondría ante tamaña rebelión, disimulada bajo las formas engañosas de seguir a un líder, a un ídolo.

Jotam, el hermano de Abimelec huyó de su presencia por el miedo que le inspiraba y finalmente hubo palabra de Jehová.

Es en este punto donde nos debemos detener para analizar lo que hacemos con nuestra propia vida, constatar si verdaderamente estamos convirtiendo a hombres en nuestros ídolos.

Ningún hombre puede ser ídolo de nadie, porque es perecedero como todos, su gloria y su poder se desvanecerán en el encuentro con el polvo de donde proviene.

Solamente el Todopoderoso debe ser nuestro Dios!

Nadie como ÉL, nadie superior a ÉL y todos inferiores a ÉL.

No olvidemos que esto es lo que está escrito en su Palabra y por tanto es la única Verdad.

Jueces 9:20-23

Diego Acosta/ Neide Ferreira

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OÍR…

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A nadie se le escapa que oír es una decisión muy concreta. Si lo deseamos hacer, lo hacemos. Caso contrario, aunque escuchemos no le prestaremos atención.

Esta es la realidad con que nos enfrentamos bastante a menudo quienes nos llamamos hijos de Dios. No siempre estamos interesados en escuchar.

Esto es lo que planteó el salmista Asaf cuando habló al pueblo de Israel y de su conducta frente a Dios, de su actitud de no escucharlo.

Debemos ser conscientes que lo que le ocurrió a Israel como nación, también es válido para cada uno de nosotros como personas.
Las situaciones y los ejemplos son aleccionadores, precisamente por esa razón, porque son válidos en muchas situaciones.

Recuerdo cuántas veces a lo largo de mi vida de creyente me pareció oír la Palabra de Dios, pero siempre o casi siempre, hice prevalecer la mía contra la suya.

Esto es posible que ocurra?

Por supuesto que sí!

Pero, y las consecuencias?

Nadie cuenta los resultados de sus decisiones, cuando son adversos, porque a casi nadie le place reconocer un error.

Por eso es que somos capaces de persistir en conductas equivocadas, para que nuestros errores iniciales no sean advertidos por nadie.

Pero Dios lo sabe todo!

Por eso el salmista lleva a Israel el mensaje de Jehová: Si me hubieran oído les hubiera entregado a sus enemigos y habría vuelto su mano de Poder sobre sus adversarios.

Pero Israel decidió no oír al Eterno y se privaron de ser sustentados con lo mejor del trigo y ser saciados con la miel de la peña.

Es lo mismo que nos puede ocurrir, si decidimos no oír a Dios!

Salmo 81:11-12

Diego Acosta / Neide Ferreira

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Bosque8

ÁRBOL

Bosque8
Desde que los hombres podemos mirar los paisajes desde las alturas, hemos podido comprobar cómo fácilmente se puede adivinar como es un curso de agua.

Sea un gran río como un pequeño cauce, resultando más evidente en los grandes cursos, ver como los árboles crecen en sus orillas.

Pero llama poderosamente la atención como se puede seguir el desarrollo de un pequeño caudal, siguiendo la línea de los árboles que están a sus costados.

Tal vez estas evidencias nos sirvan como ejemplo, como los árboles saben aprovechar las condiciones más favorables para subsistir.

Es muy difícil encontrar a un árbol de una cierta copa, lejos de un curso de agua, lo que revela las dificultades que tiene para encontrar su sustento fundamental.

Nada más que con seguir estos elementales ejemplos que nos brinda la naturaleza, casi podríamos escuchar a Jesús, dándonos otra de sus grandes enseñanzas.

Solamente a los hombres que viven según su fe, se los puede distinguir del resto, porque viven confiados en que estarán a salvo de las grandes tempestades de la vida.

Por eso es que se nos reclama que seamos buenos ejemplos, antes que grandes portadores de la Palabra, porque un buen ejemplo siempre se advertirá, aunque sea un gesto silencioso.

Como los árboles los hombres debemos estar siempre cerca de los ríos de aguas vivas que emanan de la Palabra de Dios, el gran Río de nuestra vida.

No sería concebible vivir alejados de ese gran Río, sin tener que padecer las grandes dificultades que se afrontan estando alejados de la fuente de vida que es la Palabra.

Aprendamos esta lección de vida!

Jeremías 17:7-8

Diego Acosta / Neide Ferreira

Foto: Federico Acosta – https://efedeaphotos.wordpress.com/

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adorno

ADORNOS

adorno
En muchas ciudades ya lucen los adornos que son tradicionales de este mes, en el que hacemos Memoria del Nacimiento del Salvador.

Esto a pesar de todos los intentos por restarle el simbolismo profundo que tiene esta recordación y transformarla sencillamente en una fiesta más.

Los adornos rivalizan en ingenio y en magnitud, pero lentamente van perdiendo el significado que tuvieron en otros tiempos.

Si pensamos en nuestra niñez, nos resultará muy fácil advertir que lo que estamos viendo ahora, es muy diferente de lo que veíamos antes.

Lo formal prevalece sobre lo esencial y así todo se convierte en aturdimiento y en su forma más elemental, en un mero consumismo.

Esto es realmente lo que conmemoramos?

Lo mismo que ocurre con los adornos, ocurre en nuestra vida?

Lo formal se ha tornado más importante que lo esencial?

Lamentablemente todas las respuestas convergen en la misma dirección: Cada día que pasa nos alejamos más del significado profundo de lo que representa Jesús, para cada uno de nosotros y para el mundo.

Si somos capaces de llegar a esta difícil conclusión, también deberíamos ser capaces de luchar para restaurar la Gloriosa hora del Advenimiento.

Y como lo podemos hacer?

Evitando caer en el vértigo de este tiempo y evitando que otros sean devorados por el sentimentalismo y lo que es peor, por la hipocresía.

Está bien que recordemos a Jesús!

Pero lo hagamos como una experiencia íntima, personal, recordando a aquel niño que nació como nosotros y que luego tuvo una vida que fue ejemplar para todos.

Tengamos cuidado con los adornos, pues no nos dejarán ver lo que es auténticamente trascendente.

1 Juan 2:8

Diego Acosta / Neide Ferreira

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DEPRESIÓN

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Preguntaba una señora a que se debía la depresión que no la dejaba vivir?

No somos médicos ni presumimos de sabiduría, pero si somos conscientes de nuestra condición de hijos de Dios y estamos obligados a responder a los planteamientos más difíciles.

Podemos concluir que llegar a un nivel de tristeza extrema, es también llegar a un nivel de preocuparnos demasiado…por nosotros mismos.

Si solamente nos miramos al espejo y solamente deseamos vernos reflejados en él, será muy fácil encontrar razones para la tristeza.

Nada de lo que hagamos nos será suficiente,

Nada de lo que pensemos será lo mejor,

Nada de lo que recibamos nos compensará,

Nada de lo que miremos nos agradará.

Siempre será así: Nada…!

Quién solamente se mira a sí mismo, convierte en enfermiza una forma de egolatría, que en lugar de ser agresiva, se torna en una pérdida total de interés por todo.

Nada será lo suficientemente importante como para desviar nuestra atención de ese objeto tan precioso, tan maravilloso, que somos nosotros mismos.

En el momento en que apreciamos que no somos considerados, como pensamos que deberíamos serlo por nuestros ponderables atributos, nos llenamos de tristeza.

Quienes nos rodean son responsables por no advertir la importancia de quién tienen enfrente y esa falta de consideración se convierte en destructiva.

Tal vez si dejáramos de mirarnos tanto, de considerarnos tanto, advertiríamos que hay a nuestro alrededor personas que precisan de ayuda. De mucha más ayuda que nosotros mismos.

Entonces nuestros dolores serán menos penosos y la mano abierta que extendamos, podrá recibir un gesto de cariño consolador.

Habacuc 3:17-18

Diego Acosta / Neide Ferreira

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rinder

PARECER…

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Hay veces que las cosas son de una apariencia y en realidad son distintas. Y en otras, parecen ser algo, que no lo son.

Esto que se asemeja a un juego de palabras, es una parte de la realidad en la que vivimos, parecemos una cosa y somos otra.

Que está sucediendo con las apariencias?

En realidad no es nada nuevo, porque fingidores hubo siempre y porque los tergiversadores de la Verdad, no son ninguna novedad.

Pero es que en estos tiempos estamos llegando a límites que parecían remotos y hasta inimaginables.

No es una exageración afirmar, que por ejemplo en estos tiempos un remedo sustituye a la carne animal y hasta en cierta forma tiene su apariencia.

Lo mismo ocurre con otros alimentos, por hablar solamente de aquello que debemos y podemos comer para vivir.

La pregunta surge sin demasiados prolegómenos: Por qué hacemos estas cosas?

Son una moda?

Representan una manera de vivir?

Que son una moda es indiscutible, pero que sea una manera de vivir, es algo que deberíamos analizar en profundidad.

Si no comemos determinados alimentos por determinadas cuestiones relacionadas con matizaciones ideológicas o de cuestiones similares, es para pensar seriamente lo que estamos haciendo.

Como siempre la Palabra de Dios viene para aclararnos las dudas y las situaciones que creemos son confusas y de difusos perfiles.

Dios determinó lo que podemos comer y con lo que no nos podemos alimentar, por una cuestión de sanidad en un tiempo especial, que si lo consideramos sería muy bueno que lo siguiéramos respetando.

Tengamos cuidado con lo que parece ser una cosa y es otra diferente!

Deuteronomio 14:4-19

Diego Acosta / Neide Ferreira

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altivo

ALTIVO

Executive looking worried
Quizás todos conozcamos a alguna persona que es altiva con los demás y más acusadamente con los que tiene bajo su poder o bajo su mando.

Este ejercicio de altivez es muy difícil de soportar porque no tiene ni un momento de pausa, por el contrario pareciera que cada día es peor que el anterior.

Quién es altivo tiene un afán desmedido por lograr ser siempre el preferido, para destacarse de los demás, basado en la propia satisfacción y reconocimiento a los méritos personales.

Por estas razones no deben sorprendernos los gestos de menosprecio, ni las burlas ni los excesos verbales, porque son los que identifican su forma de proceder.

Pero que nos dice la Palabra de Dios sobre los altivos?

El Soberano nunca estará de acuerdo con nadie que base sus actitudes en la soberbia y en el orgullo, porque son procederes nefastos para la propia persona y también para quienes los rodean.

Un orgulloso o un soberbio, nunca será aceptado por el Eterno!

Aunque en muchos casos disimulen o pretendan disimular su altivez, porque en esa obcecación, se olvidan que el Creador es quién verdaderamente conoce el corazón de los hombres. De cada hombre.

Cada vez que pienso en estas cuestiones, ruego a Dios que me ayude a guardan mi corazón de la altivez, de la soberbia.

Si pretendo cada día acercarme a Jesús, como lo haría si en mi corazón existe la prepotencia del que se cree superior y que siempre se merece lo mejor?

No me olvido quién es el Abogado de los débiles, de los menospreciados, de los desechados!

2 Samuel 22:28

Diego Acosta / Neide Ferreira

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IMAGINAR

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Como siempre, el Creador nos enseña con las cosas más sencillas, los argumentos más difíciles.

Pensaba como habrían sido los días de Jesús en la Tierra. Como caminaría, comería, hablaría, dormiría y todo me resultaba más que complicado de imaginar.

Sobre todo para una persona que ha vivido toda su vida o prácticamente toda su vida, en ciudades, en grandes conglomerados.

Y además de eso, todo lo que supone vivir en una ciudad con todos sus atractivos, sus servicios para los eventos de la naturaleza, como una nevada, por ejemplo.

Mi mente era incapaz de suponer como habrá sido el tiempo del Hijo del Hombre en la Tierra, mucho más en Israel, cuya mayor superficie es desértica.

Tanto tratar de imaginar para hacerme comprender…y al Señor le bastó con una foto lograda por un hermano evangelista en el interior de su país, para captar lo que me resultaba tan difícil.

En esas sencillas viviendas, con una calle de tierra y en medio de la naturaleza, allí cumplía su mandato el hermano evangelista… del mismo modo que Jesús cumplió con el suyo.

En otros tiempos y en otras circunstancias, pero superando lo que nos sobra en una ciudad y lo q ue tanto falta en las pequeñas poblaciones.

Solamente que en estos ejercicios mentales nos olvidamos de lo fundamental: Dios nos acompaña siempre, en cualquier lugar y en cualquier circunstancia en que le podamos servir.

Una sencilla casa puede acoger el mensaje de Salvación, de la misma manera que ocurrió en los tiempos de Jesús. No miremos las circunstancias. Miremos hacia lo Alto!

Marcos 16:15

Diego Acosta / Neide Ferreira

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