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RUIDO

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Uno de los grandes problemas de los conglomerados humanos es el ruido, que conspira contra el descanso y en definitiva contra la salud.

Pero hay otra clase de ruido que me preocupa y que creo nos debería preocupar mucho más. Es el ruido del aturdimiento en el que vivo y en el que vivimos.

Pareciera que necesitamos ocupar nuestra capacidad auditiva cada vez con más estridencias, para no dejarnos ni un minuto de tranquilidad.

Me pregunto: Para qué vivo de esta manera?

Y tal vez deberíamos preguntarnos: Por qué vivimos así?

Es muy probable que las respuestas nos desagraden profundamente!

Tengo la impresión que en la alocada búsqueda de sensaciones, nos aturdimos para no percibir nada que nos pueda disgustar.

Así es como muchas veces dudo sobre cuál es el verdadero sentido de buscar tanto el ruido desaforado, incluso aquel que atenta contra el propio organismo.

Los especialistas dirían que estamos padeciendo contaminación auditiva, cuando en realidad, no es que la padezcamos, sino que la buscamos.

Tratando de ser honesto conmigo mismo, creo que esta manera de vivir tiene como único objetivo, no permitirnos un solo momento de silencio.El silencio supone en la mayoría de los casos, la soledad!

En algunas ocasiones tener un momento de calma nos puede llevar a algunas conclusiones sorprendentes. Una de ellas, es pensar cuánto hace que no le dedicamos un minuto especial a nuestro Dios.

Tal vez por eso que buscamos el ruido, para evitar que nos pueda hablar con el suave susurro del Espíritu y entonces escuchar, lo que no deseamos.

Lamentaciones 3:26

Diego Acosta / Neide Ferreira

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VALENTÍA

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A Pedro, muy injustamente lo recordamos por haber negado tres veces a Jesús, como el propio Hijo del Hombre lo había anunciado.

Pero, fue lo único que hizo Pedro?

Obviamente que no.

Pedro dio cumplimiento a lo anunciado por el Mesías, pero luego se convirtió en un sorprendente mensajero del Evangelio.

Tanto que hasta los propios judíos que lo hostilizaban, debieron admitir que algo había ocurrido en aquel hombre que además de sanar a un cojo, era capaz de conmoverlos con sus discursos.
La vida de Pedro debería enseñarnos acerca de nuestra propia vida, acerca de nosotros mismos, para que no rechacemos la certeza de ser transformados.

Solamente el Eterno puede transformar a un cobarde!

Solamente el Soberano puede convertir en un mensajero impactante un hombre vulgar!

Sabiendo esto, muchas veces he pensado en mi propia vida y quedo asombrado por todo lo que el Todopoderoso ha hecho conmigo.

Un hombre vulgar, capaz de escribir por la Gracia del Espíritu.

Un hombre pusilánime, convertido en un ardiente defensor de la Palabra!

Yo y todos, estamos tiempo de dar el paso de confianza que dio Pedro, para ser transformados en hombres y mujeres diferentes, distintos.

En eso consiste el bautismo, en dejar atrás lo pasado, lo que éramos para dar paso a la Obra del Señor y convertirnos en otros hombres y en otras mujeres, nuevos, con el coraje que viene del Espíritu.

En la hora de la duda no me olvido de Pedro!

Hago Memoria de su vida y me alienta a seguir tratando de mejorar. Siendo cobarde, puedo ser valiente. Siendo vulgar, puedo ser un Mensajero!

Hechos 4:13

Diego Acosta / Neide Ferreira

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PEDIR

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Tengo presente el día que me preguntaron si yo le pedía cosas a Dios.

La respuesta fue que sí, como todo el mundo, porque de ninguna manera me consideraba una excepción ni en ese ni en ningún otro asunto.

Siguiente pregunta: Dios siempre le contesta?

Según como lo entendamos: Siempre.

Y como lo sabe?

Porque trato de prestar la máxima atención a todo lo que se relaciona con mi fe y específicamente a todo lo que se relaciona con el Eterno.

Alguna vez se ha sentido defraudado?

Y quién soy yo para sentirme defraudado con relación a quién me ha Creado? Desde luego que nunca me ha sentido defraudado.

Pero sí que he entendido que muchas veces ha pedido cosas de una manera irreflexiva y de allí las respuestas que he recibido.

El Poderoso de Israel nunca contestará afirmativamente a algo que sea imprudente, a algo que aunque lo deseemos mucho, si lo recibiéramos nos haría mucho daño.

Mi interlocutor reflexionó y me volvió a preguntar: Entonces, donde está la Misericordia de Dios, que le niega lo que anhela?

Precisamente en eso está la Misericordia de nuestro Padre, nos niega lo que no es bueno para nosotros, porque entre otras cosas, nos puede alejar de ÉL y eso sería lo peor que nos pueda ocurrir.

Entonces como debemos pedir?

Orando buscando la Sabiduría que viene de lo Alto, para que nuestros anhelos estén en la misma dirección que la disposición del Santo de Israel, para contestarnos.

Es decir: Nunca pidamos aquello que puede satisfacer a nuestro corazón, porque debemos recordar que el corazón es engañador y traicionero!

Romanos 8:26

Diego Acosta / Neide Ferreira

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QUIEN…SOY YO?

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La Biblia es una fuente interminable de Sabiduría y también una fuente interminable de mostrarnos a cada uno, su propia realidad.

Entre esos cada uno, me encuentro sorprendido y anonadado, por la profundidad de las cosas que sabiéndolas, las ignoramos.

En este caso debería decir: Las ignoro, no les concedo la importancia que tienen y por lo tanto, sigo obrando con una ligereza alarmante.

Todo lo relacionado con nuestro Dios es categórico, contundente. No existe la menor posibilidad de error ni de duda, en todo lo que se relaciona con su Deidad.

Así de grande ha sido el impacto que he recibido, cuando una vez más leyendo el llamado a Moisés para que liberara a los hebreos de Egipto, hizo una pregunta asombrosa.

Quién soy yo?

No me imagino haciendo el mismo interrogante, si me encontrara frente a un Ángel enviado por Jehová para que me hablara en forma personal y directa.

Creo que en ningún caso me recusaría a hacer nada que me mandara el Eterno, más que por obedecerle, tal vez por creerme capacitado para hacer cualquier cosa.

Creo que no sería el único en obrar de esta manera, con esa soberbia tan humana y con esa confianza en la propia fuerza.

Me imagino que para el Soberano, sabiendo como sabe lo que tenemos en el corazón, debe resultar muy penoso advertir, que seguimos siendo los mismos que nuestros antepasados, hace cientos de años.

Salvo Moisés!

Él sí que fue tan grande en su humildad, fue tan grande en su pequeñez, que no tuvo la arrogancia de sentirse capaz de nada.

Si a su lado no estuviera el propio Dios!

Éxodo 3:11

Diego Acosta / Neide Ferreira

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SEÑOR DE SEÑORES

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En estos tiempos hay quienes proclaman la existencia de varios dioses, ignorando que nuestro Dios es Único y que no comparte ni su Grandeza ni su Deidad.

Debemos orar por quienes caen en la trampa de aceptar que el Dios de Israel es igual a otros dioses y que por tanto podemos orar por ellos en igualdad de condiciones.

Jehová es nuestro Dios!

Es el Dios de su Pueblo y nosotros quienes nos llamamos sus hijos, somos coherederos de todas sus promesas y debemos ser cumplidores de todos sus mandatos.

En las horas de incertidumbre es cuando más debemos recordar esta Verdad que es tan Única, como Único es el Creador de todas las cosas.

Cada vez que pienso en esta Grandeza incomprensible para mi mente humana, recuerdo como Pablo nos habla de temor y temblor.

Temor ante su infinita Majestad y temblor, que supone obediencia y respeto hasta su Magnificencia, superior a todo lo que conocemos y que desconocemos.

Es a este Dios, al que oramos por Justicia, al que oramos en la hora de la adversidad cuando quienes se creen poderosos, tienen la soberbia de afrentarnos a pesar de que saben que somos sus hijos.

Afrentando a un hijo de Dios, es estar afrentando al propio Dios, porque suya es la Justicia Suprema, superior a la de los hombres.

Debemos recordar que ante su Justicia, todos somos iguales. ÉL no hace aceptación de personas, por ser Santo y Justo, como nadie puede ser Santo y Justo.

Solamente frente a ÉL debemos humillarnos, pues es el Señor de Señores!

Deuteronomio 10:17

Diego Acosta / Neide Ferreira

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ERRADO

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Con mucho dolor recuerdo el caso de una persona que en su afán de ignorar a Dios, lo desafiaba constantemente, principalmente con sus palabras y también con algunos hechos.

Podría decirse que en cierta forma amaba todo lo que Dios prohibía, como si verdaderamente amara la maldición.

Tengo la tranquilidad de haberle advertido que esta clase de situaciones pueden tener tremendas conclusiones, pero él siempre respondía: De quién me vendrá?

Estaba claro que el sentido de su pregunta estaba dirigido a recordarme, que si él no creía en el Eterno, como le podría venir un castigo por sus rebeldías.

Finalmente ocurrió lo que me temía: La maldición que parecía amar, le sobrevino a su vida de una manera impresionante.

Y lo más grave del caso es que se cumplió aquello que está escrito en el Libro de Salmos, con relación a la maldición y a la misericordia.

Cuando mi amigo comenzó a sufrir los efectos de la maldición que parecía amar, le sobrevino algo peor todavía: La Misericordia de Dios se alejó de él.

Quedó entonces expuesto a la tragedia de vivir la maldición que buscaba y perdió la oportunidad de buscar la Misericordia, que lo podía salvar del trance en el que se encontraba.

Una durísima lección que recuerdo siempre, para obrar con el mayor cuidado en todo lo relacionado con el Soberano y sus mandatos.

Quién desafía al Creador, quién lo niega, se está exponiendo a la maldición que está implícita para quienes se declaran enemigos de ÉL.

Esta tremenda Verdad, la podemos encontrar en muchos casos bíblicos.

Salmos 109:17

Diego Acosta / Neide Ferreira

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RECHAZO

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Hay algunos pasajes de la Biblia que producen un estremecimiento profundo, al considerar el valor que tienen algunas palabras.

En el diálogo entre Samuel y Saúl, el profeta le anuncia que ha sido desechado por Jehová, del mismo modo que antes el rey había rechazado al Eterno.

Tratando de asimilar el significado de este anuncio, he pensado en mi relación con Dios y también me he apenado por quienes en algún momento de su vida, lo rechazaron.

Es muy triste pensar en algunas personas que de una manera absolutamente racional y libre de cualquier cosa que no sea su propia decisión, rechazan al Creador, llegando en algunos casos a negar su existencia.

Que será de quienes niegan o rechazan a Dios?

La respuesta tiene miles de años y se la proporcionó Samuel a Saúl: Por haber rechazado a Jehová, ÉL te ha rechazado.

La soberbia y la prepotencia nos pueden llevar a hacer manifestaciones tremendas y de las que no hay vuelta atrás.

Si rechazamos a Dios, ÉL nos rechazará!

No hay argumentos posibles para tratar de cambiar la situación, como no los tuvo Saúl ante el profeta, que se negó a volver con el rey que había sido desechado.

En este momento hagamos un alto para reflexionar sobre esta cuestión tan grave y definitiva. Hagamos un alto y pensemos en lo que estamos haciendo y cómo lo estamos haciendo.

Oremos en primer lugar por nosotros mismos y luego oremos por nuestros amados, por los países, por las personas, por los gobernantes.

Oremos clamando por Misericordia, para no ser rechazados nunca por el Señor.

1 Samuel 15:23

Diego Acosta / Neide Ferreira

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TERROR

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Un amigo me preguntó en los días amargos que vivimos, si la maldad no podría llegar hasta él o sus amados.

También quiso saber si era legítimo tener miedo, si era legítimo que un hombre que creía en el Supremo, tuviera tanta ansiedad ante la brutal ansia de sangre.

Confieso que tuve que reflexionar y pedir Gracia al Señor para dar respuestas adecuadas y sobre todo, que fueran fundamentadas en su Palabra.

El miedo, por definición, es lo que podríamos llamar la preocupación por el daño que puede sufrir nuestro cuerpo, por la acción de algo ajeno a nosotros.

Esto es precisamente lo que mi amigo preguntaba. Él tenía miedo porque un día alguien que ni siquiera lo conocía, atentara contra su vida.

Desde esa perspectiva, le comenté que el miedo es legítimo porque se trata de algo ajeno a nosotros y al que estamos expuestos cada día.

Los que nos llamamos hijos de Dios, podemos sentir miedo, el miedo físico, el miedo al daño personal, es decir el miedo a sufrir en nuestro cuerpo la maldad de otros hombres.

Sin embargo frente al miedo se antepone la Confianza que debemos de tener en el Eterno. Tanto para librarnos del mal, como para el caso en el que efectivamente suframos en nuestro cuerpo la locura asesina.

En todo caso, siempre se cumplirá su Voluntad Soberana y sea lo que sea que nos ocurra, no debemos de tener miedo, porque todo depende de ÉL.

Francamente ignoro si estos argumentos calmaron a mi amigo, pero si le dieron serenidad a mi ánimo y aliento para seguir orando por Justicia.

Salmo 37:22

Diego Acosta / Neide Ferreira

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MAQUI

MAQUINAR…

MAQUI


Esta palabra, maquinar, siempre me ha impresionado como especialmente peligrosa, porque la he tenido como la expresión de algo que representa la maldad.

Incluso en mi vida puedo afirmar que todas las veces que me he sorprendido en la acción de maquinar, nunca me gustaron los motivos y mucho menos los resultados.

Hay algo casi tenebroso en la actitud de maquinar, que es diferente de pensar!

Maquinar es tramar algo en forma oculta, secreta, como si fuera una conspiración y por supuesto, con malas intenciones o malos propósitos.

Casi podríamos decir que es lo mismo que elaborar una iniquidad, que no solamente significa maldad sino que también representa la intención de realizar algo que supone una injusticia.

Todos estos pensamientos están relacionados con una situación de la que fui testigo y que fue muy explícita acerca de maquinar algo en perjuicio de alguien.

Las personas que se encuentran en una situación de inferioridad, siempre están expuestas a que quienes están por encima de ellas, tengan actitudes de prepotencia, basada en la soberbia.

Quién está sufriendo la agresión, rara vez tiene forma de defenderse. Pero eso es solo la apariencia, lo que el ojo humano puede abarcar.

Porque todos los débiles debemos de tener claro quién es nuestro Defensor, nuestro Abogado, nuestro Intercesor. Estando bajo su protección no hay ninguna maquinación que pueda triunfar.

Por esta razón he pensado que cuando nos llegue el momento de afrontar a alguien que ha tramado algo en nuestra contra, reaccionemos sin resentimiento y con humildad.

La Justicia vendrá de una mano mucho más poderosa que la de cualquier humano, por importante que se crea.

Miqueas 2:1

Diego Acosta / Neide Ferreira

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EL CUIDADO

Seguramente todos podremos recordar algunos momentos de nuestra vida en los que la sensación de ser cuidados, nos resultó imborrable.
Son momentos entrañables que forman parte de la historia íntima, que tal vez no revelemos nunca, pero que guardamos en nuestra memoria.
También habrá quienes puedan decir que nunca se sintieron cuidados y por lo tanto tratan el tema como un ejercicio intelectual.
Yo guardo en mi memoria algunos momentos preciosos en los que me sentí cuidado, me cuesta trabajo pensar si en esos momentos participó mi padre o mi madre. Pero si tengo claro que esos gestos existieron.
Del mismo modo debemos ser sabios y brindar nuestro afecto a otras personas, especialmente y primordialmente a nuestros hijos. Para que ellos puedan a su vez transmitir esa sensación de ser cuidados.
Pero hay una diferencia fundamental, con relación a sentirse cuidado.
Y no es otra cosa que la de sentirse cuidado… por el Señor!
Esto es exactamente lo que me ha ocurrido en días pasados y muy recientemente, cuando contra toda lógica pude realizar un esfuerzo, que en principio era superior por completo a personas de mi edad.
Sin embargo afronté ese esfuerzo con la certeza de que sería CUIDADO por el Eterno y por lo tanto con esa Confianza, hice mucho más de lo que me hubiera imaginado.
Por esta razón doy gracias al Todopoderoso, porque tuvo la Misericordia de guardarme y la Gracia de enseñarme que era por ÉL que todo lo ocurrido resultara bueno y agradable.
Estemos atentos, porque EL CUIDADO de Dios, puede ser imperceptible en el aturdidor mundo en que vivimos.
Salmo 55:22
Diego Acosta / Neide Ferreira