VALENTÍA

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A Pedro, muy injustamente lo recordamos por haber negado tres veces a Jesús, como el propio Hijo del Hombre lo había anunciado.

Pero, fue lo único que hizo Pedro?

Obviamente que no.

Pedro dio cumplimiento a lo anunciado por el Mesías, pero luego se convirtió en un sorprendente mensajero del Evangelio.

Tanto que hasta los propios judíos que lo hostilizaban, debieron admitir que algo había ocurrido en aquel hombre que además de sanar a un cojo, era capaz de conmoverlos con sus discursos.
La vida de Pedro debería enseñarnos acerca de nuestra propia vida, acerca de nosotros mismos, para que no rechacemos la certeza de ser transformados.

Solamente el Eterno puede transformar a un cobarde!

Solamente el Soberano puede convertir en un mensajero impactante un hombre vulgar!

Sabiendo esto, muchas veces he pensado en mi propia vida y quedo asombrado por todo lo que el Todopoderoso ha hecho conmigo.

Un hombre vulgar, capaz de escribir por la Gracia del Espíritu.

Un hombre pusilánime, convertido en un ardiente defensor de la Palabra!

Yo y todos, estamos tiempo de dar el paso de confianza que dio Pedro, para ser transformados en hombres y mujeres diferentes, distintos.

En eso consiste el bautismo, en dejar atrás lo pasado, lo que éramos para dar paso a la Obra del Señor y convertirnos en otros hombres y en otras mujeres, nuevos, con el coraje que viene del Espíritu.

En la hora de la duda no me olvido de Pedro!

Hago Memoria de su vida y me alienta a seguir tratando de mejorar. Siendo cobarde, puedo ser valiente. Siendo vulgar, puedo ser un Mensajero!

Hechos 4:13

Diego Acosta / Neide Ferreira

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