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CERTIDUMBRE

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Certidumbre es una palabra que no usamos muy a menudo, pero que tiene un especial valor cuando leemos con atención la Palabra de Dios.

En el Libro que detalla las actividades de los discípulos tras la venida del Espíritu Santo, se relata cómo fueron los tiempos en que José se convirtió en un hombre de vital importancia en la corte de Faraón.

En ese relato hay un versículo que debería ser todo un estímulo para nuestra vida de creyentes, porque es el que nos lleva a la certidumbre de que todas las promesas a su tiempo serán cumplidas.

Aún aquellas que en su momento podían llegar hasta parecernos incomprensibles por las circunstancias que nos rodean.

Quién podía pensar que Abraham podría ser el padre de una gran nación, si quienes entraron a Egipto eran poco más de siete decenas?

Estas son las dudas que los humanos nos planteamos desde la pequeña perspectiva de nuestra capacidad!

No pensamos que el Soberano no solo controla los tiempos porque Él ha Creado el Tiempo, sino porque Él controla los acontecimientos, porque Él los ha determinado.

En la hora de la duda busquemos la CERTIDUMBRE en la Palabra que Dios nos ha dejado!

Si no tenemos la capacidad de decidir, por lo menos tengamos la sabiduría de advertir que Quién decide tiene todo bajo su control.

Aquellos 70 judíos que entraron en Egipto se comenzaron a multiplicar, para que la promesa hecha a aquel hombre nacido en Ur, pudiera ser más que concreta.

Nunca aceptemos los argumentos de nuestra mente, con relación al cumplimiento de las promesas del Eterno.

Aceptemos el gran argumento de la fe!

Hechos 7:17

Diego Acosta / Neide Ferreira

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CONGREGACIÓN SÉPTIMO MILENIO

 

bible5ORGULLO Y ENVIDIA

El tema de la envidia es uno de los más citados todas las veces que se desea hablar de los problemas que tenemos los seres humanos.
Hablamos y hablamos, pero nunca profundizamos en dos cuestiones fundamentales. Que significa verdaderamente la envidia y qué es lo que la provoca.
Por definición deberíamos de tener conciencia que estamos frente a un sentimiento de tristeza o tal vez de pesar, por algo que otra persona tiene y nosotros no. Es el deseo profundo de poseer algo que otra persona tiene y del que nosotros carecemos.
Desear emular a otra persona es lo que lleva a nuestro corazón directamente hacia la envidia. Y como seguramente todos sabemos la envidia es un sentimiento corrosivo, dañino, que nos puede llevar a cometer las acciones más insospechadas y deleznables, por cierto.
Lo más grave es que no solo estamos hablando de bienes físicos, sino quela envidia nos asalta en cuestiones relacionadas con el trabajo, con el supuesto éxito, con la notoriedad que otras personas tienen y nosotros no.
Pero que es lo que ocasiona la envidia?
Que es lo que provoca que de golpe nuestro corazón sufre un impacto y nos desequilibra y altera, hasta un punto inimaginable.
El Señor nos ha mostrado que lo que provoca esta reacción y nos lleva a la envidia, no es otra cosa que nuestro orgullo dañado.
No aceptamos que el prójimo tenga mejores bienes que los que yo poseo, ni que tenga un trabajo mejor que el mío, ni que su ministerio sea más reconocido que el mío.
El orgullo herido nos hace perder de vista cuestiones fundamentales como la capacidad de la otra persona, su esfuerzo, su dedicación, su entrega. Todo eso lo soslayamos y nos centramos exclusivamente en lo que vemos, en lo que está frente a nuestros ojos.
El orgullo nos lleva a la envidia, porque una vez que ha resultado herido necesita una compensación, que no es otra cosa que poseer lo que ha provocado el daño.
Y en este punto la mezcla del orgullo herido y la envidia, no tiene límites y somos capaces de hacer cualquier cosa por lograr lo que el otro tiene. Y si no lo conseguimos somos capaces hasta de maldecirlo, de desearle fervorosamente el mal.
Y nos olvidamos lo esencial: Que todo lo que somos, que todo lo que poseemos dependen exclusivamente de la voluntad Soberana de nuestro Dios.

Recordemos a Santiago 3:16: Porque donde hay celos y contención, allí hay perturbación y toda obra perversa!

Diego Acosta

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LIMPIO

bad2Todas las decisiones de Jehová son ejemplificadoras para los hombres de su tiempo y para los de las generaciones que formamos la historia de la humanidad.

Una de esas decisiones fue la de que Aarón y sus hijos fueran los sacerdotes del Templo y estableció una serie de normas que resultan notables por su minuciosidad.

Esto revela una vez más que Dios es un Dios de Orden, que no hace nada que no sea perfecto, precisamente porque ÉL es el único Perfecto.

Precisamente hablando de perfección, el Eterno se detiene en los detalles concernientes a todos los aspectos relacionados con los sacerdotes, lo que pone de manifiesto la importancia que concedía a quienes serían los responsables de la vida espiritual de Israel.

Un detalle que sorprende, es que antes de ser comenzar la ceremonia de consagración de los sacerdotes, estos deberían ser limpiados con agua.

El celo del Todopoderoso nos debe aleccionar acerca de la limpieza, acerca de que debemos de estar limpios tanto en el cuerpo como en el espíritu.

Ser limpiado con agua, representa dejar que todas las impurezas se escurran hacia nuestros pies, para que nos podamos presentar limpios ante el Creador.

Tengamos especial cuidado con la cuestión de la limpieza, porque es inherente a la Santidad del Señor y debemos corresponder con nuestros hechos a esa necesidad de estar limpios.

Cada día debemos buscar la limpieza corporal, la de nuestra mente para que no tener malas ideas, la de nuestro corazón para que no tener malos sentimientos y la de nuestro espíritu para que verdaderamente sea un Templo.

Éxodo 29:4

Diego Acosta / Neide Ferreira

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DAR GRACIAS…

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Mi padre nos enseñó a mi hermano y a mí, a dar gracias por todo y lo hizo con mucha severidad. Mi madre era quién obraba para que esta enseñanza de mi padre la pusiéramos en práctica.

En torno a esto siempre me llamó la atención el cuidado que ponía mi padre, para que nuestro agradecimiento fuera especialmente dedicado a las personas que en nuestra mente considerábamos pobres.

Él decía: Es al que te da sin tener nada al que hay que agradecer, porque el que tiene siempre te dará de lo que le sobra.

Mi padre creo que ni siquiera se había planteado el interrogante de si Dios existía, pero sí era un hombre que en algunas cuestiones tenía profundos fundamentos.

Hoy que soy abuelo me regocijo al ver que mis nietas fueron enseñadas sobre la misma cuestión, con el mismo rigor que yo debí aprender.

Solamente que ahora sé perfectamente a Quién debo dar las gracias por todo, porque a Él le debo todo, desde las enseñanzas de mi padre, hasta la actitud de mi hija y su esposo.

Además de dar gracias por todo, recuerdo la lección de mi padre cuando decía que había que agradecer sobre todo a los pobres.

Porque solamente un pobre puede saber lo que significa dar algo, por la sencilla razón que está dando de lo que precisa para vivir.

Por esto debemos dar gracias al Eterno, que nos ha dado un corazón de carne y no de piedra, para reconocer a quién verdaderamente hace una obra de bien.

La enseñanza de mi padre no cayó en la nada, gracias al Poderoso, cayó en un corazón dispuesto.

Demos gracias por todo! Al Señor!

Marcos 12:43-45

Diego Acosta / Neide Ferreira

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EL CORDERO

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Todas las palabras relacionadas con Jesús en su Ministerio Terrenal, están cargadas de una profunda significación.

Mucho más si pensamos que estaban dirigidas a quienes formaban parte de Israel y eran por lo tanto conocedores de la Torá y del Antiguo Testamento en su totalidad.

De allí que nos debe resultar altamente trascendente cuando Juan lo reconoció como el… Cordero de Dios.

El cordero tenía el valor para los judíos de haber sido el animal sacrificado en la Pascua, antes de abandonar la esclavitud en Egipto.

También les recordaba la profecía de Isaías y de que su cumplimiento estaba próximo. El profeta había anunciado que un Cordero sería sacrificado.

El cordero era el animal que desde los tiempos de Levítico los hebreos sacrificaban diariamente para la expiación de la culpa.

Era además el cordero humilde y manso, absolutamente común entre los hombres de aquellos tiempos y por lo tanto no tenía por su valor nada de especial.

Jesús asumiendo el significado de la ofrenda por expiación y del valor profético que tenía, fue llamado el Cordero de Dios.

ÉL encarnaba al supremo y último sacrificio que se haría a Dios por los pecados de todos los hombres y por Él serían perdonados para siempre.

Hagamos una pausa en este día para rememorar al Cordero, para que no sea una simple lectura que se hace de prisa y antes de emprender otras cosas que creemos importantes.

Hagamos Memoria de lo que Jesús anunció y luego cumplió, porque en ello radica el maravilloso e injustificado regalo de nuestra Salvación.

Y el Perdón de nuestros pecados!

Juan 1:29

Diego Acosta / Neide Ferreira

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ZARZA

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Seguramente todos sabemos que Jehová habló a Moisés a través de una zarza en la que había fuego que no se consumía.

Esta visión impresionante nos debe advertir acerca de los modos en que el Eterno puede comunicarse con cada uno de nosotros.

Tal vez alguien pueda preguntarse: Como Dios me va a hablar a través de una zarza, si nunca he visto una y lo más probable es que tampoco la vea?

Es un planteamiento correcto?

No lo es.

La razón fundamental es que esperar que el Soberano nos hable a través de una zarza, es una forma de limitar su Omnipotencia.

Es también una forma de limitar su creatividad infinita. Aunque nosotros seamos capaces de repetirnos o incapaces de crear poca cosa, no podemos pensar que Dios tiene límites.

Si nos detenemos a pensar en estos argumentos, rápidamente advertiremos que son más comunes de lo que nos imaginamos.

Todos los días estamos limitando al Soberano, porque lo limitamos con nuestros propios límites, olvidando que ÉL es el Creador de todas las cosas. Incluso de nosotros mismos, como especie.

Cuando recuerdo todas las veces que he tenido pensamientos parecidos a estos, me abochorno de mi propia imaginación!

Es cierto que Dios no me ha hablado nunca a través de una zarza de fuego, pero sí es absolutamente cierto que ha tenido la Grandeza de dirigirse a mí, que soy pequeño.

Si esperamos que Él nos hable, no lo limitemos con las modestas estacas de nuestra mente. Si esperamos que Él nos responda, no caigamos en la necedad de la incapacidad creadora.

Dios siempre nos hablará a pesar de nuestras dudas!

Éxodo 3:4

Diego Acosta / Neide Ferreira

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FABRICAR

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Los hombres somos capaces de fabricar muchas cosas, algunas más útiles que otras, algunas más peligrosas que otras.

Pero entre todo aquello que seamos capaces de fabricar los hombres, no hay nada más significativo que el de hacer o hacerse ídolos.

La Palabra de Dios nos habla de aquellos que son hechos de oro y de plata, es decir hechos con metales preciosos y que por lo tanto tienen valor material en sí mismos.

Los hombres dedicamos esfuerzo y talento para conferirle valor a algo que nosotros mismos hemos creado. Ese valor que le conferimos es tan alto, que somos capaces de adorarlo.

Podemos imaginar algo más absurdo?

Yo me fabrico mi ídolo y luego le rindo pleitesía!

Tal vez sea esta una de las formas más elevadas de la irracionalidad con la que los humanos nos comportamos, intentando que algo ocupe un lugar importante en nuestra vida, aunque hayamos sido nosotros mismos sus creadores.

Mis ídolos pueden ser personas, cosas, amuletos o similares, pero ninguno de ellos puede tener el valor que les asigno.

Los hombres nos engañarán, las cosas se romperán o las perderemos y los amuletos, tarde o temprano comprobaremos su inutilidad.

Me puedo arrodillar ante una obra humana?

No me verá, no me escuchará y por supuesto no advertirá en qué situación me encuentro frente a ella. Es simplemente una creación de buena o mala calidad, pero siempre inanimada.

Oremos para luchar con nuestra propia mente! Oremos para que la idolatría nunca sustituya nuestra necesidad de acercarnos a lo verdadero.

A aquello que no vemos, pero que es real. Que nos verá, nos escuchará, algo que solamente Dios puede hacer!

Salmo 135:15-18

Diego Acosta / Neide Ferreira

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ELOCUENCIA

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En mi época de juventud tuve oportunidad de trabajar junto a personas que tenían mucha más edad que yo.

Entre ellos había dos a los que llamaban cariñosamente “pico de oro”, porque se expresaban maravillosamente bien. Eran oradores innatos.

Sin saberlo, por la Gracia, pude aprender mucho de ellos, pues además de escucharlos con placer, aprendía con entusiasmo.

Un día ocurrió un suceso muy lamentable con uno de nuestros más humildes compañeros. Y entonces, uno de estos “pico de oro” tuvo una actitud de solidaridad que en su momento resultó emocionante.

Unos meses después, le comenté la impresión que me había causado su gesto solidario. Él me contestó: Espero que siempre te acuerdes más de eso, que de por mi forma de hablar…

Ciertamente, han pasado más de 50 años de esos momentos y me sigo recordando, no de los nombres pero si de los hechos.

Esto viene a mi memoria cada vez que asumo que debo obrar como hijo de Dios, no como una persona del mundo.

Por maravillosas que resulten nuestras palabras, siempre perdurarán nuestros hechos…los que hayan sido buenos y los que hayan sido malos.

El más grandioso ejemplo de Amor de la historia de la humanidad, no fue hecho con palabras, sino con sufrimiento en la Cruz!

De allí su Grandiosa elocuencia, pues nuestra incapacidad para describirlo, es otra demostración de todo lo que verdaderamente significa.

Cada vez que debo asumir una actitud, me acuerdo de mi compañero, como un ejemplo humano. Pero siempre tengo presente el ejemplar gesto de Jesús de morir por mí!

Juan 13:34

Diego Acosta / Neide Ferreira

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REGAR

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Hace unos días le conté a un amigo lo que me había ocurrido, mientras regaba las flores del balcón de mi casa.

Mientras fui y volví tres o cuatro veces trayendo el agua, en uno de esas idas y venidas me sorprendí por el delicioso olor a tierra mojada que se podía percibir.

Además de apreciar como las plantas que adornan el pequeño jardín, crecen animadas por ese elemental cuidado de regarlas.

Mi amigo me escuchó y me miró sorprendido y me dijo…Y eso te llama la atención? No te ofendas, pero como te puedes sentir admirado por semejante tontería?

No me ofendí y decidí contestarle con un gesto, para no darle más importancia al asunto. Y allí terminó el diálogo.

Terminó, pero no lo que pensaba sobre lo que había sucedido. Me faltó decirle a mi amigo que en ese momento había dado gracias a Dios por ser capaz de darme cuenta de lo que había pasado.

Será que estamos perdiendo la capacidad de valorar las pequeñas cosas?

Pensando en mi amigo y su extrañeza por lo que le contado, confieso que sentí tristeza porque en su duro mundo estas cosas en lugar de ser bonitas, son un síntoma de flaqueza o de debilidad que nadie se puede permitir.

A pesar de eso, estoy convencido de que así son las cosas de Dios. Sencillas y directas, sin grandes complicaciones, salvo las que nosotros mismos creamos.

Si soy su hijo, me debo comportar como tal. Sirviendo, por ejemplo, en algo tan simple como regar una planta y recibiendo la pequeña y fugaz paga de ver flores y el delicioso olor de la tierra mojada.

Isaías 40:8

Diego Acosta / Neide Ferreira

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