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INFIDELIDAD

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Dios Creó al hombre y la mujer otorgándoles el carácter de Joyas de todo lo creado.

Nos colocó por encima de todo lo Creado con la responsabilidad de ser mayordomos sobre toda forma de vida y sobre la propia Tierra.

Dios también nos dio normas que son un mandato perpetuo para quienes formamos la especie humana. Nos debemos dar en casamiento como hombre y como mujer, con la suprema misión de procrear.

También determinó que esa relación debe ser indestructible y que se debe basar en el respeto mutuo y en la fidelidad total.

Por eso determinó que fuéramos una sola carne!

Pero los hombres desde nuestros padres naturales hasta el tiempo presente, perseveramos en ofender al Eterno con nuestras actitudes.

Incluso hay hasta quienes se burlan de sus mandatos, pensando que quienes los cumplen son retrógrados, anticuados y fuera de la modernidad.

Se exalta así la infidelidad e incluso se la promueve!

Resulta curioso frente a estas actitudes que nos podamos escandalizar ante un pretendido mapa mundial de la infidelidad.

Y que nos sorprendamos más todavía, frente al robo de millones de nombres que quedaron expuestos en forma pública, en su condición de infieles. Algunas personas llegaron al suicidio ante semejante situación.

Pero, acaso es posible pensar que rebelarse contra el Poderoso puede quedar impune?

La infidelidad promovida y elogiada, no es otra cosa que la demostración más evidente de la degradación de la sociedad, que sin normas cae en el desenfreno y busca su propia destrucción.

Esta dramática realidad nos revela cuánto nos queda por hacer a quienes nos llamamos hijos de Dios! La Verdad debe ser proclamada!

2 Corintios 11:3

Diego Acosta / Neide Ferreira

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DESPEDIDA

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En circunstancias muy difíciles como es la partida de un ser amado, hubo una sencillas palabras de despedida que resultan todo un resumen de cómo debe ser nuestra propia vida.

Hay personas que hasta después de partir siguen siendo generosas para con los demás. Sus sencillas obras perduran a pesar de la ausencia.

La frase para recordarla decía: Se fue para el cielo con Jesús, porque ella siempre fue de Él, con tanto amor que ella siempre dio, con corazón de niño, como a Él le agrada.

Confieso que cuando leí la frase pensé: Que bueno sería que en la hora de mi partida se me recordara de esa manera.

Sería bueno porque significaría que quienes estuvieron cerca de mí, tuvieron la convicción de que iría a reunirme con Jesús en la dimensión celestial.

Esa seguridad nace de que según mis obras, es natural que esté con Él!

Y luego la cuestión del amor…tan difícil, tan profunda, tan radical en nuestras vidas. Habremos dado tanto amor para que se nos recuerde con la generosidad con la que lo brindábamos?

La anciana que se despedía sí había dado amor a propios y extraños, en una medida que no fue común y por lo tanto resulta ejemplar.

Y por último algo que siempre viene a mi memoria: Como es mi corazón, es duro como la piedra o es el de un niño como nos pidió Jesús?

El de la anciana era como el de un niño, bueno, sin malicia, sencillo, generoso, profundo, solidario. Por todo esto la despedida de la anciana fue muy especial para quienes la conocieron.

Hubo pesar por la ausencia y una sonrisa por su recuerdo.

Mateo 18:3

Diego Acosta / Neide Ferreira

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MENTIRA

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Pensaba en la cuestión de la mentira y de sus gravísimas consecuencias. Tanto para quién miente, como para quién recibe la mentira.

Por definición la mentira es la manifestación contraria a lo que se piensa, se cree o se sabe. Es decir que mentir no es otra cosa que contrariar nuestra propia esencia como persona.

Para decirlo de otra manera: Cuando miento me estoy negando a todo lo que pienso, a todo lo que creo y también a todos mis conocimientos.

Yo mismo estoy destruyendo mi propia persona, porque solamente así se puede entender lo que ocurre cuando me traiciono a través de la mentira.

Es más: Cuando miento no improviso. Todo lo contrario, es una elaboración destinada a lograr que la persona con la que hablo, pueda concluir que lo que le digo es lo cierto y no una fabulación de mi mente.

Por eso es tan brutal la mentira, porque primero destruye al que miente y luego propaga su simiente de maldad. Porque nada bueno podrá construirse a partir de una mentira.

Tristemente hoy la mentira es la que domina al mundo, incluso para una religión nacida en Oriente, es considerada como un instrumento de lucha contra el enemigo, contra el infiel.

Es una forma de confesar que la mentira es una herramienta de destrucción, es un medio para cumplir con malvadas intenciones.

Por eso es que Jesús nos anunció que la Verdad es la única que nos haría libres. Más allá de cualquier retórica, por encima de todas las pretenciosas campañas libertarias de los hombres.

Seamos libres! Abandonemos la mentira!

Salmo 119:29

Diego Acosta / Neide Ferreira

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A MEDIAS…

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Puede que en algún momento veamos algo que nos haga pensar en muchas cosas relacionadas con nuestra propia vida. Y los pensamientos nos pueden llevar a algunas conclusiones inesperadas.

Esto me ocurrió cuando con sorpresa me encontré con una imagen de algo que era, o mejor dicho que no era ni una cosa ni la otra.

La primera reacción puede ser de sorpresa, de agradable sorpresa e incluso ser tomada con una sonrisa con un cierto aire de ironía.

Pero la realidad siempre es obstinada, dura y casi siempre inapelable. Aquello que puede resultar simpático y hasta ingenioso si lo comparo con mi vida y mis actitudes, deja de serlo totalmente.

Al final, bien al final, que somos?

Somos verdaderamente creyentes?

Nos comportamos como hijos de Dios?

O somos un remedo del mundo?

Muchas preguntas que tienen un vértice al que es difícil de llegar, no por su complejidad, sino porque duelen las conclusiones.

Pareciera que somos un poco de cada cosa. Ni somos del mundo, ni somos del todo creyentes, ni obramos como hijos del Eterno.

De esa suma el resultado es igual a…nada!

Esa ambigüedad es destructora de nuestra propia vida espiritual, porque no nos definimos del todo por lo malo, pero no obramos como si fuéramos cristianos.

Por duro que resulte es necesario confrontar nuestra vida con la Palabra de Dios. Única forma de definir lo auténtico y romper con la destructora ambigüedad.

Tenemos la posibilidad de vivir como nos parezca más conveniente. Esa es la libertad que tenemos. Pero debemos ser conscientes que de esa manera nos alejamos de la mano protectora del Señor!

1 Reyes 18:21

Diego Acosta / Neide Ferreira

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NO TEMERÉ

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No temeré. Esta rotunda afirmación fue hecha por David en circunstancias dramáticas, cuando precisamente lo lógico sería todo lo contrario.

Y esa fue su primera acción, la de temer, cuando estuvo a merced de los filisteos en la ciudad de Gat. Se dejó llevar por el momento que vivía, hasta que se produjo la reacción natural de un hombre de fe.

Recordó de quién dependía su propia existencia, recordó quién es el Soberano sobre todas las cosas y entonces recompuso su ánimo y se preparó para lo malo.

Que hizo David para superar su temor?

Confiar!

Siempre me ha sorprendido que importante resulta confiar en los momentos de grandes dificultades, en los momentos en que nuestras fuerzas y nuestras capacidades son desbordadas por los acontecimientos.

Confiar significa sobreponerse a las circunstancias y luchar contra la lógica de los pensamientos, para llegar hasta la raíz de la fe y entonces recuperar el buen ánimo perdido.

Confiar es un acto absolutamente volitivo, es una decisión que enfrenta a la mente para establecer la importancia de lo verdadero frente a cualquier adversidad.

Todas las veces que he tomado la decisión de confiar, en el acto se ha producido un cambio radical en mi interior. Puede que los problemas siguieran existiendo y que el agobio no hubiera disminuido, pero confiando todo resulta diferente.

NO hay fuerza humana por grande y poderosa que sea que pueda enfrentar los designios del Eterno. No la hubo ni la habrá.

Y en eso confió David!

Ningún ser humano puede torcer los designios del Poderoso de Israel, por importante que sea o por importante que se crea.

Contra mayor sea la dificultad, mayor debe ser la confianza!

Salmo 56:11

Diego Acosta / Neide Ferreira

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boda

BODA

boda

Asistí a un casamiento celebrado en una iglesia evangélica en la ciudad donde vivo, que fue un reencuentro con las cuestiones profundas de la fe.

Al margen de los condicionantes del idioma, las costumbres y hasta de la formalidad que caracteriza a esta ceremonia, fue preciosa por su sencillez y elocuencia.

No hubo ninguna apelación a los sentimientos ni tampoco transigencia con la emotividad propia de lo que estaba habituado a ver.

Todo fue diferente pero profundamente inspirado por lo dictaminado por Dios para la unión entre un hombre y una mujer, única forma de matrimonio posible entre los seres superiores de la Creación.

Lo más trascendente de todo no fue la fórmula sacramental, sino el mensaje dirigido a cada uno de los contrayentes.

Al hombre se le recordó el supremo mandato que recibía para cuidar, respetar y honrar al vaso frágil hasta el fin de sus días.

A la mujer su condición de sostén de la familia, ayudando a quién tiene la responsabilidad de dirigirla, guiarla y enseñarla, como sacerdote del nuevo hogar.

Juntos, la alta misión de ser fieles el uno con el otro, para soportar la adversidad y para gozarse en la alegría, considerando que el lazo matrimonial debe ser indestructible.

La fórmula para que la esposa diga su sí es tan contundente como lo es para el esposo, para que toda la congregación reunida, escuche con el valor testimonial que tiene el reconocimiento público de la aceptación del mandato de Dios.

Puedo decir que me he reencontrado con el matrimonio entre un hombre y una mujer, con la esencia misma de lo dispuesto por el Eterno. Ha sido un día de alegría, serena y plena de contenido.

Génesis 2:23

Diego Acosta / Neide Ferreira

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DOS O MÁS…

 

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Bíblicamente hablando la iglesia es la reunión de quienes son seguidores de Jesús. Esa es la Iglesia de la que Jesús se constituyó en cabeza.

Parece necesario recordar este principio fundamental porque en el vértigo en el que vivimos, es muy fácil caer en la confusión con relación a lo que llamamos iglesia.

Para explicarlo de otra manera, podríamos decir que la iglesia es la reunión de las personas y el local donde se reúnen, el templo.

Por esta razón sería mucho más natural que digamos que vamos al culto y no a la iglesia, porque el recinto en si mismo carece de valor.

Un buen ejemplo es la iglesia abandonada que fue convertida en una residencia. Tiene algo de malo? No, porque el recinto es un lugar de reunión y desde esa perspectiva carece de relevancia.

Aunque parezca obvio, es bueno que recordemos que Dios siempre estará donde estén los suyos!

Sea un grandioso local o sea una sencilla construcción de tierra y paja.

Los grandes lugares donde se celebran los cultos se presentan como una ofrenda a Dios. Pero el Soberano no nos ha pedido eso.

Busquemos un tiempo para la reflexión profunda y antes de reaccionar con relación a este mensaje, pensemos en el significado de las palabras del propio Jesús.

Los primeros tiempos de su Iglesia fueron tiempos difíciles por las persecuciones. Los tiempos venideros puede que resulten muy parecidos.

Debemos prepararnos para la adversidad y una de las formas de hacerlo es recuperar el sentido de iglesia, para saber que en cualquier lugar donde nos tengamos que reunir, allí siempre estará con nosotros el Señor!

Mateo 18:20

Diego Acosta / Neide Ferreira

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TRABAJO

Le site de fabrication et de maintenance des turbines à gaz de Général Electric (GE), à Belfort.
En cierta oportunidad un pequeño grupo de trabajadores discutía a propósito de cómo debían de realizar las tareas que les habían encomendado.

Hubo quién afirmó que lo tenían que hacer esforzadamente, otros que se lo debían de tomar con calma y también hubo opiniones favorables a hacerlo sin el menor entusiasmo.

Uno de ellos llamó la atención por su silencio. Entonces le preguntaron cuál era su posición con relación al tema? Al fin de cuentas, todos eran compañeros.

El interpelado respondió con mansedumbre que él siempre trabajaba con el máximo rigor, tratando de hacer su trabajo de la mejor manera que le era posible.

Hubo quién le recriminó diciendo que en realidad lo único que estaba haciendo era favorecer a los dueños de la empresa, que cada día eran más ricos gracias a su trabajo.

A partir de ahí la conversación derivó en discusión y todos opinaron animadamente. Entonces alguien preguntó: Si trabajas con entusiasmo, cuál es tu beneficio, si nadie se entera como lo haces?

El mismo que antes había dicho que lo hacía con rigor, dijo: Yo trabajo no para que nadie me vea, sino para cumplir con mi obligación. Así es como me enseñaron y así es como aprendí.

Pero que te enseñaron?

Que en el trabajo debemos ser fieles a quién confía en nosotros, porque siendo fieles en lo poco seremos compensados en lo mucho.

Pero quién te compensará? La empresa?

Mi recompensa no me la darán los hombres sino Dios.

Dios te dará una recompensa, por qué?

Porque siendo fiel en el trabajo terrenal donde nadie me mira, seré honrado por Dios porque es para ÉL para quién trabajo.

Eclesiastés 2:24

Diego Acosta / Neide Ferreira

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EL BUEN FIN

 

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Cada vez que las circunstancias nos hacen dudar acerca de Dios, estamos revelando nuestra forma poco apropiada de leer la Biblia.

Nada queda más evidente en su lectura acerca de los buenos propósitos que el Eterno ha tenido acerca del hombre, desde el momento mismo de su Creación.

Fuimos Creados a su imagen y semejanza, es decir fuimos Creados Santos y con el fin de que fuéramos eternos, como ÉL mismo lo es.

Pero que nos separó de esa maravillosa intención?

El pecado. Siempre el pecado nos apartará de Dios.

Siempre.

Los separó a nuestros padres en el Edén y nos separa cada día a causa de nuestra voluntad irrefrenable de pecar.

Podemos argumentar que luchamos contra el pecado, pero también es verdad que esa lucha está inspirada más por el temor que por la intensidad de nuestra actitud para ser santos.

En los tiempos de dudas, nunca he dudado del Poderoso de Israel, pero he pensado acerca de sus Propósitos, para buscar una respuesta que pudiera entender.

En este punto deberíamos reflexionar y reflexiono, acerca de lo que nosotros creemos como bueno y de aquello que verdaderamente lo es.

No debemos quedarnos en nuestros propios pensamientos y deberíamos centrarnos en aquello que Dios nos ha revelado en la Biblia.

Lo Bueno es algo que solamente entenderemos si consideramos que es distinto a lo que nosotros estimamos que es bueno.

Caso contrario no haremos otra cosa que persistir en la actitud de alejarnos del Señor. No ya por el pecado sino por nuestra pobreza de miras, al considerar el Propósito de BUEN FIN que el Creador siempre tiene para nosotros.

Jeremías 29:11

Diego Acosta / Neide Ferreira

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PALABRERÍO

 

Businessman whispering another businessman, close-up
No es normal lo que nos está pasando, que vivimos aturdidos por las palabras. Por las nuestras y por las ajenas.

Recuerdo que cuando era niño mi abuela que era una mujer con mucho ingenio para expresarse, decía: No sean tan habladores…un día se van a enredar en sus palabras!

Mi abuela además tenía una notable capacidad para unir un tema con otro y era una interminable cadena de palabras, todo el día y todos los días.

Ella misma no se aplicaba aquello de enredarse con las palabras!

Mi abuelo en cambio no hablaba nunca, salvo que resultara imprescindible. Y él decía: Yo no tengo mucha instrucción, pero tengo la sabiduría del silencio!

Con ellos dos fui aprendiendo lo que significaba hablar mucho y lo que significaba hablar lo necesario. A unos los llamamos locuaces y a otros…aburridos.

Pero con el tiempo comencé a valorar la importancia del silencio, de hablar cuando es necesario, de callar ante lo que resulta una obviedad y de no hablar para escucharse.

Quién habla mucho tiene el riesgo de equivocarse en la misma proporción. Quién habla lo necesario, tiene tiempo de meditar sus propios pensamientos y entonces sus dichos serán apreciados como razonables.

Quienes discrepen con estos razonamientos tienen una referencia inapelable: Cuántas palabras le sobran a la Biblia?

Ni una sola y podemos agregar, que no le sobra ni una coma porque está escrita con la sobriedad de la Sabiduría y por la importancia que el Eterno le concede a todo lo que expresa.

Aprendamos a ser sabios, callemos más y hablemos menos. No nos aturdiremos con nuestras palabras y seremos de ayuda para quienes nos escuchan.

Proverbios 10:13

Diego Acosta / Neide Ferreira

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