DIOS Y BEETHOVEN…!

BLOG del TIEMPO

Al cumplirse 250 años del nacimiento de Ludwig von Beethoven, se comenta y se exalta su figura. El maestro Daniel Barenboim, recordó en un reportaje en el diario EL MUNDO de España, unos conceptos muy relevantes.

Dijo que el histórico fundador de la Filarmónica de Berlín, afirmó que según su opinión Bach representaba a la música lo que el Antiguo Testamento a la Biblia y que Beethoven era en ese contexto el Nuevo Testamento.

Sin poder hacer consideraciones técnicas o de conocimiento sobre estas cuestiones, sí podemos expresar lo que creemos con relación a estos genios insuperables de la música.

Tanto uno como otro representan lo que los dones y talentos que Dios concede, pueden obrar en la vida y en los hechos de las personas.

Si en el caso de Bach se reconoce su obra por servir de forma manifiesta a Dios, en el caso de Beethoven, se puede decir que sus obras reflejan la Grandeza del Creador.

En un significativo aniversario de su natalicio, mientras los hombres honramos al genio nacido en Bonn, es bueno recordar que su obra testimonia la naturaleza inabarcable de quién le concedió el talento como para poder afirmar que cambió la historia de la música en su más elevada expresión.

Diego Acosta

 

 

LA GENIAL NOVENA

LA OTRA HISTORIA

Adjuntamos el enlace para recordar el cuarto movimiento de la Novena Sinfonía: La Oda a la alegría. https://youtu.be/t4N5-OALObk

21 años antes de estrenar la Novena Sinfonía, Ludwig van Beethoven, recibió el diagnóstico definitivo sobre su pérdida continua de la audición.

Ese diagnóstico lo perturbó profundamente y hay quienes aseguran que estuvo a punto de suicidarse. Pero la sordera no fue un obstáculo para este hombre que llevó a las altas cumbres la producción humana.

Su Novena Sinfonía resultó tan trascendente, que hoy simplemente se la puede llamar la Novena, sin riesgos de ningún tipo de confusión.

La UNESCO la declaró Patrimonio de la Humanidad y se cuarto movimiento, conocido como la Oda a la Alegría, es el himno de la Unión Europea.

Pero la Novena tuvo y tiene elementos tan asombrosamente novedosos, que así como sorprendió al público en Viena en 1827, sigue cautivando  a quienes la escuchan.

Introdujo elementos inéditos, como le percusión, un coro e incluso a cuatro solistas, que son los que interpretan el poema de su amigo Friedrich Schiller.

La duración de la obra también es otro ítem destacable, junto al hecho de que se asegura que Beethoven fue el último gran compositor clásico y el primero de los románticos.

Un crítico de la época del estreno de la Novena, el profesor de Filosofía Jacobo Zabalo, dejó una frase que es recordada por su precisión y grandeza: La música es matemáticas, es inteligencia. Los músicos del nivel de Beethoven no necesitan oír los sonidos físicamente, los tienen en la cabeza.

Quizás para tener una idea apropiada sobre lo que se menciona en esta frase, baste recordar la anécdota que recuerda que cuando Beethoven terminó de dirigir su obra, recién agradeció los saludos entusiastas hasta el delirio, hasta que uno de los solistas le tocó el brazo.

Entonces Beethoven saludó. Un mensaje memorable: La entereza es superior a cualquier dificultad. Como la sordera para un músico, por ejemplo.

Diego Acosta

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LA NOVENA SINFONÍA

HACIENDO MEMORIA – MXXIII

1 de Abril de 1825

La Novena Sinfonía, conocida también como Coral, es una de las obras cumbres de la creación humana.

Ludwig van Beethoven recibió el encargo de la Sinfónica de Londres, para que la escribiera en 1818 y la terminó a comienzos de 1824. Fue interpretada por primera vez en Frankfurt.

La Sinfonía en su último movimiento incorporó los versos de Anton Schindler, uno de los poetas más relevantes de Alemania. La Coral fue incorporada al Registro de la Memoria del Mundo de la UNESCO, por considerarla una obra que forma parte de la herencia espiritual de la humanidad. Desde 1972 es el Himno de la Unión Europea.

Diego Acosta

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