<< Solo el 30 por ciento de lo que poseemos tiene valor,
el restante 70 por ciento carece de importancia
y por lo tanto es superfluo.
En los nuevos tiempos valoremos lo importante: al prójimo y a los próximos
y ayudemos con generosidad de lo que no nos vale.
<< CUIDAR AL PRÓJIMO Tenemos el Mandato de velar por el prójimo, por las personas anónimas que pasan a nuestro lado, pero sobre las que tenemos una alta responsabilidad. Cumplir con las normas de los hombres, es una forma de cumplir con las normas de Dios.
Alguien me comentó una vez que hablar era un arte…que se iba perdiendo a pesar de que estamos cada vez más comunicados.
De esto hace muchos años y me sigue sorprendiendo como tiene vigencia ese concepto relacionado con el arte de hablar. Será porque vamos perdiendo la capacidad de escucharnos?
Esencialmente lo que mi amigo comentó era de la necesidad que tenemos los humanos de relacionarnos para comentar las experiencias personales, única forma de conocernos y de fortalecer la relación.
Si hablamos y no escuchamos, difícilmente podamos saber que piensa, que tiene en su corazón nuestro interlocutor. Por frío y distante que parezca este argumento, debe hacernos reflexionar sobre esta necesidad.
Si pensamos que Jesús nos mandó Amar al prójimo…como podríamos tener Misericordia por quién no conocemos?
Cada tanto recupero la cuestión de la relación personal, que es algo mucho más profundo que el encuentro casual o los saludos formales. Mi prójimo puede estar necesitado de mi atención y por no hablar, nunca lo sabré.
Éxodo 14:11-12 Y Jehová le respondió: ¿Quién dio la boca al hombre?
¿o quién hizo al mudo y al sordo, al que ve y al ciego?
¿No soy yo Jehová? Ahora pues, ve, y yo estaré con tu boca,
y te enseñaré lo que hayas de hablar.
Êxodo 14:11-12 E disse-lhe o Senhor: Quem fez a boca do homem?
Ou quem fez o mudo, ou o surdo, ou o que vê, ou o cego?
Não sou eu, o Senhor? Vai, pois, agora, e eu serei com a tua boca
e te ensinarei o que hás de falar.
Quienes tienen que gobernar los países por mandato democrático asumen con todas sus consecuencias, las decisiones que van tomando a lo largo del tiempo de la peste que nos afecta.
Es evidente que en la medida de sus aciertos o de sus errores, recibirán el respaldo electoral que buscan para su vida público o en cambio, serán castigados por sus despropósitos.
Esta argumentación no debe dejar de lado la responsabilidad que cada uno de nosotros tiene como ciudadano, como padre, madre, como parte del núcleo de la sociedad que es la familia.
Todo lo que hagamos o dejemos de hacer, será computado desde la perspectiva del bien general. De allí la importancia de no caer en el egoísmo que proclama y practica el mundo en el que vivimos.
La solidaridad con el prójimo comienza por respetar los derechos elementales, para preocuparnos en cuidar su salud, tanto como nos preocupamos en cuidar la de nuestros amados.
Cuidar al prójimo, es uno de los Mandatos de Jesús.