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DISPOSICIÓN

CONGREGACIÓN
SÉPTIMO MILENIO

Una de las más frecuentes acciones que se utilizan en el mundo son las motivacionales, que no son otra cosa que impulsar a quienes deben realizar determinadas tareas a que las hagan con un cierto margen de rigor o ampliando la visión, con eficacia.

La existencia de estas acciones demuestran en forma categórica que a la mayoría de las personas hay que motivarlas para que hagan lo que tienen que hacer, con un mínimo de diligencia.

Curiosamente estos comportamientos también se repiten en las congregaciones, acentuando una vez más la idea, de que cada vez más el mundo está influyendo en la Iglesia de Jesús.

Es más que evidente que siendo como somos, discípulos del Hijo del Hombre, no precisaríamos que se nos impulse, que se nos aliente a cumplir con nuestras obligaciones.

Tristemente advertimos que ese impulso motivacional es necesario, porque la indolencia y también la queja, son lugares comunes entre quienes integramos las congregaciones.

Hay quienes se consideran superiores a sus responsabilidades y por lo tanto las hacen a menos y cuando se deciden a cumplirlas, lo demuestran con mucha claridad.

De esta manera podemos comprobar que quién trabaja por obligación se queja por convicción!

No se tiene en cuenta que quién trabaja no está realizando una determinada tarea, sino que está sirviendo. Y cada vez que la cumplimos honramos al Señor.

Por eso es que resulta tan importante y tan agradable poder ver a muchos hermanos y hermanas, que no se sienten degradados por ningún trabajo que les sea encomendado y por el contrario los realizan con alegría.

Esta diferencia en la disposición, marca también niveles en el mundo y también lo hacen en la Iglesia!

De qué sirve la obra de unas manos que están condicionadas por la queja?

De qué sirve el esfuerzo que se considera sacrificio?

Estas preguntas son las que nos debemos hacer cuando declaramos con nuestra boca, que estamos dispuestos a servir y no a ser servidos, tal y como lo enseñó Jesús.

El Eterno no nos demanda sacrificios. Demanda nuestro corazón!

Y es en nuestro interior donde está o debería estar, la voluntad de servir con la misma humildad y mansedumbre , con la que sirvió el Señor!

Diego Acosta

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TEOREMA

DEVOCIONAL

Una profesora explicaba sobre las matemáticas y dejó una frase sorprendente: Los teoremas son para siempre.

En su razonamiento era perfectamente entendible el argumento, por cuanto las resoluciones una vez obtenidas, son inmutables.

Este argumento me hizo pensar acerca de la certeza que tienen algunas personas con relación a las precisiones que se obtienen del conocimiento, pero  que en cambio muchas de ellas no son capaces de aplicarlas a su propia vida.

Resulta probable que si cambiáramos el argumento de un teorema, que es para siempre y lo aplicáramos a la Eternidad de Dios, difícilmente sería aceptado, porque se cuestionaría la existencia del Creador.

En esta contradicción desarrollamos nuestra vida, ignorando o pretendiendo ignorar que un día llegará el final y nos encontraremos frente a una tremenda realidad: Como será nuestra eternidad!

Será un tiempo indefinido junto al Eterno o será un tiempo indefinido de dolor y desesperanza, por negarlo.

Esta es nuestra mayor decisión! Y será para siempre!

Salmo 103:17
ES – Mas la misericordia de Jehová
es desde la eternidad y hasta la eternidad
sobre los que le temen,
y su justicia sobre los hijos de los hijos.

PT –  Mas a misericórdia do Senhor
é de eternidade a eternidade
sobre aqueles que o temem,
e a sua justiça sobre os filhos dos filhos.

Diego Acosta / Neide Ferreira

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CANDIDATOS

ANTIVIRUS

La convocatoria de elecciones conlleva una cuestión de gran importancia: fundamentar las propuestas que se someterán a los ciudadanos, quienes optarán por aquellas que sean las más cercanas a sus ideales personales.

Este proceso se materializa luego con la designación de los candidatos que argumentarán en la campaña electoral, acerca de las decisiones de los partidos.

Por tanto el conjunto de estas cuestiones, afectan directamente a quienes tienen la alta responsabilidad de emitir su voto, consolidando en cada consulta los principios de la democracia.

Sin embargo hay aspectos que provocan preocupación. Uno de ellos son las ideas que algunos candidatos han expuesto a lo largo de su vida pública.

En el caso que ha llamado la atención y es motivo de reflexión, es el de uno de los candidatos que ha manifestado por activa y por pasiva, sus dudas con relación al Holocausto.

Cabe preguntarse: Es posible que alguien que haya sustentado públicamente ideas que tienen un antisemitismo más o menos explícito, pueda ser candidato por un partido político?

En todo caso ampliando la pregunta, es posible que un partido avale con la integración en sus listas de un candidato que provoca tanta preocupación y dudas sobre sus convicciones?

Es tiempo de reflexión y de comprender que la democracia, abarca todos los órdenes de la vida. Incluso con aquellos que tienen relación con las creencias personales.

Diego Acosta

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