REVIVIDOS Y CURADOS!
Blog del TIEMPO!
Si alguien duda acerca de que nos estamos acercando al final de los tiempos, de los que habló Jesús, basta con mirar con cierto detenimiento algunas informaciones, que pretenden ser afirmaciones.
Se ha hecho público que hay aproximadamente 300 personas que están muertas físicamente, pero han sido conservadas criogénicamente.
Que significa esto?
Que antes de morir, estas personas decidieron que sus cuerpos fueran conservados por procesos conservantes, para esperar que con el paso del tiempo, pudieran ser sanados y por supuesto revividos.
Esta decisión encierra varias cuestiones, todas ellas erradas y que revelan que en el fondo, la mayoría de las personas que no aceptan a Dios tienen pánico a la muerte.
Según se plantea el tema de la conservación, la idea es que una persona que ha muerto por una determinada dolencia, podrá revivir cuando se encuentre una cura para ese problema.
Entonces podrá ser…revivido y sanado!
Quién tiene Poder para revivir a otro semejante?
Nadie.
Solamente Dios es quién concede la vida y el que la quita. Todo lo demás forma parte de la temerosa ingenuidad con relación a la muerte y con la astucia de otros, para aprovecharse de esa situación.
Diego Acosta
PAN DE VIE – Viendra
JESÚS nous dit :
C’est pourquoi, vous
aussi, tenez-vous prêts,
car le Fils de l’homme
viendra à l’heure où
vous n’y penserez pas.
PAN DE VIDA – Hora
JESÚS nos dice:
Por tanto, también
vosotros estad
preparados;
porque el Hijo del
Hombre vendrá a la
hora que no pensáis.
LA CREACIÓN (21)
GOSPEL. HONRA EN ISRAEL
REFLEXÃO – Gratidão
LA CREACIÓN (20)
LA PALABRA
Dios le reveló a Moisés como fue la Creación y destacó de manera muy especial, que todo fue hecho con el Poder de su Palabra
El Eterno estaba magnificando ante los hombres el Poder de su propia existencia, antes de la Eternidad y antes de que comenzara el Principio, como se escribió en Génesis.
Por esta razón debemos de tener especial cuidado con la Palabra. Con la Palabra de Dios para estudiarla, comprenderla y vivirla y también con nuestras propias palabras.
Es sorprendente como el Soberano nos concedió el uso de la palabra, tal vez lo único en lo que nos podemos aproximar a su Grandeza.
ÉL habló y Creó todo lo que conocemos y lo que desconocemos.
Nosotros hablamos y podemos dar vida o dar muerte a lo que sí conocemos.
Es decir: Si bendecimos a una persona, a una situación, a una iglesia, a un país, estamos dando vida a través de la palabra viva que trae consigo el Poder de Dios.
Si maldecimos, estamos desatando las fuerzas oscuras, opuestas a la Santidad del Altísimo y generamos muerte a los mismos que antes podríamos haber bendecido.
De allí la importancia de la Palabra.
La de Dios porque es la del Omnipotente y del Justo de Israel y la nuestra, porque puede ser la expresión de lo mejor o de lo peor de hombres y mujeres que somos una parte imperfecta de la Creación.
Reflexionemos sobre esta cuestión, porque es necesario advertir que cuando bendecimos también estamos trayendo bendiciones a nuestra propia vida.
Pero cuando hacemos lo contrario, estamos llevando el mal a otros y trayéndolo a nuestra propia vida y a nuestra casa.
No en vano Jesús nos advirtió que en el final de los tiempos, tengamos cuidado para que nadie nos engañe. Y tal vez debemos hacerlo para cuidarnos de nosotros mismos.
De nuestro engañoso corazón que nos puede llevar a decir cosas, que lamentaremos el resto de nuestra existencia.
Diego Acosta

















