ABANDONO

El Salmista clama por el abandono y especialmente por el abandono al que lo ha sometido Jehová, que ha desechado su alma y escondido su rostro y se siente oprimido por sus terrores.

Esta dramática situación obliga a la reflexión, a pensar que es lo que hemos hecho para que Dios nos abandone y que es lo que podemos hacer para volver a restaurar la abandonorelación.

Casi podríamos decir que nos encontramos frente a un caso profundo como los que debe resolver muchas veces la teología. Pero en realidad estamos frente a una situación que se repite una y otra vez.

Por qué Dios se aleja de nosotros? Este es el fondo de la cuestión y mientras no seamos capaces de encontrar las razones, viviremos en la angustia y el temor.

Generalmente la gran causa que nos separa de Dios es el pecado, el pecado que no hemos declarado con nuestra boca y por lo tanto lo mantenemos guardado, sin arrepentimiento y por tanto sin perdón.

En una situación de crisis debemos ser valientes y abandonar nuestro orgullo e incluso nuestro placer por vivir en pecado, para volver a estar cerca del Señor.

Oremos en la hora de la angustia y el dolor cuando estamos separados de Dios. Clamemos por el perdón de nuestros pecados para volver a sentirnos hijos que tienen el amor del Padre.

Salmos 88:14
Diego Acosta García

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