ESPERAR SIN DESESPERAR

 

Es muy probable que el sentido de la prisa, haya ido cambiando tanto como el hombre ha cambiado a lo largo de los tiempos. Es legítimo suponer que tener prisa hace dos mil años, no es lo mismo que hoy.

Por esta razón en algunos pasajes de la Biblia puede sorprendernos como los hombres ttenían largos tiempos de espera, que afrontaban con gran serenidad.

En los tiempos que vivimos el concepto de espera ha cambiado tanto que nos desesperamos cuando algo se demora… más de unos segundos y por supuesto, ni hablar cuando debemos esperar días, meses o años.

Daniel anticipó que en el final todo sucedería con una extraordinaria rapidez, una profecía asombrosa en lo conceptual, sobre todo al referirse a como mediríamos los hombres el paso del tiempo.

Esta fantástica evolución relacionada con el tiempo no la entenderíamos sino es por la revelación profética y por las enseñanzas que Dios nos ha dado en la Biblia.

Sin embargo, antes como ahora, la espera está relacionada con una cuestión espiritual fundamental. Quienes antes esperaban, no se desesperaban, porque confiaban en Dios.

A quienes nos toca esperar en estos días, deberíamos tomar como enseñanza esa absoluta confianza en Dios, para no desesperarnos y confiar en su Voluntad.

Lamentaciones 3:24

Diego Acosta García

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