MIEDO AL MIEDO

La primera vez que escuché que una hermana decía que tenía…miedo al miedo, me produjo una gran conmoción por su realismo y también por su sinceridad.

Dar una respuesta adecuada a semejante afirmación es sumamente difícil, si no se cuenta con la ayuda del Espíritu.

Con una cierta desazón me separé del grupo del que estábamos participando, para reflexionar y pedir dirección sobre la cuestión.

Por sorprendente que parezca lo primero que me fue mostrado fue que el miedo, se relaciona con nuestro cuerpo, con las cosas materiales.

El temor y el temblor del que nos enseñó Pablo, están relacionados con las cuestiones espirituales. Es decir, estábamos hablando de las dos grandes magnitudes en la que podemos vivir los hombres: Lo espiritual y lo material.

Esta revelación perfectamente aplicable a lo manifestado por la hermana, me llevó a poder hablar con ella y con el grupo con el que se reunía.

Les comenté acerca de las dos esferas en las que vivíamos, donde en una podemos sentir miedo y en la otra temor y temblor. Dicho esto el Espíritu me llevó a la conclusión.

El miedo se corresponde con sentimientos que albergamos en nuestro corazón, que es donde se manifiestan las impresiones que nos provoca el mundo exterior.

Por tanto el único Poder que tenemos para combatirlo es la Oración. No palabrería, como nos enseñó el Hijo del Hombre.

Sino expresar con palabras sencillas nuestro miedo y también nuestra Confianza en quién ha prometido estar siempre a nuestro lado.

Siempre.

No tenemos derecho al miedo, porque significaría sencillamente que no tenemos confianza en el Señor!

Isaías 30:21

PT –  E os teus ouvidos ouvirão a palabra que está por detrás de ti, dizendo: Este é o caminho; andai nele, sem vos desviardes nem para a direita nem para a esquerda.

ES – Entonces tus oídos oirán a tus espaldas palabra que diga: Este es el camino, andad por él; y no echéis a la mano derecha, ni tampoco torzáis a la mano izquierda.

Diego Acosta / Neide Ferreira

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