IDOLITOS

Si somos sinceros,  en la intimidad podremos reconocer que tenemos nuestros pequeños idolitos, no grandes ídolos, pero sí de esos pequeños que parecen no hacer mal a nadie.

Es evidente que se trata de una forma de calmar nuestra conciencia, porque la diferencia entre un idolito y un ídolo, es la misma que puede haber entre un pequeño robo y un robo.

Es decir: Si robamos poco hablaríamos de un robito y lo diferenciaríamos de un robo de otra magnitud. Pero nos omitimos lo fundamental, que un robo es un robo siempre, sin importar su cuantía.

Lo mismo ocurre con esos pequeños ídolos que vamos sumando en nuestra vida, pequeños objetos o personas que influyen desmedidamente en nuestros hábitos, en nuestros gustos y aún en nuestras decisiones.

Con nuestra capacidad para justificar prácticamente todo y de esta manera justificarnos, podemos argumentar que esos idolitos no tienen ninguna importancia.

Se trataría de simples atracciones que de ninguna manera ocupan un lugar trascendente, sino que son como un juego que tenemos por delante y que lo practicamos con una cierta inocencia.

Pero debemos estar alertas, porque un idolito es lo mismo que un ídolo, algo que ofende a nuestro Dios y constituye un desafío a su propia grandeza y un peligro máximo para nuestra vida espiritual.

2 Corintios 6:16
Diego Acosta García

MELANCÓLICO FUTURO?

Los seres humanos somos capaces de auténticos prodigios cuando se trata de hacernos planteamientos relacionados con nuestro pasado y nuestro futuro.

Es razonable que haya quienes tengan nostalgia por el pasado y entonces los domine un sentimiento de melancolía, por lo que es irrecuperable e irrepetible.

Pero que ocurre cuando miramos al futuro con melancolía? Como es posible que tengamos un comportamiento de este tipo? Tal vez porque no hemos entendido algo fundamental.

Cuando nos convertimos y aceptamos a Jesús como nuestro Salvador y Señor de nuestra vida, debemos nacer de nuevo, es decir dejar morir al hombre viejo y a la mujer vieja en las aguas en las que nos sumergimos.

Esto es lo que debería haber ocurrido. Pero si no ocurrió entonces vivimos en una permanente contradicción entre el pasado y el futuro, entre lo que fuimos y lo que debemos ser.

Es indudable que esta clase de vida espiritual nos llevará por cualquier atajo o desvío y nos iremos apartando lentamente del Camino verdadero, el único posible.

No miremos con melancolía el futuro, porque si de algo debemos estar esperanzados es de nuestro futuro, así que lo debemos esperar con alegría porque lo mejor está por venir.

Isaías 35:1
Diego Acosta García

EL PRIMER LUGAR

Qué lugar ocupa el Señor en nuestra vida? Esta es la clásica pregunta que desearíamos no tener que contestar porque nos coloca en una difícil situación.

Resultaría muy fácil decir rápidamente que ocupa el lugar más importante. Pero eso es verdad? Eso es lo que realmente ocurre en nuestra vida espiritual?

Es importante que confrontemos nuestro día a día para que podamos apreciar cómo está nuestra relación con Dios, como está la relación que se basa en nuestras oraciones.

No se trata de que levantemos el dedo acusador que tanto usamos, dirigido esta vez contra nosotros mismos, se trata de asumir que es lo que está bien y que es lo que está mal.

No cabe ninguna duda que en los tiempos de incertidumbre que vivimos es difícil permanecer centrados en la relación con el Señor, es difícil pero es lo único importante.

Fueron precisamente en los tiempos difíciles cuando todos los grandes hombres y mujeres de la Biblia, consolidaron su relación con el Dios de sus mayores, porque solamente Él puede ser nuestra ayuda real y verdadera.

Seamos sabios y oremos para recibir la Sabiduría que viene de lo Alto, para que el Espíritu nos revele como recuperar nuestra relación con el Eterno, para que pueda ocupar el lugar más importante de nuestra vida.

Efesios 1:3
Diego Acosta García

SÉPTIMO MILENIO: NUEVO ATAQUE CONTRA IGLESIAS CRISTIANAS EN NIGERIA

La violencia amenaza extender aún más en el país como consecuencia de la reacción de los creyentes ante los ataques de los extremistas musulmanes que siguen hostigando a los cristianos.
El último episodio ocurrió en la localidad de Kaduna, donde un terrorista suicida mató a por lo menostres personas que asistían a un culto en la Iglesia Santa Rita.
Fuentes policiales indican que los muertos sumarían ocho, luego de que los creyentes salieran armadas con machetes hacia la zona urbana de Kaduna, atacando a varias personas.
Este episodio es el que marca un nuevo rumbo a la violencia que afecta al norte de Nigeria, donde los musulmanes pretenden establecer la vigencia plena de la ley sharia.
El clima de violencia que se vive en Nigeria ha dejado por lo menos más de 2.800 muertos a partir de 2009, cuando los grupos musulmanes se radicalizaron en su hostigamiento hacia los cristianos.

Fuentes: Le Monde – Francia
Press SM – Diego Acosta García

SÉPTIMO MILENIO: 775 AÑOS DE BERLÍN

Por la intensidad de su historia cuesta trabajo imaginar que la Capital de Alemania tenga solamente 775 años.  Su protagonismo en la vida del país y del mundo es tan relevante que resulta más difícil establecer la relación importancia-años.
Lo cierto es que desde la primitiva presencia de tribus eslavas alrededor del año 600 hasta el momento en que alrededor de 1.230 los Margraves Johann y Otto III le concedieran el título de ciudad, la región cenagosa en la que se asentaba fue escenario de migraciones e inmigraciones diversas.
El núcleo de población que recibió el título de ciudad se ubicaba en torno a Mühlendamm, que era el centro de las ciudades de Cölln y Berlín, que luego darían lugar a la actual capital de la República Federal.
Sin embargo hay quienes sostienen que la verdadera fecha de fundación de la ciudad es la de 1.237, año en que una fortaleza militar que actuaba como protección de las fronteras se convierte en el eje de la vida de la población.
Las luchas por el poder son continuas y terminarían cuando el Concilio de Constanza en 1415 nombra elector de Brandeburgo a Federico VI, quién luego sería nombrado con el mismo cargo por el Parlamento de Brandeburgo.
Desde entonces Berlín fue escenario de disputas que finalmente la llevaron a una notoria decadencia, viviendo la cruenta Guerra de los 30 años y agravada su situación por la peste que azotó a la población. Alrededor de 1.600 Berlín tenía solamente 12.000 habitantes.
Alrededor de 40 años más tarde el elector Federico Guillermo iniciaría el resurgimiento de la ciudad con obras públicas, con la activación del comercio y permitiendo que grupos de diferentes religiones se asentaran en Berlín, entre ellos los judíos.
También se permitió el asentamiento de otras comunidades religiosas perseguidas, como los Hugonotes que llegaron de Francia. Federico Guillermo es conocido como el Gran Elector y su hijo Federico III, continuó su obra, alentando la creación de las Academias de Artes y de Ciencia.
La historia de la ciudad tuvo un impulso en otra dirección, cuando un elector se coronó Rey de Prusia, introduciendo sus gustos afrancesados y ostentosos. A este rey le sucedió Federico Guillermo I, quién entre 1713 y 1740, impuso la austeridad propia del carácter de Prusia.
Federico II, conocido como el Grande o el Viejo Fritz, tuvo la visión de alentar los valores de laboriosidad y austeridad de la sociedad y logró hacer de Berlín una de las grandes ciudades de Europa, junto con Londres y París.
Los movimientos culturales que se alentaron en la ciudad, no fueron afectados por la invasión y conquista por las fuerzas de Napoleón el 27 de octubre de 1806. A partir de la derrota de los franceses, Berlín se desarrolló y pasó a vivir sus grandes tiempos de esplendor.
Seguirían etapas de gran crecimiento industrial y sus consiguientes problemas sociales, que originaron convulsiones en el ámbito político y en 1871 Berlín adquiere la condición de capital del Imperio, con su Emperador Guillermo I.
Berlín alcanza grandes niveles de desarrollo debido a las innovaciones técnicas, pero también comienza a sufrir la falta de mejoras en las condiciones de vida de los miles de trabajadores de sus nuevas fábricas. Berlín tenía en los inicios del siglo XX casi dos millones de habitantes.
Tras el fin de la Primera Guerra Mundial, Berlín nuevamente se convierte en un centro cultural de primer orden. Luego de varios años de esplendor, llega la Gran Depresión en Estados Unidos y el ascenso al poder de Hitler en 1933.
El largo proceso del nazismo terminó el 30 de Abril de 1945, cuando Alemania se rindió a los Aliados. Berlín había sido destruida en sus dos terceras partes y su población de casi 4 millones y medio de habitantes, había sufrido sensibles pérdidas.
De los 82 mil judíos que vivían en la capital, solamente sobrevivieron 7.247, un número dramático que sintetiza el drama vivido por su pueblo. Al drama de la destrucción seguiría el de la división de Berlín.
El bloqueo de la ciudad impuesto por los soviéticos originó el mayor puente aéreo de la historia, que se prolongó hasta el 12 de mayo de 1949. La promulgación de las dos Repúblicas, la Federal y la Democrática bajo dominio ruso, finalmente generó el Muro de Berlín.
Fue la forma en que los comunistas trataron de impedir que la población bajo su control, pudiera huir hacia el sector Occidental. El muro comenzó a construirse el 13 de agosto de 1961.
Luego de años de penurias y también de continuas negociaciones entre los dos sectores, el primer ministro ruso Mikail GorBachov, dispuso el 9 de noviembre de 1989, la apertura del muro.
Cinco días más tarde, el 14 de noviembre de 1989, considerado el día de la Reunificación se abrieron otros pasos. Finalmente la negra historia del Muro concluyó el 28 de Diciembre de 1989. Berlín volvía a ser libre.
Esta no pretende ser una historia de Berlín. Solamente pretende ser un resumen de la capacidad ejemplar de una ciudad de superar una y otra vez las difíciles situaciones que le imprimieron su carácter y que la colocan en un lugar preeminente en el mundo.

Press SM – Diego Acosta García

HABLAR MENOS

La Palabra de Dios con su infinita sabiduría nos recuerda de forma constante que debemos ser prudentes, que no debemos ser insensatos y que en lugar de hablar, debemos aprender a escuchar.

Solamente así seremos capaces de saber lo que Dios tiene para decirnos, porque no estaremos aturdidos con el ruido de las palabras, las propias y las ajenas.

Estos conceptos resultan de valor consustancial consustancial con los tiempos en los que vivimos, en los que se habla mucho, muchísimo, sin decir prácticamente nada.

Podríamos afirmar que hablamos solo por el placer de hablar, por el placer de escucharnos y sentirnos importantes por lo que estamos diciendo, aunque no tenga ningún valor.

Este comportamiento lo deberíamos llamar palabrerío, a lo que debemos agregar cuando por hablar nos ocupamos de lo que hace nuestro prójimo en cuyo caso el adjetivo cambia y se transforma en puro cotilleo.

La Biblia nos enseña reiteradamente que solo hablan quienes tienen algo importante para decir y los demás escuchan, porque en eso consiste la edificación personal.

En estos tiempos que corren, hablemos menos, muchísimo menos, para no estar aturdidos en el momento en el que Dios nos hable y nos revele por su misericordia lo que tiene para nosotros.

Job 33:31
Diego Acosta García

EL PROCESO

Se afirma con acierto que la vida cristiana es un auténtico proceso en el que los tiempos se van dando de una manera ordenada y con una secuencia inmodificable.

Por eso cuando en algunas ocasiones pretendemos cambiar el ritmo de ese proceso nos encontramos con situaciones inesperadas, que nos hacen reaccionar equivocadamente.

Lo suyo es que debemos aprender tema por tema en base a la experiencia que vamos teniendo en nuestra vida de creyentes, sin pretender romper la forma de enseñanza que Dios ha establecido.

Nos podemos preguntar si es posible que Dios haya establecido un proceso de enseñanza? Y nos preguntamos bien, porque taxativamente no ha sido expuesto, pero si a través de la forma de desarrollar el proceso.

Si hablamos de paciencia, por poner un ejemplo de aquello que tanto nos cuesta practicar, es necesario comprender que difícilmente sabremos más si la entendemos intelectualmente.

Es evidente que se trata de un ejercicio en el que día tras día vamos aprendiendo un poco más y comprendiendo que es inútil acelerar en la dirección que estimamos conveniente.

El proceso de crecimiento dado por Dios a los hombres se asemeja mucho al de la vida natural, nacemos criaturas y progresivamente crecemos con los años. Aprendamos a entender el proceso de Dios!

Salmos 92:12

Diego Acosta García

UNA FRASE SINGULAR

Muchas veces nos sorprenden las frases que con pocas palabras sintetizan una idea, que nos hace reflexionar acerca de cuestiones importantes relacionadas con la vida de las personas.

Es evidente que muchas de esas frases son contrarias a nuestras creencias, pero hay otras que aún cuando están originadas en temas mundanos tienen repercusión en la vida espiritual.

Cuál es la frase que mencionamos? “Advertencia: La lectura afecta seriamente tu ignorancia”. Su relación con el mundo es más que notoria, pero también deberíamos reflexionar sobre su sentido.

La idea de leer es más que buena, porque nos impulsa a ampliar nuestros horizontes de conocimientos y también de pensamientos que fueron escritos por hombres y mujeres de talento.

Si enfocamos la frase desde la perspectiva espiritual, los resultados son los mismos y nos inducen a pensar que importante es la lectura como parte de nuestras actividades diarias como creyentes.

Acercarnos sistemáticamente a la Palabra nos hará crecer como creyentes y también nos hará ser  idóneos discípulos para enseñar a quienes comienzan su vida espiritual.

La lectura en la dirección correcta siempre será buena y lo será más todavía si nos centramos en la Biblia, que es la mayor referencia que podamos tener los que nos consideramos hijos de Dios.

Deuteronomio 17:19
Diego Acosta García

LOS CONTRASTES

Cuando observamos las vidas de algunas personas nos sorprendemos de los resultados que logran en sus actividades y sobre todo, cuando advertimos que lo que hacen lo hacen al margen de las normas.

Esto casi siempre es lo que más nos llama la atención, porque pareciera que hay quienes tienen la capacidad para lograr concretar sus aspiraciones sin importarles mucho los medios que emplean.

Esta es la cuestión: Cómo es posible que algunas personas triunfen, si viven en el límite de la legalidad o incluso la traspasan sin que les ocurra absolutamente nada?

Como evidencia es sumamente concreta y puede que nos impacten sus resultados, pero debemos reaccionar y tratar de encontrar el punto de equilibrio sobre la cuestión.

Es verdad que pareciera que hay personas que son inmunes a los fracasos y también parecen inalcanzables para las leyes que rigen en la sociedad y que supuestamente nos hacen iguales.

Pero no es menos verdadero que no podemos ni debemos tomar como referencia de nuestro comportamiento, esas actitudes que tanto nos impactan.

Lo real es que un día finalmente todos seremos iguales ante la Justicia del Eterno y entonces advertiremos la diferencia de vivir según sus normas y el castigo que tendrán quienes las violaron. Nadie escapará de la Justicia de Dios.

Deuteronomio 6:25
Diego Acosta García

EL PEQUEÑO TESORO

Un domingo por la tarde la hija menor de una familia le comentó a su madre que cuando estaba en la escuela dominical había encontrado un tesoro.

La madre sonrió y esperó que la niña continuara con la historia. Dijo que cuando la maestra les estaba explicando la Biblia, escuchó un versículo que comprendió inmediatamente.

Y que ese versículo la había causado una gran impresión, por lo que entendió que era un pequeño tesoro que Jesús había puesto en su vida para que la acompañara.

La madre la abrazó emocionada porque sabía que la historia tenía un profundo contenido espiritual y también porque comprendía que su hija a pesar de su edad estaba creciendo en los caminos del Señor.

Esta pequeña historia nos debería hacer reflexionar acerca de la necesidad de ayudar y de estimular a nuestros hijos a que busquen en la Biblia sus inmensos tesoros.

Esos tesoros, que para muchos están ocultos, pero, que por la gracia se abren ante los corazones dispuestos a recibirlos con sencillez y también con agradecimiento.

La vida espiritual de los hijos es una gran responsabilidad, es un mandato indeclinable que recibimos cuando el Señor nos concedió el maravilloso presente de ser padres.

Filipenses 4:7
Diego Acosta García

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