EXIGENCIAS

CONGREGACIÓN
SÉPTIMO MILENIO

Con singular atrevimiento los hombres planteamos situaciones que están totalmente fuera de la lógica y la comprensión.

Una de ellas, es cuando reclamamos de Dios respuestas a nuestras preguntas, exigiendo más que pidiendo, tenerlas en el más perentorio plazo posible.

Esta actitud revela que no hemos comprendido ni la Majestad del Eterno ni nuestra verdadera dimensión como seres humanos.

El Omnipotente es la más alta expresión de todo lo que nos podamos imaginar, pero aún es mayor que nuestra más exuberante capacidad de proyectarlo.

Nada de lo que podamos pensar se puede asemejar a lo verdaderamente ES, tanto que ÉL mismo se definió como YO SOY EL QUE SOY.

Siendo esto así, como es que desde nuestra pequeñez tenemos el atrevimiento de exigirle respuestas?

Es evidente que no estamos en condiciones de exigir nada y mucho menos de plantearle la necesidad de que lo haga en los plazos que nos resultan ideales.

Esta posición es demostrativa de como los hombres nos comportamos con una soberbia rayana en lo tontería extrema, al dirigirnos a nuestro Creador.

Podemos exigir a Quién nos ha dado la Vida?

No es esta una tremenda falta de temor y temblor ante su Grandeza infinita?

Siendo como es Eterno, como es que le podemos plantear plazos temporales?

Lo tremendo de todas estas cuestiones es que en el fondo lo único que estamos poniendo en evidencia, es la total ignorancia que tenemos de la Divinidad y lo que es peor, que hacemos ostentación de ello.

No es Dios quién debe aceptar nuestros reclamos, sino nosotros acercarnos a ÉL con humildad y mansedumbre como nos enseñó Jesús, para clamarle para que derrame su    sobre nosotros.

Las respuestas que el Eterno nos tenga que dar llegarán en el tiempo perfecto, ni antes ni después. Por la sencilla razón que si llegaran antes de que tengamos la capacidad para asimilarlas, nos harían daño.

Y si llegaran después, sería algo imposible de imaginar, porque es el propio Dios el Creador del concepto de tiempo que nos ha sido dado como una Gracia a los humanos.

Aprendamos la lección y seamos hombres y mujeres que obramos con temor y temblor ante el Supremo.

Diego Acosta

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EL DÍA QUE…

CONGREGACIÓN
SÉPTIMO MILENIO

Los hombres nos hemos dado una cadena de certezas con las que vivimos, dándonos un margen de una cierta seguridad.

Nada nos resulta definitivamente seguro, pero nos hemos rodeado de cosas y de circunstancias, que nos alivian desde la perspectiva de la incertidumbre.

Quizás fuera por eso que los israelitas cuando abandonaron el cautiverio de Egipto se quejaron a Moisés de lo que les estaba sucediendo en el desierto.

Habían perdido la falsa seguridad con la que vivían y se encontraban frente a un grandioso episodio de sus vidas, pero que sin embargo los alteraba.

Reclamaron incluso con injusticia y hasta negando la verdad. Si ellos mismos habían pedido al Supremo que los liberara del yugo egipcio, por qué reclamaban volver al sometimiento?

Si nos acercamos desde una perspectiva personal a estos episodios narrados en el Libro de Éxodo, podremos advertir que hay muchas similitudes para analizar.

Es curioso como las cuestiones de la fe quedan de lado cuando se nos altera lo que consideramos la seguridad, la tranquilidad, la comodidad.

Es como si nos dijéramos: La Fe está muy bien, pero para este momento de mi vida estoy precisando otra cosa, algo que me devuelva esas certezas que me tranquilizan.

Y nos olvidamos de todo lo malo que ocurrió en nuestro pasado y de donde fuimos rescatados para darnos una nueva vida y lo más trascendente: La vida Eterna.

Incluso, confiamos en cosas que nos deberían abochornar porque revelan hasta que punto podemos llegar a caer en la idolatría de las cuestiones mundanas.

Pensemos: Cuando salimos a cumplir con nuestras obligaciones, no dudamos ni por un momento que tendremos el servicio del transporte público, que nos llevará hasta donde debemos ir.

De eso no dudamos, pero si somos capaces de dudar de quién nos ha dado la Salvación al no confiar ni en su provisión ni en su cuidado.

Jesús puede decirnos: Hombres de poca fe!

Y deberíamos aceptarlo sin ninguna clase de excusas porque es absolutamente real y verdadero que perdemos ante la menor dificultad, la confianza en quién todo lo puede, todo lo sabe.

Debemos humillarnos delante del Eterno y pedir perdón por nuestras actitudes y sobre todo, por hacer depender el grado de nuestra fe de las cuestiones mundanas.

Diego Acosta

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JUSTICIA Y MISERICORDIA

CONGREGACIÓN
SÉPTIMO MILENIO

Isaías, eleva un cántico de confianza acerca de la protección de Jehová, sobre Israel y también sobre su ciudad: Jerusalén.

Por extensión podemos asumir como propio este Cántico, por cuanto resume la actitud que debemos de tener ante la Gloriosa Majestad del Eterno.

Nadie como ÉL para guardarnos, guiarnos y finalmente darnos la vida eterna, en un proceso que tiene muchos puntos en común con la historia de Israel.

Desde los grandes momentos de unión con Dios, hasta los otros en donde se manifestó el espíritu de rebeldía, que es común a quienes formamos la especie superior de la Creación.

Isaías eleva su voz en el Capítulo 26 y específicamente desde los versículos 9 al 12, resume cuestiones esenciales vinculadas con la Justicia.

Muchos la entenderán y se volverán de sus caminos de maldad, pero otros se negarán a escuchar lo que Jehová nos manda a cumplir.

8 También en el camino de tus juicios, oh Jehová, te hemos esperado; tu nombre y tu memoria son el deseo de nuestra alma.

Con mi alma te he deseado en la noche, y en tanto que me dure el espíritu dentro de mí, madrugaré a buscarte; porque luego que hay juicios tuyos en la tierra, los moradores del mundo aprenden justicia.

10 Se mostrará piedad al malvado, y no aprenderá justicia; en tierra de rectitud hará iniquidad, y no mirará a la majestad de Jehová.

11 Jehová, tu mano está alzada, pero ellos no ven; verán al fin, y se avergonzarán los que envidian a tu pueblo; y a tus enemigos fuego los consumirá.

12 Jehová, tú nos darás paz, porque también hiciste en nosotros todas nuestras obras.

La Misericordia llegará junto con la Justicia, porque solamente quienes obedezcan al Todopoderoso, recibirán su Gracia.

Es tiempo de recordar que los grandes pasajes de la Biblia, serán referencias para los tiempos del fin que estamos viviendo.

Creer lo contrario es engañarse y nada hay más triste que el autoengaño. Fundamentalmente porque nos aparta de manera definitiva de las Promesas que Dios cumplirá en nuestras vidas.

Diego Acosta

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LA PREOCUPACIÓN

 

CONGREGACIÓN
SÉPTIMO MILENIO

En su Ministerio terrenal, Jesús puso de manifiesto la necesidad que teníamos quienes seríamos sus seguidores, de ser fieles y consecuentes con sus enseñanzas.

Obligatoriamente debemos de confiar en todo lo que anunció siendo Dios hecho Hombre, en el más grande episodio de la historia de la humanidad.

De allí que es necesario que analicemos todo lo que hacemos y todo lo que decimos, no desde la pequeñez de nuestra perspectiva de hombres, sino desde la perspectiva de la Majestad del Rey.

Cada vez que nos preocupamos por una situación, nos acercamos al Hijo del Hombre, porque resulta legítimo que hagamos un ejercicio de responsabilidad  personal.

En esto es lo que reconocemos nuestra condición de seguidores de Jesús: Ser responsables de nuestros hechos y de nuestras actitudes.

Esto es absolutamente legítimo!

Pero que ocurre cuando nos afligimos?

Parecen cosas muy parecidas, pero sin embargo son muy diferentes. La preocupación es un síntoma de que asumimos la parte que nos toca de una situación determinada.

Aflicción, significa que asumiendo esa responsabilidad, nos lleva al peligroso terreno de dejar de confiar en el Dios Todopoderoso y nos acercamos a la medida humana de buscar resolver con nuestras fuerzas lo que sea.

En eso consiste la gran diferencia entre preocuparnos y afligirnos!

El hombre o la mujer preocupados, revelan madurez espiritual y plena conciencia de la verdadera dimensión de cada uno y de la total dependencia que tenemos del Eterno.

El problema que afrontamos es grande, pero mayor es el que está con nosotros para resolverlo!

En cambio, el hombre o la mujer afligidos, solo buscan soluciones al alcance de sus fuerzas, desechando el Poder que el Hijo del Hombre ha manifestado que utilizará para resolver nuestras angustias.

Si somos capaces de mirarnos y de establecer nuestra verdadera dimensión, seremos capaces de entender quiénes somos y la medida de nuestra dependencia al considerarnos hijos de Dios.

Un hombre preocupado, una mujer preocupada, revelan la confianza que tenemos en Jesús. Un hombre afligido, una mujer afligida, solo muestran la pequeñez de su capacidad y la falta de comprensión para entenderlo.

Estemos preocupados, porque es legítimo. Pero no estemos afligidos, porque nos apartamos de Dios!

Diego Acosta

SÍGUEME…!

CONGREGACIÓN
SÉPTIMOMILENIO

El mundo influye poderosamente para que la Majestad de Jesús, se diluya y quede como un personaje casi como de nuestra propia dimensión.

Es este un grandioso éxito de lo mundano, que ha ido quitando la trascendencia del Mensaje de Salvación, para dejar una imagen doliente en brazos de su madre, como si en esa circunstancia hubiera terminado toda su Obra.

Grandioso éxito y grandiosa mentira que contribuimos a agigantar, proponiendo un Evangelio cada vez más adaptado a los oídos de quienes solo quieren escuchar cosas gratas y agradables.

No es esta la situación de la Iglesia?

Pensemos, cuántas veces se predicó sobre el pecado en el 2018?

Solamente con esa respuesta tendremos ante nosotros lo que es nuestra vida espiritual y la de la congregación que nos contiene.

Somos el fiel reflejo de varias generaciones de creyentes que gozan con la espuma y se escandalizan con aquello que enseñó el Hijo del Hombre.

No condenó el Padre el pecado de quienes se amanceban con personas del mismo sexo?

No condenó el Padre la soberbia y lo ostentoso?

No condenó el Padre al dios mamon y a sus seguidores?

Entonces, por qué en el nombre de Jesús, no condenamos las mismas cosas?

Si realmente fuéramos hijos de Dios, tendríamos comportamientos dignos y no caeríamos en la indignidad de permitir que el mundo nos gobierne y nos conduzca a la decadencia espiritual.

Jesús no vino a la Tierra para ser un testigo indiferente del dolor y del pecado de la gente. Vino a traer solidaridad para con el que sufre y advertencia para con el que peca.

Si aceptamos esto, por qué obramos con tibieza disfrazada de misericordia y con tolerancia disfrazada de amor?

Debemos ser plenamente conscientes que cada día que pasa nos acercamos a los tiempos del fin. Tendremos el ánimo lleno de miedo o estaremos pletóricos de fe como verdaderos seguidores de Jesús?

Pensemos: que haríamos en el 2019, si Jesús nos dijera: Sígueme…? Dejaríamos todo e iríamos tras sus pasos o nos esconderíamos en nuestros miedos, nuestra comodidad o tras nuestra vergonzosa adhesión a lo mundano?

Hoy, simbólicamente Jesús nos reclama: Sígueme!

Diego Acosta

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OTROS dioses

CONGREGAÇÃO

SÉTIMO MILÊNIO

Comunhão com ele.” (I João 1.6) – Quando, pela fé, nos unimos a Cristo, fomos colocados em uma comunhão tão completa, que nos tornamos um com Ele. Os interesses dEle e os nossos se tornam mútuos e idênticos. Temos comunhão com Cristo em seu amor. Amamos o que Ele ama. – Spurgeon

Acordei com a palavra: fazem ou têm outros deuses!

Comecei a pensar o que seria “outros deuses”, seriam ídolos? Imagens? Mas…o que é um deus, que lugar ocupa na nossa vida? Que “poder” damos a esse deus?

Um deus, no meu ponto de vista, é algo ou alguém que tem o domínio da vida, mente e, principalmente, do coração. Aquilo que direciona e guia os princípios, pensamentos, opinião e até gostos (musical, visual, estética, etc.).

Quando Deus fez o homem, Ele o fez à Sua imagem e semelhança, para ter identidade com Ele, gostar do que Ele gosta, pensar como Ele pensa, ver com Ele vê

Na meditação do Spurgeon hoje falava da “comunhão… tornar mútuo e idêntico”, ou seja, IDENTIDADE.

Enquanto buscarmos identidade fora daquela para a qual fomos criados só encontraremos vazio.

Hoje em dia, mais do que nunca, as pessoas buscam eternizar momentos de felicidade ou alegria para demonstrar que são felizes, sim.

Quem não conhece uma pessoa que posta algo no Facebook ou Instagram, e na verdade a vida dela não tem nada que ver com a imagem postada? Todos nós conhecemos!

Satisfação própria, liberdade de ação, filosofias sem fundamento, princípios destorcidos, vidas insaciáveis, almas sedentas… deuses mortos, sem braço, mão ou pé. Deuses criados com as nossas mãos.

Qual é a solução? A única que pode existir: Voltar ao princípio, voltar a ter a identidade com Aquele que nos criou.

“Era uma vez uma geração que se dizia livre e era dela mesma, que buscava a alegria eternizando momentos para demonstrar que era feliz, sem saber o que era isso, que busca varecordar o que era ser feliz revivendo tempos não vividos; era uma vez… uma geração que achava que Deus era para os avós, que não tinham nada mais e não “evoluíram”, não eram “cultos”… era uma vez uma geração que tinha outros deuses…”

Seja a pessoa que muda a história e não faz parte dessa geração!

Elié Ferreira

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OBEDIÊNCIA

CONGREGAÇÃO

SÉTIMO MILÊNIO

Fica uma pergunta no ar:
Como, a que, e a quem obedecer?
Vejo a obediência como uma atitude particular.
Não depende da opinião de ninguëm, mas de ninguém mesmo, só Daquele a quem eu devo obediência.
Pedimos muitos conselhos, inclusive a profissionais de aconselhamento, pastores, pais, amigos, etc…
Mas, creio eu, que dentro de nosso coração sabemos a quem e a que obedecer.
Disse Jesus: VÓS SEREIS MEUS AMIGOS SE FIZEREM O QUE VOS MANDO!
Ele é Nosso Amigo, e quer que sejamos Seus amigos.
Para ser seu amigo, temos que fazer o que Ele manda, assim de claro!
Além de obedecer, devemos também crer em SUAS PRECIOSAS PROMESSAS. Recordá-las, e crer que FIEL É O QUE PROMETEU, O QUAL TAMBÉM O FARÁ!
Se alguma promessa do Senhor não se cumpriu em nossas vidas, o problema deve ser nosso, porque ELE É FIEL, quem peca na infidelidade somos nós, levados por influências externas, concorda comigo?
Bem, esta é minha experiência…
Muitos, em certo tempo, me chamaram de louca, inclusive até eu me achava louca…rsrsrsrs
Espero que tenha sido por ser obediente…rsrsrsrs

Pra. Arlete Batista Ferreira

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ALABAR A DIOS

CONGREGACIÓN

del SÉPTIMO MILENIO

Alabar a Dios es mucho más que cantar o tocar, es una vida rendida en admiración al Admirable, es dejarse guiar por el Consejero, es vivir bajo el gobierno del Príncipe de Paz.
Cuando es así no cantamos por cantar, cantamos con conocimiento y sabiduría y entonces alabaremos y se moverá el Espíritu de Dios. No es una emoción, es Poder de lo alto para sanar, liberar y transformar. Cuando es emoción, nos emocionamos y después… nada; todo vuelve a ser igual, vivir en derrota, fluctuantes y carnales. Hay que ser prudentes, declaramos tantas palabras sin poder cuando cantamos con emoción.
Hay una alabanza que dice:
«En todo momento alaba al Señor, en todo momento.
Cuándo hay risa, cuándo hay llanto.
Cuándo hay alegría o tribulación
Cuando llueve o cuándo sale el sol
Siempre alabo al Señor»
¿Son ciertas cada una de esas palabras, son vida en nuestra vida?
Si no son una emoción, saldrán de nuestra boca con poder, pero si no van impregnadas del Espíritu entonces serán palabras huecas y vacías, que perderán toda validez cuando terminemos de cantar.
(Porque Dios es el Rey de toda la tierra;
Cantad con inteligencia) Salmo 47:7
Dios no busca alabanceros ni cantantes, busca adoradores que le adoren en Espíritu y en Verdad.

Lourdes Diaz.

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CADA UNO…

CONGREGACIÓN

SÉPTIMOMILENIO

Tratando de sacar algunas conclusiones, impresiona advertir que nuestra relación con Dios se magnifica, cuando tenemos problemas o estamos tristes o angustiados.

Será una novedad para el Creador?

Estoy convencido de que NO, porque nos conoce como nadie y desde antes que nadie, por lo que sabe como somos y de lo que somos capaces de hacer.

En tiempos de bonanza, nos creemos seres superiores, que incluso hasta podemos prescindir del propio Altísimo. Así somos y ese es un resultado que confirma nuestro comportamiento.

La cuestión cambia cuando llega la hora de la aflicción, la hora difícil de la prueba y más todavía, cuando no comprendemos que está pasando y por qué nos está pasando.

Es en ese momento, cuando nuestras fuerzas han menguado, cuando advertimos que no somos capaces de hacer nada por nosotros mismos, nos acordamos del Eterno.

Esta es la triste realidad con la que obro y seguramente muchos creyentes hacen exactamente lo mismo. Por qué llegamos a estos extremos?

Diego Acosta

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MANDATOS

 

CONGREGACIÓN

del SÉPTIMO MILENIO

Con demasiada frecuencia nos olvidamos de los Mandatos que nos ha dado Dios y también su Hijo Jesús.

Pareciera que consideramos que estos Mandatos tienen el carácter de optativos y que no nos conciernen en forma directa.

Incluso hay quienes aseguran no vivir bajo la Ley y por tanto todo lo que signifique Mandamientos quedamos exentos de ellos.

Esto contradice frontalmente con lo que dijo Jesús, cuando afirmó que no solamente que no había venido a abolir la Ley sino que había venido para cumplirla.

Por tanto el ejercicio de Obediencia hacia lo dispuesto por el Eterno, es absoluto y no podemos quedarnos al margen bajo ninguna causa ni por ningún pretexto.

Esto también encierra una promesa del Omnipotente, como por ejemplo en el caso de honrar a nuestros padres, para que nos vaya bien y vivamos muchos años.

Pero, pensemos: Que nos ocurrirá si no cumplimos con el Mandato de honrar a nuestro padre y a nuestra madre?

Lo contrario de la promesa: No nos irá bien ni viviremos muchos años.

La vida de cristianos no es un juego!

Así como nos regocijamos con las bendiciones, debemos ser fieles cumplidores de las obligaciones.

Y nuestra vida no es una aventura caprichosa, sino una Verdad que nos puede llevar a la Eternidad.

Diego Acosta

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