UNA VISIÓN

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SÉPTIMO MILENIO

Mientras trataba de profundizar en algunas enseñanzas bíblicas, me quedé profundamente dormido. Seguramente esto debió ser un motivo de bochorno para mí.
Pero resultó algo totalmente diferente, como casi todo lo que se relaciona con Eterno y su forma de obrar.
Porque soñé y en mi sueño le preguntaba qué debería hacer para conocerlo más, para profundizar más la relación con ÉL, para tratar de entender cuáles eran sus decisiones con relación a mi vida.
Como todos los sueños, este también tuvo su singularidad.
Inesperadamente tuve ante mí un vaso que se inclinaba y del que caía una especie de líquido. Y entonces una voz me dijo: Si quieres profundizar, vacía tu vaso.
Pero de qué tengo que vaciarlo?
De tus conocimientos, de tu sabiduría, de tu vanidad, de tu orgullo, de todo lo que has aprendido creyendo que era Verdad, de todo lo que te ha herido, molestado o perjudicado.
Y trata de no volcar el vaso de golpe, porque es mejor que todo vaya saliendo lentamente, para que no quede ningún contenido viejo que pueda ensuciar el recipiente.
El recipiente soy yo Señor?
Por supuesto, quién otro podría ser sino tú?
Y cuando el vaso esté vacío que pasará?
Entonces y solo entonces te podré dar la Sabiduría que me has pedido, la capacidad de perdonar que conozco tienes en tu corazón, la intención de no juzgar y de ser prudente.
Eso y muchas más cosas colocaré en tu vaso, a condición de que esté totalmente limpio. Porque hay cosas que no pueden ser compartidas y una de ellas es la Verdad.
No puedo poner en tu vaso sucio, lo que significa la Verdad que te enseñó mi Hijo, porque se contaminaría con tus antiguas creencias, con tus falsas certezas, con tus viejas rebeldías.
Cuando el vaso luzca limpio, entonces te daré todo lo que por Gracia he decidido darte. No porque te lo merezcas, sino porque te preciso como un vaso limpio, para que lleves a otros este mismo mensaje.
No te resistas, porque hay muchas cosas que te agradan y que desaparecerán de tu vida, pero ninguna de ellas sirve para lo que yo te quiero.
Gracias Señor!

Diego Acosta / Neide Ferreira

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Y EL REINO…?

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El sentido de pertenencia al país donde se nació, es una de las cuestiones más sorprendentes, porque esa actitud también la exhibimos quienes nos llamamos hijos de Dios.
El mundo ha asistido a múltiples conflictos, a enfrentamientos horrorosos con miles de vidas ofrendadas en el satánico altar del fanatismo nacionalista.
Todavía podemos advertir en muchas regiones del planeta como las amenazas  de nuevos conflictos, revelan que las guerras por lo nacional se mantienen vivas, porque el orgullo de pertenecer sigue alimentando el odio en los corazones.
Nada nos puede sorprender más, como hay personas que con años de honroso servicio al Señor, aún mantienen en sus corazones la llama del amor hacia el lugar del mundo donde nacieron.
Y no solamente eso, sino que son auténticos militantes de un país y no tienen ninguna duda en exhibir esa situación, haciendo públicas sus posturas y enalteciendo sus símbolos nacionales en cuánta ocasión fuera posible.
Estas situaciones pueden sembrar muchas dudas en el ánimo de quienes son aún criaturas casi recién nacidas, por haber aceptado recientemente al Señor y que buscan referencias en las congregaciones a las que pertenecen.
Las dudas se originan en la contradicción que existe al afirmar que son discípulos de Jesús y a la vez declaran su profundo amor por el país en donde vieron la vida
Si me considero hijo de un país, obviamente no puedo afirmar que a su vez me siento ciudadano del Reino!
Las dos cosas a la vez no solamente se oponen sino que son abiertamente incompatibles.  No se puede tener dos señores y no se puede ser bueno y malo, a la vez.
Estas reflexiones se originan en torno a duras discusiones que pude presenciar, cuando personas nacidas en un mismo país, oponían rivalidades políticas, cuando en realidad deberían haber perdido esa condición para declararse ciudadanos del Reino.
Tristemente comprobamos como el mundo ejerce su influencia sobre quienes nos declaramos hijos del Eterno!
Una influencia tan profunda que incluso afecta nuestra relación con el Creador, al seguir alimentando el fuego por la tierra donde un día nacimos y a la que le seguimos rindiendo culto.

Deberían preguntarse, como tantos de nosotros: Y el Reino…?

Diego Acosta / Neide Ferreira

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GLORIA…?

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A lo largo de las diferentes épocas históricas, siempre hubo hombres que se distinguieron de sus contemporáneos. Y por esta razón tuvieron para recordarlos monumentos o denominaciones de distintos lugares con sus nombres.
Como ilustró maravillosamente el sabio en Eclesiastés, no hay nada nuevo bajo el sol y seguimos distinguiendo a los hombres y mujeres sobresalientes, para que las generaciones futuras los recuerden.
En la mayoría de los casos podríamos estar hablando de la vana-gloria a la que aludió Pablo y en los tiempos presentes, casi sin ninguna duda nos enfrentamos a esta forma de realidad.
Cada cual busca su gloria!
Pero qué gloria buscamos?
Simplemente en la que nos conceden nuestros pares y nos conformamos con la pequeña gloria de ser reconocidos por hechos y obras, que deberían ser recordados con mayor énfasis, según nuestra opinión.
Si estuviera frente a un espejo el dedo acusador me apuntaría a mí en forma directa, con lo que estoy declarando que creo que en estas situaciones prácticamente no hay excepciones.
Entonces la gloria personal también es un afán de los que nos llamamos hijos de Dios?
Sin la menor duda y si la tuviéramos, nos debería bastar para aclararnos, con mirar a nuestro alrededor o a nosotros mismos.
Hemos perdido el temor y temblor declarado por Pablo y la humildad enseñada por el Hijo del Hombre.
Sin temor ni temblor no podremos presentarnos ante la Majestad del Eterno ni nos podremos declarar discípulos de Jesús, con nuestra falta de toda forma de humildad.
Es triste muy triste esta realidad, pero no por ello es menos cierta, cuando podemos comprobar las luchas por ocupar puestos que conceden una pequeña notoriedad y el vacío que se produce cuando se trata de encontrar servidores del prójimo.
Para ser notorios son muchos los candidatos, pero para servir muy pocos!
Haciendo un símil, si Jesús nos dijera: Sígueme, que haríamos?
Pensaríamos en que nos podríamos beneficiar o dejaríamos todo para tener el privilegio de ser sus discípulos?
El fin de los tiempos se está acercando y está mostrando como falsos profetas o sus imitadores, están proclamando mensajes que son propios de la gloria humana, que de la única Gloria verdadera: La que concede el Santo de Israel!

Diego Acosta

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ENTRAR…

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Que es exactamente una revelación?

Podría concluirse que es un anuncio personal que cuando llega a otros se transforma en una profecía, que permite elevar el nivel de relación con el Eterno.

En ese sentido me ha conmovido una revelación que fue confiada, acerca de la necesidad de comprender, como es nuestro vínculo con Dios.

Podríamos imaginar una colosal esfera en las regiones celestes donde se encuentra el Poder y la Soberanía del Padre y a su lado nuestra pequeña esfera, moviéndose en paralelo con acercamientos  mayores y menores.

Que significa esto?

Sencillamente que nuestra vida y su control, lo mantenemos bajo el rigor de todo aquello que consideramos importante y bueno, imaginando así un futuro en el que podemos decidir libremente.

Esta es la que podemos llamar la dimensión humana y podríamos agregar, la de la pequeñez de nuestra especie, que nos obliga a pensar y resolver de acuerdo con esas magnitudes.

Esta diminuta y soberbia esfera que hemos creado es muy parecida a la que las personas del mundo tienen para sus vidas, alejadas o enfrentadas a Dios, viviendo en esa engañosa libertad de obrar sin ninguna clase de normas o para decirlo más claramente: haciendo lo que se le da la gana.

Fue así como algunos pensadores le dieron contenido a una manifestación filosófica totalmente orientada a negar la existencia de un Creador.

Con estos pensamientos tuvo cabida también la supuesta teoría de la evolución, que a pesar del tiempo transcurrido se mantiene en ese impreciso nivel de teoría, ya que nada de lo que propone es comprobable  a lo que Dios creó con su Palabra.

La diminuta burbuja en la que vivo, es pretenciosa y tan poco realista, que se parece mucho a algunos cuentos de hadas en el que algunas personas pretenden vivir o peor aún, sobrevivir.

Cuando me fue confiada la revelación de que debo abandonar mi esfera y entrar con humildad y sin límites de ideas o pensamientos, a la esfera Grandiosa donde el Creador ejerce su Poder Todopoderoso, comprendí que debo dar un paso trascendental, para que cada cosa que haga sea fruto de su Voluntad y para que sea elocuente testimonio de mi fe.

Diego Acosta / Neide Ferreira

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DES-HONRA

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La defensa del buen nombre y honor figura como una de las clásicas actitudes, que fueron determinantes de muertes, propias y ajenas, para exaltar algo que se considera de extrema importancia.

Cada persona sabe en qué consisten sus dignidades, sintetizadas en el valor del nombre y en la distinción de utilizarlo en medio de una sociedad que puede asistir atónita ante semejantes posturas.

A lo largo de la historia podemos apreciar ejemplos extremos de esta cuestión, que incluso en nuestros días se sigue manteniendo, con una vigencia que supera la lógica más elemental.

Pareciera que el valor de la egolatría, se torna más relevante porque se asume que el buen nombre y honor, es algo que todos conocen y por ello es tan necesario defender.

Por esto se mata y se muere.

Se mata para restaurar lo afectado y se muere por defenderlo.

En los dos casos se pone en riesgo la propia vida y la de quienes han cometido el grave pecado de haber injuriado a personas dignas de todo lo digno, según su propia consideración.

Queda claro entonces, que quién defiende el nombre y el honor como bien supremo, no reconoce otro valor que el que él mismo se concede y que es muy elevado, siempre.

Este planteamiento lo podemos enfrentar con otro. Con el de Jesús!

El más grande de todos los hombres que pisaron la tierra que habitamos y que vino a traer el mensaje del Amor y también el de la defensa de la Justicia, sin venganzas pero con mansedumbre y humildad.

Jesús no se defendió nunca de los agravios recibidos y escuchó en silencio todo lo que se decía de ÉL y no respondió tampoco a cualquier pregunta cuya respuesta hubiera significado algún tipo de defensa.

Y con su ejemplo nos enseñó que como hombres no tenemos ninguna honra ni dignidad ante la Majestad del Padre. Por tanto qué valor puede tener lo que nos preocupamos por poseer?

La única honra verdadera la concede por Gracia el Eterno, a aquellos que son humildes y tienen la capacidad de humillarse, en lugar de levantarse airados y ofendidos.

Vivamos para recibir la honra verdadera y no la de los hombres. Tan perecedera y carente de valor, como somos todos ante Dios.

Diego Acosta

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MIEDO-NECESIDAD

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Uno de los diarios de mayor difusión en el mundo publicó como titular y en grandes caracteres esta frase: MIEDO A LA NECESIDAD.

Este mensaje fue doblemente sorprendente, porque el diario tiene por especialidad destacar hechos impactantes y en ese contexto, plantear este tema tan especial resultó poderosamente llamativo.

El titular refleja una cuestión que está latente en la sociedad del país donde se publica, pero que también puede ser extensivo a otros muchos países.

De allí lo significativo de los grandes caracteres que sintetizan en una frase, algo que parece ser cada vez más evidente: el miedo a cubrir las propias necesidades.

Las más elementales, como el techo, la comida, la vida cotidiana, sin entrar a valorar otras cuestiones como el ocio y la diversión o las necesarias vacaciones.

Podríamos preguntarnos qué está pasando?

Podemos responder en base a la creciente preocupación que existe en vastas franjas de hombres y mujeres, por vivir o tal vez de sobre vivir, mañana y pasado mañana…

Nos viene el pensamiento relacionado con la Palabra de Dios, cuando habla sobre en quién tenemos depositada nuestra confianza. Si la tenemos en nuestras propias fuerzas, en nuestras posibilidades es natural y hasta legítimo tener miedo por la necesidad.

Sería una auténtica necedad no preocuparse por el futuro, viviendo de nuestro esfuerzo y depositando toda nuestra confianza, en esa capacidad natural para enfrentar los problemas.

Sin embargo, hay otra perspectiva para enfocar esta cuestión.

Y cuál es esa perspectiva?
La de creer en la existencia de Dios y en entender que nada podemos hacer los hombres, frente a la magnitud de los problemas que tenemos que enfrentar.

Cada día más, se torna más difícil, lo que ayer era un poco más fácil!

Confiando en el Eterno, no dejaremos de tener problemas ni dificultades, pero sí tendremos la esperanza de contar con su Gracia, para ayudarnos en los momentos difíciles.

Por eso Jesús entregó su vida, para salvarnos de nuestros pecados y también para mostrarnos un nuevo camino. ÉL es nuestro Pastor y nada nos faltará!

Diego Acosta

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COMO VIVEN?

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Escudriñando con rigor lo que ocurre a nuestro alrededor, podemos encontrar situaciones sorprendentes.

Por ejemplo: En un hospital pude apreciar como el dolor está más cercano y directo, máxime cuando afecta a seres queridos. Entonces parece que duele más.

Percibimos que el padecimiento del prójimo es más real y entonces recordamos cuando vivimos en nuestro cuerpo el rigor de la falta de sanidad.

Cómo modifica todo el dolor!

En algunas culturas acompañamos a los enfermos para ser atendidos en los hospitales. En otras, los enfermos van solos mayoritariamente, para buscar la solución al problema de sus cuerpos, que llamamos enfermedad.

En este último caso me puse a pensar por qué hombres y mujeres de todas las edades van solos a un hospital. Son más fuertes, son mejores, son superiores?

Creo que no.

Creo que se trata de una actitud diferente frente al dolor y a su significado. En algunas culturas lo asociamos directamente con la muerte y frente a ella con el miedo a que nos llegue la hora final.

Quienes van solos, pareciera que no tienen ese miedo y toman el final con naturalidad, formando parte del ciclo vital: Nacer, vivir, morir.

Es bastante difícil percibir en algunas personas el agobio que produce el miedo al dolor físico y la tremenda carga del temor espiritual ante la incertidumbre de la muerte.

Pero haciendo memoria de mi propia vida, recuerdo cuando estuve verdaderamente enfermo, en dos situaciones muy diferentes: Una sin Dios y otra con el Eterno en mi vida!

Sin la certeza del cumplimiento de la Promesa de Vida Eterna, es fácil experimentar la angustia por el dolor presente y por el futuro, porque no sabemos cómo será luego de la muerte.

Teniendo al Creador a nuestro lado, resulta tolerable el penar físico, porque sabemos que nos puede llevar al momento en que se iniciará la Vida prometida.

Puede que tratando de entender a quienes van solos al hospital, quizás no precisen compañía, como otros, porque en algún momento de su existencia alguien les habrá hablado de la Confianza que solo puede inspirar el Todopoderoso. Como a nosotros!

Diego Acosta

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DISPOSICIÓN

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Una de las más frecuentes acciones que se utilizan en el mundo son las motivacionales, que no son otra cosa que impulsar a quienes deben realizar determinadas tareas a que las hagan con un cierto margen de rigor o ampliando la visión, con eficacia.

La existencia de estas acciones demuestran en forma categórica que a la mayoría de las personas hay que motivarlas para que hagan lo que tienen que hacer, con un mínimo de diligencia.

Curiosamente estos comportamientos también se repiten en las congregaciones, acentuando una vez más la idea, de que cada vez más el mundo está influyendo en la Iglesia de Jesús.

Es más que evidente que siendo como somos, discípulos del Hijo del Hombre, no precisaríamos que se nos impulse, que se nos aliente a cumplir con nuestras obligaciones.

Tristemente advertimos que ese impulso motivacional es necesario, porque la indolencia y también la queja, son lugares comunes entre quienes integramos las congregaciones.

Hay quienes se consideran superiores a sus responsabilidades y por lo tanto las hacen a menos y cuando se deciden a cumplirlas, lo demuestran con mucha claridad.

De esta manera podemos comprobar que quién trabaja por obligación se queja por convicción!

No se tiene en cuenta que quién trabaja no está realizando una determinada tarea, sino que está sirviendo. Y cada vez que la cumplimos honramos al Señor.

Por eso es que resulta tan importante y tan agradable poder ver a muchos hermanos y hermanas, que no se sienten degradados por ningún trabajo que les sea encomendado y por el contrario los realizan con alegría.

Esta diferencia en la disposición, marca también niveles en el mundo y también lo hacen en la Iglesia!

De qué sirve la obra de unas manos que están condicionadas por la queja?

De qué sirve el esfuerzo que se considera sacrificio?

Estas preguntas son las que nos debemos hacer cuando declaramos con nuestra boca, que estamos dispuestos a servir y no a ser servidos, tal y como lo enseñó Jesús.

El Eterno no nos demanda sacrificios. Demanda nuestro corazón!

Y es en nuestro interior donde está o debería estar, la voluntad de servir con la misma humildad y mansedumbre , con la que sirvió el Señor!

Diego Acosta

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MIRAR O VER…

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Si reparamos en el significado profundo de algunas palabras comprobaremos también, como son nuestras actitudes como hijos de Dios.

Muchas veces miramos…casi con displicencia, dejando que nuestros ojos solamente perciban lo que resulta evidente, sin llegar a detenernos en ningún detalle.

A eso le llamamos mirar!

Ahora pensemos como era la actitud de Jesús con relación a todo lo que lo rodeaba, a todos los que lo rodeaban. En ningún caso el miró nada, pero si percibió con sus ojos otra cosas.

El estaba viendo a los hombres y a las mujeres que lo rodeaban como seres que precisaban de su ayuda, de su Amor, de su Misericordia y también de su palabra severa para corregir sus conductas.

Jesús percibía como era el interior de las personas, observaba, examinaba lo que se hacía y lo que se hablaba. Consideraba lo que estaba bien y lo que estaba mal y reflexionaba o advertía.

Y como obro en lo personal? Simplemente miro o me esfuerzo por ver?

La diferencia marca con rotundidad lo que tenemos en nuestro corazón, lo que hemos aprendido del Hijo del Hombre y lo que deseamos hacer con su Mandato.

Si solamente miramos, tal vez nos podamos sentir superiores ante quienes viven con tribulaciones, dificultades o han caído por ser débiles o por ser esclavos del pecado.

Si a las mismas personas las viéramos con la mirada intensa de Jesús, todo cambiaría, porque no habría sentimientos de superioridad ni de grandeza, ni de poder ni de gloria. Todo lo contrario.

Viendo al prójimo, podremos comprender en profundidad aquello que nos enseña la Palabra: LLorar con el que llora, sufrir con el que sufre… y por qué no, reír con el que ríe.

Dejemos de mirar lo superficial, lo mundano, lo frívolo y cambiemos la dirección de nuestra mirada. Si no lo hacemos dejaríamos de ver a un hombre como Pedro o a otro tan diferente como Pablo.

Tanto una cosa como la otra depende de lo que tengamos en el corazón. Oremos para que el Eterno nos conceda la Gracia de comenzar a ver la vida de otra manera. La personal y la de quienes nos rodean, de nuestro prójimo.

Así comenzaremos a comprender a Jesús y comenzaremos a ser mejores discípulos.

Diego Acosta

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CONTRA MÍ…!

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Jesús nos advirtió con tremenda rotundidad:

El que no es conmigo, contra mí es;
y el que conmigo no recoge, desparrama.

La vigencia de estas Palabras, nos deben llamar a una urgente reflexión. Urgente por la necesidad que tenemos los hombres en este tiempo, de recordar los principios fundamentales que deben regir nuestra vida.

Está claro que la influencia del mundo sobre la Iglesia y sobre nosotros sus miembros, es cada día más importante, más profunda, más amenazadora.

Esto es posible porque en las congregaciones se piensa más en hacer un auténtico espectáculo, que en profundizar en el contenido de los Mandatos bíblicos.

Pensamos más en divertirnos y en divertir, especialmente a nuestros jóvenes, que en enseñarles todo aquello que deben ser los cimientos donde edificarán su futuro.

Una congregación divertida, entusiasta, animada, es sinónimo de atracción para que cada vez haya más personas que se sientan motivadas y complacidas con lo que se les brinda.

Tristemente no pensamos que una congregación que se desarrolla en esa dirección, se está apartando cada día más, de lo que es Verdadero.

Y lo más grave: De la verdadera y única misión de la Iglesia de Jesús. No estamos para divertirnos ni para agradar a nadie. Estamos para enseñar, hacer discípulos y llevar el Evangelio hasta los confines de la Tierra.

Haciendo esto estaremos expandiendo el Reino de Dios, si nos empeñamos en hacer lo contrario, estaremos abriendo las puertas de la Iglesia a las iniquidades del mundo, a su influencia y a su perdición.

Se puede pensar que con este criterio no resultará fácil atraer a las personas a Jesús!

No podemos ni debemos caer en estas especulaciones!

No podemos predicar sueños fantasiosos, frente a una realidad que nos muestra como el mundo propone y la mayoría acepta lo que es contrario a todo lo enseñado por Jesús.

Desde la igualdad del género, a la tolerancia a cualquier forma de pecado, todo es posible cuando se pretende suavizar o modernizar un Mensaje que es Único y de obligado cumplimiento.

Jesús nos advierte:

El que no es conmigo, contra mí es;
y el que conmigo no recoge, desparrama.

Y podemos terminar con sus propias Palabras:

El que quiera oír, oiga.

Diego Acosta

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