LOS DÉBILES

DEVOCIONAL

Pablo nos llama a reflexionar acerca de nuestra conducta con los débiles.

Pero, quienes son los débiles?

Son las personas que no soportan la presión a las que lo somete una sociedad fría, profundamente egoísta y severa con quienes no son considerados triunfadores o aspirantes a serlo.

En otras palabras: Los débiles son quienes no tienen los atributos que distinguen a quienes utilizan la prepotencia y el poder, para someter a quienes están por debajo de ellos.

Por estas razones es que los debemos cuidar!

Cada vez que pienso en esto y que comprendo mi responsabilidad, me lleno de preocupación, pensando en cuántas veces fui indiferente al sufrimiento de quienes solamente pueden ser acusados de débiles.

Pienso en lo que nos enseñó Jesús y pienso en que cada vez que ignoré el sufrimiento de un débil, estaba ignorando el sentido del sacrificio del Hijo del Hombre.

Solamente así se puede entender la magnitud de la importancia de ayudar a los débiles. Y porque además, tal vez nos estemos ayudando a nosotros mismos.

1 Tesalonicenses  5:14

También os rogamos, hermanos, que amonestéis a los ociosos,

que alentéis a los de poco ánimo,

que sostengáis a los débiles,

que seáis pacientes para con todos.

1 Tessalonicenses 5:14

Rogamo-vos também, irmãos, que admoesteis os desordeiros,

consoleis os de pouco ânimo,

sustenteis os fracos

e sejais pacientes para com todos.

Diego Acosta / Neide Ferreira

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RESPONDEMOS…?

Oye mi pueblo!

He dejado de levantar mi mano?

He parado mi diestra?

Oye pueblo mío, oye mi voz, llamando.

Ven a mí y beberéis agua viva, agua de la fuente que no cesa.

Proclamad, proclamad el Día del Señor que viene con fuerza y poder sobre toda la tierra.

Es hora, pueblo mío, de clamar e invocar mi nombre sobre la tierra.

1 Tesalonicenses 5:17

Orad sin cesar.

1 Tessalonicenses 5:17

 Orai sem cessar.

Diego Acosta / Neide Ferreira

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LA BIBLIA – 1 Tesalonicenses 4

Pablo recuerda que vivir santamente es bueno delante de Dios y nos alienta a esperar la segunda Venida de Jesús.

1 Por lo demás, hermanos, os rogamos y exhortamos en el Señor Jesús, que de la manera que aprendisteis de nosotros cómo os conviene conduciros y agradar a Dios, así abundéis más y más.

Porque ya sabéis qué instrucciones os dimos por el Señor Jesús;

pues la voluntad de Dios es vuestra santificación; que os apartéis de fornicación;

que cada uno de vosotros sepa tener su propia esposa en santidad y honor;

no en pasión de concupiscencia, como los gentiles que no conocen a Dios;

que ninguno agravie ni engañe en nada a su hermano; porque el Señor es vengador de todo esto, como ya os hemos dicho y testificado.

Pues no nos ha llamado Dios a inmundicia, sino a santificación.

Así que, el que desecha esto, no desecha a hombre, sino a Dios, que también nos dio su Espíritu Santo.

Pero acerca del amor fraternal no tenéis necesidad de que os escriba, porque vosotros mismos habéis aprendido de Dios que os améis unos a otros;

10 y también lo hacéis así con todos los hermanos que están por toda Macedonia. Pero os rogamos, hermanos, que abundéis en ello más y más;

11 y que procuréis tener tranquilidad, y ocuparos en vuestros negocios, y trabajar con vuestras manos de la manera que os hemos mandado,

12 a fin de que os conduzcáis honradamente para con los de afuera, y no tengáis necesidad de nada.

13 Tampoco queremos, hermanos, que ignoréis acerca de los que duermen, para que no os entristezcáis como los otros que no tienen esperanza.

14 Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con Jesús a los que durmieron en él.

15 Por lo cual os decimos esto en palabra del Señor: que nosotros que vivimos, que habremos quedado hasta la venida del Señor, no precederemos a los que durmieron.

16 Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero.

17 Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor.

18 Por tanto, alentaos los unos a los otros con estas palabras.

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