ESFUERZO INÚTIL

DEVOCIONAL

Un dicho popular habla acerca de quienes siembran vientos y tienen como cosecha tempestades. Esta reflexión está basada en varios textos bíblicos que utilizan figuras similares pero con distintos fundamentos.

En realidad la idea de sembrar vientos, sustenta el pensamiento de que quienes siguen doctrinas distintas a lo que Dios ha establecido, sólo recogen torbellinos, porque son inútiles espiritualmente.

En otras palabras solo los hombres somos capaces de trabajar tenazmente, por cosas que no tienen ningún valor y que por el contrario son malas para la vida eterna. Y ese es el fondo de la cuestión.

Lo que sembramos y lo que hacemos para nuestra vida eterna, la que sigue a la muerte física y que ignoramos por el inútil esfuerzo de seguir todo lo que el mundo propone, que que tiene como consecuencia la auto-destrucción.

Seamos sabios y sembremos todo lo que nos ayude a poder disfrutar de la Vida Eterna sin sufrimientos ni dolor.

Oseas 8:7
Porque sembraron viento y torbellino segarán; no tendrán mies, ni su espiga hará harina, si la hiciere extraños la comerán.

Diego Acosta / Neide Ferreira

AGRADECER SIEMPRE…

AGRADECER SIEMPRE…

 

DEVOCIONAL 

Sería bueno y fundamental, podríamos decir, el enseñar a nuestros hijos, a nuestros menores, que la palabra de agradecimiento, debe estar en nuestra boca y en nuestros sentimientos…siempre.

Es la mejor manera de acercarnos al Dios Todopoderoso y a la vez retribuir aunque sea mínimamente las cosas maravillosas que hace en nuestras vidas. Aún aquellas que nos duelen o que no entendemos.

Como su propia Palabra nos revela, ÉL convierte lo malo en bueno y lo incomprensible en finalmente grato y venturoso. Que estos milagros sean conocidos por nuestros hijos, para  que ellos a su vez los enseñen a su descendencia.

Enseñar sobre las Bondades de nuestro Dios, es una de las grandes tareas que tenemos cada día, para que fructifique en otros el mismo Amor que despertó en nosotros y nos convirtió en Hijos solamente por su Gracia.

En esto pensaba luego de vivir una vez más, otra milagrosa muestra de su Amor y Cuidado, de una manera que supera todo lo comprensible y solo puede entenderse desde la perspectiva de la fe.

Seamos agradecidos al Padre, que nos envió a su Hijo Unigénito, para que nos diera la Salvación y la Bendita Esperanza de la Vida Eterna.

Colosenses 3:15
Y la paz de Dios gobierne en vuestros corazones, a la que asimismo fuisteis llamados en un solo cuerpo; y sed agradecidos.
Diego Acosta /Neide Ferreira