Un informe sobre el consumo de alcohol, se basa en la cantidad de borracheras que los encuestados admiten que han hecho a lo largo de un año.
En este dudoso y preocupante ranking, ocupan los primeros lugares el Reino Unido, Canadá y Estados Unidos, con cifras que prácticamente qu son iguales a una borrachera por cada fin de semana.
En el listado de países conocidos figuran en los últimos lugares Alemania, Portugal y Chile, con un promedio de alrededor de 20 borracheras anuales.
Como dato más preocupante, hay uno que destaca que los jóvenes identificados como milennial, son los que aumentan considerablemente los indicadores de consumo de alcohol.
Otros datos indican que el 38 por ciento de los varones que bebieron alcohol, desearían disminuir la ingesta y el 25 por ciento de las mujeres menores de 25 años, revelaron que lamentaban haberlo hecho de forma desproporcionada.
En cuanto al consumo de otras drogas, un 65 por ciento de los encuestados a nivel mundial, admiten haberlas utilizado por lo menos una vez en el último año.
Los datos son abrumadores y reveladores de como el mundo avanza sin control hacia un abismo preocupante, al desconocer o renegar de Dios, con cuyas normas muchos vivimos al margen de estos consumos dramáticos.
Malo, por definición significa de valor negativo o que se opone a la lógica o la moral.
Y un hombre malo, que significa?
Que tiene valor negativo y que obra contra la lógica y la moral?
Estas preguntas venían a mi mente, cuando escuché el nombre de un alto dignatario de un país que había sido detenido, procesado y condenado por casos de corrupción.
Este hombre era verdaderamente malo?
Y pensé que tal vez no, que no era malo en el sentido en el que me imaginaba la maldad. Es decir, la capacidad de hacer el mal por el placer de hacerlo.
Malo de corazón, duro, siniestro, destructor.
Está claro que siempre hubo y habrá hombres malos. Y deseo no formar parte de esa lista de corazones sometidos a la influencia nefasta, del enemigo de la fe, que se aprovecha de las debilidades y las utiliza para dominar mentes y acciones.
Estamos advertidos contra los malos. Y nuestra mejor arma es el Eterno, para derrotarlos.
Salmo 11:5
ES – Jehová prueba al justo;
pero al malo y al que ama la violencia,
su alma los aborrece.
PT – O Senhor prova o justo, mas a sua alma aborrece o ímpio e o que ama a violência.
El papa Inocencio IV firmó la bula Ad extirpanda, que legitimó la práctica de la tortura como un instrumento para la confesión de los herejes que estaban siendo sometidos a investigación por la inquisición.
De esta forma se validó el tormento para lograr declaraciones que luego determinarían la muerte en la hoguera a los herejes que reincidían en sus actitudes o que a pesar de haberse arrepentido, volvían a violar las normas.
La bula estaba dirigida especialmente en contra de quienes se resistían a abandonar sus posturas teológicas, contrarias a las determinadas por la iglesia romana.
La herejía era un delito muy difícil de probar por los inquisidores, por lo que l ser autorizados a ejercer la tortura, tenían medios que se consideraron adecuados para obtener confesiones que servirían para imputarlos.
La bula fue emitida el 15 de mayo de 1252 y luego fue ratificada por otros dos papas de la iglesia romana: Alejandro IV cuatro años más tarde en 1259 y por Clemente IV en el transcurso de 1265.
La iglesia romana en tiempos muy tempranos estableció la tortura que se extendería como práctica en varios países hasta bien avanzado el siglo XIX, con la derogación en España del tribunal de la santa inquisición.